¡Hola, aquí TheMasterGlitch, el autor de este Fanfic! Vale, solo quiero avisaros de que este capítulo será algo más fuerte que los otros, por temas de que alguien morirá de forma horrible. Lo siento por él uwu… De verdad que lo siento D;, los fans os pondréis histéricos por su muerte :S… Ah, otra cosita: me he enterado de que aquí, en Fanfiction no existen (o al menos no se pueden poner en los Fanfics) los asteriscos O.o, solo es un simple problemita, no alterará nada en esta historieta n.n.
Solo Tobias Cat me pertenece, ninguna de las otras cosas me pertenecen. ¿Nada más que decir? ¡Pues que empiece la fiesta!:
Me he quedado un rato durmiendo. Actualmente, son las dos de la madrugada. Creo que la muerte de Sackboy ha provocado que el tiempo volviera a la normalidad. Cuando me he despertado, he visto dos cajitas: una pequeña y otra un poco más grande que la otra, pero plana. En cuanto he abierto la caja pequeña, un pequeño holograma de mi coche y un robot al lado aparecen delante de mí. ¡Pues claro! Mis padres me dijeron que me lo enviarían, así que, cuando quiera sacar el coche, solamente tengo que darle al botón de la caja para que salga (solamente si tiene suficiente espacio). La he metido en mi mochila. Así que la otra caja debe ser… ¡En efecto! ¡Es el Ordenador Portátil personalizado del que también hablaron mis padres durante la llamada! Claro, han llegado con retraso porque ellos están en una cápsula blindada muy muy lejos de mí.
Todos gritan y salen de sus tiendas de campaña. ¿Qué pasará? Jeff sale de nuestra tienda.
– Eh… Tobias, creo que esto te va a gustar bien poco.
Me asomo y veo un aura dorada flotante delante del barco. Había una silueta en ella, pero no consigo descifrar su identidad. Medía metro y medio por lo menos aquella silueta.
– ¿Sabes qué, Jeff? –digo– ¡Será mejor que vayamos dentro y nos refugiemos!
Corremos dentro del barco para refugiarnos. Un rayo dorado recorre el crucero horizontalmente, y se empieza a hundir. Jeff y yo subimos a lo más alto del barco, y desde allí, la silueta del aura dorada se acerca como un rayo a por nosotros, pero cojo a Jeff de las manos y vuelo con mi cola gatuna.
Cuando estamos cerca de la silueta, Jeff le lanza su cuchillo, pero el arma se desintegra en partículas plateadas y negras.
– Habrá que hacerlo a la antigua usanza –indica Jeff.
El asesino se lanza a por la silueta y se agarra a ella, pero comienza a gritar. Para de gritar para luego caer hacia abajo, justo al mar, mientras giraba.
– ¡Jeff! ¡NOOO!
La silueta se acerca a mí como un rayo. No me atraviesa, pero de un puñetazo y una patada, salgo disparado y caigo al mar con Jeff.
…
…
…
… ¿Qué ha pasado? Me encuentro en una playa boca abajo.
– ¡Al fin despiertas! –grita Jeff, aliviado– Ahora mismo nos encontramos en Francia, aparte de porque si miras allí a lo lejos, verás la Torre Eiffel, porque en el Reloj lo pone.
– Eso no es lo que importa ahora, Jeff –respondo– Quiero encontrar a esa silueta dorada flotante invencible y… ¡ANDA, CLARO! ¡Ahora lo entiendo! ¡Era Sonic, Jeff! ¡ERA SONIC, en su forma Súper!
– Y… ¿Dónde crees que puede estar ese tal Sonic? O, al menos, ¿qué forma tiene?
– A ver, es de tamaño mediano, es azul y muy rápido. Posee unas zapatillas y siempre está… En multitud… ¿Y dónde hay una multitud?
Jeff y yo nos quedamos pensando. Hasta que al final, creemos que hay mucha multitud en la Torre Eiffel.
Saco la cajita del vehículo y le doy al botón, formándose a partir de ella un coche, el cual tenía un botón para que volviese a la pequeña caja. Jeff y yo nos subimos. Pongo las llaves del coche en el contacto y las giro. Después, piso el embrague, le pongo primera y piso el acelerador, dirigiéndonos los dos hasta la Torre Eiffel.
(Varias horas después…)
El coche ya está metido en la cajita.
