Al final tuve que hacer una máquina que nos teletransportara, la Chaos Emerald no sirvió: aparecimos en medio de Italia.

Acabamos de llegar Jeff y yo a Japón con un telentransportador. Hemos tardado más de 3 horas en terminar en Japón.
Mientras no "existíamos" (ese tiempo en el que aún no llegamos al destino), se sentía como si estuviéramos flotando en un mar, ¡pero pudiendo respirar!

Mi teoría ahora es esta: Utilizar aparatos o cosas que te teletransporten o te desplacen de un sitio a otro rompiendo "el tejido del espacio o tiempo" constantemente hacen que llegues CERCA de tu destino, pero no al sitio exacto que querías, porque Jeff acaba de preguntar a la gente dónde estaba la calle que ponía en la nota que nos dio el médico en el hospital y según las personas a las que hemos preguntado estamos lejos del Apartamento, como a una hora o así. El reloj que me dio Jeff en ese planeta logró tener una opción de traducir el lenguaje que queremos (por ejemplo: Español a Inglés, Francés a Chino o incluso Japonés a Francés) gracias a mí, que conseguí modificar mi reloj y el de Jeff. ¡Y todo por las clases de Informática!

Retiré quinientos yenes de mi cuenta bancaria y fuimos en un taxi hasta la calle donde se encontraba al fin el Apartamento. Me sobraron ochenta yenes (¡qué caro!)

Al abrir la puerta de este edificio, una chica con una pistola y el cadáver del médico que nos dio la nota se encontraban tras la puerta. La chica tiene el pelo marrón oscuro, camiseta de tirantes gris y distintas heridas nos apunta con la pistola. Yo me quedo pálido, mientras que Jeff me coge de la mano y me tira fuera de la portería (que era donde estábamos la chica con la pistola, Jeff y yo).
Me encuentro tumbado y Jeff está de pie delante de mí. De repente, una bala atraviesa la puerta y pasa entre nosotros dos. La bala no nos ha rozado ni ha hecho nada de daño.

Jeff y yo ideamos ir a las habitaciones del Apartamento para ver las armas que podemos coger.

Actualmente tenemos dos cuchillos de cocina, el cuchillo ensangrentado de Jeff, una catana, una sartén, unos cuantos cubiertos y el mechero de Jeff.

Justo íbamos a ir a la última habitación, pero cuando salimos de la penúltima habitación, escuchamos como si alguien subiera unas escaleras. Con mis orejas de gato, intuyo que era la chica. Así era:

¿Dónde estáaaiiis?dice, sé que estáis por aquí. ¡No podéis escapar de mí, pequeños hijos de-!

Justo cuando iba a decir la última palabra, grito. Jeff me tapa la boca.
Salimos corriendo y nos escondemos en un armario pegado al suelo que tenía las puertas correderas.

¡Ahora lo comprendo!: Una chica con muy mala pinta, aspecto serio, camiseta con tirantes gris y además utiliza armas… Era Lara Croft, sin ninguna duda.

La chica entra en la habitación en la que estábamos.
Jeff hace un agujero en una puerta del armario quemando un poco la madera del armario y yo abro un poco la otra puerta. Lanzamos los dos un cuchillo que uno le da en un brazo a Lara, pero el otro cuchillo falla. Lara abre el armario por la parte de Jeff. Yo abro mi puerta del armario y salgo hecho una pelotita (brazos cogiéndose las piernas, encogiéndome, vamos), rodando. La joven dispara a Jeff, pero se queda sin balas y éste aprovecha para clavarle un tenedor en la frente, cogerle la pistola y lanzársela. Lara Croft saca una metralleta y empieza a disparar a Jeff. El asesino sale corriendo y empieza a hacer volteretas y se va a otra habitación. ¡No le dio de milagro! Se queda otra vez sin balas, pero se da la vuelta y me mira. De pronto, saca un lanzacohetes, me apunta y me dispara. La bala empieza a girar hacia mí, pero yo me deslizo debajo de una mesa y por la potencia de la explosión salgo rodando hasta otra habitación. Otra bala de lanzacohetes pasa por encima de mí. Salto sobre una mesa y salto otra vez para llegar hasta el baño y esconderme allí. Segundos después, la mesa revienta por otra bala que dispara Lara con el lanzacohetes.

