Sentía frío, mucho frío.
Tire de las sábanas más aún, instintivamente, en un intento de taparme más. Me revolví inquieta en la cama, pensando en que en el momento en el que me había acostado, no había hecho tanto frío.
Mientras la sensación seguía, persistente, comencé a recobrar más conciencia, saliendo del estado de ensoñamiento del que me encontraba momentos antes. Para darme cuenta, que la sensación de frío no era general, sino que sólo la sentía en la espalda.
De inmediato me tensé. Sin tiempo a pensar en nada, giré de inmediato hacia el otro lado. Tan rápido como gire, dejé de sentir frío, y al mismo tiempo, una luz incandescente amenazaba con dejarme completamente ciega.
Tapé mi rostro con mi brazo izquierdo, al tiempo que me sentaba pesadamente en la cama.
En el cuarto no había nada. Ni nadie.
Mire hacia la ventana. Estaba abierta, y las cortinas se mecían sutilmente.
Fruncí el ceño. La noche anterior, como todas las noches, había cerrado la ventana. Y, creía yo, no me había convertido en sonámbula.
No pude evitar la pequeña sonrisa, y el sentimiento de esperanza que embargaron mi pecho en esos momentos. Quizás fuese él, quien había venido en la noche…
No quise hacerme ilusiones. Si hubiera sido él, se hubiese quedado, me hubiese esperado. O quizás no, quizás no quería incomodarme.
Hecha un lío mental, mire hacia la mesita de luz. Y el susto al despertar se transformo ligeramente en pánico al ver la hora.
Faltaba media hora para la cita con Carlisle.
Rápidamente, cogí lo primero que encontré en el armario- sin intenciones reales de molestarme en fijarme si la ropa combinaba o no-, y me metí al baño, dando un portazo.
A los momentos en los que abrí la lluvia de la ducha, sentí como la puerta de mi habitación se abría. Rodé los ojos.
- Estás bien, Bella?.- escuche la voz preocupada de Charlie. Más bien, aterrada…últimamente, era cada día más consciente de su falta de tacto para hablar, y de que ello podría ocasionar en mí, en ciertos momentos del día, alguna especie de colapso nervioso.
- Si, papá. Es solo que estoy apurada.- comencé a bañarme, sin recibir respuestas. Rápidamente, recordé que necesitaba transporte.- Papá!
- Dime, cariño.- su tono de voz cambio a uno más esperanzado, y me dio pena. Charlie no sabía qué hacer, ni como comportarse conmigo en mi estado. Sonreí mientras me bañaba.
- Crees que podrás llevarme al hospital?
- Claro que si, hija.
- Gracias. En unos momentos salgo.
Apenas Salí de bañarme, me las ingenie en tiempo record para vestirme, cambiarme, e intentar superar sin éxito la ola de pánico acumulada que me estaba golpeando sin compasión: Ecografía; Charlie y Edward en una sola habitación- si Edward iba; En ese caso, el reencuentro con el padre de mis futuros niños.
Mierda.
Intenté serenarme mientras iba hacia la camioneta de Charlie, a la cual él ya se encontraba arriba. No quería incomodarlo, ni tampoco poner más tensas las cosas entre Edward y él. Además, y poco a poco lo admitía, estaba desesperada por ver a Edward, y por hablarle otra vez. Y el hecho de que eso significara tener que tragarme todo lo que había pasado, no me importaba en lo mas mínimo.
- Estoy lista.- le dije a Charlie fingiendo una sonrisa de tranquilidad que, por supuesto, no funciono.
- Vamos entonces.
Con el traqueteo que realizaba la camioneta de Charlie en la calle, y mis pensamientos desvariados, estaba por entrar en crisis; me revolvía inquieta en el asiento- gracias a dios, podía disimular el movimiento con el propio del vehículo-, pensando en mi inminente futuro- o quizás, final.
¿Qué hacía si Edward estaba allí, aguardando? Era estupido suponer que no estaría, siendo el padre de los niños…pero con toda su ausencia, podía ya llegar a pensar cualquier cosa. Una punzada en el estomago me indicó que, pese a hacerme la firme respecto al tema, aún me dolía demasiado su partida y su falta de comunicación. Y no sólo estaba el tema de su ausencia, sino también Tanya…qué se supone que le diría a Edward? "¿Has estado demasiado ocupado cuidando a la vampiro que te busca incluso desde antes que naciera Charlie?". Mierda. Decididamente, iba a sonar ridículamente celosa.
Yo era la madre de los niños.
Yo los llevaba adentro.
Yo tenía prioridad.
Tuve que girar la vista hacia la ventanilla ante la risa que me provoco mi nueva fuente de autoestima, y de confianza para con Edward. Después de todo, yo corría con ventajas; pensé que si Edward no había ido a verme, tendría un motivo realmente importante, aunque me doliese y no lo justificase. Esperaba que ese motivo no fuese Tanya, precisamente.