Jeff se puso a conducir, creo que la gente que no es de Art City se asustará, nos multará o algo peor si ven a alguien de catorce años conduciendo. Él no sabe muy bien lo de conducir, pero diciéndole cómo va todo y qué tiene que hacer creo que irá bien. Está aprendiéndose todo muy rápido. El Reloj se ha vuelto loco, quizá por el agua, pero ya buscaré alguna manera de arreglarlo.
Ahora estamos debajo de la Torre Eiffel, y hay muchísima gente.
– ¿¡CÓMO?! –se queja Jeff– ¡ESTO SERÁ COMO BUSCAR UNA AGUJA AZUL EN UN PAJAR AZUL!
– Pues creo que si subiéramos a lo alto de la Torre, podríamos localizarle, porque…
Al decir eso, un rayo azul nos tira al suelo. Vemos que se va por las escaleras de la Torre, así que nosotros también subimos.
… Hemos subido, después de cinco minutos a la cima. Vemos una figura azul, un erizo con zapatillas deportivas rojas de Michael Jackson y guantes blancos. ¡Es Sonic! Rápidamente, me lanzo a por él, pero el erizo me esquiva dando un salto y posándose en la barandilla. Seguido de eso, pone los brazos en cruz y se tira sin más.
– ¡Siempre que Sonic cae desde alturas muy altas cae de pie! –informo– Pero dudo que nosotros sobrevivamos a una caída…
Jeff me coge de la mano y nos tiramos. Debajo nuestra hay un Castillo Hinchable (de esos donde se suben los niños para saltar), así que caemos allí sin ningún rasguño, pero lo pinchamos y los niños que había dentro salen corriendo de ahí.
Unos guardias nos persiguen, y Jeff y yo intentamos pillar a Sonic, que se había ido a un Hotel.
Entramos al Hotel, que estaba cerrado, pero Sonic rompe las puertas y nosotros pasamos con él.
Subimos las escaleras, y Sonic queda atrapado en un pasillo sin salida. El erizo empieza a girar en forma de rueda y se lanza a nosotros. Me da a mí, provocando que caiga al suelo y empiece a girar en mi espalda, clavándose así las púas en mi espalda.
… Despierto en una cama del hotel. Jeff está al lado mía, con un montón de pinchos azules en la espalda y cubos azules y rojos en el pasillo, que se veía desde la puerta. También habían varios juegos de Sonic (Sonic Unleashed, Sonic Generations, Sonic The Hedgehog, Sonic Chronicles…).
– ¿Qué… ha pasado? –pregunto, levantándome de la cama mientras me froto los ojos.
– ¿Te refieres a Sonic? –responde el asesino– Está muerto ahora. Necesitaba una muerte rápida para que no me pillasen los guardias, que ahora están junto a Sonic en un mundo mejor. ¿Quieres que te explique cómo maté a Sonic? Igualmente te lo explicaré: lo despellejé y luego le tiré limones por encima y luego un poco de aceite y vinagre. Se quedó gritando de dolor y luego le hice hermoso. ¿Recuerdas cómo hago los "Go to sleep"? ¡Exacto! Primero lo quemé, a continuación le quité los ojos y, finalmente, le hice una sonrisa eterna.
Me levanto y me abrazo a Jeff.
– ¿Qué tal si vamos al Jardín de Luxemburgo? –comento– ¡Siempre que era pequeño, iba con mis padres allí en un teletransportador!
Y eso hacemos. Vamos al famoso Jardín. En cuanto doy un paso en él, el Sol baja rápidamente y se cambia por la Luna. En un abrir y cerrar de ojos, anochece. Una valla sale del suelo y Jeff se queda fuera del Jardín, separado por la valla.
– Pfff… ¿De verdad crees que una valla me impedirá entrar? –Intenta pasar escalando la valla, pero como si de un campo de fuerza se tratara, sale disparado nada más sobrepasar la valla– ¡ARGH! ¡Tendrás…! Tendrás que… Apañártelas tú… Tú solo, Tobias. Espero que no… Que no… Que no te pase nada allí dentro.
