¡Hola! ¡Aquí el autor y escritor de Amenaza Artística: TheMasterGlitch77! -3- Sé que soy un pesado con los avisos y eso, pero creo que en este capítulo podréis interpretar una cosa mal. Hum… ¿Qué era? u.u (Empiezo a sacar carpetas llenas de folios mientras tarareo una canción) ¡Ah, sí, por supuesto! n.n La cosa era que en un momento del capítulo, todo se vuelve por días (Día 1, día 2…) para sobrevivir en un mundo muy extraño. No os preocupéis, pues cuando nuestro protagonista gatuno salga de ese mundo, todo volverá a ser como en capítulos anteriores, es decir, sin días ni nada de eso. … Sí, eso es lo que creía que ibais a interpretar mal. Ah, este capítulo tiene poco más de 3.100 palabras, nada más :'3. ¿Nada más que decir? :D ¡Pues venga, vamos allá!:
Despierto en una cama con una manta verde con un toldo y almohada. ¿Dónde está Jeff? No lo veo por ninguna parte. Esta habitación tiene una ventana, un escritorio con silla y tinta con pluma dentro del cartucho. Era como una cabaña. La mochila tiene el ordenador portátil, la cajita del coche, la máscara de Dimencio con su gorro y las zapatillas de Sonic, pero me encuentro con más cosas en la mochila como una cesta de paja llena de píldoras parecidas o iguales a las de Pac, dos pistolas (una creo que es de Lara y otra de Samus Aran), el casco de Megaman y… ¿¡El cuchillo de Jeff manchado de sangre?! ¡No puede ser que él haya muerto! ¿Pero dónde podría estar? … Me quedo seco al pensar que ha muerto. ¿Y los otros objetos de los demás personajes muertos? Uf, Me duele un poco la cabeza, y mi Reloj se ha vuelto loco: los números son rarísimos.
… Han pasado treinta minutos. He estado arreglando el Reloj con las lecciones de Informática, pero no consigo arreglarlo. La única información por lógica propia que he sacado de esta extraña habitación es que me encuentro en una dimensión muy extraña, como la dimensión de Pac-Man.
Entra demasiada luz por la ventana.
Busco por todas partes una llave para abrir la puerta y… la he encontrado. Estaba en el armario, justo detrás de un saco. Abro la puerta y me encuentro un pasillo muy largo y oscuro. Una especie de momia con ojos pequeños, boca abierta y garras muy largas viene a por mí desde un lado del pasillo. Corro con todas mis fuerzas hasta una pared. ¡El pasillo no tenía salida por este lado! Saco mis garras de las manos y me lanzo a él, pero al momento de atacarlo, desaparece. ¿Era falso? Esto da mucho miedo… Voy corriendo al lado contrario del pasillo. Todo está oscuro. Me tropiezo con una pata de una mesa y escucho un ruido de algo al caer antes de que me encuentre en el suelo tirado. Una de las cosas me cae a mí en la espalda. ¿Una botella de aceite? La otra cosa la cojo del suelo. Era cilíndrica, con un cristal en medio y tenía un asa. Se me ocurre meter un poco de aceite dentro… ¡Y el objeto se enciende! Era un farol. Por fin veo una puerta a lo lejos.
… ¡Ah! ¡Pero si está llena de cadáveres! Paso entre los cadáveres. Otro monstruo igual que el que me persiguió en el pasillo me ve. Pensando rápido, me escondo en un armario. Entorno un poco la puerta y… ¿¡Qué de qué?! ¡EL SUELO SE DERRUMBA!
…
…
… Despierto tumbado, con mi mochila en el suelo. La abro para saber si falta algo. No falta nada, es más, hay una cosa más: un farol sin aceite y el brazo del monstruo.
El mundo en el que estaba se vuelve cúbico, me parece que esta es otra dimensión. Hay ovejas, cerditos, vacas, gallinas que parecen patos… ¡Todo es cúbico! ¿Pero y Jeff? ¿Dónde puede estar? De momento creo que esperaré a que pase algo, mientras tanto, sobreviviré en esta dimensión cúbica:
Día 1
Me adentro en un bosque. La verdad es que todo aquí es raro. De varios puñetazos, rompes el tronco de un árbol. Da igual si lo rompes desde abajo, porque todo aquí flota, excepto la arena. Además, según he visto, si pones un tronco de árbol en el césped y esperas un poco, se forma un cubo de madera. Es todo tan raro aquí… La verdad echo de menos a Jeff, pero no servirá de nada llorar. Ahora todo cae en mis manos. No me puedo quejar, he matado al monstruo de aquella cabaña derrumbada. Bueno, lo mató la caída, creo que por eso tengo un farol sin aceite y el brazo de aquel monstruo.
