CAPITULO 21

-Bueno… creo que ya todos aquí presentes estamos enterados de lo que a ocurrido con el lord del este ¿No es así? – Preguntó Inu- no- Taisho con un poco de incomodidad ante la presencia de la youkai.

-Por supuesto que estamos enterados – Prosiguió Biakko, sin querer hablar mas sobre el tema. Kagome que había visto las expresiones de ambos daiyokais sonrió y se dispuso a hablar.

-Cuantas veces tengo que decir, que no me molesta para nada hablar sobre este tema, es mas díganlo con toda y sus letras "Sabemos que su propia hija fue quien lo mato" – Menciono con tranquilidad la youkai cruzando sus brazos.

-Esta bien Kagome. Pero dejando eso de lado ¿Por qué mejor no nos cuentas lo que recordaste? – Preguntó Toga mirándola a los ojos. Sorprendido la observo con sumo cuidado al ver como la expresión de la youkai había cambiado radicalmente. Silencio… fue lo único que se escucho en aquella habitación por varios segundos, hasta que finalmente el hanyo lo rompió llamando a su amiga por su nombre. Sesshomaru quien hasta ahora solo observaba cada expresión de su mujer enfureció, al tan solo imaginarse ¿Qué es lo que le habían hecho a su mujer para que ella se hubiese quedado paralizada ante la cuestión de su padre?

Kagome se encontraba profundamente sumida en sus pensamientos. No podía evitarlo, tan solo el recordar la manera en como ese demonio le hablaba y la tocaba, causaba que cada parte de su cuerpo se estremeciera. ¿Podría ser que lo que sentía era miedo? Dejo de un lado todo, cuando escucho la voz de su amado llamándola por su nombre. Parpadeo un par de veces y miro a su amado. Sonrió con agradecimiento, para enseguida mirar a los demás presentes.

-Lo siento mucho, es solo que…

-No te preocupes Kagome, entendemos que no es fácil para ti el recordar como vivías – Interrumpió Hayate al entender la posición de la princesa.

-Si… tienes razón, pero aun así lo importante ahora es tratar de estar un paso delante de nuestro o nuestros enemigos. Así que… - Hizo una pausa para tomar aire y proseguir – Yo estaba en una habitación con mi madre – Sonrió con amor, al recordar a aquella mujer que le dio la vida – Ella recién llegaba de… - Dudo un momento en contar lo que proseguía. Por alguna extraña razón Inu-no- Taisho dedujo que lo que proseguía en el relato de la youkai tenia que ver con el por la manera en como lo miraba en ese momento, así que con un asentimiento de su parte la invito a proseguir. Ella comprendió al instante y continúo.

-Encontrarse con el señor Toga, claro que ella no me lo menciono en ningún momento. Sin embargo pude darme cuenta por el brillo que desprendían sus ojos que la persona a la que había acudido a pedirle ayuda era usted – Miró al general perro con una pequeña sonrisa, para enseguida mirar a los demás – Después de eso, tomamos asiento en unas sillas y ella me dio un pergamino, que no pude leer en ese instante ya que… - Tomo aire – Habíamos sentido la presencia de mi… - Corrigió – De el príncipe. Por consecuencia me dio instrucciones de que lo leyera cuando estuviera completamente sola y que fuera antes de la ceremonia que se realizaría al día siguiente por lo que pude deducir.

-¿Quiere decir que pudo ver la apariencia de el príncipe del este? – Preguntó Tsubasa, atrayendo inmediatamente la atención de los presentes, pero sobretodo de Sesshomaru.

-No, y ciertamente es algo que me desconcierta ya que solo puede ver su silueta y escuchar su voz- Se sostuvo el mentón pensativamente – Es como si algo me impidiera verlo. Pero ¿Por qué? – Termino con un tono de preocupación.

-Si que es extraño… Pero dime Kagome ¿Qué es lo que Yoshimi escribió en el pergamino? – Pregunto nuevamente Toga, al pensar que tal vez con lo que Yoshimi había escrito en el pergamino, se pudiese resolver alguna incógnita sobre el asunto del príncipe.

-Bueno… Ella menciono que por ninguna razón bebiera de la sangre del príncipe, ni antes ni después de la ceremonia. Pero para ser sincera no encuentro para nada lógico lo que mi madre pedía. Ya que según lo que usted menciono alguna vez al cumplir los 200 años era imposible que yo pudiera mantenerme solo con la sangre de mi madre, además que tenia de malo beber la sangre del príncipe o de alguien mas, es solo… sangre ¿No es así? – Pregunto la daiyokai mirando a todos los presentes.