Dejo atrás a Jeff, que se estaba frotando la cabeza por el momento en el que salió disparado. De repente, salen unos árboles del suelo. Son unos árboles realmente grandes. Empiezo a correr, y en eso veo una nota. En ella pone en inglés "Siempre te ve sin ojos". La recojo. Me meto en una densa niebla blanca, y en ella, veo una sala de baños. Corro dentro de ella y me lavo las manos. Mientras me lavo las manos, pienso en todas las cosas extrañas que están pasando. Me resulta increíble pensar que Jeff y yo seamos los únicos que estamos impidiendo hacer algo al respecto. No puedo imaginarme quedarme días aquí dentro, aunque creo que ya sé qué bosque es este: árboles con notas y baños, separados por una valla y un camión a lo lejos con grandes rocas al lado… ¡Está claro que es el Bosque del Slenderman! El Slenderman proviene de las leyendas urbanas. Significa Hombre Delgado o Esbelto. Es un tipo muy muy alto y anoréxico, con un esmoquin, pantalón y zapatos negros. Posee unos tentáculos y es pálido. No tiene cara y se le notan los huesos. Dice que rapta especialmente adultos y los asesina. Al menos, eso dicen. Me alegro de haber escuchado esto en clases.
Cierro el grifo e investigo un poco los baños. Encuentro otra nota y la recojo. Empiezo a perder visión, ¿por qué será? Salgo de la habitación donde me encontraba y pierdo aún más visión, viéndolo todo blanco. Veo fatal y no paro de toser. ¿Una silueta muy alta? Fijo la mirada y… ¡EL SLENDERMAN! Casi no puedo mantenerme en pie. El hombre no me deja salir: está tapando la puerta. El anoréxico hombre sale corriendo a mí, pero me deslizo debajo de sus piernas y salgo corriendo. Me escondo dentro de un camión y cojo una nota. Me dan ganas de vomitar. Seguro que son los efectos del Slenderman. Cojo una nota que había en el parabrisas del camión. En él habían dibujados un Slenderman y varios árboles a sus lados. El vehículo se empieza a elevar. Miro atrás y veo al Slenderman haciéndolo trizas con sus tentáculos. Salto del camión abajo mareado. Salgo corriendo tambaleándome. Me estrello contra un tonel gigante tumbado. Me froto la cabeza por el mareo y por el dolor. Veo bien por fin. Agarro las dos siguientes notas. ¡Tengo cinco notas!
Allá a lo lejos veo unas rocas muy grandes. Me acerco a ellas y las escalo. En la cima se ve todo el bosque. Aún puedo ver a Jeff saltando tras las rejas que nos separaban. ¡AY!
… Me encuentro en el suelo. Recuerdo que el Slenderman me tiró de las rocas abajo con uno de sus tentáculos. Una voz muy grave y oscura me hace levantarme de golpe:
– No sigas buscando… He roto todas las notas. Incluso las que ya conseguiste. ¿Y sabes qué más romperé? TU CUELLO.
¿El Slenderman hablando? Me coge de la pierna y me alza. Quedo cabeza abajo y me coge con otro tentáculo del cuello. Ahora sí que estoy asustado. Voy a morir a manos de un hombre pálido anoréxico asesino… Me empieza a asfixiar… Me quedo sin aire… Una silueta coge un tentáculo del Slenderman y empieza ahorcarle con su propio tentáculo. ¡Era Jeff! El Slenderman me suelta de golpe y empieza a caer de rodillas. Los largos y huesudos dedos de las manos prolongados miran a su cara. El Slenderman se ha quedado sin aire, está intentando decirnos algo con el poco aire que le queda:
– ¿De verdad…? ¿Creéis que podéis derrotarme…? ¿ASÍ? –indica– Estáis… muy… equi… equivocados… Volveré y os mata…
Jeff le corta la cabeza con su cuchillo y todo vuelve a la normalidad: los árboles, baños y bidones se van. Amanece.
– ¿Cómo lo has he…? –intento preguntarle algo a Jeff, pero me interrumpe.
– ¡NO HAY TIEMPO DE EXPLICAR, TOBIAS! –me grita muy alarmado– ¡No sé cómo ha vuelto!
– ¿A quién te refieres?
– ¡ES SONIC! ¡PERO AMARILLO! ¡COMO AQUEL OSO! ¡OH, DIOS! ¡AGÁCHATE!
Nos agachamos, y un Sonic dorado en un aura dorada nos pasa por encima a una velocidad de vértigo.
– ¿Cómo lo has hecho? –le interrogo a Super Sonic.
– Gracias al ritual de las Chaos Emeralds –responde.
– ¿Quieres decir que…?
– ¿Qué no estoy solo? –dice Sonic– Exacto.
Una especie de bufón de gorro morado y amarillo y ropajes del mismo color que el gorro bufónico, excepto por el pantalón y guantes que eran negros aparece en escena como por arte de magia en un sonido atronador. También tiene una máscara de arlequín con un ojo negro y otro amarillo. La boca de la máscara se movía cuando hablaba.