Con la madera, creo que me podré hacer una casa, tengo ciento noventa y dos de madera.
Día 2
Mi casa está terminada. Tiene una habitación para mí, un salón con sótano secreto gracias a una trampilla y una cocina. Es un poco sosa, por el tema de que el suelo es madera y no hay muchos muebles. Lo que dificulta hacer los muebles es que todo es cuadrado. Todo, menos yo y los objetos que ya llevaba de antes. Y, no sé por qué, pero el coche no funciona aquí. Las noches son muy duras: hay muchísimos bichos y algo parecido al Slenderman. ¡Odio este sitio! Menos mal que he forjado una espada y un pico y puedo defenderme, aparte de que también ataco con mis garras y magia.
Día 3
Me dirijo a la cima de la montaña para meditar un poco, para pensar cómo le irá a mis padres en la cápsula, haciendo un viaje alrededor del mundo por la supervivencia. También voy allí para comer un poco.
Hace horas que estoy en la montaña. He hecho hasta una hoguera con un tronco y una manta de lana de oveja roja. Está amaneciendo. La luz del Sol me deslumbra y despierto. Cerca del Sol saliente en las montañas, veo dos siluetas. ¿¡Jeff?! Me quito la manta de encima y con la magia, empiezo a planear hasta allá. Con cubos de roca que tenía en el bolsillo, hago una roca (cuatro cubos en el suelo, tres cubos encima, y otro cubo más encima de la mitad de los tres cubos). ¿Qué está haciendo Jeff? ¡Está hablando con ese camarero de aquel restaurante dónde me desmayé! Solo que este tenía los ojos en blanco. Jeff desaparece en una niebla, junto al tipo de los ojos en blanco.
– ¡Eh! –grito.
Jeff me mira con las pupilas muy pequeñas en esos grandes ojos, muy sorprendido. Corre hasta perderse en la niebla y yo corro detrás suya.
– ¡Espera, por favor! –intento pillarle– ¡Solamente quiero preguntarte una cosa! ¡Espera! ¡Jeeeeeeff!
El hombre de los ojos en blanco me empuja y me tira, pero me levanto de un salto.
– ¿Qué es lo que haces tú aquí? –me dice el señor de los ojos en blanco. Tenía una voz oscura, como la de Slenderman, pero más aguda– Esta es mi dimensión. Esto es Minecraft, mi universo.
– Tu universo es una mierda –respondo–. Además, ¿qué hacía Jeff allí? O peor, ¿qué haces tú aquí? Pensé que trabajabas en un restaurante. ¡Dime! ¿Qué hacía Jeff aquí? Se suponía que éramos compañeros…
– Eso no es de tu incumbencia, TOBIAS.
– ¿Cómo sabes mi nombre?
– Lo sé todo. Invadiste mi dimensión cayendo desde lo alto.
– Pero no fui yo. En esa casa todo se derrumbaba. ¡Hasta cayó en ese monstruo tan extraño!
– ¡Silencio! ¡TE ENFRENTARÁS A MÍ: HEROBRINE!
Se pone a hacer cosas con los cubos. ¿Un cañón? ¡Y lanza cubos de dinamita! Empiezo a esquivarlos, pero uno me da y revienta en mí. La máscara con el gorro de Dimencio se cae de mi mochila y flota hasta posarse mi cara. Antes de tocar el suelo por la explosión, floto sobre éste. ¿Qué está pasando? … ¡Claro! ¡Ya lo entiendo! Las cosas que tengo de los personajes que ya he derrotado, me proporcionan sus características.
Floto y empiezan a salirme bolas de energía como las que lanzaba Dimencio. Se las lanzo e impactan en Herobrine, pero no todas, sino solamente una. Espera… ¿Entonces puedo hacer esto? Encierro a Herobrine en un cubo transparente. Chasqueo un dedo y revienta.
– ¡Ríndete! –exclamo.
