CAPITULO 26.

Todos los presentes miraban con gran interés y curiosidad a una youkai que los miraba con superioridad, tratando de esperar una explicación de su parte ante lo dicho con anterioridad. Sin embargo parecía que aquella youkai que había posado su mirada en las orbes ambarinas del príncipe del Oeste no pensaba decirles ni una sola palabra. Taishi al percatarse del encuentro de ambas miradas enfureció y sin pensarlo dos veces hizo brillar la perla Márvo que tenía colgada en su cuello, automáticamente Kagome aparto la mirada de Sesshomaru y miro a Taishi sin ninguna expresión.

-¡Es suficiente por hoy mi ángel…nos vamos! – Ordenó Taishi tendiéndole la mano. Sesshomaru frunció el ceño al ver cómo sin ninguna vacilación ni protesta de parte de la youkai esta obedecía fielmente la petición del youkai, quien al tener en sus brazos a su "ángel" los observo a todos con un semblante de triunfo y satisfacción antes de desaparecer en una espesa niebla oscura. El príncipe del Oeste comenzó a escuchar la estúpida voz de su medio hermano protestar, seguido de los humanos y después de los otros dos imbéciles herederos del Norte y Sur. Así que harto de tanto escándalo y tantas burlas hacia su persona saco sin vacilar su látigo y trato de descargar por primera vez su ira en la mitad del patio principal. Silencio… fue lo único que escucho el príncipe después de su ataque, sin sentirse ni un poco satisfecho comenzó a caminar hacia el castillo del Este, terminaría con ese gusano de una vez por todas y lo haría lentamente, pagaría de la peor manera por haber puesto sus miserables manos en la mujer que amaba.

-Está desesperado – Murmuró Inu - no – Taisho atrayendo todas las miradas hacia él, mientras que él observaba el camino por el que su hijo había desaparecido hace solo unos segundos.

-Pues si es así, tengo que admitir que sabe muy bien como disimularlo – Habló Tora comenzando a acomodar su espada.

-Creí que odiabas al príncipe del Oeste – Dijo Hayate al adivinar las intenciones del youkai.

-No te equivocas, lo odio – Dijo sin dudar, causando que al youkai se le formara una gran gota en la frente. Ante la expresión de este, Tora no pudo contener una pequeña sonrisita y comenzando a caminar hablo – Sin embargo, mi hermosa Kagome se sentiría muy triste si algo le llegase a pasar a ese youkai terco.

-¿Y que no sería mejor para ti que algo le pasara a ese idiota? – Cuestionó Inuyasha, ganándose una mirada de reproche de su padre y Miu - ¿Qué? Admítanlo, es un idiota – Dijo al ver las miradas sobre él.

-Obviamente sería mejor para mí que el desapareciera y con gusto yo mismo lo haría, pero por desgracia no es mi forma de jugar - Comentó mirando al hanyo.

-Pues entonces yo que tu comenzaba a resignarme – Lo miro igualmente el hanyo comenzando a caminar hacia él.

-¿No crees que esa sería la manera fácil de decir me rindo? – Preguntó el youkai comenzando a caminar con Inuyasha hacia el castillo del Este.

-Emm creo yo, que es la manera de decir no gastare mi tiempo en algo que no tiene futuro – Pronunció el hanyo con sus brazos atrás de la cabeza, ganándose por su comentario una pequeña carcajada de parte de Tora.

-Puedo entenderlo desde tu punto de vista porque eres un medio demonio y por lo mismo vives menos tiempo que nosotros, pero para nosotros los demonios puros a veces el tiempo se vuelve nuestro peor enemigo, claro que no siempre pasa con todos. Sin embargo muchas cosas pueden pasar en uno, dos, tres siglos y mientras que yo sienta esto por Kagome, te aseguro que siempre voy a estar ahí, esperando cualquier error que tu hermano cometa para arrebatársela de sus brazos.

-Buen punto – Dijo Inuyasha.

