CAPITULO 22.

En la sala del castillo del Oeste se encontraban muy pensativos varios daiyokais, un hanyo y dos humanos… Inuyasha, aun pensaba en la forma en como su amiga se había expresado al hablar de su ex mujer, no podía creer en lo que se había convertido su antiguo amor y por supuesto que entendía la posición de Kagome en ese momento el mismo hubiera terminado con Kykio si la hubiese tenido enfrente. Pero si de algo estaba seguro era que Kagome no dejaría que nadie interviniera en ese asunto. Dejo atrás aquellos pensamientos cuando observo a la caza demonios entrar en la habitación y antes de siquiera abrir la boca los niños hablaron por él.

-¿Cómo se encuentra mamá? – Preguntó Rin con tristeza acercándose a Sango seguida por el kitsune.

-Ella se encuentra bien – Se agacho quedando a la altura de ambos niños – No se preocupen, ya que si su madre los ve así, se pondrá muy triste y en estos momentos eso no es lo mejor. Así que por que mejor no se van a comer algo – Sonrió Sango a los infantes para tratar de calmarlos. La verdad no le gustaba echar mentiras, pero ¿Qué podía decirle a unos pequeños, en una situación como esta? Como respuesta, los niños solo asintieron con un movimiento de cabeza y comenzaron a caminar hacia la salida. Le enternecía ver como aquellos pequeños amaban y se preocupaban por su amiga y los entendía, ella también sentía un gran cariño por su amiga, por eso, le dolía verla como hace unos momentos. Se levanto nuevamente y miró a los presentes que con solo una mirada le pedían la verdad.

-¿Y bien? – Preguntó el medio demonio con preocupación.

-Bueno… Por fin logro dormirse con algo que le dio Aimi, pero… - Se detuvo al sentir un nudo en la garganta – No paro de llorar desde que llegaron – Limpio varias lagrimas que caían de sus ojos, ella mas que nadie entendía por lo que su amiga estaba pasando, por eso cuando se entero fue ella quien se ofreció a estar a su lado.

-Eso es una buena señal – Se puso de pie Tora.

-¿Por qué lo dices? – Cuestiono Hayate.

-Mmm…Por que quiere decir que dentro de muy poco ella estará bien. Kagome es una mujer fuerte, claramente se nota que ha pasado por muchas cosas difíciles. Sin embargo me pude dar cuenta desde que la conocí, que es del tipo de mujer que las cosas que la lastiman hoy, mañana la harán mas fuerte – Terminó recargándose en el respaldo de una silla.

-Me parece que usted tiene mucha razón – Menciono Miroku, recibiendo un codazo de su amigo por darle la razón al daiyokai.

Inuyasha sin poder refutar ni una sola de las palabras de Tora, solo atino a cruzar los brazos de resignación, le molestaba de sobremanera que ese youkai conociera también a Kagome, con tan solo dos veces que la había visto ¿Cómo era posible? Ni siquiera el lograba a veces entenderla y eso que ya llevaba mucho mas tiempo de conocerla…Miro hacia la ventana y frunció el ceño…De verdad su "hermanito" lograba sacar lo peor de él ¿Por que estaba tan calmado descansando en ese árbol, cuando debería de estar a lado de su mujer en estos momentos? Sin poder evitarlo un gruñido salió de su garganta… - "Un momento" – Pensó entrecerrando sus ojos para aclarar un poco su vista. Imposible… no estaba descansando como él lo había pensado hace un momento, si no todo lo contrario, su mirada no se despegaba para nada del balcón de Kagome. Aun con un poco de sorpresa dirigió su atención nuevamente a los youkais cuando escucho a su padre decir que por el momento era mejor que todos fueran a sus respectivas habitaciones a descansar.

X-X-X

A la mañana siguiente un daiyokai de cabellera plateada seguía mirando fijamente el balcón que daba a la habitación de su mujer, y a pesar del gran malestar que sentía dentro de él, podía sentirse tranquilo al saber que Kagome paso la noche sin ningún problema. Desvió la mirada cuando escucho un ruido cerca de ahí, pero al saber de quien se trataba volvió a fijar sus ojos ámbar en el balcón.

