Bella POV

1 mes después.

Menos mal que había decidido ayudar a Charlie a arreglar el jardín delantero; no es que fuera una maestra en el arte, pero me ayudaba a despejar la mente, y a prevenir una posible catástrofe en manos de mi no muy delicado padre.

Me encontraba agachada al lado de una maseta en la que supuestamente debería estar plantando una planta de rosa que Charlie había comprado en no se qué tienda, a las afueras de Forks; Me faltaba levemente el aire, y sentía el corazón golpear contra mi pecho, reclamando un merecido descanso. No seria ningún problema, sino fuera por el hecho de que acababa de descansar 15 minutos atrás.

Hecho que comenzaba a preocuparme.

Al principio, sólo sucedía cuando pasaba mas de 2 o 3 horas sin sentarme, lo que en ese momento me había preocupado pero que, con el paso de los días, lo atribuí a una molestia mas del embarazo. Pero poco a poco, y sin que lo notara a lo largo del mes que había pasado desde que había comenzado, la molestia avanzaba: ya no solo era cuando estaba en actividad constante, sino que me sentía más cansada, mas pesada, sin fuerzas, y sin ganas de nada.

Pero al mismo tiempo, esa carencia de ánimo para realizar cualquier actividad, se convertía en mi peor enemiga.

Cuando no tenía nada que hacer, o no quería hacer nada…simplemente mi mente vagaba. Y al vagar, lo recordaba a él.

Fruncí el ceño mientras lo recordé, y del enojo y la frustración, tomé la pequeña palita que estaba al lado de la maseta, y comencé a hacer un hoyo con demasiado ahínco.

Desde el día en que me había enterado lo que Edward había hecho con Ángela- el sólo nombrarlo, me recordaba a su cara de pasividad cuando lo había visto la ultima vez, lo que me provocaba más odio-, había decidido, por mi bien y el de los bebés, alejarme un tiempo de él. Pero inconscientemente, yo esperaba que Edward volviera a buscarme, intentara pedirme perdón, o por lo menos, me vigilara desde la distancia, pero que yo pudiera notar su presencia.

Pero nada.

Desde aquel día que me quedé en casa de Ángela, ni esa noche, ni los días siguientes que había vuelto a la casa de Charlie- después de intentar explicarle que el mundo no se venía abajo, que yo no estaba por morir, y que no era necesario que arrestara a Edward por algún cargo infundado-, había recibido noticia alguna de él. Ni siquiera me había llamado, ni Alice- quien se había encargado de visitarme para constatar mi estado- lo había mencionado, y ni siquiera había intentado forzar la ventana de mi habitación en un intento de vigilarme durante mi inconsciencia.

No sabía si sentirme frustrada por mi falta de logros, si sentirme preocupada por su misma falta de preocupación, o si sentirme culpable. Después de todo, yo había sido la ofendida, a la que le había agarrado el ataque de moral sin pensar en los motivos de él, y la que no había intentado comunicarse.

Y cada vez que pensaba en eso, volvía al mismo punto: era él el que había dejado casi al borde de un error fatal a mi amiga del alma; era él el que debía darme motivos y no aparecía; era él el que debía preocuparse por mi estado, y no Alice. Era yo la embarazada aquí.

Necesité sentarme, pues la falta de aire me estaba matando. Me importo muy poco hacerlo en la tierra, ya que lo que traía puesto, gracias a mi torpeza, estaba completamente sucio.

Mientras miraba la planta que acababa de plantar, pensaba en Edward. En que, pese a todo lo que había pasado, y que no se lo perdonaba, lo extrañaba.

Extrañaba sus cuidados, sus celos, sus vigilias. Extrañaba su ansiedad frente a mi embarazo, al terror que le provocaba que algo me pasara; anhelaba su presencia constante, sentir su olor cerca de mí; lo extrañaba enormemente en las noches, que ahora dormía sola, totalmente acurrucada intentando salvaguardar el agujero que su ausencia dejaba. Extrañaba sus besos, sus abrazos.

Extrañaba todo de él.

Pude notar con pánico como mis ojos se anegaban en lágrimas. Lágrimas que no había dejado de derramar cada vez que volvía sobre lo mismo.

No había intentado hacer nada para comunicarse conmigo, nada. Nada de nada.

Quizás se había librado de mí, de una humana que iba a tener dos hijos que quizás la mataran, que quizás no lo hicieran, y arruinara del todo su existencia inmortal.

Habría querido preguntarle a Alice sobre él, pero sabia que si lo hacia, intentaría bajo todos los medios volver a juntarnos de alguna forma injusta, pues estaba segura de que le diría a Edward que yo estaba arrepentida de lo que había pasado aquel día, de que quería volver todo atrás, y no era así: yo no me arrepentía de haber defendido a Ángela, para nada.

Y volvíamos a lo mismo.

Mire hacia la calle, y vi como el sol rápidamente desaparecía; recordé de pronto que Ángela vendría a cenar.

