— LO QUE PIENSO DE ZICK —
Greta
¿Qué que pienso de Zick? Bueno, ¿y qué queréis que una madre os diga sobre su hijo, qué no sea que es el mejor hijo que se puede pedir?
No soy tonta, se perfectamente que mi pequeño lo ha pasado muy mal por ser "especial". No es fácil hacerse la desentida por diez años, fingiendo que no ves a los monstruos que viven en tu propia casa o a los fantasmas de tus difuntos padres. Por mucho tiempo rogué en silencio porque mi pequeño no me odiara por mentirle de esa forma sobre si mismo, sobre lo que realmente es, sobre lo que se esperaba de él un futuro, sobre su padre... Gracias al cielo mis plegarias fueron escuchadas. Pero esa es una de las cualidades de mi hijo, que sabe perdonar. Lo sacó de mi, supongo.
Otra de las cualidades de Zick es que es un superviviente.
Al principio mi marido y yo teníamos reticencia a tener hijos. No malpenseis, queríamos ser padres con toda nuestra alma. Pero yo soy refugiadora y él es un domador. Sabíamos perfectamente que la mezcla de razas era algo peligroso, pues por mucho que los domadores sean tan parecidos a nosotros, los humanos, siguen siendo monstruos y nosotros eramos la primera pareja interracial de la historia en ese sentido. Si teníamos un hijo, no sabíamos como sería... ni si sobreviviría.
La adopción no era una posibilidad para nosotros, pues ya habíamos tentado mucho a la suerte suplicándole a los tutores máximos que permitieran nuestra unión, como para que aceptaran a un humano en su aquelarre. Siempre pudimos adoptar a una niña y más adelante convertirla en una refugiadora, como hicieron conmigo y más adelante yo misma hice con Elena. Pero tanto Zob como yo deseábamos un niño.
Ya nos habíamos obligado a resignarnos, cuando descubrí que estaba embarazada.
No voy a mentir, mi embarazo no fue uno fácil, varías veces estuve a punto de perder a mi bebé no nacido, fueron cinco meses en los que trate de todo para que el pequeño ser que crecía dentro de mí, mi futuro hijo al que ya amaba con toda mi alma, no muriese. Pues estaba segura de que yo moriría con él.
Durante el último mes, el quinto (había que reconocer que los domadores se desarrollaban rápido), el miedo me invadió, pues repentinamente dejé de sentir sus patadas dentro de mi y, para mi horror, mi vientre comenzó a sangrar. ¡No, no podía estar pasando! ¡Esa no podía ser la sangre de mi pequeño! Y realmente no era su sangre, si no la mía.
La noche que Zick nació, yo morí, literalmente, morí. Pero entonces algo ocurrió. Colocarón a mi bebé en mis brazos, poco antes de que mi corazón dejará de latir por falta de sangre. Era un bebé pálido y muy pequeño. Enfermo. Pero cuando yo morí repentinamente, mi pequeño me revivió. Sí, lo hizo. De alguna forma pasó parte de su energía vital a mi difunto cuerpo y logró revivirlo. Como si fuera lo más normal del mundo. Así fue como nuestras sospechas se confirmaron, sabiendo que Zick, como el primer híbrido de la historia, sería diferente del resto de domadores. Pero a mi me daba igual. Pues era mi hijo y estaba vivo. Vivo a pesar de todos los fallos de su corazoncito y pulmones en desarrollo que le causaron su actual asma. Vivo a pesar de darme la mitad de su energía vital. No necesitaba pedir más. Ambos nos debemos la vida mutuamente, aunque él no lo sepa.
Como humano, se acordó que Zick asistiría a las escuelas humanas de mañana para que aprendiera a integrarse en la sociedad humana. Pero como domador, él era tan "peligroso" como el resto, así que crecería en un Oasis de Detención, siendo vigilado por su propio tutor, como el resto de niños domadores y asistirá a las clases de dominación de las tardes.
Pero cuando mi bebé cumplió tres años, Magnacat atacó a mi marido. Zick no lo sabe, pero en ese tiempo lo que Magnacat realmente buscaba era a él, el único híbrido de humano y domador del mundo, y aprovecharse de sus poderes superiores. Entonces, nos dimos cuenta, mi hijo era un tesoro, no solo para nosotros, si no también para nuestros enemigos. Así que decidimos apartar a Zick del mundo de los monstruos. Se criaría en un Oasis de Detención, tendría a su tutor, pero sería criado enteramente como un humano. Con suerte sin entrenamiento jamás descubriría sus poderes, no le dejamos ver a su padre encogido por los poderes de Magnacat, así que fingiriamos que murió, los viajes al centro estaban prohibidos para él, por sus "alergias", así jamás vería Big Burg-si... y nunca preguntaría por los monstruos de la casa, si él pensaba que estaba todo en su cabeza.
Sí, acepté criar a mi pequeño de forma que él pensará estar totalmente loco. ¿Pero realmente se me puede culpar, si la otra opción era que estuviera siempre en el punto de mira de las fuerzas oscurar? Él no lo hizo.
Los años de ver a mi bebé cada vez más triste, cargando sobre sus hombros la vida de un marginado social, me rompía por dentro a mi también...
Entonces llegó Elena a su vida.
La primera niña que no le daba la espalda, la primera que realmente le escuchaba porque le interesaba lo que tuviera que decir, no para burlarse de él más tarde, la primera que le hizo pasar buenos momentos.
Sí, soy consciente que su presencia fue lo que hizo que Zick se diera al fin cuenta de que lo que estaba mal con él no era la locura precisamente y que durante toda su vida le habíamos mentido.
Fue cuando comenzamos a entrenarle como domador, de manera rápida para recuperar el tiempo perdido, que los monstruos-ska volvieron a ir tras él, pues se terminó la farsa de que él no era más que un simple humano. Pero él, junto con Elena, ha sabido sortear todos los peligros.
Por supuesto, me preocupó al extremo cuando eso pasa y cuando me lo traen a casa inconsciente, pues soy su madre y él, por mucho que crezca, es mi amado bebé. Pero eso no quita lo muy orgullosa que estoy de él. Pues todos los baches que le ha puesto la vida, los ha superado.
Criarle no es fácil, pero me da una gran satisfacción ahora que no hay mentiras entre nosotros y que puedo ver una sonrisa sentida en su rostro todos lo días.
Y sé que en el futuro, cuando se independice, podré estar tranquila, si lo hace con una chica como Elena. Pues a una madre no se la puede engañar, y se que mi pequeño no la mira solo como una amiga. Y cuando decida actuar en base a sus sentimientos, yo estaré hay para ayudarles. Pues antes que ellos, estuvimos su padre y yo.
Ah, ¿por qué tienen que crecer tan rápido?
Con amor: Greta Barrimore, Refugiadora.
