Cuando estaba cerca de la escalera, pare en seco, dándome cuenta de que me estaba dejando dominar muy fácilmente. Gire, intentando escuchar algo, y lo que logre captar, fue un golpe duro a mi corazón.
- No. Y es mi última palabra, Ángela. Bella no hablara contigo.
Mil y una posibilidades cruzaron por mi cabeza, todas a una velocidad tal que me era difícil de entender. Todas, inconscientemente por supuesto, intentando justificar las palabras duras de Edward.
Un nudo se formo en mi garganta, dándome cuenta de que por mas que lo intentara, por podía justificar su actitud. Intente estirar un poco más mi cuerpo, sabiendo que Edward podría escucharme si estaba atento al enloquecido latir de mi corazón.
No. No quiero que seas un peligro para Bella.
Otra vez. Por que demonios Ángela, Mi mejor amiga, seria un problema para mi? Estaba decidido: la paranoia de Edward por protegerme cuan muñeca de cristal al borde de un abismo estaba avanzando a pasos estrepitosamente peligrosos. Estaba acusando a Ángela de algo que, seguramente, o no tenia nada que ver, o Edward había malinterpretado en su responsabilidad por cumplir su objetivo de…cuidarme.
Parecía que Edward no había notado mi presencia, por lo que me decidí a bajar de una vez por todas. Estaba bien que Edward fuese sobre protector, pero estaba surcando un límite absurdo al insultar a mi mejor amiga.
Como siempre, al pisar el último escalón, mi pie se engancho con algo que no alcance a divisar, por lo que provoque demasiado ruido incluso para un humano. Gire la cabeza. Edward miraba en mi dirección, con los ojos abiertos, la quijada dura. No podía interpretar acertadamente su expresión, mezcla entre furia y nervios.
Vi como lentamente alejaba el teléfono de su oído, y como, sin delegar su vista de mi, colgaba.
Nos sumimos en un silencio que no podía definirse como incomodo. Era el infierno. Yo lo había escuchado. Y Edward lo sabía.
No pude sostener su mirada, consciente de que en mi interior hervían sentimientos encontrados. Por un lado, quería saber, necesitaba saber, por que del comportamiento de él hacia mi amiga. Pero por otro lado, temía conocer la respuesta, no sabia bien si por miedo a resolver la incógnita en si, o por miedo a conocer algo que me haría daño. Demasiado daño.
- Bella…- dijo sutilmente Edward, acercándose a mi posición. Instintivamente, retrocedí. Dejo de avanzar.- Creo que malinterpretaste lo que acabas de oír…
- Por que Ángela no puede acercarse a mi? Edward, no me mientas.
Otro incomodo silencio.
Por más que mi mente se figurara una posible razón para incomodar profundamente mis pensamientos- como la vez que desapareció, dejándome sola en el bosque-, que tuviera que ver con mi salud y/o bienestar físico y psicológico…simplemente no podía. Esta vez no. Ni incluso la vez anterior. Quizás ahí mi mente encontró un posible recodo de esperanza, pensando que Edward tenía una muy buena razón, que no amenazara la integridad de Ángela, ni mi amistad con ella. Eso era. Nada más.
Más calmada, y resuelta a creer mí pobre pero afianzada teoría, inspire aire, tratando de tranquilizarme. Mire de reojo a Edward.
Esta vez amenazaba con volverse realidad la ilusión de que en verdad no se trataba de un vampiro, sino de una persona. Estaba totalmente tieso, como clavado contra el suelo prolijamente cuidado de Esme, con la mandíbula apretada al punto de creer que en cualquier momento, se partiría por la mitad.
- Edward…solo dímelo. Por qué Ángela no puede acercarse a mi?- pregunte calmadamente.
- Quieres que realmente te sea sincero, o prefieres oír una mentira piadosa?- pregunto ladeando la cabeza, y apareciendo en su rostro un atisbo de mi sonrisa preferida. No reculé.