– ¿He oído que hoy había una masacre? ¡Porque yo soy especialista en asesinar! Sobretodo aquella vez que hice reventar aquel mundo –dice el bufón.
– ¿Quién eres? ¡Vuelve a tu ridículo trabajo! –grita Jeff.
– No, no, Señor Sonrisas. Estoy ya en mi trabajo. SOLO.
– ¿Solo? –pregunta Sonic extrañado.
De repente, el bufón mete a Super Sonic en un cubo transparente que luego reventó, haciendo que volviese a Sonic normal, para que después, el bufón atravesara al erizo con una velocidad increíble y quedase reducido a cubos azules.
– Ahora que por fin ya estamos solos, Señor Gato y Sonrisitas, me presentaré –dice el bufón haciendo una reverencia ya en el suelo, porque antes estaba flotando en el aire– soy el ilustre mago, el mejor lobo aullante, el resucitado y nuevo… ¡Dimencio! Y ahora, preparaos para morir…
Dimencio empieza a girar su dedo índice, como si quisiera hacer un remolino en el agua. Hace una bola de energía con forma de rombo y dos cubos pequeños amarillos girando y nos la lanza. Saltamos y la esquivamos, pero provoca una explosión de llamas en el jardín y se incendia una pequeña parte de éste.
– Parecéis fuertes –dice el bufón– ¿Pero podréis con esta ilusión?
De un momento a otro, Dimencio se multiplica y hay tres Dimencios.
Vuelo hasta uno, pero desaparece en humo blanco. A Jeff también le pasa lo mismo. El bufón se ríe como un psicópata y luego nos metiera a Jeff y a mí (los dos estábamos juntos). Quedamos envueltos en llamas, pero menos mal que hago un Escudo Gatuno, que no sobrevive a todas las explosiones, así que caemos inconscientes al suelo. Dimencio se acerca a nosotros negando varias veces con la cabeza.
– Caen tan rápido… Señor Sonrisas, una lástima verte morir. Lo mismo va para usted, Señorito con orejas de gato.
Escucho una pistola disparar. Dimencio empieza a gritar. A continuación, flota en el aire y sube más allá de las nubes.
Una bala de lanzacohetes impacta contra él. Entonces, cae al suelo.
– Os vais a… –los policías disparan con una metralleta al bufón muchas veces. No consigue morir.
Le cojo el cuchillo a Jeff y, con dificultad me levanto, para luego apuñalar a Dimencio, tirarlo al suelo y apuñalarle de nuevo en el pecho. Caigo al suelo, mareado e inconsciente.
Despierto en mi coche, Jeff está conduciendo.
– ¿Qué…? ¿Qué ha pasado?
– Has matado al bufón de pacotilla con mi cuchillo. Después de que lo matases, me levanté, recogí las zapatillas de Sonic que había en el suelo entre los juegos del erizo. Encontré una caja en tu mochila y salió tu coche de la nada. Te metí en el coche y te tumbé donde estás ahora: en los sillones de atrás. Pensaba que habías muerto, Tobias. ¿Quieres estas cosas? –me enseña un juego de "Super Paper Mario Wii" y un gorro con máscara de Dimencio.
– Los guardaré como recuerdo –cojo los objetos y los guardo en mi mochila, sentándome y mirando a la carretera. Hay un silencio de tres segundos– ¿A dónde vamos?
– Ni idea. Nuestros relojes volvieron a la normalidad, supongo que por el rayo de Super Sonic, y, según el mapa, estamos en Madrid. Has estado unas diez horas inconsciente. ¿Ves qué bien conduzco?
Jeff está conduciendo fuera de la carretera, en un campo de trigo, lo que hace que ría.
– Sí, je je, fenomenal. –digo irónicamente– ¡Eh! ¿Qué es eso?
Un portal negro está delante de nosotros. Mi compañero asesino intenta frenar, pero le da al acelerador por error.
– ¡Jeff! ¡ESO ES EL ACELE-! –demasiado tarde para avisar: hemos entrado en el portal.
Dentro del portal, nos encontramos en un poblado en llamas. En el pueblo hay animales bípedos gritando de horror. Sus casas están rotas y hay árboles talados por todas partes. Llega un perro hembra amarillo y con traje de secretaria arrastrándose por el suelo.