-Pues yo no conozco mucho sobre tu especie querida Kagome, pero tienes razón al decir que no suena para nada coherente lo que tu madre pidió en ese escrito – Dijo Tora mirando a la nombrada.

-Estúpido ten en cuenta también, que si su madre se lo pidió fue por algo – Hablo el hanyo con suma molestia y con burla.

-Pienso que por primera vez el hibrido tiene razón – Menciono el daiyokai mirando fríamente al heredero del norte. Mientras que los demás solo miraban con una gota en su cabeza. De cuando acá el gran Sesshomaru le daba la razón a su medio hermano.

-Discúlpame Kagome, pero no logro entender por que Yoshimi te pidió algo así. Como tú lo mencionaste es solo sangre, claro que beber la de él te iba mantener en óptimas condiciones pero fuera de eso no encuentro ¿Cuál es el peligro?

-Eso quiere decir que quedamos en las mismas ¿no es así? – Suspiro con frustración Biakko.

-Pues si ninguno de ustedes ha tenido algún altercado en sus tierras, parece que así es – Dijo el general perro.

-Pues en nuestras tierras no hemos visto nada inusual. Es mas ni siquiera hemos vuelto a ver a los demás integrantes del consejo – Menciono Hayate poniéndose de pie.

-Bueno hablando sobre eso, temo decirles que no creo que volvamos a ver a Ryunosuke…El esta muerto – Hablo la princesa del este.

-Y según ¿Quién? – Pregunto Tora mirando a la youkai, quien inmediatamente mostro un semblante de confusión. La youkai frunció el ceño y dirigió su mirada hacia el peli plateado.

-El esta muerto ¿Verdad?- Pregunto Kagome temiendo lo peor. ¿Por qué no lo negaba? Y ¿Por qué no mostraba ni siquiera un poco de arrepentimiento? Tenia que admitir que su mirada apacible la estaba enfureciendo cada vez mas…1…2…3…comenzó a contar para tratar de no perder el control.

-¡Hasta cuando Sesshomaru!, ¡hasta cuando pensabas decírmelo! – Exploto por fin la youkai golpeando la mesa mientras se ponía de pie – ¡Maldita sea habla! – Grito sin quitarle la mirada de encima – No tenías ningún derecho de ocultarme algo que también me involucra.

-Te equivocas mujer… Yo tengo todo el derecho de involucrarme en tus asuntos – Hablo por fin el daiyokai.

-Ese no es el punto Sesshomaru, dime… ¿Entiendes lo que significa ser una pareja?

-Por supuesto. La única que parece no comprender eres tú. Deberías de entender de una buena vez que las malditas reglas que tratas de imponer en nuestra relación no tienen nada que ver con nuestro mundo, si no con el mundo de esos humanos – Dijo el daiyokai con suma frialdad. Observo con cuidado como Kagome se sorprendió por lo que había dicho hace unos momentos, pero solo el pudo distinguir el dolor que también le habían causado sus palabras. Se maldijo ¿Por qué había dicho algo así? Si la verdad le encantaba la manera en como su mujer manejaba la relación. No…en realidad el sabia perfectamente que lo que dijo fue solo por que había mas personas alrededor. Abandono por un momento la culpabilidad que comenzaba a hacer estragos en su mente y se concentro en ver como la youkai levantaba la cabeza y con un rojo profundo en su mirada le sonreía con… ¿Resignación? ¿Dolor?, ¿Enojo? o en realidad estaba ¿Feliz? No imposible ella no podría estar feliz, si el mismo vio el dolor en sus hermosos ojos, pero ¿Por qué no era capaz de saber que era lo que en ese momento sentía?

-¿Sabes que?...Tienes toda la razón príncipe. La culpa es mía por pensar que tú me aceptarías tal y como soy – Respiro para que no notaran que le estaba costando trabajo continuar. Sin embargo jamás quito la sonrisa – Pero tampoco pienso cambiar lo que soy, y aunque mi verdadera naturaleza siempre ha sido ser una youkai. Tampoco se te olvide que he pasado mas tiempo viviendo como humana y si no mal recuerdo también como humana me conociste. Y discúlpame pero si no puedes con esta Kagome – Se señalo ella misma – Que es mitad humana y mitad demonio, lo mejor será que olvidemos todo lo que a pasado entre nosotros hasta ahora – Termino la youkai con un gran miedo recorrerle el cuerpo ante la respuesta de el youkai. Maldición lo único que quería hacer en ese momento era salir corriendo de ahí y soltar todas aquellas lagrimas que le imploraban salir, pero que ella se negaba a dejar salir.