-Que platica tan mas profunda – Comentó Miu apareciendo de repente a lado del hanyo.

-¡Maldita sea! ¿Qué haces aquí? – Gritó Inuyasha señalándola con una gran vena en la frente y un pequeño sonrojo.

-De verdad que eres idiota – Dijo la youkai sin apartar la mirada de enfrente.

-Te lo advertí Miu – Se escuchó de repente otra voz a unos metros arriba de ellos.

-Claro… No podías faltar – Refunfuño Inuyasha mirando hacia arriba, terminando en su amigo - ¿Por qué no las detuviste?

-Bueno… ninguna de las dos es tan fácil de persuadir, tu deberías saberlo tienen un carácter espantoso – Mencionó nervioso Miroku, ganándose unas miradas furiosas por el ultimo comentario – Sin mencionar que las dos son más fuertes que yo – Susurró con varias gotitas en su frente.

-Cobarde – Mencionó Inuyasha al ver como su amigo comenzaba a en contentar a Sango – Me parece que a Sesshomaru no le va a gustar tanta compañía – Dijo para sí mismo el medio demonio al sentir unos metros atrás las presencias de los demás youkais.

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-¿Qué diablos le hiciste? – Pregunto una sacerdotisa con una sonrisa al ver a su enemiga en el balcón de la habitación mirando fijamente el exterior.

-Bueno, por donde comenzar para que me entiendas – Sonrió comenzando a sentarse en una silla.

-No soy estúpida – Comento Kykio.

-Lo sé, lo sé, tómalo con calma Kykio – Dijo el youkai indicándole con la mano que podía sentase en la silla que había enfrente de él.

-Te escucho – Lo miro Kykio con bastante interés mientras tomaba asiento.

-Cuando llegue a este castillo por primera vez me di cuenta inmediatamente que el lord del Este odiaba a su propia hija, al principio no entendía el por qué. Pero poco tiempo después medí cuenta que una de las razones era porque él siempre había querido un heredero varón – Se detuvo al ser interrumpido por la sacerdotisa.

-Y tu hábilmente te aprovechaste de eso para ganarte la confianza de su padre ¿No es así? – Cuestiono Kykio con una sonrisa al darle al clavo.

-Si así es. Pero esa no era la razón principal del por qué la odiaba, en una ocasión cuando ya había ganado su absoluta confianza el me conto que él era el guardián del cristal Márvo. Al parecer los kyuuketsuki por generaciones habían sido guardianes de este cristal, pero al parecer ninguno había sido capaz de explotar al máximo el poder de este ni siquiera el mismo Riki fue capaz de hacerlo, él tenía la esperanza de que su heredero fuera el indicado para manejar por completo el poder del cristal – Miro hacia la youkai que parecía completamente perdida en el paisaje de afuera – Lo que jamás se imagino fue que su propio amor por la madre de Kagome, lo iba alejar completamente de su propósito, ya que cuando mi ángel nació heredo todas las características de Yoshimi.

-¿Y que con eso? – Preguntó nuevamente la miko, atrayendo la atención de Taishi hacia ella.

-A Todos los demonios y semi demonios se nos considera por naturaleza asesinos, digamos que no somos para nada puros. El cristal Márvo como su nombre lo dice es oscuro, por lo tanto jamás prestaría sus poderes a alguien con descendencia "pura" y mi ángel a pesar de ser una youkai por fuera siempre fue una miko en su interior.

-Ya veo – Se dijo para sí misma Kykio sosteniéndose el mentón - ¿Cómo es que tú puedes manejar el cristal, si no eres de la realeza? – Lo miro.

-Te equivocas querida, tal vez no llevo en mis venas la sangre real, pero Riki me volvió su hijo oficialmente, es por eso que también soy un kyuuketsuki.

-Pero por lo visto eso tampoco te ha servido de mucho. Por lo que puedo deducir que el cristal tampoco te corresponde del todo – Sonrió la miko al ver el semblante molesto del youkai por su comentario.