Es imposible lo que me está pasando. Si me llega a descubrir justo aquí… Bueno, creo que si me escondo en la bañera… Sí, eso será lo más correcto.
Así pues, me escondo en la bañera con la sartén. Las cortinas me tapan. Ahora que lo pienso, ¿qué ha sido de Jeff? Miro el reloj y empiezo a teclear en él gracias a la pantalla táctil del reloj. De esta manera, sale un mapa mostrando un símbolo de mi cabeza en una habitación del mapa del Apartamento y otro símbolo de la cabeza de Jeff en otra habitación. Yo estoy situado en el Baño, pero él está en la Cocina… ¿En la esquina? ¡Pero si en la esquina estaba el Frigorífico! Es increíble la resistencia de Jeff, si es que de verdad está en él. A no ser que el Apartamento sea tan pobre que no tenga ni dinero para mantener el frigorífico con temperatura bajo cero, o peor aún: encendido.

Lara acaba de entrar en el baño. La acabo de ver dentro, gracias a que las cortinas de la bañera están rotas por algunas partes.

¡Dad la cara, cobardes de mierda! –dice.

Va directa a la bañera. Creo que me va a descubrir y… No. No sé por qué, no mira en la bañera. Lara da media vuelta y se va del baño. Entonces decido saltar con la sartén en la mano y darle un buen sartenazo en la cabeza. Ella cae inconsciente al suelo. Jeff viene conmigo.

Tobias, amigo, no creo que esté muerta. Si no, se hubiera convertido en algún juego suyo o algo ¿no?

Entonces, un chico muy extraño entra en el baño y nos apunta. Justo en ese momento, Lara se levanta con la mano en la cabeza. Creo que ha tenido una pérdida de memoria por el sartenazo de antes. El asesino psicópata y yo salimos del baño en el instante donde el chico dispara a Lara. El niño tenía un cañón en vez de una mano. La chica empieza a gritar muy fuerte cuando el disparo impacta en ella y, segundos después, explota en juegos.

Yo y Jeff salimos del Apartamento. Me subo a la barandilla de las escaleras y escalo hasta llegar a la cima del tejado del Apartamento. Jeff sube conmigo también. Se escucha una explosión. Me asomo un poco y veo al niño, que acababa de reventar la barandilla y ésta se había convertido en cubos que caían desde el piso de arriba. Ahora, de un salto, termina subiendo al tejado. Yo voy con Jeff. Las personas japonesas nos miran desde abajo y nos graban con sus móviles.

Ahora que me fijo: ese chico del cañón en el brazo es Megaman. ¡Todo encaja!: Ropa azul, dispara balas extrañas y no habla. Se lanza a nosotros para pegarnos con el cañón, pero lo esquivamos rodando tejado abajo. Yo caigo, pero Jeff me agarra de la cola (al menos, ser chico-gato me ha servido de algo, aparte de notar otras cosas que los humanos no pueden notar).

Cojo un bloc de notas que saco de mi mochila y dibujo un látigo negro.

¡Toma, Jeff! –le indico a mi compañero– ¡Coge este látigo!

Él está a punto de caer, pero me suelta, coge el látigo y caigo de pie en el patio del Apartamento. Por si acaso Megaman cae conmigo, dibujo un hacha. De pronto, quedo boquiabierto: Megaman y Jeff caen juntos.

¿Y eso? –pregunto– ¿Por qué has salido con él?

Me ha dicho que se aliaría con nosotros. –explica Jeff– Ah, y también ha dicho que no le importa que le matemos cuando acabemos con todos los personajes que hay sueltos por ahí.

Eh… Bueno… Si tú lo dices… –respondo–

La gente que había en el patio se ha ido. Ya no queda ni uno.
Un joven de por lo menos 17 años va a portería y se queda sorprendido al ver los cadáveres, la puerta agujereada, cubiertos de cocina esparcidos y muchas habitaciones rotas. Como si hubiera pasado un tornado o algo parecido. Voy directo a portería. Con el traductor del reloj le empiezo a explicar lo que pasó… Y se lo cree. Le acabo de decir que una chica con armas me atacó y me fui escondiendo en las habitaciones. El portero me ha respondido que por todo en total serían unos 600.000, pero que los pagaríamos entre los dos. Así que yo tengo que pagar 300.000 yenes para que sea justo. Entonces desde mi cuenta bancaria los saco y se los doy. También me ha dicho que como agradecimiento por pagar los daños causados puedo pasar hasta las cuatro y media de la tarde de mañana en el Apartamento, aunque es un poco pobre. Esto último se lo explico a Megaman y Jeff. Jeff se vuelve loco de contento, pues después de tanto trabajo, por fin podremos descansar. Yo sé cocinar, así que no puede haber problema en el desayuno, comida y cena.