-¿Piensas quedarte en las sombras hasta que ella ya no te necesite? – Preguntó Inu-no- Taisho recargándose en aquel árbol donde se encontraba su hijo. Silencio… ¿Por qué no se sorprendía? Ya sabía que seria difícil hablar con su hijo. Bueno si su hijo no quería hablar entonces lo escucharía.

-Ya veo… sigues empeñándote en poner primero tu orgullo como youkai que demostrar lo que sientes. Dime una cosa Sesshomaru – Trato de probar suerte una vez mas - ¿Por qué marcaste a Kagome como tu mujer? – Preguntó nuevamente Toga obteniendo como resultado el mismo de hace unos minutos. Suspiró, al parecer no obtendría nada de su hijo. Resignado dio vuelta y comenzó a caminar.

-Después será muy tarde Sesshomaru. Ten en cuenta que estas propiciando que ella actué igual que con Inuyasha. Piénsalo, pero no te tardes mucho – Terminó, teniendo como respuesta la esperada al utilizar a su hijo Inuyasha – "Perdóname Inuyasha, por utilizarte de esta manera, pero si con esto Sesshomaru entra en razón te deberá su felicidad por el resto de su vida" – Pensó con una pequeña sonrisa que se dibujaba en sus labios.

-No me compares con ese hibrido estúpido – Hablo por fin el príncipe del Oeste al escuchar lo dicho por su padre, situándose enfrente de él.

-No fue esa mi intención. Sin embargo te estas portando igual o peor que Inuyasha y ¿Sabes? Me sorprende que no escuches tus propias palabras, ya que si no mal recuerdo tu mismo le dijiste a tu hermano que el había perdido la oportunidad de estar con Kagome por su indecisión. Dime ¿Qué harás cuando alguien mas te diga lo mismo?

-No sucederá lo mismo, por que a diferencia de ese hanyo estúpido, yo logre marcar a Kagome, así que ella será mía le guste o no – Dijo con seriedad dejando sorprendido a su padre.

-Bien… ¿Debo de pensar que ese posesividad y egoísmo se debe a que la amas? O en verdad solo la marcaste por poder – Cruzo sus brazos esperando la respuesta de su hijo, aunque el ya conocía dicha respuesta, quería ver hasta donde podía llegar el orgullo de su hijo. Sesshomaru se encontraba en una lucha interna por responder la pregunta de su padre. Tenia que admitir que lo que su padre le había dicho lo había trastornado. Pero también estaba en juego el orgullo de el gran Sesshomaru, ¿Qué pensarían sus adversarios, si se enteran de que en verdad ama a su mujer? O peor aun ¿Qué pasaría si sus enemigos se dan cuenta de su debilidad?

-Responde Sesshomaru, me interesa mucho escuchar tu respuesta – Mencionó una youkai aún con rastros de dolor en su rostro.

Mientras tanto los daiyokai solo habían aguantado la respiración de la sorpresa ¿Cuándo fue que llego hasta ahí? ¿Qué tanto había escuchado? ¿Realmente se encontraba en condiciones para tratar este tema ahora? Esas y muchas otras preguntas rondaban en los pensamientos de padre e hijo. Inu –no – Taisho decidió que era mejor dejarlos solo, aunque también le daba curiosidad saber que pasaría, pero aguantándose las ganas de espiar comenzó a alejarse. Ya después se las arreglaría para enterarse de todo.

-Sabia que tarde o temprano tenía que encontrar una pareja para poder dar herederos a estas tierras. Por lo tanto tu solo serás el contenedor de mis cachorros. Pero si te hace sentir mejor te escogí por que en verdad eres la youkai más poderosa con la que he peleado. Siéntete orgullosa – Dijo comenzando a caminar, no quería para nada ver la expresión de su mujer. Kagome lo siguió con la mirada y antes de que continuara lo detuvo poniendo una kekai suficientemente fuerte para detenerlo. Escucho como un gruñido salió por parte del youkai al haber tratado de atravesar la kekai. Voltéo y de nuevo ambas miradas se cruzaron.