-Puedo ver que en realidad no eres tan estúpida, aun así espero y no intentes pasarte de lista, porque aun en mi situación sigo siendo el más poderoso youkai que jamás ha existido – Le regreso la mirada con el ceño fruncido.

-Cálmate, créeme que soy consciente de eso – Se removió un poco en su asiento - ¿Pero aun así no me has respondido lo que te he preguntado? – Lo observo relajarse, mientras daba un gran suspiro para continuar con su relato.

-Cuando me volví oficialmente el príncipe del Este, persuadí a Riki para que me dejara manejar el cristal, el pensando que tal vez yo podría sacar a flote la máxima capacidad de este acepto. Tuve que hacer muchas cosas con magia negra y cosas que son muy peligrosas incluso para nosotros los youkais puros para siquiera exteriorizar la mitad del poder del cristal y si, lo logre – Se puso de pie situándose atrás de la silla – Al pasar los años mi amor por mi ángel también crecía, Riki al darse cuenta nos comprometió, pero ella desde entonces lo único que sentía por mí era desprecio – Cerro los puños con enojo – Un día, harto de sus desplantes me escabullí a su habitación e intente hacerla mía de una vez por todas, además que desde ese entonces comenzaba a notar que ella tenía cierto interés por el príncipe del Oeste. Para mi pesar no pude cumplir con mi objetivo ya que por primera vez ella mostro una parte que jamás creímos que ella había heredado de los youkais. Con un nuevo plan en mi cabeza ante tal acontecimiento, me dirigí a contarle a Riki y fue así como comenzamos con el plan de corromper el alma pura de Kagome.

-Pero todo se vino abajo con la intervención de su madre, esa parte todo el mundo la conoce – Intervino Kykio observando como inmediatamente Taishi comenzaba a reír a carcajadas.

-Una verdad a medias querrás decir querida – La miro con gracia – Pero no esperes que te cuente esa parte ya que eso es solo algo que le corresponde a mi ángel contar – Respiro comenzando a calmarse – En fin, como dijiste esa vez no pudimos terminar con nuestro plan, pero aun así ese plan me ha ayudado bastante para conseguir mis objetivos y contestando ahora si tu pregunta te explicare – Se aclaró la garganta – El cristal Márvo es sin duda alguna propiedad de Kagome, ella es la única capaz de explotar su poder al máximo. Mas sin en cambio, ella no está acostumbrada a manejar todo este poder negativo, es por eso que en vez de que ella controle al cristal, el cristal la controla a ella, digamos que yo solo cuido el cristal hasta que ella pueda controlar el poder de este, pero también al mismo tiempo manipulo el cristal para que con la influencia que tiene sobre Kagome esta solo obedezca mis órdenes.

-Es por eso que en una ocasión me dijiste que varias veces pusiste a prueba a Kagome.

-Si, en varias ocasiones puse aprueba la conexión que tenían Kagome con el cristal y viceversa.

-¿Y por qué no solo desde un principio dejaste que el cristal la manejara? Nos hubiéramos ahorrado muchos problemas – Bufo la miko cruzando los brazos.

-Por supuesto que lo pensé desde un principio, pero cuando la estúpida de Yoshimi escucho nuestros planes ella utilizo gran parte de su magia entre otras cosas para crear la perla de Shikon.

-¡Eso es imposible! La perla de Shikon fue creada por una sacerdotisa llamada Midoriko – Se exalto Kykio ante lo dicho por el youkai.

-Eso fue lo que Yoshimi le pidió a Midoriko que dijera para que no llegara a oídos nuestros, ya que si eso sucedía también podríamos utilizar la perla de Shikon para nuestros propósitos, tal y como pienso hacerlo ahora.

-¿Pero entonces porque creo la perla? – Se puso de pie imitando la posición del youkai.

-La verdad aun no lo tengo muy claro, pero supongo que fue para que cuando llegara a manos de su hija no olvidara lo que representa. Ya que como sabes cuando la piedra comienza a ser corrompida comienza a tornarse oscura, tal vez creía que si Kagome en algún momento comenzaba a ser corrompida ella podría frenar dicho suceso con tan solo ver la perla.