Mi sonrisa se ensancho, y me percate de que estaba por entrar en una risa histérica provocada por los nervios.
Esta cita iba a ser realmente algo jodido.
Edward POV
- Puedes dejar de dar vueltas así? Aún faltan 10 minutos, Edward.- escuche la voz tranquila y paciente de Carlisle a mi espalda. Una parte de mi mente me decía que no debía estar tan nervioso, que debía serenarme para afrontar la situación. Pero otra parte, la dominante, me obligaba a intentar leerle la mente a toda cosa viviente a 1 kilómetro a la redonda buscando indicios de Bella. Y por supuesto, el motivo de mi frustración se debía a eso, a que no encontraba rastros.
- No puedo, Carlisle…No se como podría llegar a reaccionar Bella, y menos en su estado…
- Eso es algo que quiero comprobar.- dijo Carlisle. "Esperaría no fuera nada grave…".
De repente, y como si de un llamado se tratase para amortiguar mi frustración y transformarla en tiempo record en pánico, sentí lo que tanto esperaba.
"Bella Swan. Mmm…debe ser la hija del Doctor…y este debe de ser el padre, bastante maleducado, por cierto…"
- Mierda.
- Llego?.- dijo Carlisle, levantándose tranquilamente de su silla.- Ya te lo dije. Mantén la compostura. Esta sola?
- No. Está Charlie.
- Con más razón. Entierra el hacha de guerra, no armes un escándalo. Llevas las de perder, recuérdalo.
- Lo sé.- tuve que guardarme la replica. Podía sentir los pasos de los dos acercándose.
La puerta de la oficina de Carlisle finalmente se abrió, revelándome lo que tanto anhelaba; Bella tenía un aspecto cansado, nervioso, pero estaba hermosa para mí, tan hermosa como el primer día. Su aroma me llegó como un golpe contra todos mis sentidos, inundándolos. Me desesperaba, me enloquecía. Sentía que estaba apretando fuertemente mis manos en puños, y que en cualquier momento saltaría sobre Bella.
Finalmente, ella levanto la mirada.
Esa fue la gota que rebalsó el vaso.
Sus ojos eran suplicantes, anhelantes. Me miraba con felicidad y un dejo de desesperación ante mi presencia. Podía sentir que, al igual que yo, se encontraba clavada en ese preciso lugar de la oficina, sin poder moverse, o sin atreverse a hacerlo, igual que yo.
- Bella.- dije finalmente, torciendo una sonrisa de felicidad. Sonrió nerviosa.
- Edward…yo…
- Doctor.- Mierda. En esos momentos, odiaba a Charlie.
Me observo de arriba abajo, con cara de pocos amigos y una desconfianza muy marcada en su mirada. Ni siquiera intente leer sus pensamientos; sabia que eran un puñal tras otro hacia mi persona.
- Buenos Días, Charlie.- dijo afablemente Carlisle. Podia notar en su mente un revoltijo de pensamientos, pero por alguna razon, se mantenia absolutamente incólume.-Hola, Bella.
Bella solo pudo atinar a sonreír. Seguía mirándome, igual que yo a ella. Cualquiera que no entendiese la situación, hubiese pensado que allí se vivía un momento tenso, horrible; en verdad, si, se lo vivía. Pero no era nuestro caso. El de Bella y mío.
Quería acercarme, abrazarla, besarla…decirle que jamás la había abandonado; contarle cada uno de mis sufrimientos por su ausencia, y hacer los de ella uno junto con los míos, pues sabia que nada de esto había sido fácil.
"Contrólate".
Miré a Carlisle con cara de pocos amigos; entendía la situación, mas eso no significaba que la aceptara. Apreté los puños disimuladamente, y corté el contacto visual con Bella.
- Bueno…- ante la ausencia de respuesta tanto de Charlie como de Bella, Carlisle estaba por perder la compostura, al darse cuenta que esto sí era algo serio.- Bella, quieres que hagamos la ecografía?.- dijo en tono afable.
- Está bien.- dijo Bella en un hilo de voz. Por lo que pude ver, Charlie no la escuchó, pues cuando Bella se movió, yo gané rápidamente el lugar a su lado, en la camilla.
Pude notar como Bella se tensó a mi lado, y su ritmo cardíaco aumentó rápidamente. Sonreí al recordar que era su respuesta habitual a mi, a su vez con nostalgia, dándome cuenta de que me había olvidado de ello.
Bella POV
Mierda.
Estaba hecha un manojo de nervios, y para colmo de males, la actitud chiquilina de Edward y Charlie empeoraba mi ya delicado estado emocional. Al conocer a Edward, podía saber que lo que acababa de pasar había sido a propósito, habiendo dejado a un Charlie confundido, y enojado por esa misma confusión.
Bueno, por lo menos el obstáculo mayor había pasado: Edward estaba aquí, petrificado a mi lado. Quise evitar que la sonrisa de histeria inundara mis facciones, pero algo seguramente salió mal, pues Carlisle me miraba entre asustado y divertido.