– A… yu… da… –intenta explicar algo el perro– Mi nombre… Cof cof… Es Canela… La se… Secretaria del Alcalde… Antiguamente era un Aldea… Aldeano… Por su poder de alcalde… se… se… se volvió loco por su poder… y lo destruyó… todo… Tenéis que hacer algo al respec… to… Aunque no creo que podáis… El portal se está… cerrando…
Nos lanzamos al portal y caemos directos al capó del coche. El portal se cierra. Lo siento por la pobre Canela. Jeff se mete dentro del coche conmigo y pisa el acelerador.
… Cinco minutos después…
Llegamos a una ciudad en llamas también. De entre las llamas, sale un chico de pelo marrón, grandes ojos negros y grandes, nariz roja, una sonrisa, camiseta roja con número uno, pantalones grises y zapatos azules con calcetines verdes oscuros. Tenía un hacha en las manos. ¡Era el Aldeano! Al lado de éste está Newton, el villano de LittleBigPlanet3. Poseía un sombrero, su cabeza era una bombilla, una camiseta morada, pantalones del mismo color e incluso una bata conjuntada con la ropa, es decir, lila.
– ¡Tobias! –nombra Jeff– ¡Yo voy a por este cabeza bombilla, tú contra el chiquillo del hacha!
Así, Jeff y Newton se alejan corriendo.
El Aldeano me intenta cortar con el hacha, pero lo esquivo agachándome rápidamente y el arma cortante se queda clavada en un edificio e intenta sacarla sin éxito alguno. Aprovecho y le asesto dos puñetazos en el costado, doy una voltereta en el aire saltando y me agarro a su cabeza, pegándole patadas en la cabeza. El chico se pone histérico, me agarra de la cintura y me tira al suelo. Saca el hacha e intenta cortarme, pero ruedo y me levanto. Salgo corriendo. Estoy perdido… Un callejón sin salida; allí me encuentro. El niño me intenta cortar dos veces con el hacha. Falla.
– Tranquilo… –me dice el Aldeano– Únete a mí. Imagínate: tendrás todas las cosas que quieras…
Me quedo seco, sin respiración. Empiezo a pensar, pero el sonido de una metralleta me saca de mis pensamientos.
El Aldeano se cae de rodillas con cara de sorpresa para luego tumbarse por completo en el suelo, con los ojos cerrados. Muerto.
Me pongo de rodillas, mirándome las manos y llorando, con lo que estaba a punto de hacer. Jeff se encontraba detrás del Aldeano. El que había disparado había sido él. Llevaba en la capucha cristales de la cabeza de Newton y juegos de LittleBigPlanet3.
…
…
Me acabo de despertar en mi coche, con Jeff de conductor. No tengo ni idea de hacia dónde se dirige.
– ¿A dónde vamos? –pregunto.
– A un bar. Eso es lo que me quita la tristeza: beber cerveza o vodka. Como pensaba que estabas triste, pues…
– Pero si soy menor de edad. ¡No puedo tomar cerveza!
– Demasiado tarde para eso, Tobias: ya estamos en el bar.
Nos encontramos en un aparcamiento de un bar. Bajamos y entramos en el bar.
El asesino (con el traje que le di aquel día en el que Mario se hizo gigante) pide una cerveza. Yo pido un vaso de agua.
El camarero viene y nos lo da (en muy poco tiempo, como curiosidad). Lleva puesta una camisa de manga corta azul y pantalones azules oscuros, con zapatos negros. Su pelo era coto y marrón, tenía los ojos azules.
Jeff y yo bebemos. ¿¡Qué está pasando?! ¡Me estoy mareando! Lo empiezo a ver todo borroso. ¡Jeff ya está tirado en el suelo, con el vaso de cerveza roto alrededor suya! Me mareo y caigo al suelo. Pierdo el conocimiento y quedo sumido en un sueño, seguramente por culpa del agua tan extraña.
…
…
¡Hola! ¡Soy el autor de este Fanfic: TheMasterGlitch77 :D!
¡Wee! ¡Se pone interesante la historia! … ¿Cómo? ¿Que quieres saber cómo termina el capítulo? Pues creo que eso no será posible, al menos hasta el siguiente capítulo n.n', lo siento ^^'…
De momento dejemos al pobre Tobias y al curioso y misterioso compañero Jeff que duerman, sí :D.
Nota: Este no es el final del Fanfic, quedan algunos capítulos más, y ni es la mitad e.é… Espero que os haya gustado. Bueno, no os habrá gustado mucho el suspense que he puesto, pero en fin, ya me entendéis :'D. Mi mano ha muerto X_X. Hala, me despiiiiiiidoooo. ¡Chao!
TheMasterGlitch77 ~