-Pero también corría el peligro de que pasara lo que está sucediendo justo ahora, que ambas fuerzas tanto como la perla y el cristal se encuentren totalmente corrompidos. ¿Te das cuenta que va a suceder cuando Kagome pueda manejar por completo el cristal Márvo? Por qué supongo que al estar más familiarizada con la perla de Shikon, ella puede manejar a su antojo el poder de la perla.

-Sin duda alguna mi querido ángel va a causar estragos cuando eso pase – Sonrió -¿Va hacer genial, no lo crees? – Miró de nueva cuenta a la youkai que continuaba en la misma posición, pero rápidamente llamo de nueva cuenta su atención la voz de la miko.

-¿Cómo puedes estar tan contento? No te das cuenta que si eso pasa ella puede terminar con ambos en un parpadeo – Le recrimino la miko con furia, al pensar que era un completo idiota.

-Pero por supuesto que estoy muy contento, porque cuando eso pase ella no tendrá ojos para nadie más que no sea yo. Como te dije ella no puede controlar todo el poder negativo del cristal, por lo tanto para que ella se acostumbre y pueda manejarlo va a pasar mucho tiempo, o al menos el suficiente para que ella sea completamente mía.

-¿Me estás diciendo que tienes una forma de domarla completamente, al grado de que solo obedezca tus ordenes? – Relajo la mirada mostrando bastante curiosidad.

-La sangre que corre por mis venas está bastante corrompida, tanto que hasta podría decir que ya ni siquiera me pertenece, tanto que podría convertir a la más dulce persona en un asesino sin piedad. Kagome es mi mujer ahora y las parejas de nuestra especie solo pueden beber la sangre de su marido y mujer, por lo tanto cada vez que Kagome beba de mi sangre se volverá una youkai que no muestre ni una pizca de piedad y por obviedad solo obedecerá a aquel de quien se alimentara por el resto de su vida – Mencionó el youkai mirando a una sonriente Kykio.

-Bueno realmente tengo que felicitarte, no puedo desear un mejor final para mi querida señora. Pero supongo que aun tienes planes para los Taisho y los otros ¿No es así?

-Claro, de hecho algo me dice que no tardan en llegar.

-¿Quieres que avise a los pocos que quedaron del concejo? – Hablo comenzando a caminar hacia la salida.

-No, no lo hagas. Quiero que sea la propia Kagome quien termine con sus amiguitos, del príncipe del Oeste me encargare yo. Solo avísame cuando los sientas cerca ¿De acuerdo? – La observo detenerse antes de salir.

-Por supuesto mi señor – Se inclinó con una sonrisa y salió. Mientras que Taishi comenzaba a caminar hacia la youkai que miraba sin ninguna expresión el cielo.

-¿Te gusta lo que ves? – Preguntó Taishi situándose atrás de Kagome rodeándola de la cintura.

-Demasiado colorido para mi gusto – Contestó la youkai sin quitar su expresión.

-Bueno tienes razón, que tal si en un rato lo decoras como a ti te guste mi ángel – Dijo recargando su barbilla en el hombro de la youkai.

-¿Y por qué no hacerlo ahora? – Hablo la youkai materializando enfrente de ella un *uchiwa – Si no mal recuerdo una estúpida extensión de tu sirviente Naraku utilizaba la misma arma.

-Sí, así es mi ángel – Pronunció el youkai situándose a lado de la youkai, para que esta se moviera con libertad.

-Sin embargo dudo mucho que ella pudiera hacer algo como esto – Sonrió la youkai tomando el *uchiwa y con un suave y elegante movimiento una llamarada de fuego comenzó a salir del uchiwa a toda velocidad hacia el patio principal del castillo. Kagome movía ligeramente su arma para que el fuego se dirigiera hacia donde ella quisiera.

