CAPITULO 14.

Unos niños brincaban en la cama de una youkai profundamente dormida.

-¡Kagome!, ¡Kagome!- gritaban los niños moviendo a la miko.

-mmm ¿qué pasa?- preguntaba una adormilada Kagome.

-prometiste que hoy nos llevarías a dar una vuelta- dijo un emocionado Shippo.

-y ¿tiene que ser tan temprano?-pregunto Kagome soltando un bostezo.

-pero si es más del medio día madre- menciono Rin.

-¿de verdad? , vaya pues lo siento, no se preocupen enseguida me preparare- dijo levantándose y caminando hacia el baño.

-está bien te esperamos en el patio- dijo Shippo saliendo de la habitación con Rin. Mientras que en la tina una sorprendida miko veía como el agua comenzaba a teñirse de rojo.

-al parecer la herida empeoro- dijo comenzando a lavar la herida.

-tal vez por eso me quede dormida hasta tan tarde, estoy perdiendo mis fuerzas como la vez anterior- menciono apoyando su cabeza en sus piernas.

-"pero no puedo fallarle a mis niños, así que andando"-pensó la miko comenzando a apresurarse.

X-X-X-

-estoy lista niños ¡vamos!- grito Kagome a un par de niños que se encontraba jugando.

-siiiiii- gritaron emocionados corriendo hacia ella.

-bien, andando- dijo la youkai tomando a los niños de las manos y comenzando a caminar. Después de aproximadamente media hora de caminata llegaron a un hermoso lugar en donde había una especie de chapoteadero rodeado de varios árboles de sakuras.

-es muy lindo, vamos a meternos al agua Shippo- dijo Rin tomando a Shippo de la mano y comenzando a correr hacia el pequeño lago circular.

-tengan cuidado-grito Kagome sentándose cerca del chapoteadero, para observarlos-"me siento muy cansada"-pensó la miko mirando a los niños jugar alegremente. Pasada unas dos horas Kagome reviso de nuevo su herida.

-no deja de sangrar, ¿por qué me pasa esto a mí?-dijo mientras sacaba una nueva venda.

-listo- dijo apretando la venda mientras dirigía su mirada a los niños que aun jugaban felizmente, sonrió al verlos tan contentos, pero así como se formó su sonrisa desapareció al percatarse de una energía conocida.

-niños vengan acá inmediatamente- grito, mientras se levantaba.

-¿qué pasa?-preguntaron los niños alarmados.

-vámonos- dijo la miko sujetando a los niños caminando rápidamente.

-¿tan rápido te vas?-pregunto un youkai- creí que la próxima vez que nos viéramos no correría con la misma suerte- menciono Ryunosuke.

-"diablos"- pensó Kagome apretando el agarre de los niños, mientras volteaba para darle la cara.

-y yo pensé que tendrías un poco de dignidad para venir tu solo- dijo la youkai mirando a los cinco youkais que se encontraban detrás de él.

-es para darle diversión al asunto- dijo con burla - ¡vayan tras ella!- grito dando la orden a los youkais que lo acompañaban. Haciendo un gran esfuerzo Kagome coloco una kekai y corrió rápidamente cargando a los niños, pero ella sabía que al estar tan débil su kekai no soportaría tanto y sintiendo las presencias acercándose rápidamente tomo una decisión.

-escúchenme muy bien niños- dijo Kagome deteniéndose y bajando a los niños.

-quiero que corran lo más rápido que puedan hasta que lleguen al castillo, y en cuanto lleguen le informen de esto a alguien-dijo Kagome mirándolos fijamente.

-pero-

-pero nada, pase lo que pase no se detengan- dijo mirando a Shippo.-confió en ti mi pequeño- dijo regalándoles una sonrisa.

-vayan- grito viendo como acataban su orden y corrían rápidamente.

-"ahora tengo que darles el tiempo suficiente para que lleguen al castillo"-pensó mientras veía llegar a los youkais.