- Sincero. Sabes que tarde o temprano terminare enterándome y será peor porque…
- Ángela es un peligro para ti. Por lo menos, para tu estabilidad mental.
- Pero qué estas diciendo! Ángela es mi amiga…no puedo creer que pienses eso de ella.- la calma había dado lugar a una nueva serie de teorías rápidamente refutadas unas con otras en mi mente.- La conoces.
- Y como la conozco, puedo leerle la mente.
- No creo que me estés diciendo que esté planeando matarme, o algo así.
Otro incomodo silencio.
Mire a Edward, imposible de creer lo que el silencio impuesto revelaba. ¿Ángela, quería hacerme daño?
Sonreí ante lo imposible de la idea. Edward me miraba con un dejo de enojo y…lastima en sus preciosos ojos ámbar.
- Ella no seria capaz. No. Estas muy equivocado.
- Ella no seria capaz…pero tú si.- dijo Edward casi imperceptiblemente, sabiendo aun así que yo lo había escuchado.
- Que…? Explícate.- Dije en el tono mas serio que mis labios pudieron emitir.
Miraba fijamente a Edward, escuchando en el silencio el sonido del reloj de pared de la sala. No escuchaba nada más. Incluso, en los nervios, podía sentir el tamborileo de mi corazón, enfurecido. En eso, escuche el sonido sutil de alguien que bajaba por la escalera, a mis espaldas.
- Bella…- Era Alice. Un escalofrío me recorrió de pies a cabeza. Si Alice había bajado- seguramente todos estaban escuchando en el piso de arriba, o en algún otro extremo de la casa-, era porque estaba viendo en su mente alguna posible catástrofe. Y eso solo dependía de la respuesta de Edward.
- Ángela está pensando en abortar.
Sentí levemente el tacto helado de la mano de Alice sobre mi brazo derecho. Podía ver la cara de Edward, estudiando mi reacción. Podía sentir que Alice me hablaba, pero era incapaz de entender qué era lo que quería decirme.
Estaba sumergida en un estado alfa, sin odio, ni sorpresa, ni tristeza. Era como si fuera incapaz de procesar las palabras de mi vampiro, o en su defecto, las había procesado de la peor manera.
- Qué…Qué estás diciendo?- dije en un murmullo, consciente de que podian oírme todos.
- Eso. Su mente esta demasiado inestable…Bella, debes entenderlo. Es por tu bien no juntarte un tiempo con ella…Puedo leer mentes, pero no puedo predecir el futuro, ni incluso Alice puede hacerlo a tiempo a veces. No sabemos lo que la tristeza o la envidia pueden causar.
- Edward.- corte en seco.- estás tratando de decirme, que es peligroso que yo me junte con ella, por el simple hecho de que ella quiere abortar?
No obtuve respuesta. La sangre me hervía, aunque yo aun era incapaz de procesar todo completamente.
- Nunca te pusiste a pensar, que Ángela es mi amiga, y está en juego una vida?- dije, con lagrimas en los ojos. Pude sentir que la presión de Alice en mi brazo crecía, al tiempo que veía mi mano izquierda temblando.- Nunca pensaste, que quizás necesite ayuda, y que se encuentra totalmente sola?
- Perdóname por pensar demasiado en ti, pero no podía exponerte. Ayudarla no involucra que estés encima de ella, Bella. Ya te lo dije.- dijo con un tono demasiado autoritario.- está muy inestable. No sabe lo que quiere siquiera para ella.
- Por eso me necesita.- furiosa, di la vuelta, mirando a Alice.
En otra circunstancia, sonreiría, pero me encontraba terriblemente nerviosa allí, parada en la mitad del comedor. Alice sostenía en sus manos la llave de su auto.
Sin decir una palabra, me dirigí a la puerta, consciente de que Edward me taparía el paso. Cual fue mi sorpresa, al comprobar con mí nublada vista por las lágrimas, que no fue así.
Abrí la puerta, y eche un vistazo por detrás de mi hombro.