-Mucho mejor ¿No lo crees? – Le dio una rápida mirada Kagome a Taishi, mientras desaparecía su arma – Pero aún falta algo – Pronunció mirando minuciosamente todo el patio terminando en el cielo.

-Si también creo que hay demasiada luz para nosotros mi ángel – Mencionó Taishi al imaginar lo que la youkai pensaba al mirar el cielo con cierto recelo.

-No te preocupes lo arreglare en un momento – Le sonrió la youkai colocando su mano derecha enfrente de ella con el puño cerrado, para enseguida colocarse la mano debajo de su barbilla, sonrió una última vez y soplo ligeramente al mismo tiempo que abría su mano. Taishi miro con bastante asombro como de su mano una pequeña niebla negra salió volando comenzando a aumentar su tamaño conforme ascendía cada vez más, comenzando a oscurecer varios kilómetros de cielo azul a su alrededor.

-¡Eres increíble mi ángel! – Dijo con entusiasmo el youkai aprisionándola en sus brazos al instante.

-Esto es solo el principio de lo que vamos a crear juntos mi amor – Susurró la youkai seductoramente en el oído de Taishi comenzando a descender poco a poco hasta su cuello.

-Por supuesto que esto es solo el principio – Murmuró el youkai ladeando un poco su cabeza al sentir el deseo de su mujer por beber su sangre. Soltó un leve gruñido de satisfacción al sentir los colmillos de Kagome traspasar su piel. Se sentía extasiado por fin después de tantos siglos la youkai que amaba bebía por primera vez de él, no solo eso, ella le correspondía no huía de él como siempre lo hacía. Ahora lo único que tenía que hacer para por fin estar completamente tranquilo era eliminar a su mayor enemigo: el príncipe Sesshomaru.

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Sesshomaru estaba a unos cuantos kilómetros de llegar a su objetivo, cuando observo como de un momento a otro el cielo se tornó oscuro completamente, por alguna razón sospechaba que Kagome era responsable de aquello ya que él sabía que Taishi era muy poca cosa para siquiera hacer algo por el mismo, siempre se aprovechaba de otras personas para cumplir sus ambiciones, justo como en ese momento estaba utilizando a la youkai. Apretó los dientes con fuerza solo de imaginarse pensar en esas conclusiones, simplemente le enfermaba siquiera escuchar su nombre. Por suerte estaba a unos cuarenta minutos de terminar con el de una vez por todas, esta vez nada lo detendría ni siquiera la youkai a la que tanto amaba.

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-¿Qué sucede mi ángel? – Preguntó el youkai al observar como la youkai había sujetado su mano a mitad de bajarle la cremallera de su traje.

-Algo se acerca – Contestó la youkai mirando hacia la ventana, para después fruncir el ceño – Creo que conozco esta energía – Dijo para sí misma ante el descontento del youkai al saber de quien se trataba.

-Kagome – La llamo sujetándola de ambos brazos – Escúchame muy bien – Dijo Taishi comenzando a aumentar el poder del cristal Márvo, atrayendo así la atención de la daiyokai – Quiero que llegado el momento obedezcas mis órdenes sin ninguna objeción ¿De acuerdo? – Acaricio su mejilla al obtener un asentimiento de su parte – Buena chica – La abrazo dejando una de sus manos en su cabeza – Lo único que tienes que recordar de ahora en adelante es el próspero futuro que nos espera, lo que hayas vivido antes será completamente borrado de tu mente mi amor – Susurró mientras la mano que descansaba en la cabeza de la youkai comenzaba a brillar.

-¿Taishi? – Llamó un youkai del otro lado de la puerta.

-Pasa – Ordenó el youkai situando a su mujer a su lado mientras que con una mano la sujetaba de la cintura.

-Kykio me mando a decirte que en veinte minutos llegan tus visitas – Habló el youkai posando su mirada en la youkai que lo miraba fríamente.

-¿Te gusta lo que ves? – Preguntó la youkai subiendo nuevamente la cremallera de su traje.