-¿De verdad piensas que me lastimó toda esa sarta de mentiras? – Comenzó a acercarse a él.

- ¿Por qué te empeñas en alejarte de mi, si hace apenas unas horas estábamos tan bien?... No te voy a mentir, aun sigo molesta por lo que me ocultaste, pero dime ¿Tenias que tratarme de esa manera tan cruel enfrente de todos? Yo acepte que ocultaras las demostraciones de afecto en publico, por que… - Paro al sentir como la voz le faltaba y como lagrimas comenzaban a caer por sus mejillas.

– Por que… ¡Así te amo! – Grito esto último mirándolo a los ojos esperando alguna reacción por parte del youkai, sin embargo se entristeció al verlo tan tranquilo como siempre. Sonrió con resignación y limpio sus lágrimas.

-De acuerdo…Lo intente – Tomo aire, cambiando completamente su semblante – Escúchame muy bien "mi amor" – Pronunció esto ultimo con desdén - Si piensas que soy una idiota para no poder defenderme y que por lo mismo haces esto, debo de admitir que eso si me duele, pero tampoco pienso seguir alimentando tu orgullo… ¿Qué a que me refiero? Simple… Como tu lo dijiste hay costumbres humanas que jamás podre borrar ya que forman parte de mi, por lo tanto una "marca" para mi – Se toco la marca que tenia en el cuello – No quiere decir NADA.

-Como quieras – Trato de esconder su sorpresa, mientras observaba como Kagome levantaba la mano para deshacer la kekai. Dio media vuelta y comenzó a caminar – Pero recuerda que para mi si importa la marca – Mencionó sin detener su andar.

-Entonces tendré que hacer algo al respecto – Escuchó Sesshomaru decir a Kagome. Palabras que provocaron que se detuviera.

-Eso es imposible… La única forma en la que podrías deshacerte de ella es matándome y dudo mucho que tengas las agallas para matar al hombre que amas.

-Si tienes razón, por ahora, no tengo el valor de acabar contigo. Pero recuerda que por mis venas corre la sangre de una sacerdotisa que manejaba la magia blanca, estoy segura que puedo encontrar algún hechizo que borre esta marca, sin importar el costo.

Sesshomaru no podía creer lo que había escuchado ¿Seria capaz de hacer algo que tal vez le cueste la vida para deshacerse de lo único que los hace llamar pareja? No, definitivamente no lo permitiría pero ¿Cómo? Ahora que ella al parecer había despertado sus poderes espirituales nuevamente le seria más difícil intervenir. La prueba estaba en que hace unos momentos no fue capaz de pasar la kekai de esa youkai. Gruño muy por lo bajo para no ser escuchado, tenia que encontrar la manera de impedir que hiciera el mentado hechizo…Sonrió mentalmente cuando recordó que lo mas importante para un hechizo de esa magnitud, era el poder y por supuesto la energía que se deposita en él. ¿Qué pasaría, si por "accidente" se hiciera una pequeña herida? Ahora que recordaba tenia días que Kagome no bebía sangre y ahora que ella no podría beber de él, le seria imposible completar el hechizo estando tan débil. Sin pensarlo mas y a una velocidad increíble, saco su látigo y lo dirigió a una despistada youkai quien solo pudo cerrar los ojos al no esperarse dicho ataque. Gimió de dolor al sentirse estampada fuertemente contra el piso y al sentir un fuerte ardor en el abdomen.

-"Pero que demonios le pasa a ese youkai? – Pensó la mujer, antes de encontrarse sujetada del cuello por el youkai.