-Has lo que quieras NO ME IMPORTA – Retumbo la ultima palabra en la mente de la princesa. No supo ¿Cómo? Ni ¿Cuándo? Pero ahora se encontraba recargada en un árbol en medio del bosque con los ojos nublados de las lágrimas que caían sin parar por sus mejillas.

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-¡Suéltame padre! Este idiota me las va a pagar. Yo sabia que alguien como tu no me recia el amor de Kagome – Grito Inuyasha con cólera tratando de zafarse del agarre de su padre.

-Inuyasha por favor compórtate – Pronuncio Inu-no Taisho mirando a los demás invitados – Por favor disculpen el comportamiento de mis hijos – Dirigió su mirada de enojo contra Sesshomaru que se mantenía aun sentado sin hacer el mas mínimo caso de las advertencias de su medio hermano.

-No te preocupes…Creo que mi hijo es quien debe de disculparse – Dijo Biakko empujando a su hijo hacia el general perro.

-Yo ¿Por qué? Si lo único que hice fue decir la verdad – Menciono el youkai. Si tenia que admitir que sentía un poco de culpa por haber comenzado la pelea, pero de ahí a disculparse definitivamente no lo haría. Si lo hubiese hecho con mala intención tal vez y lo aceptaría, pero en verdad no lo había hecho con esa intención, a el no le gustaba jugar de esa manera ante todo se consideraba gusto y si quería ganarse a la hermosa princesa del este lo haría por sus propios medios y meritos.

-Tu hijo tiene razón no hay motivo por el cual deba disculparse – Hablo nuevamente Toga aun sosteniendo a un enojado hanyo – Por lo tanto…

-Shhh – Interrumpió Tora a Inu-no Taisho, causando que ambos youkai les surgiera una gota en su cabeza.

-¿Pero como te atreves a callar al general? – Grito su padre con una gran vena en su frente, obteniendo la misma reacción de su hijo.

-Silencio padre… escucho el llamado del fuego – Susurro comenzando a caminar hacia la ventana. La abrió y efectivamente a lo lejos se veía una humareda apenas perceptible, pero ya que el controlaba el fuego pudo distinguirlo fácilmente, o como el decía escucharlo. Los demás que observaban atentos los movimientos del youkai se asombraron al ver que en realidad no había sido una broma.

-Soy yo o en esa dirección se encuentra la aldea de los trabajadores – Dijo Inuyasha atrayendo enseguida la atención de los otros dos peli plateados.

-Hay que apresurarnos – Comenzó a volar Inu-no-Taisho seguido de los demás. Sesshomaru en un par de segundos había tomado la delantera ya que en la aldea vivía la madre de Kagome, por lo tanto era muy probable que ella ya se encontrara ahí.

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En la aldea en donde vivían todos los trabajadores del castillo de los Taisho se respiraba la desesperación de los youkais por tratar de destruir la barrera mágica que les impedía el paso para llegar a la cabaña en donde vivían los recién llegados youkais del futuro. Era inútil por mas que lo intentaban no podían romperla y desgraciadamente el fuego comenzaba a consumir gran parte de la casa, a este paso ellos no sobrevivirían.

-Una vez mas – Grito un youkai lanzándose fuertemente a la barrera siendo seguidos por otros youkai quienes lo imitaron. Sin embargo una vez más fallaron.

-Es inútil jefe Naomi y los demás ya deben de estar muertos – Menciono un youkai tomando aire.

-¿Qué dijiste? – escucharon todos los youkais una voz a sus espaldas. La miraron y observaron como su mirada cambio de dirección.

-¡No! ¡Por favor no! – Susurro con temor la youkai comenzando a correr rápidamente, pero antes de llegar a la casa que aun ardía en llamas una barrera la detuvo de golpe. Se levanto y con desesperación comenzó a golpear la barrera. Paso la mirada rápidamente por toda la casita y distinguió in débil campo de protección y los miro…su madre, su hermano y su abuelo se encontraban ahí luchando por sus vidas, nuevas lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos. Si estaba desesperada, como pudo volvió a ponerse de pie.