-No – Menciono nerviosamente, observando al instante como la youkai levantaba una ceja ante su respuesta – Bueno no me refiero a eso. Si eres muy linda – Se aclaró la garganta al ver ahora la mueca del youkai – Digo…En realidad yo…Te miraba porque me sorprendí de verte aquí, con esa nueva apariencia – Terminó el youkai bajando la cabeza ante la mirada que le había echado el príncipe del Este.

-Tu… ¿A qué te refieres? – Cuestionó Kagome con el mismo semblante, causando que el youkai la mirara confundido, para después mirar a su señor.

-Mi ángel – La sujeto del mentón para que ambas miradas chocaran – Ve y espérame en la entrada del castillo – Ordenó el príncipe.

-De acuerdo – Comenzó a caminar la daiyokai hacia la puerta – No tardes – Le dijo antes de salir de la habitación.

-Te lo prometo – Le respondió el Youkai antes de que saliera. Suspiro, para enseguida posar su mirada en el youkai que se mantenía enfrente de el – ¡Jamás vuelvas a abrir esa maldita bocota que tienes Ryunosuke! – Gritó

-No te das cuenta que si ella recuerda quien eres te despedaza en ese mismo momento ¡Idiota!

-Bueno, cálmate solo fue por la impresión – Colocó ambas manos enfrente de él.

-Solo fue por la impresión – Lo imito, para después acercarse y tomarlo de sus ropas – Recuerda que si te he dejado vivir hasta ahora es por tu padre y porque de alguna manera solo estabas obedeciendo órdenes de Riki – Lo soltó bruscamente – Pero no creas que he olvidado lo que le has hecho a mi ángel – Terminó dirigiéndose a la salida – Por cierto no quiero que interfieran dile a los demás – Dijo antes de cerrar la puerta.

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-¡Vaya! Te esperábamos Sesshomaru, sí que tar… - No termino al sentir un fuerte golpe en la mandíbula que lo mando a volar hasta una de las paredes del castillo.

-Pero que modales los tuyos – Dijo alzando la mirada observando como Sesshomaru se dirigía a él para atacarlo nuevamente.

-¡No te atrevas! – Se escuchó decir a Kagome al interponerse en el camino de Sesshomaru – Si das un paso más te destruiré – Dijo la youkai dejando caer de su mano derecha un *kusarifundo.

-Mi amor…tranquila, yo me encargare – Mencionó un recién llegado Taishi colocando una de sus manos en el hombro de la youkai - Mejor encárgate de los estorbos – Le susurró, para después mirar con una sonrisa al príncipe del Este ante su evidente desconcierto – Tantas ganas tenías de llegar que no te diste cuenta que te venían siguiendo – Soltó una carcajada, mientras que en cada mano aparecía una *gama – Mejor así, me ahorrare la molestia de buscarlos a cada uno – Dijo con molestia para después lanzarse a Sesshomaru.

Mientras tanto Kagome dio una rápida mirada a la pelea de su señor y de Sesshomaru y al ver que la pelea era reñida, decidió comenzar a obedecer las órdenes de su señor. Sin perder tiempo desapareció su arma y comenzó a levitar varios metros, a la distancia en la que se encontraba podía sentir claramente el poder de todos los youkai y humanos que no tardaban en llegar. La verdad todos eran insignificantes a excepción de uno, claro que tampoco lo suficiente para lograr dañarla pero al menos serviría para quitar el aburrimiento que comenzaba a sentir. Sonrió con malicia al verlos llegar y con suma rapidez se interpuso entre un hanyo y un daiyokai que pensaban intervenir en la pelea de su señor.

-No es para nada honorable intervenir en una pelea de dos. Sin embargo viendo lo poca cosa que son – Los miro de arriba hacia abajo – Seré considerada y dejare que todos luchen contra mi ¿Qué les parece? Soy tan buena youkai cuando me lo propongo – Pronunció con burla – No tengo mucho tiempo, así que decidan rápido – Comenzó a observar sus uñas.