-no tenias que hacer eso para proteger a los mocosos, ya que en realidad quien me interesa eres tú, me vas a pagar la humillación que me hiciste pasar-dijo con odio.

-eres un cobarde tal y como lo pensé desde que te vi- menciono la miko con los ojos rojos, mientras cambiaba su traje.

-¡estúpida!-grito el daiyokai- ya saben que hacer- miro a los youkais, quienes rápidamente se abalanzaron contra la youkai, sorprendentemente para el daiyokai ninguno de sus hombres había podido darle un golpe certero a la miko, así que aprovechando la situación de que la miko estaba muy concentrada en sus contrincantes, apareció atrás de ella clavándole algo en el hombro.

-maldito- dijo Kagome al sentir algo en su hombro, enojada fijo la mirada en el dispuesta a acabar con él, pero al dar unos cuantos pasos comenzó a sentirse muy mareada.

-¿qué me hiciste?-pregunto tocándose la cabeza mientras era sujetada por los demás youkais.

-no te preocupes no morirás, solo te quedaras quietecita hasta que terminemos- dijo acercándose a ella con una sonrisa.

-no te atrevaz- grito.

X-X-X.

Dos pequeños entraban corriendo al castillo muy cansados y gritando.

-señor Sesshomaru, señor Inu-no-taisho- gritaba desesperada la pequeña.

-Inuyasha, Taishi, Miroku- gritaba el zorrito con la misma desesperación que la niña.

-¿Qué ocurre Rin?-pregunto Sesshomaru llegando rápidamente al escuchar los gritos de su protegida.

-señor Sesshomaru la señorita Kagome- dijo sollozando, pero ni siquiera termino cuando Sesshomaru ya no se encontraba ahí.

-¿Qué son esos gritos?- pregunto Inu-no-taisho viendo a los niños muy preocupados-¿Qué paso?-pregunto nuevamente.

-unos youkais nos querían atacar, pero Kagome se sacrificó por nosotros- dijo Rin con lágrimas en sus ojos.

-¿Qué le paso?-pregunto el general perro.

-no sabemos, ella nos pidió que corriéramos hacia acá y que no nos detuviéramos-dijo Shippo bajando la mirada- ¿Dónde está Inuyasha y los demás?- pregunto el kitsune.

-ellos fueron a hacer unos encargos míos- respondió- tranquilos Sesshomaru no dejara que le pase nada malo a su madre- menciono el youkai mirándolos.

X-X-X-

Sesshomaru volaba a toda velocidad hacia donde sentía la presencia de Kagome, pero desde hace unos segundos sentía la desesperación de la miko y eso lo inquietaba bastante. Se preocupó al captar el olor de sangre de la youkai mezclado con el olor de varios youkais y el príncipe Ryunosuke. Conforme avanzaba empezó a escuchar los gritos de Kagome y al llegar le hirvió la sangre al ver como golpeaban y tocaban descaradamente a la miko.

-¡suéltenme! ¡No me toquen!- gritaba desesperada una youkai al sentir las manos de los youkais recorrerle el cuerpo.

-cállate- grito el daiyokai dándole una bofetada, mientras le rompía el vestido de la parte delantera-no estas nada mal, o ustedes que piensan muchachos- dijo mirando a los otros youkai que la sujetaban de las manos y los pies.

-¡basta!- susurro la youkai con lágrimas en los ojos. Cuando de pronto apenas si pudo divisar a un gran perro blanco masacrando a los youkais que apenas hace unos segundos la sujetaban.

-sessho…ma…ru- pronuncio para después perder la conciencia. El gran perro blanco parecía haber perdido la cabeza al matar sin piedad a los youkais, pero al escuchar un susurro pronunciar su nombre se tranquilizó volviendo a la normalidad y acercándose a una maltratada youkai, gruño nuevamente al verla así. Con delicadeza la cargo comenzando a caminar, después de un rato de caminar, por fin pudo divisar las aguas termales que su sentido del olfato había captado así que con cuidado dejo un momento a la miko recargada en un árbol para quitarse la parte superior de su kimono, para enseguida tomar nuevamente a Kagome en brazos.

