- Y eso se supone que es la cabeza?.- dijo Emmett, mirando de costado la pantalla gigante del plasma de los Cullen. Rodé los ojos.
- Si, Emmett, eso es la cabeza.- dije, frustrada por los intentos inútiles de enseñarle las partes anatómicas de su futuro sobrino.
- Va a salir medio deforme, como tú.- dijo, mirándome con sorna.
- Emmett!.- gritamos Alice, Esme y yo a la vez. Surtió efecto. Se sentó nuevamente en el sillón, al lado de Jasper, quien miraba la pantalla intentando descifrarla en silencio.
- Puedes?.- le dijo Edward, sonriendo.
- Creo que sí.- frunció el ceño.- Ésa es la cabeza, y…esas, las piernas, verdad?
- Así es.- dijo Edward, sonriendo.
- Me he recibido de doctor.- dijo, mirando a Alice, quien le sonrió.- Carlisle, prepárate.
- Primero tienes que pasarme a mí, hermanito.- dijo Edward, golpeándolo "suavemente". Sentí como el sillón temblaba debajo de mí, y como Emmett se bamboleaba, empujándome adredemente.
- Qué dijo Carlisle, está todo bien?.- preguntó Esme, quien estaba apoyada en el respaldo del sillón.
- Si, esta todo bien.- dije, nerviosa, recordando el incidente.
- Carlisle tuvo problemas para encontrar a la niña. Creo que está perdiendo sus dotes.- todos rieron.
- No podía encontrarla? Como yo?.- preguntó Alice, preocupada. Todos quedaron callados.
- No como tú. Simplemente no la vio, y paso de largo.- explicó Edward. Es imposible que apareciese de golpe.- rió.
- Mmm…bueno, supongo.- dijo Alice. Me miró inquisidoramente.- Por cierto, que será de Rosalie? Aún estará entera?
- Oh, vamos…no confías en mi mujer?.- dijo Emmett, que tenía en sus manos una foto de la ecografía, al revés.- la que se tiene que cuidar en un Shopping, es Tanya.
- La emoción que tenia Tanya cuando salió de aquí…era escalofriante.- dijo Jasper.
Todos reímos.
Jasper y Rosalie, habían llegado antes a la casa, para dejarnos tiempo a Edward, Esme y a mí para regresar sin que Tanya estuviera allí.
Al parecer, acababa de descubrir que Tanya sufría de la misma crisis emocional por la compras que Alice. Ésta se había ofrecido a acompañarla a los shoppings mas caros con tal de sacarla por un rato de la casa, pero al ver cual era el motivo del operativo- ver el video- sopesó sus opciones, y decidió quedarse. Ni lenta ni perezosa, Rosalie se ofreció al sacrificio. Edward, por supuesto, se había quedado con "la insoportable humana que se había descompuesto en el hospital, pero que no le impediría volver más tarde".
Asombrosamente, salió disparada con Rosalie antes incluso de que Edward llamara a Alice para confirmarlo.
Y aquí estábamos.
Me molestaba el hecho de que no pudiese enfrentarla cara a cara, pero según Edward, aún era muy pronto, peligroso, y suicida. Yo no lo veía así, pero todos pensaban lo contrario.
Aún así, me reconfortaba el hecho de que todos se habían movido para que yo pudiese llegar a la casa entera, y quedarme un rato en ella. Incluso Alice me había preguntado si esa noche podía pasarla en mi casa. A pesar de que quería que esa noche Edward estuviera conmigo, deseaba poder hablar con Alice. A solas.
Imposible.
Mientras reían, comencé a notar el maldito cansancio.
No era tan fuerte como el que me azotó cuando estaba en el consultorio de Carlisle, pero era lo suficientemente intenso como para que los demás lo notaran en mi rostro- sobretodo Edward, que parecía haber conseguido un ojo en su nuca para poder vigilarme desde todos los ángulos posibles.
Traté de correrme de posición, para que la corpulenta muralla que era Emmett me tapase.
- Estás incómoda, Bella?.- preguntó Jasper a mi lado. Por supuesto, todos giraron a verme.
- No, para nada. Estoy bien.
- Estás pálida, no bien.- dijo Edward, acercándose rápidamente.- Tienes otra vez ese desvanecimiento, verdad?
- Qué desvanecimiento?.- preguntaron Alice y Esme.
Genial.
No quería que los demás notasen algo que en realidad no valía la pena, y aquí estaba ahora, preocupando a todos. Miré a Jasper de manera acusatoria- aunque sabía que él no tenía la culpa-, quien al sentir mis emociones, bajo la cabeza, en tono arrepentido. Me dio pena por él.