Ahora que lo pienso, no sé nada de mis padres. Los he llamado ahora mismo. ¡Lo han cogido!

¿Tobias? ¿¡Eres tú?! –dice una voz femenina. ¡Era mi madre!– Estamos tan contentos de volver a escuchar tu voz… Estábamos tan preocupados… ¿Dónde estás? ¿Sabes ya lo de los videojuegos, eso de que han cobrado vida y se lo están cargando todo? Art City está medio destruida, como si un meteoro hubiera impactado contra la ciudad. La casa está quemada. Ya no tenemos piso de arriba porque lo destruyó un chico muy extraño y el piso de abajo ardió con gasolina. Pero eso ahora no importa, la mano de obra nos sale más barata. Ya sabes que mi trabajo es muy bien pagado: las modelistas y yo hacemos un muy buen trabajo en la marca. Bueno, ¿dónde estás? Papá y yo estamos muy preocupados por ti, hijo.

No os lo vais a creer –intento decir difícilmente por las lágrimas–, estoy en Japón con Jeff. Estoy intentando salvar el mundo de los videojuegos. He viajado ya a España y ahora estoy en Japón. He derrotado a Mario, Lara Croft e incluso al viejo Pac. ¡Uf! ¡Tengo heridas por todas partes! Ahora estoy en un Apartamento algo pobre. No sé si seré el único que puede salvarlo todo.

Ay, pues claro que lo vas a salvar todo. ¡Eres el mejor y confiamos en ti! Si tienes dudas, te sientes solo o con lo que sea, llámanos. De hecho, te enviaremos dinero a tu cuenta de banco por si necesitas dinero. Ah, por cierto: hemos conseguido salvar tu coche. Ya sabes que en Art City dejan conducir de catorce años para arriba si sacas un diez. ¡Y tú lo has sacado! Por eso te lo hemos enviado por correo holográfico. Sí, el correo holográfico es una carta donde un robot hecho con un holograma te da lo que has enviado. ¡Ay! ¡AY! ¡NO! ¡ESPERA!
… ¡HIJO!
–Esa era la voz de papá, le ha quitado el móvil a mamá y eso no es muy típico de él– ¿¡HAS DICHO "CON JEFF"?! ¡Escúchame bien! ¡No te fíes NADA de él! ¡Ni de él ni de NADIE! ¿Sabes de lo que es capaz ese…? Ese… ¿¡ESE MONSTRUO?! Por favor, Cat, Tobias Cat; ándate con cuidado… Nosotros estamos en una cápsula gigante con reservas para un total de cinco años. Es como una casa. Hay de todo. De todas formas, te enviaremos por correo una cosa que te gustará y que tiene instalada una aplicación para estar siempre en contacto con nosotros: un ordenador portátil tamaño pequeño. ¿Tienes una mochila? La necesitarás para tenerlo.
¿La batería? Eso no importa. Está personalizado para que no se le acabe nunca la batería. Te llegará mañana por la mañana. (Interferencia) ¿Qué ha sido eso? (Interferencia) Nosotros…

Antes de que mi padre pudiera decir algo, Megaman grita algo que me deja muy alarmado: "¡AHORA!"

Del cielo, aparece una nave roja que dispara dos láseres juntos directos hacia mí. Los esquivo y con mi cola de gato empiezo a volar (como si fuera una hélice) a por Jeff. La nave vuelve a disparar otros láseres, pero esta vez a por Jeff. Con mis brazos extendidos y mi cola extendida comienzo a planear directo a mi amigo psicópata, lo cojo y retomo el vuelo. Voy directo a la nave. Dejo a Jeff en el techo de la nave, ya que ésta no se movía. Él la empieza a aporrear con sus manos. Yo, mientras tanto, voy al cristal. El cristal es verde y tras él, se encuentra una mujer de rubio cabello con coleta y traje azul. Creo que esto ya lo vi en un juego muy extraño. Su nombre era… Metroide… ¿Metroide? No, no, no era eso. Esteroide tampoco es… ¡Ah, sí! ¡Metroid! Esa chica es Samus. ¡La del traje Zero! Entonces es Samus Zero. Aporreo el cristal hasta que de un martillo que tenía guardado en mi mochila reviento el verde cristal. Le lanzo el martillo también a Samus Aran y la dejo inconsciente. Después, Jeff salta, se mete en la cabina de la nave donde se encontraba la chica y la tira por los aires, cayendo así de la cabina. La nave de Samus comienza a caer sin control. Me agarro a Jeff con las manos agarrados a sus hombros y mis piernas a su cintura. El asesino salta desde la nave impulsándose por el techo de la cabina y caemos muy rápido. En un segundo, alcanzamos a Samus. Ella vuelve en sí misma y me dispara con su pistola en el brazo. Grito. Jeff se agarra a Samus le clava su cuchillo en la pierna y luego le hace un corte en la barriga. Le quita la pistola y le dispara en la cabeza para después lanzársela a la cabeza, la pistola sale volando por los aires y explota. Después empujo con los pies a Samus para impulsarme hacia arriba. Doy una voltereta y caigo en picado, agarrando a la chica y poniéndole una Bola Gatuna tocando su pecho. Ella empieza a gritar de dolor y justo cuando tocamos el suelo, explota en juegos suyos. La explosión amortigua la caída, salimos volando 3 metros por encima del suelo y luego caemos Jeff y yo. Yo caigo herido al suelo. Totalmente paralizado. Me dolía todo. Estoy boca abajo y miro con los ojos entornados a Jeff, luchando contra Megaman. Está esquivando los disparos del chico. ¡Uno le ha dado de lleno! El psicópata se vuelve loco y le mete el cuchillo por la boca. El tipo de azul comienza a gritar y después, unas líneas blancas que tiene en su cañón en una pantallita comienzan a bajar muy rápidas hasta que solamente queda negro en la pantalla del cañón.
Megaman explota en partículas azules, juegos y unos cuantos cómics suyos.

