— LO QUE PIENSO DE ZICK —
Elena
¿Qué que es lo que pienso sobre mi mejor amigo? Pues en realidad nada fuera de lo normal, simplemente que ¡él es genial!
Lo admito, al principió pensé que el pobre tenía un problema muy grande de sesera, ¿y cómo no pensar otra cosa? Si decía que había monstruos y fantasmas en su casa, pero que solo él y su gato eran capaces de verlos. Pero una vez leí por ahí que los auténticos locos son los que no saben que están locos. Y aunque Zick se pasará el tiempo jurando que no estaba loco, pude ver siempre en sus ojos la sombra de la duda, esa que gritaba "¿realmente estoy loco?" Hasta él mismo dudaba de su cordura, y ese era el detalle que lo separaba de la excentricidad a la demencia. Así que la palabra correcta para denominarle es excéntrico. Y pensé que se había inventado lo de los monstruos para llamar la atención y que, no cabía duda, tenía una gran imaginación.
Muchos en la escuela piensan que me hice su amiga por pena. Se equivocan, y mucho. Aunque es cierto que no le creí desde el principio, tenéis que reconocer que él es muy divertido. Las historias que me contaba sobre sus monstruos siempre me sacaba más de una risa, y en ese momento era justo lo que necesitaba. Porque cuando le conocí acababa de perder a Charlie, mi amigo imaginario, y mis padres ya no me hacían tanto caso, debido a que los bebés en camino estaban ya a punto de llegar. Sin embargo, como yo era su única amiga, a Zick solo le interesaba yo. Y aunque suene egocéntrico y egoísta, eso me gustaba mucho. No todos los días tienes la suerte de que un chico guapo como Zick te de toda su atención... ehh, olvidad lo último que dije.
Entonces, llegó la Vaina.
Zick me dijo que su gato, Timothy, soltó a un monstruo peligroso contra mi y que había que pararlo. Así que ahí fui yo detrás de él, siguiéndole el juego.
No recuerdo bien como, llegamos a las alcantarillas, pero si recuerdo bien el terror que me invadió cuando el camino se cortaba en un gran agujero y, ni corto ni perezoso, Zick lo saltó. ¡Pensé que iba a morirse! Pero vi, con los ojos abiertos, como él parecía flotar en el aire.
Él me dijo que no tuviese miedo, que la Vaina estaba justo bajo sus pies y que ella no iba a dejar que cayésemos. Pudo haber sido un efecto, realmente pude morir al creerle. Pero lo hice, salte al vacío junto con él, y sorprendida me di cuenta de que aunque no podía ver nada bajo mis pies, si que notaba estar sobre una superficie rugosa.
A partir de ese día supe que todo lo que Zick me decía era cierto. Y empecé a verle con otros ojos.
Tras la Vaina llegó Magnacat, tras Magnacat fueron las Anguanas y Moog, para rematar con Hector Sinistro.
Antes de eso yo era muy fan de los cómics de súper héroes, pero entonces dejé de leerlos. ¿Para qué perder el tiempo con mentiras plasmadas en papel, cuando Zick era real, sus poderes eran reales y los villanos que enfrentábamos también?
Hay algunas cosas de él que no entiendo o cierto comportamiento suyo que me irrita a veces, ¿pero qué puedo decir? Él sigue siendo un chico, a pesar de todo. Y ellos son un poquito, solo un poquito, inferiores a nosotras.
Para resumir, Zick es el mejor héroe que conozco y estoy orgullosa de mi misma por ser su fiel compañera de aventuras.
Sí, lo admito, me... gusta... solo un poco. ¡Pero ni se os ocurra decírselo, me moriría de la vergüenza! ¡Pero antes de eso os mataría, avisados quedáis! Además, para que le quede claro a todas las lagartas sueltas por ahí. ¡Él es mio, le ví primero! ¿OKEY? ¿Está entendido? Mejor.
Hasta pronto: Elena Patata, Refugiadora ;)