-Te advertí que no me hicieras perder la paciencia mujer – Se excuso el daiyokai. Movió un poco sus orejas cuando escucho un ruido a sus espaldas. ¡Increíble! Su padre no tenia ni un poco de prudencia. Aumento su youki para advertirles que si no se iban de ahí no tendría piedad. Inuyasha, Miroku, Sango, Hayate, Tsubasa, Tora, Biakko y por supuesto Inu - no- Taisho, no pasaron desapercibida la advertencia de el príncipe y salieron de su escondite con una gran gota en su cabeza. Sin embargo la vergüenza paso a segundo termino cuando observaron como un ataque sumamente rápido golpeaba al príncipe del Oeste, trayendo como consecuencia que soltara a Kagome y el volara varios metros hacia atrás.

-¿Te encuentras bien? – Preguntó Taishi ayudando a la youkai a levantarse.

-Taishi… - Se sorprendió la youkai.

-Discúlpame mi ángel, pero no pude soportar ver como te maltrataba- Dijo dándole un gran abrazo, abrazo que a los pocos segundos se deshizo.

-¿Qué sucede? – Cuestiono nuevamente el soldado, viendo como la youkai comenzaba a dar pasos hacia atrás con una mirada llena de miedo. Un poco confundido se acerco a ella, estiro la mano hacia su rostro, mas sin en cambio nunca llego a su destino al ser alejada bruscamente por Kagome.

-No vuelvas a tocarme…Jamás – Lo miro fijamente, mientras sujeta su herida con ambas manos.

-Tranquilízate – Trato nuevamente de acercarse – Siento mucho haberme entrometido en tu relación.

-¿Crees que soy idiota? Solo conozco en mi vida a una sola persona que utiliza esa palabra que detesto tanto.

-Esta bien, tengo que admitir que esta vez fue mi culpa… Mi ángel – Sonrió descaradamente. Miro por el rabillo como se acercaba a toda velocidad Sesshomaru, sonrió nuevamente y con un simple chasquido de sus dedos creo una muy conocida barrera para Kagome.

-¡Tu!... – Susurró la miko con sorpresa al reconocer la barrera - ¿Cómo te atreviste? – Se lanzo hacia el quedando a la mitad del camino inmovilizada.

-No, no mi ángel, no te confundas – Elimino la distancia que había entre ellos, mientras la tomaba del mentón – Yo no mate a tu familia, tengo que admitir que contribuí en hacer la barrera. Pero es que entiéndeme mi amor, tenia que darte un muy buen castigo por dejarte marcar por otro – La miro con unos ojos de color rojo intenso, para después sujetarla fuertemente del cabello.

-Eso mi ángel, jamás te lo voy a perdonar. No sabes la rabia que me da el tan solo pensar que alguien mas puso siquiera la mirada en ti – Dijo con furia. Kagome solo miraba atónita cada movimiento de Taishi. No podía creer que todo este tiempo había sido engañada por aquel amable soldado. Sacudió un poco la cabeza. Esto tenía que ser un sueño o Taishi seguramente fue poseído, si definitivamente esa tenía que ser la explicación, por que si no eso quería decir que en algún momento, muy fugas claro esta, sintió algo por ese maldito youkai. Salió de sus pensamientos al escuchar las carcajadas que Taishi soltaba.

-Se lo que estas pensando mi amor y ya que no soporto verte tan afligida contestare algunas de tus preguntas – La soltó, manteniéndola aún inmóvil.

– Empezare por decirte que desde que te fuiste al futuro, comencé a planear todo, la prueba de ello esta en que logre entrar al castillo de los Taisho sin ningún problema – Comenzó a reír despreocupadamente mientras pasaba la mirada por los nombrados. Sesshomaru quería matarlo. Quería borrar esa estúpida sonrisa con la que los miraba. Pero era inútil no podía romper esa barrera y por supuesto que eso lo enfurecía aún mas. Por otra parte Inuyasha estaba que echaba chispas por sus ojos, desde hace un buen rato quería partirle la cara pero su padre con una simple mirada lo detuvo ¡Y que mirada! pocas veces veía a su padre tan serio y sabia perfectamente que si lo desobedecía el muerto podría ser él.

