En ciertas circunstancias de la vida- bien lo sabia yo- llorar era el mejor consuelo para enfermedades que ningún remedio podía enmendar.
Hacia mas de media hora que Edward había salido de la habitación, y que Ángela se encontraba tumbada en mis brazos, llorando. Yo aun no entendía que era lo que estaba pasando, a pesar de intuirlo.
En realidad, nunca fui buena con cuestiones que tuviesen que ver con enfrentar emociones demasiado efusivas, ni tratando situaciones delicadas. Más bien, intentaba evitarlas. En algo había salido a Charlie.
Por lo que había optado por el silencio. Antes de arruinar la situación, y hacer sentir peor a mi fiel amiga, decidí cerrar mi boca. Por el bien de ambas.
Acariciaba pausadamente el cabello de Ángela, consciente de que su llanto había disminuido considerablemente. La casa de los Cullen estaba sumida en el mayor de los silencios, aunque sabía perfectamente que, aunque fuese solo Edward la persona que estuviese allí además de nosotras, estaría vigilando la situación. Cuidándome.
Recordé las palabras de Carlisle. Un nudo en el estomago, bastante persistente en los últimos días, hizo acto de presencia. Me revolví, incomoda, en el gran sofá donde estábamos semi acostadas.
Como siempre, algo estaba dispuesto a amainar mi felicidad y tranquilidad aparentes. Lo que me tranquilizaba, era saber que los bebés se encontraban bien, aunque eso significara que mis energías sucumbían para ello. Con el cuidado de Edward, y mis propias precauciones, no habría problemas.
Según ellos.
Suspire livianamente, tratando de no sobresaltar a Ángela. La mire, en mis brazos, desprotegida, indefensa. Y embarazada.
¿De quien seria ese bebé?, ¿Por qué Ang se encontraba en ese estado psicológico tan deplorable, siendo que para ella la noticia había sido algo tan…encantador? Me preocupaba la razón de su tristeza: era a causa del bebé, quien era alguien no deseado, o era una causa de fuerza mayor que mi mente en esos momentos no podía dilucidar?
Por mucho que me costara admitirlo, me provocaba una ansiedad e impaciencia terribles el no saber el origen de su inquietud.
Como caída del cielo, la respuesta vino a mí. Ángela se removió más de la cuenta en mis brazos, y levanto su mirada hacia mi rostro. Estaba totalmente lloroso, y sus cejas arqueadas denotaban una preocupación extraordinaria.
Espere a que ella hablara.
- Yo…lo siento, estoy siendo descortés y poco considerada contigo.- dijo, incorporándose para sentarse cómodamente. Observe como su mano derecha se dirigía instintivamente a su bajo vientre. Sonreí inconscientemente.
- Por supuesto que no, Ang. La desconsiderada aquí soy yo.- me miro con asombro. Me sonroje.- No…no fui capaz de llamarte cuando…
- No seas tonta.- dijo Ángela, tomándome de las manos.- Todo esto es muy repentino para ti. Incluso debe serlo para Edward, quien nunca se sorprende por nada…siempre tan críptico.- reímos.- Además, yo tampoco te lo conté. Digamos que…
Se quedo callada, mirando la nada. Supuse que estaba intentando buscar las palabras exactas para expresar lo que rondaba su mente. O quizás, no tenía el valor suficiente para decírmelo. Fruncí el ceño. La tome de las manos, como ella había hecho anteriormente.
- Ang…esta bien. Soy yo.- dije, como si eso zanjara la situación.
- Yo… digamos que no tuve el apoyo que me imagino has tenido tu.- sonrió tristemente.- se te ve muy bien aquí, en la casa de tu novio…
- Quien te hizo problemas, tus padres?- dije con un poco de autoritarismo.
- No!- rio.- No, mis padres…les costo un poco asumirlo, pero lo entendieron…el problema es…el padre.
- Ya veo.- entendía de mala educación preguntarle de manera muy directa "¿Quien es el padre?", pero era algo que me superaba.
¿Quien era lo suficientemente miserable como para rechazar, o por lo menos no asumir su responsabilidad para con Ángela y su bebé? Me hervía la sangre. Vagamente, recordé las palabras de Edward: "Deberemos cuidarte como si estuvieras hecha de cristal". Rodé los ojos. Seguramente, él entendería que un enojo transitorio amenazaría potencialmente las oportunidades de supervivencia de su novia y sus futuros hijos.
Como si mi adorado vampiro pudiese leer ahora mis pensamientos, apareció en el marco de la puerta, como algo demasiado perfecto para existir en verdad.
Como siempre, quede atrapada en el encanto de su apariencia, sin percatarme de que Edward reía de mi mirada perdida en él, ni de que Ángela nos miraba un poco acalorada.
- Necesitan algo?- pregunto amablemente Edward, acercandose a mi. Se sentó en el borde del sillón, a mi lado. Su brazo derecho rodeo mis hombros, protectoramente. Lo mire de mala manera, interpretando su acto de protección como una manera de aislar a Ángela en su pena. Sentí como su brazo-pinza se aflojaba a mí alrededor.
- Por supuesto que no, Edward. Estamos bien.- dije, un poco ansiosa.
- Oh…Ya veo.- hizo un gesto de preocupación que, de no haber sido él, no habría resultado en lo más mínimo tierno. Pero era Edward. Mi Edward.
- Quizás deba avisarle a mis padres…
- No les dijiste nada?- dije sorprendida.