Me levante con pesadumbre, y al estirarme hacia atrás, noté como la blusa que llevaba puesta se estiraba hacia arriba. Sonreí, volviendo hacia delante. Baje la mirada, y pose mi mano derecha sobre mi vientre. En este último mes que había pasado, mi barriga había crecido. No mucho, pero lo suficiente como para que yo la notara. Y notara también la presencia física de los niños.

Entre en la casa vacía; Charlie no volvería hasta entrada la noche, según me había dicho en la mañana. Por alguna razón, las zonas aledañas a Forks habían informado que habían aparecido más animales muertos que de costumbre. Animales grandes.

Obviamente, lo primero que pensé fue que los Cullen habían cambiado su lugar de casa. Pero el solo hecho de pensar que Alice no me había contado nada, que Edward no aparecía, y que de a poco parecía que estaba dejando de ser amiga de su familia…me hacia preferir no darle muchas vueltas al asunto.

Subi a mi habitación, a buscar ropa con la que cambiarme después de bañarme. Recordé con pesar que mañana era la terrorifica fecha en la que debía hacerme otra ecografía en manos del Carlisle.

Le habia aconsejado a Angela hacerse atender por él, argumentando que era muy buen médico. Asi lo habia hecho, pero al volver de su cita, Angela me habia contado que Carlisle la habia derivado a un especialista, pues él no atendía embarazos. Sólo alli cai en mi propia estupidez: Carlisle sólo me atendia a mi porque era un caso en especial. Demasiado especial.

Y ahora me entraba la cobardía, mezclada con un halo de loca esperanza, mientras buscaba entre mi placard algo decente. Quizás Edward fuese a la cita. No sabia exactamente qué me provocaba aquella probabilidad, pero me hacia tamborilear el corazon.

- No piensas saludarme?.- salté sobre mi sitio al escuchar la cantarina voz de Alice detrás mio. Giré, y la vi sentada comodamente en mi cama.

- No te vi.- dije secamente. No estaba de humor, francamente.

-Te vas a comer a lo de Angela?.- pregunto, acercandose a mi y al placard. Sino hubiera sido porque la estaba observando, jamás lo hubiese notado.- Como últimamente vives con ella…

- No vivo con ella, Alice…simplemente, me necesita.- dije mirando como revolvía entre la ropa.- y no, no voy a su casa. Ella viene aquí esta noche.

- Mmm...…esto y esto.- dijo alegre y satisfecha, entregándome un pantalón y otra blusa que, como debía ser, combinaban entre si.- Solo te decía, porque ya ni te juntas conmigo…

- Oh, vamos Alice…el otro día bien que te acompañe de compras.- dije recordando el momento fatídico…momento que duro toda la tarde.

- Es lo menos que puede hacer una amiga.- dijo, fingiéndose ofendida.

- Quieres que hagamos algo mañana?

- No se si podré.- estaba haciéndose la difícil, y me divertía. De pronto, su expresión cambio a una de preocupación.- No estamos solos en la casa, Bella.

- No están…solos?.- no entendía a que se refería.

- No. Tenemos visitas.- y se puso alegre de vuelta.- Tanya y los suyos decidieron visitarnos por fin.

Mierda.

De pronto, lo comprendí todo.

Era por eso que Edward no intentaba comunicarse conmigo. Claro, estaba demasiado entretenido con Tanya, y hasta seguramente ella le estaba llenando la cabeza en mi contra. Si quería estar con sus amigos vampiros, y no le importaban sus propios hijos, allá él.

- Deberías conocerlos…hace unos cuantos días que quiero decírtelo, pero no encontraba el momento…Bella, estas bien?- dijo con un tono preocupado.

- Mejor que nunca.- respondí, realmente enojada.

- Mmm...si tu lo dices...será mejor que te cambies, no querrás recibir así a tus visitas.- dijo con un gesto de asco fingido.- ve, ve a bañarte!

- Te quedaras?

- No, me iré por allí…seguramente Jasper me esta buscando.- dijo en tono pensativo.

- Esta bien. Nos vemos luego. Y no te quejes que no salgo contigo, que te hice la oferta y no la aceptaste.

- Como usted diga, reina…- rodó los ojos al tiempo que yo cerraba la puerta.

Mi sangre hervía, y estaba segura de que Alice lo había notado.

Me dirigí hacia el baño, con intenciones homicidas y con un nuevo objeto de odio, y al entrar, cerré de un portazo.

Seguramente Alice oyó, el momento en que comencé a sollozar.


Holaaa!!!

Bueno...no voy a decir nada, porque esta vez no tengo excusas para el terrible retraso!!XD pero bueno...espero que les haya gustado!!

este fic esta cada vez mas tragico...y eso que falta el platillo fuerte!!XDDD

ya saben: los reviews son mi sueldo, y la manera en la que se que les gusta y quieren que lo continue!XD

cualquier duda, consulta, critica...lo que sea, a review! o sino, escribanme un PM, que varis lo han hechoXD y que conste que lo respondo!XDD

tratare de no demorar tanto...TRATARÉXD

y de paso les digo: muchas no me dijeron que piensan del fic Albus/Scorpius (no incluye slash...por ahora), que ya lo estoy escribiendo, y quiero saber si lo leerianXD!

nos leemos!!!

::Alice::