Alice estaba estática a dos milímetros de Edward- él era el que se había corrido de su posición original- y con la mano desocupada sostenía el brazo opuesto de Edward. Pude ver como Edward la miraba con la peor mirada de odio que había visto en su rostro, y como Alice murmuraba algo a tal velocidad y tan despacio que ni siquiera intente descifrar qué fue.
Los deje atrás, intentando reacomodar mis ideas.
Sabía que los celos y la sobreprotección de Edward podían alcanzar límites insospechados. Sabia que era incluso capaz de suicidarse si a mi me pasaba algo, o incluso a los futuros bebés. Sabía que no tenía escrúpulos. Pero nunca imagine, que metería a un tercero en su paranoia.
Y más cuando ese tercero era mi mejor amiga, y totalmente inofensiva.
Mientras caminaba hacia el auto de Alice, aun preparada para ver de un momento al otro a Edward sobre mi paso, pensé en que ahora todo encajaba. La tardanza de la noche anterior, no había sido mas que una nefasta pero consistente leída de mente por parte de Edward hacia Ángela, y el haberle prohibido en, seguramente una charla no muy amistosa- a pesar de su sutileza-, acercarse a mi.
Nuevas lagrimas asomaron amenazantes por mis ojos, impidiéndome ver. Las limpie con el dobladillo de mi camiseta. Me vi obligada a parar en seco, cuando una figura delante de mí, que antes no estaba, me bloqueo el paso.
No quería levantar la vista por temor a que fuese Edward. Por temor a que quisiera retenerme. Por temor a pelear con el. Era demasiado cobarde…y lo adoraba demasiado.
Mi sorpresa fue, darme cuenta de que no era Edward, sino Carlisle.
- Bella…yo se que estás conmocionada, pero recuerda lo que te dije del…
- Lo recuerdo, Carlisle. Pero no puedo quedarme. Simplemente…no puedo. Lo siento.- baje nuevamente la mirada, incapaz de mirarlo a los ojos.
Simplemente quería salir de allí, no ver a nada ni a nadie, sobretodo a Edward. Ansiaba despejarme, ordenar un poco mis ideas. Quería ir a los brazos de Charlie, cuan niña mimada que nunca fui. Deseaba ver como estaba Ángela, luego de la amenazante declaración de Edward.
- Entiendo. No te retendré mas tiempo.- lo mire, sonriéndome cariñosamente, como si fuera una hija más. No pude evitar devolverle la sonrisa.
- Nos vamos?- escuche la voz estridente de Alice a mis espaldas. Parecía bastante animada.
- Vamos.
Subimos al auto, consciente de que dentro de la casa que dejaba atrás, estaba el amor de mi vida, el cual acababa de romperme el corazón con su desconfianza. Mire hacia otro lado, incapaz de ver si Edward se asomaba por la puerta- seguramente custodiado por Jasper y Emmett.
- Vamos a la casa de Ángela. Debo hablar con ella.
Alice no rechisto, y encendió el motor.
Mientras arrancaba a una velocidad que sinceramente me producía pánico, posé mis manos sobre mi aun indecisa barriga.
Debía saber la historia entera, antes de cometer el que quizás seria el peor error de mi vida.
Holaaa!!!!
MUUUCHO tiempo...verdad??
no voy a cansarlas con mi vida cotidiana, pero he de decir que tengo mas problemas que de costumbre...por eso tardare en actualizar.
Para aquellas que se preguntan si deje el fic...chicas: creo que ya aclare que NO la dejare, no importa cuanto no se desespereen!!
aunqe este capitulo...quedo asquerositoXD trate de hacer algo para mantenerlas...entretenidas! a que no se esperaban qe la cosa fuese tan retorcidaa??XDDDD
bueno...ya saben!! los reviews son mi sueldo, y la manera en la que se que les gusta, y quieren que lo continuee!!
cualquier cosa que deseen...a reveiw!!!
nos leemos! y nuevamente disculpen la espera!
::Alice::