-Eres un sínico, solo te aprovechaste de que nadie te recordaba – Dijo Kagome conteniendo su miedo por ese youkai.

-Nada de esto hubiera pasado si tu mami no se hubiera entrometido. Por que acuérdate que tu madre fue quien bloqueo los recuerdos de todos hacia mi persona. De alguna manera tenia que hacer uso de esa ventaja.

-Eres un enfermo – Pronuncio la daiyokai con rabia. Parpadeo varias veces para controlar la ira que comenzaba a formarse en su interior, causando por obviedad que sus ojos cambiaran de color. Limpio con el dorso de su mano la sangre que escurría del labio roto que le había causado dicho comentario.

-Pensé que te había quedado claro que no iba a soportar un desaire mas de tu parte mi ángel – Acorto de nuevo la distancia y con una mirada de deseo limpio con su lengua la sangre que escurría del labio de la youkai. Kagome ante la acción del youkai solo pudo cerrar con fuerza los ojos – No sabes cuanto tiempo he esperado este día – Tomo un mechón de su cabello y aspiro con su aroma - ¿Sabes? Gracias a ti recupere todas mis fuerzas.

-¿Qué quieres decir con eso? – Cuestiono Kagome mirándolo con desagrado.

-El día que se celebraría nuestra ceremonia de emparejamiento, tu madre intervino. Tengo que admitir que fue muy astuta, y que la subestime, jamás me pasó por la mente que de quien tenia que tener mayor cuidado era la madre de mi mujer. Me pillo tan desprevenido que fue capaz de completar el hechizo y te alejo de mí. Sin embargo no todo le salió perfecto a tu querida madre ya que gracias a que reaccione a tiempo pude salvar mi vida. No obstante parte de mi esencia, fue arrastrada hacia la época en la que te envió, fue por eso que quede muy débil – Sonrió socarronamente poniéndose de pie. Pero sin dejar de mirar a su ángel.

-Tu padre me quería tanto que me saco de ahí, antes de que llegara la entrometida de Naomi, junto con Inu – no Taisho. Después de eso, tuve que utilizar parte de la poca energía que me quedaba para crear un hechizo que desapareciera nuestras presencias, estuve a punto de morir. A si que en la única solución que pude pensar para salvarme fue en beber la sangre de un poderoso daiyokai – Se detuvo al ver la cara de sorpresa que mostraba la miko.

– Si mi ángel, tal como lo estas pensando Inu- no – Taisho fue el youkai en el que pensé. Pero al parecer la suerte no estaba de mi lado, ya que me había llegado el rumor en donde me escondía con tu padre que había muerto, cosa que francamente nunca creí, pero en mi condición tampoco podía hacer gran cosa. Que sorpresa me lleve a los pocos días cuando tu amado padre, me ofreció beber de él. Fue así como escape de la muerte. Tiempo después me di cuenta que a pesar de que me había recuperado físicamente, mi poder no era el mismo, algo me faltaba pero no sabía que era. Aun así decidí no rendirme, tenia que encontrar la manera de dar contigo, por eso tuve que crear una personalidad diferente a la de mi verdadero yo, al menos hasta que las piezas de ajedrez me favorecieran.

-¿Entonces fuiste tu quien me trajo de nuevo aquí? – Se animo a preguntar la youkai. Lo odiaba, pero también sabia que por el momento el era el único que podía contestar a sus preguntas.

-Si y no…Veras la primera vez que pisaste este mundo fue por el descuido de tu madre adoptiva. Yo estaba tan ocupado en obtener más poder, que nunca pude sentirte. Además que eran otros lo que hacían los trabajos sucios por mi, como mi fiel sirviente Naraku ¿Si lo recuerdas verdad? – Preguntó con burla evidente al hacer la pregunta. Como estaba disfrutando ver las caras de sorpresa de todos. Si con estas revelaciones tenia esos magníficos resultados no se imaginaba que expresión pondrían cuando escucharan el resto.