-"a un sigue sangrando"-pensó el youkai mirando como goteaban varias heridas, para enseguida meterse al agua con ella en sus brazos.

-miko- menciono el youkai al ver como intentaba abrir sus parpados.

-¡no! no me toques-grito la miko al enfocar la mirada y sentir unas manos sujetándola.

-tranquila-dijo el youkai sujetándola fuertemente para que no empeorara sus heridas.

-nooooo-grito Kagome con lágrimas en los ojos moviéndose bruscamente.

-mírame miko, no te hare daño- dijo el youkai sujetándole el rostro.

-Sesshomaru- se lanzó a su cuello rompiendo en llanto- por...favor di...me que no...logra...ron su obje...ti...vo-pronuncio con dificultad.

-tranquila todo está bien-dijo separándola un poco para mirarla a los ojos- ahora hay que curar tus heridas-menciono limpiando sus lágrimas.

-ya no sé cómo agra...-paro al ser interrumpida.

-ya me las cobrare, ahora bebe-dijo extendiéndole la mano y desviando la mirada.

-bien- menciono tranquilizandose con una pequeña sonrisa haciendo a un lado la mano del youkai.

-¿qué haces?-pregunto el youkai al sentir como la miko rechazaba su muñeca.

-prefiero beber de otro lugar- menciono la youkai acercándose a su cuello.

-has lo que quieras-dijo el daiyokai, para enseguida sentir como los colmillos de Kagome perforaban su piel.

-dejare que bebas de mí, de ahora en adelante-dijo Sesshomaru, sintiendo como la sacerdotisa dejaba de beber para mirarlo con sus ojos rojizos.

-no tienes que hacerlo solo por lo que acaba de pasar- dijo Kagome mirándolo fijamente.

-no lo hago por eso- respondió el daiyokai correspondiendo la mirada.

-entonces ¿por qué?- pregunto desconcertada Kagome.

-no te basta con saber que te dejare alimentarte de mi sangre- menciono el youkai.

-no, quiero saber por qué lo haces, no quiero que sientas lastima por mi por lo que...- no termino de decir al recordar lo sucedido.

-no digas estupideces lo último que siento por ti es lastima- dijo el youkai regañándose mentalmente por no contenerse al decir lo último. Kagome al escuchar las palabras del youkai se sorprendió, pero dejo de un lado su sorpresa cuando sintió una punzada en el hombro izquierdo.

-auch- se quejó tocándose el hombro.

-¿qué pasa?-pregunto alarmado el youkai acercandose a la joven y quitándole la mano de su hombro.

-¿qué te paso?- pregunto tocando la herida.

-cuando estaba peleando con los youkais, me olvide completamente de Ryunosuke y este aprovechando mi distracción me clavo algo, después de eso no pude coordinar mis movimientos-respondió la miko mirando a un molesto Sesshomaru.

-¿es algo malo?- pregunto la joven.

-no, pero me molesta que se haya hecho de estas artimañas para...- se detuvo.

-lo sé, pero ¿por qué no ha sanado?-intervino la miko al ver como el youkai apretaba su puño.

-porque la sustancia que deposito en tu cuerpo, es creado por brujas así que tomara un poco de tiempo para que sane la herida.

-¿quieres decir que prácticamente me drogo?-pregunto la youkai cerrando sus ojos al sentir nuevamente el dolor.

-pues no sé qué quieras decir con eso, pero supongo que debes de estar en lo cierto- menciono el daiyokai viendo la mueca de dolor.

-ven acá- dijo el youkai acercándola más a el-esto hará que la herida deje de doler- menciono acercándose al hombro de la chica para después lamer la herida.