Jeff me ve tirado en el suelo. Eso es lo único que recuerdo hasta ahora.
Mi asesino compañero dice que un doctor vino al Apartamento porque llamó con mi móvil al hospital. Dice que tengo que reposar el brazo durante unas tres horas. No eran graves las heridas del brazo, pero que aun así me tome 5 ml del jarabe que trajo el doctor y una pastilla cada hora.

Voy a por la pastilla y el jarabe y me tomo los mililitros correspondientes del jarabe y la pastilla. Ya iban a ser las nueve y media de la noche, así que empecé a hacer una tortilla mientras Jeff veía la televisión y limpiaba su cuchillo. La cocina y el salón (donde se situaba la tele) estaban una al lado de la otra.

Cuando termino de hacer la tortilla, nos la comemos entre los dos. Llevábamos más de diez horas sin comer.

Escribo esto a las cuatro y cuarto de la madrugada (el Reloj se adapta automáticamente a la hora del país o el lugar donde nos encontremos).
Jeff y yo tenemos mucho en común. Después de cenar, lavé los dos platos y los dejé en el armario donde estaban. Era raro no tener robots domésticos como en Art City, pues esa es la ciudad más avanzada de La Tierra, aunque todavía no se sabe dónde está situada. Los robots domésticos hacen el trabajo que se les asigne. Los más caros sirven para casi todo: limpiar, fregar, dar comida a quién se les diga… Incluso se les puede utilizar como canguro para los niños. Los baratos tienen muy pocas opciones y… Vale, me he desviado de lo que iba a decir.

En fin, que después de cenar y limpiar los platos, Jeff y yo nos empezamos a contar anécdotas graciosas y nos hemos reído mucho. Y, ¿quién sabe qué más cosas nos pasarán?
Curiosamente, Jeff utiliza un antifaz negro para dormir y utiliza una camiseta negra donde pone "Go to Sleep" para dormir, unos pantalones también negros de lana… Y encima ronca al dormir. Yo simplemente utilizo una camiseta con un dibujo de un gato y unos pantalones blancos.

Lo más extraño de Japón es que no tienen camas: tenemos que dormir con unas mantas en el suelo.
Será mejor que me vuelva a dormir. Que me vuelva a dormir con la duda de lo que me dijo mi padre, lo que me gritó sobre tener cuidado con Jeff. Estaba muy asustado. Aunque no creo que pase nada, nos hemos reído mucho los dos y creo que cada vez somos más amigos.

CREO.

Hola, aquí el narrador, TheMasterGlitch (como muchos me conoceréis).
Este capítulo ha sido TAAAAAAAN largo… Uf, he tardado un poco en hacerlo, lo siento n.n' (¿¡AUNQUE QUIÉN VA HA LEER ESTAA CACA?! :'C Lloro.)
En fin, que solo quería decir que lo siento si no habéis entendido algo, solo tenéis que preguntarlo por aquí y ya lo explicaré respondiéndoos YO MISMO.
Hala, ¡disfrutad! :DD
Ah, sí, llamadme nada más TheMasterGlitch ¿vale? O Glitch o algo, cómo queráis :3
Y… Ya está.

TheMasterGlitch77 ~