Edward posó una de sus heladas manos sobre mi frente, mirándome como si en cualquier momento me cayese desmayada. El video había quedado en la historia, olvidado.
- No tienes fiebre.- dijo Edward, confundido.- Tu pulso y presión arterial están bien también.
- Te ha pasado antes?.- preguntó Esme al lado mío.- Supongo que es normal… a mi me pasaba cuando…
- Por supuesto que debe ser normal!.- dijo Emmett, asustándonos a todos. Miraba a Esme por el rabillo del ojo. Sonreí. Sabía que había interrumpido apropósito el mal momento que Esme había revivido.- Tiene a esos dos engendros de Edward dentro…cualquiera se sentiría mal. Bella, te comprendo.
- Engendros? Quiere decir que si tu tuvieras hijos, serían demonios.- dijo Edward, ofendido.
- Además Rosalie no aguantaría perder su esbelta figura.- se burló Jasper.
- Está bien, niños. Es suficiente.- dijo Esme, quien no podía disimular su sonrisa.- Creo que lo que Bella necesita, hijo, es un descanso. Por qué no la llevas a tú habitación?
- Lo haré.- mi ángel me miró, esperando alguna objeción mía. Al no obtenerla, me tomó en brazos más rápido de lo que mis ojos podían ver, y me llevó hacia las escaleras.
- Recuerda que tiene que descansar, hermanito…nada de ejercicio por ahora.- gritó Emmett.
Edward no le contestó, y comenzó a subir las escaleras.
Llegamos en silencio a su habitación.
La miré fascinada, como si hubiese pasado una eternidad desde la última vez que la había visto; es más, parecía que la perfección del orden y todo lo que representaba a Edward allí adentro, había formado parte sólo de un sueño.
Me entristecí al pensar que durante todo ese tiempo había estado completamente alejada de esa habitación, que representaba en manera reducida mi mundo, el cual giraba en torno a Edward. Me aterró pensar que quizás, si las cosas seguían así, si Edward sólo me veía cada un lapso prolongado de tiempo, y Tanya hacía bien las cosas…sencillamente podía perder todo eso.
Era un pensamiento egoísta pensar en Edward y todo su mundo como una cosa…pero no podía evitarlo. No en ese momento.
- Sucede algo?.- preguntó Edward en mi oído. Cerré los ojos, disfrutando su voz ronroneante.
- No, solo pensaba en el tiempo que hacía que no me tiraba en esta cama.- me recosté en el suave colchón de su cama. Las sábanas, por supuesto, tenían su perfume.
- No volverá a pasar, te lo prometo.- dijo en un tono más serio. Fijé mi vista en él. Tenía el ceño fruncido.- Se…todo lo que has pasado por mi culpa. No tengo excusas, ni justificación alguna para éste alejamiento. Se que debí haber manejado a Tanya de otra manera, yo…
- No digas más. Tú me lo dijiste en el consultorio de Carlisle: no soy omnipotente. Bueno, debo devolvértelo: tú tampoco lo eres, Edward. Sé que manejaste las cosas hasta donde podías, y que fui egoísta al pensar que no querías verme…- abrió la boca para replicar, pero no le permití hacerlo.- lo sé, se que no era eso. Pero no pude evitar pensarlo.- sonreí, apenada.
- Y si…debí haberlo previsto, pequeña humana con delirio de persecución.- se rió.- sino estuve cerca de ti, era porque una fuerza superior a mi me lo impedía, Bella…sabes que te amo, y que incluso mataría por ti…pero creeme, la obsesión de Tanya ni el diablo podría combatirla.
-Muy gracioso.
- No lo has visto. Surgen destellos rojos de sus ojos, sin contar el tercero que le sale en la frente.
- Cállate.- no pude evitar reírme. Edward se recostó a mi lado, inclinándose para abrazarme.
Me aferré a él, como hacía una eternidad no lo hacía. Edward se acercó más a mí, pegándose contra mi cuerpo. Como yo le daba la espalda, podía sentir su respiración pausada sobre mi oreja. Me estremecí de goce, creyendo que no podría vivir sin ello.
- Te hago mal? Es mi cuerpo frío? Te estoy apretando demasiado?.- dijo Edward de pronto, al sentir mi escalofrío. Rodé los ojos.
- Edward…estoy embarazada, no enferma.- le dije riéndome.- No pasa nada, en serio.
- Segura?
- Si.
- Tonta.
- Tonto tú, que desapareces.- rió, haciéndome temblar con él.
- Te amo, pequeña humana.
- Yo también te amo, pequeño vampiro.- dije, cerrando los ojos.