-a este paso terminare endeudada contigo por toda mi vida-menciono Kagome con una sonrisa, mientras acercaba su mano a los orificios que aún estaban marcados en el cuello de Sesshomaru.

-¿y eso te molestaría?-pregunto el youkai mirándola.

-para nada- menciono la youkai desprendiendo una luz en la marca, causando que sanara- pero ya no sé si sea buena idea permanecer cerca de los que quiero- dijo acariciando el cuello del youkai.

-ya veo, tienes miedo de que lastimen a tu enamorado-menciono el youkai con un poco de molestia.

-tengo miedo de que lastimen a todos- dijo mirándolo- pero me aterra tan solo imaginar que te hagan daño a ti- menciono la miko acariciando suavemente el rostro de Sesshomaru.

-no voy a dejar que te marches miko-pronuncio el youkai sujetando la mano de Kagome- así que ni se te ocurra hacer algo estúpido- menciono el youkai soltando su mano para quitar un cabello de la youkai que tapaba parte de su rostro- porque no te lo perdonare-susurro acercándose a ella lentamente.

-y yo no te perdonare, si permites que algo te pase- susurro Kagome antes de tocar los labios del daiyokai. Sin poder evitarlo Kagome sentía tantas emociones en su interior, que no pudo controlar que su poder exteriorizada esas emociones ocasionando que los petalos de las flores que se encontraban cerca de ahí comenzaran a flotar alrededor de ambos. Sesshomaru instintivamente al tocar los labios tan suaves de la miko la sujeto de la cintura con una mano, desapareciendo cualquier espacio que quedara entre ambos, mientras que con la otra mano la sujetaba de la nuca para profundizar el beso. Mientras que Kagome lo había rodeado del cuello con ambas manos.

Ninguno de los dos quería romper ese beso que despertaba en ambos sensaciones nuevas, sin embargo al faltarles el aire tuvieron que separarse poco a poco.

-yo…- menciono con dificultad la youkai, mientras se separaba un poco del daiyokai.

-será mejor que regresemos- menciono el príncipe saliendo del agua, dejando a una desconcertada Kagome.

-claro- susurro mientras observaba como los petalos de las flores comenzaban a caer.

-ponte esto- dijo el youkai extendiéndole la parte superior de su kimono.

-muchas gracias- menciono Kagome con tristeza sujetando la hitoe*, para enseguida vestirse.

-vámonos- ordeno el daiyokai comenzando a volar.

Kagome al escuchar la orden del youkai solo bajo la mirada para comenzar a volar detrás de él. Al llegar al castillo Kagome voló directamente hacia el balcón de su habitación.

-¿Qué haces?- pregunto el youkai deteniéndose.

-bueno, no pretenderás que todos me vean vestida así ¿no?- dijo sin voltear- solo diles que estoy bien y por favor no menciones nada de lo que paso- dijo la sacerdotisa entrando a su habitación.

-has lo que quieras- escucho Kagome decir al youkai, mientras se dejaba caer en el frio piso.

-"no, no, no, no puedo estar sintiendo esto por ese youkai, si está más que claro que para él ese beso no significo nada"- pensó tristemente la miko.

-"no cometas el mismo error que con Inuyasha Kagome, no confundas las cosas" –pensó mientras unas lágrimas se deslizaban sobre su mejilla.

-a un estas a tiempo de alejarte de el- dijo la miko, mientras se limpiaba aquellas lagrimas que había escapado de sus ojos.

-si eso debo hacer- dijo la youkai mientras se levantaba y caminaba hacia su cama.

-yo pienso que ya es muy tarde para alejarte de el mi niña- menciono una voz que había visto y escuchado todo desde que la youkai ingreso a la habitación.

-¿mama?- pronuncio la youkai encendiendo las velas- discúlpame, no te sentí, estaba muy distraída- dijo la miko caminando hacia la salita.

-de eso me di cuenta hija, pero te conozco tan bien que sabía que no ibas a querer ver a nadie hasta mañana- le dijo con una sonrisa Naomi.