Herobrine se lanza a por mí y me coge del pie, para inmovilizarme por una habitación de un solo hueco, donde solamente me encuentro yo. Por arriba, empieza a tirar cubos de arena. La máscara desaparece de un zumbido y vuelve a la mochila. Intento escalar para salir de la arena, pero estoy inmovilizado. Una explosión azul revienta la habitación. ¿Qué llevo puesto en la cabeza? ¡El casco de Megaman! ¡Y en la mano llevo su cañón!
Disparo repetidas veces a Herobrine, solamente impactando tres de cinco veces. Con mi cola gatuna vuelo, esquivando así los bloques de cristal que me tira Herobrine, y lanzo un rayo azul, que rompe todos los cubos de cristal e impacta de lleno en Herobrine, convirtiéndolo en juegos de Minecraft y una cabeza suya, junto a muchos gritos de terror. El casco de Megaman desaparece en partículas azules para meterse en mi mochila. Caigo en el césped de pie. ¿Qué habrá podido ser de Jeff?
Todo se vuelve borroso. Los cubos se empiezan a desintegrar. Un fondo negro me envuelve.
…
…
…
Tobias… Tobias… Despierta…
¿Qué haces aquí tumbado?
¡Despierta! ¡Despierta! ¡Ganarán los juegos si tú no estás vivo!
Una voz me despierta: la voz de Jeff.
Me levanto de un salto.
– Tú… ¡TÚ! ¡TÚUUUU! –le grito– ¿Por qué no viniste a ayudarme?
– ¿Qu-qu-qué? –responde Jeff, preocupado– No sé de lo que me estás hablando.
– Lo sabes. Lo sabes muy bien, Jeff. Yo solamente pensaba que estábamos aliados. ¿Y qué haces con las otras cosas de los demás personajes a los que derrotamos? Me desperté en una cabaña y luego se destruyó ella sola y…
– Lo sé. Yo tengo las otras cosas. Yo…
– ¡Lo sabes! –le digo– ¿Cómo lo sabes? Todo esto me parece muy extraño… Estabas en otra parte, pero no sé dónde. Sé quién eres, Jeff. Eres un personaje Creepypasta. Un Creepypasta pero que tiene un juego. No sé por qué me encontraba contigo en aquel planeta, pero esto es raro. Muy raro, la verdad. ¿Me estás ocultando algo?
– ¿Nnnnnno?
Le doy una patada y lo tiro al suelo, haciendo que se le caigan todas las cosas que tenía.
Cojo las cosas de los personajes a los que derrotamos. Un gorro de Newton, una máscara de Freddy, una seta y una Chaos Emerald.
– ¿¡Por qué las tienes?! –le grito–
– Mira, Tobias. No sigas, ¿vale? No sigas. Estoy contigo, yo también quiero matarlos a todos.
– ¡Pero yo no quería matarlos, simplemente quiero que todo esto acabe! ¡Que los juegos dejen de ser arte! Yo mato cuando haga falta, si me amenazan con la muerte. ¿Por qué crees que maté a Dimencio? ¡Porque estaba demente! ¡Era un psicópata! ¡COMO TÚ, JEFF! ¡Como tú!
– ¿Y por qué el Rey de Art City no firma que los juegos no son arte?
– No es tan fácil. Tienen que tener pruebas de que no son arte, y de momento hay poquísimas. Yo diría que son arte completamente, pero hay muchas más pruebas de que son arte de que no lo son. Y ya las han encontrado todas. Con todo lo que está pasando, nadie se fía de nadie. Ni yo de ti.
– ¿Estás diciendo que no te fías de mí, Tobias?
– No me fío de ti mucho, que digamos. Poco a poco me he ido ganando tu confianza, pero ya no tengo mucha, que digamos, porque con todo lo que está pasando…
Un rugido de dinosaurio me quita de mis palabras.
Rápidamente saco el coche y me subo con Jeff, el cual pisa a fondo. El reloj indica que estamos en Castilla la Mancha, y eran las 17:47.
Vemos a un dinosaurio allí, a lo lejos. Ya nos encontrábamos fuera de un Centro Comercial, justo en la puerta, así que la ciudad estará cerca. Y así es: vemos a un dinosaurio, pisoteando todo, y expulsando llamaradas de fuego por la boca. Un chico está en la cabeza del animal, escribiendo cosas en una libreta. Unos obreros paran de taladrar el suelo al lado de una alcantarilla, dejando los taladros de lado. Jeff coge uno:
– ¡Tobias! ¡Tú ve a la cabeza del dinosaurio! –me indica el asesino– ¡Yo lo entretendré para que no te ataque!