Me sentía muy bien en sus brazos, y por un momento, recordé el cansancio que había sentido hacía unos minutos. Volviendo con toda su intensidad, fui quedándome profundamente dormida, en los brazos de mi amado protector eterno.
Unas horas después.
Podía sentir movimiento a mí alrededor, tanto cercano como lejano. Igualmente, no abriría los ojos, pues sabía perfectamente a qué se debía. Me revolví inquieta en la cama, sabiendo ya que Edward no estaba en ella. Hundí la cabeza en la suave almohada, intentando ocultarme de la realidad.
- Bella…se que estás despierta.- dijo la voz suave y aterciopelada de Edward. Sentí dolor en su voz. lo sentí yo también, como propio.- Por favor…
Destapé la cabeza lentamente, y abrí los ojos. En la habitación no había luces, pero la luz del pasillo fue suficiente para encandilarme. Enfoqué, como pude, la vista en Edward. Su ceño seguía fruncido, pero esta vez, de frustración.
- Realmente lo siento…
- No sientas nada. Supongo que me conviene vivir para que nuestros hijos logren nacer, no?.- intenté reírme, sin éxito.
- Te prometo…no, te juro, que mañana estaré contigo. No dejaré pasar más tiempo sin ti.- dijo, al tiempo que besaba mi frente. Lo abracé con fuerza, sin querer soltarme de él.- Te amo, no lo olvides, ni lo dudes nunca.
- Lo sé. Te amo.
- Edward…- la pequeña cabeza de Alice se asomó por la puerta, silenciosa.- Ya viene.
- Está bien. Nos veremos mañana.- me sonrió Edward.
- Te esperaré.
- Yo te llevo, Bella. – dijo Alice, contenta nuevamente.
El trayecto a casa fue silencioso. Ni siquiera sabía la hora; sólo notaba la oscuridad cernirse sobre Forks. Me acurruqué, sintiendo un frío muy diferente al del clima. Alice iba en silencio, conduciendo a toda velocidad. No le había avisado nada a Charlie, y él tampoco me había llamado. Supuse que creería que esa noche me quedaría con los Cullen. El frío se acrecentó.
- Llegamos.- dijo Alice en su tono alegre.- Sabrás que esta noche me quedaré contigo, verdad?
- Gracias, Alice.- dije, sonriendo. Sabía que algo así pasaría.
Entramos, escuchando ya la televisión encendida.
Como lo suponía, Charlie estaba sentado en su sillón predilecto, mirando un partido de béisbol.
Se sorprendió al vernos entrar. Me miró, como si luego de la sorpresa, esperara algo de mi parte.
Y como una estúpida, lo recordé tarde.
El video.
- Oh, papá…- no sabía como disculparme con él.
- No te preocupes, Bella.- dijo Alice, guiñándome un ojo. Tenía en sus manos el maldito CD. Sentí un terrible alivio.- Aquí está el video, Charlie.- dijo Alice con su mejor sonrisa.
- Oh…yo…- como siempre pasaba conmigo, Charlie nuevamente se había quedado sin palabras. La situación lo superaba.
- Lo veremos juntos, papá.- dije para aliviarlo.
- Si, pero primero se tiene que cambiar de ropa, e incluso antes cenar!.- dijo Alice empujándome escaleras arriba.- no tardaremos nada, Charlie!
- Está bien.- dijo, sorprendido, dándonos una sonrisa, y sacudiendo la cabeza, al tiempo que miraba el CD.
Subimos las escaleras rápidamente, y llegamos a mi habitación.
Alice cerró la puerta tras de sí, y se quedó observándome.
- Bella, tenemos que hablar.
Hooola!
Si, lo se...deben haber creído que abandone la historia por completo, verdad?XDD
pensé en las maldiciones que me debían de tirar todo este tiempo...realmente lo siento, fue la peor de las tardanzas. se que no tengo justificaciones, pero realmente me ha pasado de todo. Espero poder adelantar un poco la semana que viene, pues estoy de vacacionesXD les pido PERDON SINCERAMENTE!
bueno...volviendo a ésto...
Edward es muy especial, ya lo sabemos,pero...que le pasa a Alice?XD se volverá sobreprotectora con ella tambien? de que querrá hablar con Bella?
XD
espero que les guste! despues de tanto tiempo,no se si ya perdi el don de escribir esta historiaXD
bueno...ya saben! los reviews son como mi sueldo, y es la manera en la que se que les gusta, y quieren que la continue!
aunque demore añosXD
cualquier cosita, mandenme un PM, o un mail!
nos estamos leyendo! gracias a todsss!
Alice