-¿Cómo? – Abrió sus ojos de sorpresa la joven. De verdad que cada que ese demonio abría la boca mas temor se acumulaba en ella.

-Como te lo mencione, tenia que guardar las apariencias, nadie, absolutamente nadie, podía dudar del buen soldado Taishi. Fue por eso que le ordene a Naraku que buscara la perla por mí, pero el muy idiota falló. De alguna manera me sentía con tranquilidad al saber que la perla de shikon no desaparecería, por eso decidí buscarla yo mismo, pero…Cuando estuve frente a ella, tuve un presentimiento, algo dentro de mi me gritaba que no la tocara. Como todo buen youkai decidí hacerle caso a mi instinto y fue cuando me tope con la persona que contaminaría la perla por mí y al final me la entregaría. Kykio – Soltó una pequeña carcajada – Esa pobre mujer estaba tan desesperada de volver a tener un cuerpo de carne y hueso que hice un trato con ella. Le dije "Si me entregas la perla de shikon, te concederé el deseo que la perla no te quiso cumplir" Fue tan fácil – Termino por reírse a grandes carcajadas.

-Continuando con tu pregunta – Pronuncio con dificultad comenzando a retomar su postura – No fui yo quien te trajo esta vez, tal vez tuve que ver indirectamente, ya que una noche pude sentir la magia de Yoshimi. Esa mujer si que era astuta, al parecer se entero que obtendría la perla de shikon. Y te trajo de vuelta. Dime mi ángel no es irónico, fue ella quien te alejo de mi, pero también fue ella quien te trajo de vuelta a mis brazos – Se tomo el mentón pensativamente.

– Pensándolo bien, no es tan astuta como pensé. Pero bueno volviendo a esta interesante platica. Al día siguiente creí que estaba soñando pues podía sentirte claramente en algún lugar, fue en ese momento que decidí que esta ves no te dejaría escapar. Después de eso, me parece que ya conoces la historia.

-Me estas tratando de decir que desde que pise esta época nuevamente, tenias planeado nuestro encuentro.

-Querida, pero por supuesto. ¿Realmente pensaste que un youkai se te acercaría tan amablemente, sin siquiera conocerte? Todo lo tenia planeado como cuando uno de mis subordinados apareció en nuestro camino hacia las tierras del oeste y le quitaste la perla a Kykio, o cuando atacaron las tierras del oeste, ¡ha! Y también cuando tu padre apareció. Pero déjame decirte un secretito que te sorprenderá aun mas, no solamente te he cuidado en esta época, como te dije gracias a ti recupere todo mi poder – Dio unos pasos hacia atrás y quedándose quieto, pronuncio unas palabras poco entendibles para los demás. En cuestión de segundos una especie de remolino comenzó a surgir del suelo, comenzando a ascender por todo su cuerpo, cubriéndolo de una neblina negra, que a los pocos segundos comenzó a disiparse. Kagome se cubrió la boca con una de sus manos que aun tenia rastros de sangre seca.

-"¡Imposible!" – Pensó la youkai aun con la sorpresa marcada en su cara.

-¡Sorprendente! ¿No es así? Me di cuenta que esta – Coloco ambos brazos enfrente de él – Es la esencia que había perdido cuando te alejaron de mi. Te das cuenta mi ángel jamás me he apartado de ti y gracias a ti – tomo una de sus manos, la beso y la miro con satisfacción– Recupere lo que me hacia falta para por fin terminar lo que empecé. La verdad es que jamás me hubiera imaginado que ir a esa época seria mi última pieza en este juego. Estoy tan feliz que dejare que me llames por el nombre que mejor te parezca Taishi o Kei…

Sumimasen de verdad siento mucho las faltas de ortografía, pero todavía no he podido arreglar el problemita con mi corrector ortográfico. Espero que no les resulte difícil leer.