Con la máscara Dimencio, comienzo a volar hasta llegar al lomo del dinosaurio, el cual estaba quieto mirando a Jeff taladrando el suelo y moviéndose el asesino también junto con el taladro.
El chico se me acerca con la libreta y su lápiz. Llevaba un gorro rojo con cascos, una camiseta azul, un collar con una estrella, un pantalón verde y zapatos blancos con calcetines rojos debajo.
– ¿Qué haces subido a mi dinosaurio? –me dice el niño.
– No, ¿qué haces TÚ aquí? –respondo.
– ¿Acaso te crees que estás a la altura de mí: Maxwell? Pues te equivocas –comenta Maxwell.
El chico comienza a escribir cosas en la libreta. En primer lugar, cae un "mini-meteorito", que esquivo e impacta contra el dinosaurio, matándolo y haciendo que caigamos al suelo, ya que el dinosaurio desaparece en una gran cantidad de humo. Luego cae un piano desde el cielo, que esquivo protegiéndome con un escudo transparente, ya que sigo teniendo la máscara de Dimencio, pero su poder se acaba (al parecer los poderes de los objetos acaban después de un tiempo) y vuelve a la mochila desapareciendo en sonidos inaudibles.
Tiro al suelo a Maxwell y le quito la libreta y el lápiz. Pienso cómo podría acabar con Maxwell. ¡Ya sé!
"Bomba". Eso he escrito. ¡Hala! ¡De repente una bomba cae de la nada! Jeff viene, coge la bomba y mete esta arma mortal a Maxwell obligatoriamente en la boca. ¡Pero si he olvidado activarla! Jeff empieza a taladrarle la cabeza a Maxwell, provocando así una pequeña explosión de cubos rojos, azules, verdes y juegos donde ponía siempre un nombre que no paro de recordar difícilmente: "Scribblenauts". De entre los juegos, veo la libreta de Maxwell.
– ¿Confías ya en mí? –me pregunta Jeff con la libreta en la mano.
– Un poco –respondo, quitándole la libreta de las manos–. No voy a dejar que cojas más cosas de los personajes, no confío del todo en ti –miro un momento el Reloj después de guardar la libreta de Maxwell.
Nuestro próximo objetivo es en Italia, así que saco la Chaos Emerald y pronuncio las palabras "Chaos Control", produciendo un agujero muy extraño. Jeff y yo asentimos con la cabeza y nos metemos dentro. No sé por qué, no paro de escuchar voces siempre que me encuentro en uno de esos agujeros. Pero esta vez eran diferentes, decían cosas como "Te advertimos" o "Te estamos advirtiendo".
…
… Aparecemos en Grecia. El Agujero se cierra detrás de nosotros. ¿Qué es esto? Grecia está en llamas, las esculturas están destruidas. Algunas se han hecho rocas.
Jeff y yo nos dirigimos al centro de las llamas. Había una especie de humano blanco, con una línea roja en la cabeza y cuerpo. Llevaba dos armas parecidas a las espadas que se podían alargar. Parecía de la antigüedad. Nos empieza a hablar:
– ¿Osáis desafiar a Kratos, el Dios de la Guerra?
Seguido de esto, nos lanza una de sus espadas ensangrentadas, que esquivo agachándome.
– Gua, eso ha sido muy bestia –comento.
Seguido del comentario, me lanzo a él y produzco un impacto de una Bola Gatuna en Kratos, pero este se empieza a reír, como si no le hiciera nada de daño. A continuación, me coge de las piernas y me tira a un lado y otro. Quedo inmovilizado en el suelo, intentando levantarme. Jeff lanza su cuchillo, distrayendo así a Kratos. Después, corre hacia el Dios y empieza a acuchillarlo. Mientras le acuchilla, empieza a hablarle. Un escalofrío me recorre el cuerpo entero. Rápidamente me levanto y le quito una espada a Kratos. Le apuñalo en el pecho, pero me coge y empieza a atravesarme con una de sus espadas ensangrentadas y me lanza a unos cinco metros. Quedo inmóvil en el suelo. ¡No me debo rendir! Con mis últimas fuerzas, escribo en la libreta de Maxwell la palabra "hacha mortífera" y aparece un hacha negra. La cojo y acuchillo a Kratos, que empieza a gritar de dolor y cae al suelo ensangrentado. Una explosión de llamas, sangre, dos espadas de Kratos y varios juegos suyos nos envuelve a Jeff y a mí. Caigo al suelo sin fuerzas.