-Por favor resistan – Pronuncio con la voz rota y dirigió su mano a su colgante – "Madre, te lo suplico ayúdame. Se que por ser una youkai ya no puedo manejar mis poderes espirituales y romper esta barrera, pero también soy tu hija y se que si aun puedo tocar la perla de shikon es por algo. Así que si lo que me imagino es cierto te pido que me ayudes a despertar nuevamente mis poderes espirituales"- Penso la daiyokai.

-Por favor señorita aléjese es muy peligroso – Informo un youkai sujetando del antebrazo a Kagome.

-No…no me pienso mover de aquí. ¡Déjame en paz! – Grito Kagome comenzando a hacer rodeada por una luz rosa. Separo las manos y entre ellas un arco de energía comenzó a divisarse. Lo tomo y disparo una flecha hecha de energía igualmente. Todos miraron sorprendidos como la flecha apenas toco la barrera la disolvió por completo. Sin perder tiempo Kagome corrió de nuevo hacia la casa sin apartar la mirada de su familia, confundida observo como todos la miraban y salía de sus bocas un "gracias". Después de eso solo sintió como su madre adoptiva detuvo su paso con una nueva barrera. Horrorizada comenzó a gritar que la dejara salir de ahí, pero enseguida solo pudo observar como el fuego desaparecía a su familia. Varios segundos después la barrera que le había prohibido avanzar se esfumo y pensó lo peor.

-¡Madreeeee! – Se escucho un grito desgarrador que perfectamente habían escuchado los recién llegados. Con temor todos observaron como la youkai empezaba a correr hacia el fuego perdiéndose en el. Antes de que se dieran cuenta observaron como Tora seguía el curso que hace un momento había marcado Kagome.

-"Pero que diablos" – Penso por primera vez Sesshomaru al percatarse de lo ocurrido. Sin pensárselo decidió ir por su mujer. Sin embargo antes de llegar, se detuvo al ver como ese imbécil traía a una desconsolada Kagome aferrada a su cuello. Era oficial lo quería matar, pero también se daba cuenta que no era el momento.

-Kagome… - Pronuncio con dolor Tora, mientras con suavidad acariciaba su cabello.

-Se fueron…Nunca mas los voy a volver a ver…La única familia que me quedaba se ha ido de la peor forma… - Pronuncio entre cortada la youkai mientras se aferraba mas a Tora.

-Llora princesa, llora todo lo que quieras, es lo único que te hará sentir bien ahora – Recargo su mentón en ella mientras la rodeaba con sus brazos. El príncipe del oeste estaba hecho una furia al ver como su mujer se dejaba consolar por ese. Sin aguantar mas, dio un paso hacia delante pero enseguida una mano le impidió avanzar.

-"No es el momento, asume las consecuencias de tus actos" – Fue lo que Sesshomaru pudo leer en la mirada de su medio hermano. Sin saber ¿Por qué? Hizo caso a su medio hermano y se marcho ante la triste mirada de una youkai quien no pudo evitar el seguir llorando. ¿De verdad tan poco le importaba? Definitivamente era una idiota, apretó los puños y recordó que aun sostenía un trozo de la ropa del asesino de su familia. Como por arte de magia el dolor que sentía hace unos momentos desapareció, en su lugar comenzó a nacer una sed de venganza.

-¿Kagome te encuentras bien? – Preguntó Inuyasha ante el cambio de actitud de su amiga. Se percato que sostenía con furia algo en sus manos y pregunto nuevamente - ¿Qué es eso?- Señalo el trozo de ropa.

-No lo reconoces Inuyasha, aun tiene su maldito aroma – Lo lanzo hacia su amigo, quien al observarlo cuidadosamente frunció el ceño al reconocerlo.

-No pongas esa cara Inuyasha, muy pronto me voy a encargar de esa desgraciada y te aseguro que la voy hacer sufrir tanto que me va a suplicar por su muerte – Dijo Kagome con absoluta seriedad, dejando impactados a los presentes por sus palabras.

Hola siento mucho la tardanza, espero y les haya agradado este capitulo. También quiero disculparme por las faltas de ortografía, pero tengo un problemita con mi corrector ortográfico. Aun así no quise esperarme más tiempo sin actualizar, pero una vez que solucione el problemita pienso editarlo, mientras espero y no les cueste tanto leerlo. De verdad lo siento, pero aun así también les agradezco que lean esta historia a pesar de las grandes fallas.

Cuídense mucho y nos seguimos leyendo para el próximo capitulo ¡Mata ne!