-tienes razón, perdóname por preocuparte- dijo con tristeza.

-mi pequeña, ¿Qué sucede? Tú jamás te das por vencida tan fácilmente- pregunto Naomi.

-tal vez ya no soy la misma Kagome- menciono mientras se recostaba en las piernas de su madre.

-no lo creo, un corazón como el tuyo jamás cambiaria, aunque tengas una apariencia diferente o aunque muchos otros te lo mencionen, tu siempre vas a ser la niña fuerte que siempre he conocido y estoy segura que encontraras la manera de que el príncipe caiga rendido a tus pies, aunque para eso tengas que usar unas tácticas un poco diferente a lo que estas acostumbrada- menciono con una sonrisa mientras acariciaba la cabeza de la miko.

-pero que cosas dices madre- dijo una sonrojada Kagome- muchas gracias por todo- menciono con una sonrisa.

-no tienes nada que agradecer hija, siempre voy a estar a tu lado pase lo que pase, al igual que tu hermano y tu abuelo- dijo con una sonrisa.

-lo sé, por cierto ¿en dónde están ellos?- pregunto la miko.

- bueno Inu-no-taisho, nos había ofrecido quedarnos aquí, pero preferí quedarme en la aldea en donde viven todos los que trabajan en el castillo, son más acogedoras, así que ellos deben de estar ahí- dijo Naomi.

-bueno, pues entonces diles que mañana iré a visitarlos- dijo levantándose la miko.

-no te preocupes hija, todos entendemos que estas muy ocupada, así que visítanos cuando tengas tiempo- menciono mirándola.

-bien, cambiando de tema, tengo una duda que no pude preguntarte la primera vez que te vi. ¿Cómo es que solo recuerdo lo que ha pasado hace 19 años si se supone que llegamos a el futuro hace siglos?- pregunto Kagome con curiosidad.

-bueno pues eso fue obra mía, ya que tenía que borrar tus recuerdos conforme pasaba el tiempo, al igual que los que te rodeaban para que no sospecharan nada, ya que el tiempo no pasaba igual, para ti como para tus conocidos de la otra época-respondió con una sonrisa como siempre.

-eres muy astuta madre, entonces tú también puedes manejar la magia ¿no es así?- pregunto la youkai.

-así es, pero solo puedo hacer cosas muy sencilla a comparación de Yoshimi y de ti- respondió.

-de verdad, crees que pueda llegar a manejar mi magia como mi madre-pregunto la youkai con entusiasmo.

-estoy segura, es más, lograras superar a mi amiga solo es cuestión de práctica, ya que en la otra época no practicabas la magia como lo hacías con tus armas- dijo Naomi sujetándose la barbilla al recordar.

-¿Qué quieres decir?- pregunto nuevamente la miko.

-inconscientemente siempre me pedias que te metiera a clases de combate ya sea cuerpo a cuerpo o con armas y ¿sabes qué? Siempre eras la mejor, es por eso que sabes manejar muchas armas- le respondió levantándose del sillón- bueno hija me voy- dijo la youkai.

-está bien mama, me ayudaste mucho hoy gracias otra vez- dijo Kagome dándole un abrazo a su madre.

-para eso estoy mi niña- dijo correspondiéndole al abrazo- bueno me voy- dijo separándose y dándole un beso en la frente a su hija.

-ten mucho cuidado- menciono la miko viendo caminar a su madre a la salida.

-hija- se detuvo para mirarla nuevamente- recuerda que lo que ahoga a alguien no es caerse al rio, si no mantenerse sumergido en el- dijo antes de salir.

-"que habrá querido decir con eso"- pensó Kagome mirando aun la puerta- bueno, no importa me muero de sueño- dijo caminando hacia su cama y dejarse caer, para después quedarse dormida profundamente, mientras unos recuerdos se hacían presentes.

HITOE*= chaqueta, parte superior del kimono.