… … …
¿Dónde…? ¿Dónde…? ¿Dónde estoy? Me encuentro en una camilla. No me puedo mover y estoy vendado por todas partes. Jeff está al lado mía partiéndose de la risa.
– ¿Cuánto tiempo llevo aquí? –le pregunto.
– Más de 17 horas –contesta el asesino– te han atravesado con una espada y estampado más de tres veces con una fuerza de un "Dios" al suelo. Si no fuera por el poder de los objetos que llevabas en la mochila, estarías muerto. Bueno, y porque te llevé a tiempo al hospital de Roma. Pero no debes de preocuparte por esto ahora. Ya estás mejor, momia. Ahora puedes levantarte, estás muchísimo mejor… Creo. Al menos te salvé, To…
Me levanto de la camilla de un salto, aún con las vendas puestas.
– Jeff, me estás ocultando algo. Lo sé. No me explico entonces por qué estabas hablando con Herobrine o cómo se llame. O por qué hablaste con Kratos antes de que lo matase.
No hay respuesta. Jeff se queda en silencio y muy serio. Sus ojos me miraban clavados en mí y en mis vendas.
– Dime, Jeff. Dímelo todo. ¿Por qué me haces esto? Tú que eres de juegos ficticios como los rebeldes que nos quieren matar a todos: ¿Por qué? –digo esto casi llorando– Que sepas Jeff, que no te quitaré ojo de encima. No, menos cuando tú no estés conmigo, obviamente –se me forma un nudo en la garganta.
Tampoco hay respuesta. Mi misterioso compañero me mira entre preocupado y triste. A los segundos un médico entra en la habitación y me subo lo más rápido posible a la camilla.
– ¿Tobias Cat? –pronuncia– Ya puede dejar del hospital. Su dinero ya ha sido pagado desde su Cuenta Bancaria.
Me quitan las vendas y salgo del hospital. El coche se abre y nos metemos en él.
– ¿Nuestro…? ¿Próximo objetivo? –pregunto con miedo.
– Tobias, olvida todo –responde de forma cortante Jeff–, olvídalo todo sobre mí. Olvida lo que pensabas mal sobre mí. Te lo pido por favor. No pienses que te voy a hacer nada malo.
– Hombre, pues será muy difícil olvidar todo esto, pero supongo que con el tiempo me iré olvidando… Creo –intento explicarme–. Entonces, ¿cuál es el próximo objetivo?
– Pues ni idea.
– ¿¡QUÉ?! ¿Cómo que ni idea? No intentes asustarme, Jeff.
– Mira tu reloj, Tobias.
Miro el Reloj. ¡Efectivamente! ¡Está en medio del océano, justo, a la derecha de África!
– No me gusta nada la idea de tener que ir al mar por… –intento negar, pero me interrumpe el asesino.
– Tranquilo, Tobias. Simplemente contén la respiración o algo. No es para tanto.
– …Supongo que tendré que aguantarme –me quejo–. Oye, ¿qué chorradas? Mira esto.
Saco la Chaos Emerald y produzco un Agujero delante del coche. Justo cuando nos metemos en el Agujero, hago que el coche se meta en la mini-caja.
… Caemos en medio del mar.
– Esto debe de ser… –miro el Reloj y, efectivamente, estamos… ¿delante del objetivo?– Sí, es esto. Tenemos que… bajar…
Mi mochila cambia de color a un color azul y se cierra por completo. ¡Ahora lo entiendo! ¡Era una mochila inteligente! Seguramente es acuática ahora.
Y así, Jeff y yo nos sumergimos debajo del agua, para llegar al fondo del asunto… y del mar, con la curiosidad y misterio de Jeff.
¡Guau! ¡Eso ha sido un MUY buen y largo capítulo! o3o Y así, damos por terminado este capítulo C:. Mucho espero que os haya gustado n.n. Bien, pues os dejo con la intriga de Jeff, que sé que os gusta mucho la intriga :B. Hala, nos despedimos. ¡Hasta el próximo capíiiiiitulo! :D
TheMasterGlitch77 ~