- Bueno, para que esto no resulte una experiencia traumante, vamos a hacerlo rápidamente, si?.- dijo, acercando el aparataje con que haría la ecografía. A pesar de mis nervios, pude notar con cierta gracia los nervios mal disimulados- adredemente- de Carlisle. Lo que me puso más nerviosa, pues temía la aparición de un ataque histérico de risa.
- Si.- musité, intentando no gesticular mucho, y sin mirar a nadie en particular.
De repente, sentí que algo extremadamente frío tocaba la parte baja de mi espalda; me sobresalté, pero rápidamente ese sobresalto fue reemplazado por un calor que misteriosamente inundaba mi cuerpo, y aterrizaba lisa y llanamente en mi rostro seguramente, tornándolo de un furioso rojo.
Al notar la mano de Edward guiándome hasta la camilla, no pude evitar desviar la mirada hacia él.
Terribles deseos de tirarme sobre mi amado vampiro me inundaron el corazón; pero al mismo tiempo, el recuerdo de todo ese tiempo separados, y el conocimiento de que Tanya estaba entre nosotros, impidió que lo hiciese. ¿Y si sólo quería ayudarme sin quedar comprometido? ¿Y si ya no le interesaba en ese sentido? ¿Y si ya no me quería?
- Bella, estas bien?.- dijo Edward en un murmullo, muy cercano a mi oído derecho. Volver a sentir esa voz, era como recibir una droga después de días eternos de dolorosa abstinencia.
- Si.- fue toda mi respuesta. Me reprendía mentalmente por ser tan idiota.
- Bueno, si esta todo bien, podemos proceder?.- dijo Carlisle amablemente.
Y de repente, como si fuese posible, me puse aun más nerviosa.
Era como un torrente helado que me subía y bajaba por la espalda, y pronto comencé a notar que las manos me sudaban y temblaban. Me extrañé al percatarme de que no había sucedido algo nuevo, que fuese extraordinario para que me sucediera aquello.
- Bueno.- dijo Carlisle, sumamente nervioso.- Vamos a proceder, Bella?
- Espere, Doc.- dijo Charlie. Lo miré, sorprendida. Estaba completamente sudado.- Esto, eehmm…va a dolerle, o hay que ver algo que no tengo que ver?
- Seguramente.- dijo Edward, con todo autoritario.- Tu hija va a sufrir, Charlie.
- Bella…crees que podría…?
- Claro, papá.- dije, asustada y nerviosa a la vez.
Vi como Charlie salía de la habitación.
Momentos después, sentí como la tranquilidad volvía a mi cuerpo.
Y luego, como unos brazos fríos y fuerte rodeaban mi cintura.
Hacía tanto que no recibía aquella caricia, que el notar la fuerza, y a la vez delicadeza de su agarre, un estremecimiento recorrió mi cuerpo, que nada tenia que ver con los nervios.
Respondí a su abrazo, apretándolo todo lo que podía. Inmensas ganas de llorar atestaron mi mente, al notar el cariño que Edward aún me tenía.
- Niña tonta…te asustaste?.- murmuró Edward en mi oído. El tiempo se había detenido, exclusivamente para nosotros; si alguien estaba diciendo algo, o había algún ruido, yo no era capaz de sentirlo. Solo lo sentía a él.
- De qué tendría que asustarme?.- no iba a admitirlo. Ahora me sentía omnipotente.
Se separó de mí, y vi como rodaba los ojos. No me importaba. Tenía a Edward conmigo. No hacían falta explicaciones, ninguno de los dos las necesitaba. No en ese momento. El anhelo por vernos había superado esa faceta.
- Lamento lo que sucedió.- explicó Carlisle mientras encendía un monitor, que se mostraba completamente negro.- Parece ser que Jasper realmente tenía ganar de jurarlos, chicos.- sonrió.
- Jasper?.- rodé los ojos. Ahora entendía el por qué de la ola de miedo que había fulminado a Charlie.- Está afuera?
- Están todos afuera.- dijo Edward, quien me había tomado de la mano y me conducía a la camilla. Logré subirme con cierta torpeza.- Menos Alice y Emmett.
- Por qué…?
- Esta todo listo. Por fin.- sonrió Carlisle.- Lista, Bella?
No, pero adelante.
Holaaaaaaaaa!!!
No voy a decir nada...no tengo excusas admisibles esta vez!!!XD
deben querer matarme, realmente...pero bueno, tendran que conformarse con odiarme!XD
respondiendo a una duda general...si, niñas! Tanya y Bella se encontraran, por supuesto...que pensaban, que iba a dejar pasarla?XD
bueno, tratare...TRATARE, de actualizar la semana que viene!! no prometo nada, igualXD
bueno...ya saben: los reviews son como mi sueldo, y es la manera en la que yo se que les gusta, y quieren que lo continue!!
cualquier duda, sugerencia, o insulto muy especifico...a PM!XD
nos leemos!!!
::Alice::