- No…
- No tienes que preocuparte. Ben lo entenderá tarde o temprano.- dijo Edward, distraído.
- Ben…?.- Mire de Edward, quien miraba al techo, a Ángela, quien miraba la alfombra de Esme. Poco a poco, el nombre encajo en mi mente.
- Ben?! Ese es el maldito que…
- Bella.- dijo sutilmente Edward, en un murmullo.
- Lo siento, Bella…yo quería contártelo, pero no me atrevía…
- Pero, que paso?
- No lo se…Él simplemente desapareció de mi vida luego de que se entero del bebé.- toco nuevamente su vientre.- Mis padres no quisieron ir a buscarlo, ni que yo lo llamara. Según ellos, seria…humillarme. Pero no lo soporto! No se por que no lo acepta…yo…
Vi sus ojos llorosos, y supe que pronto, sino lo evitaba, habría un nuevo ataque de histeria. Mire a Edward, desesperada.
- Bueno…ahora no veo a tus padres por aquí.- dijo como quien no quiere la cosa. Ambas lo miramos sin entender.- No quiero ser descortés, pero ahora te encuentras en la casa de los Cullen, y no en la de tus padres. Supongo que ellos no tendrían por qué enterarse si haces alguna llamada o visita…necesaria para tu relajación. Solo es mi opinión.
- Edward…
A veces, no entendía por qué, Edward estaba dotado de una sutileza y delicadeza imposibles de entender, que afloraba más que nunca en momentos como éste. Se estaba ofreciendo generosamente a ayudar a Ángela, para que pudiese hablar con el idiota de Ben…y yo me había enamorado de él. Entendía mis propios motivos.
- Yo…yo…- Ángela estaba siendo embargada por las emociones.- Yo…No tengo como ir a su casa…
- No te preocupes por eso.- sonrió de lado mi novio vampiro.- Estoy libre. Puedo llevarte, mientras Bella descansa.
- Esta bien…Bella, tu…
-No tengo ningún problema. Ve.
Después de una despedida casi tan efusiva como la bienvenida, Ángela se fue, escoltada por Edward. Suspire. Algo andaba mal. Lo que me provocaba espasmos de pánico acumulado.
Edward acababa de desplazarme de sus prioridades por llevar a solucionar su problema a Ángela. No es que lo entendiera como algo menor, pero…lo había notado tan preocupado en la mañana, que había creído que no se despegaría de mi ni un segundo, desde ese momento hasta el termino de mi embarazo. Y acababa de sufrir una aplastante decepción, esa misma tarde.
Subí las escaleras hacia el cuarto de Edward, un poco furiosa, un poco decepcionada, y a la vez un poco preocupada.
Apenas pise el último escalón, pude escuchar una voz demasiado conocida- para mi desgracia- proviniendo de la habitación de Edward.
Abrí la puerta sin disimulo, sabiendo que Alice me escucharía hiciese todo el silencio que pudiese lograr con mi torpeza. Se giro, sonriéndome.
En la cama estaba Rosalie, mirando una revista que parecía ser de bordado. Me asusto ver a Rosalie con algo de esa temática en sus manos, y no una de sus buenas revistas de motores.
- Veo que estas mucho mejor!- chillo Alice, parandose y yendo hasta mi posición, en la puerta.- Ven, recuestate. Sabes lo que dijo Carlisle.
- Si…lo se…
- Que te sucede?- pregunto de manera agresiva Rosalie. Rápidamente, su vista se desvió a mi vientre.
- No pasa nada malo, en serio. Solo…necesito recostarme.
- Ok.
Rosalie me dejo su lugar, y me recosté, dándome cuenta de lo cansada que me sentía. Cerré los ojos, sin dejar de darle vueltas al asunto: Acaso, por primera vez en su vida, Edward me confiaba a sus hermanas, sabiendo lo delicada que estaba?
Y para colmo de males, no me había dado tiempo necesario para siquiera compartir alguna opinión con Ángela sobre el embarazo.
Me revolví inquieta en la cama, sopesando una nueva posibilidad, incluso peor que la anterior: ¿Acaso era una carga para Edward, el tener que cuidarme constantemente?
Rápidamente lo descarte, o eso hizo mi consciente. Por la desesperación que había demostrado en el despacho de Carlisle, no podía serlo.
Por lo que quizás hubiese otra razón para su comportamiento.
O talvez fuese yo la paranoica obsesiva.
Lentamente, la voz de Alice se convirtió en un murmullo, y fui dejando el mundo de los despiertos, hasta que ya no supe nada más.
Holaaaaaaa!!
Dios Santo...no tengo perdon de ninguna de uds por semejante demora....XD
fue bestial, prometo AHORA SI: no demorare tantooo...tuve problemas, por eso no pude actualizar...pero ahora ya se solucionaron, por lo que tengo tiempo libre para esto:D
espero que les haya gustado!! aunque se que es corto...algo es algo para volver, no??XDD
gracias por preocuparse las que me mandaron PMs, o dejaron mensajes de desesperacion...los leo a todos, no se preocupenXD y creo que ya lo dije, pero lo vuelvo a aclarar: por mucho que demore, a este fic lo voy a terminar. No se preocupen.
ya saben: los reviews son como mi sueldo, y la manera en la que se que a ustedes les gusta y quieren que lo continue.
Nos leemoooss!!!
::Alice::