-¿Estás hablando enserio Kagome? – Cuestiono el hanyo molesto.

-Esta Kagome sí que sabe cómo hacer enojar – Comentó Tora con el ceño fruncido al ver la tranquilidad de la youkai.

-Pues a mí me parece que está hablando muy enserio – Continuo Sango al ver a su "amiga"

-¡Esa estúpida! – Gruño Inuyasha al sentirse entre la espada y la pared.

-¡Mamá! ¡Mamá! – Se dejaron oír unos gritos de ciertos infantes que corrían hacia una youkai que había dejado de un lado sus uñas para observar a los niños.

-¿De dónde diablos salieron esos mocosos? – Gritó Inuyasha al observar a Shippo y a Rin acercarse a la youkai.

-Creo que de ahí – Señalo Miu un dragón de dos cabezas con un youkai verde amordazado arriba del dragón.

-Y dicen que yo soy la mala, mira que mandar a unos mocosos en su lugar es tan desagradable. Bueno, dije que hoy seré considerada – Pronunció con frialdad Kagome.

-¡Hagan algo! – Gritó desesperada Sango al ver una bola de energía dirigirse a los niños.

-¡Kagome! ¡Para! – Gritó angustiado Inuyasha.

-¡Noooo! – Dejo Salir una vez más Sango un grito de desesperación al ver la bola de energía tan cerca de los niños.

-¡Ups! Les advertí que se decidieran rápido – Hablo con cinismo la youkai, observando el lugar en donde hace solo unos momentos se encontraban los niños – Que lasti… - Se detuvo la youkai al sentir tres presencias arriba de ella – De acuerdo – Se tornó seria mientras miraba a Inu - no –taisho cargando a los niños – Me han hecho enfadar – Pronunció con cólera mientras a una velocidad increíble desaparecía de donde se encontraba.

-¡Maldición! – Dijo Inu – no – taisho al verla desaparecer - No me queda de otra, niños sosténganse – Habló comenzando a transformarse.

-Jajaja – Soltó una carcajada la youkai al ver a Inu – no – Taisho transformarse – De verdad piensas que esa apariencia te ayudara - Lo miro con una sonrisa, para después arrugar el entre cejo – Es patético – Dijo para enseguida en un movimiento veloz arrojar su látigo hacia el general perro, quien ante la velocidad del movimiento no pudo esquivarlo completamente causando que en una de sus extremidades se formara un gran corte.

-¡Kirara ve por los niños! – Ordeno Sango al ver que Kagome intentaba realizar otro movimiento - ¡Hiraikotsu! – Gritó la caza demonios al arrojar su arma hacia Kagome para tratar de distraerla. Sin embargo antes de llegar a su destino Kagome arrojo unas *shuriken sin siquiera divisar su objetivo con la vista.

-¡Cuidado! – Advirtió el monje al ver que las armas que había arrojado la youkai no eran simples *shuriken ya que habían atravesado el Hiraikotsu de Sango derritiéndolo en el proceso. Sin pensarlo más se arrojó a Sango recibiendo un rozón por parte de uno.

-Realmente son patéticos – Escupió la youkai con odio sin apartar la vista de el gran perro blanco que tenía enfrente y que gruñía con gran enojo.

-Se un buen perro ¿Quieres? – Pronunció mientras realizaba otro movimiento en su látigo que daba de lleno en la cara de Inu – no –Taisho. Sin inmutarse ni un poco por el gran gruñido que había soltado el perro preparo otro ataque que iba dirigido hacia el cuello del gran perro. Pero esta vez un viento cortante, una bola de fuego y un remolino la tomaron de sorpresa arrojándola cruelmente hacia el suelo.

-Les dije que era una mala idea – Pronunció con temor Hayate al ver como la princesa del Este comenzaba a levantarse rodeada de una energía negativa muy poderosa.

-Al menos los niños están a salvo – Tragó saliva Tora al sentir como comenzaba a cimbrar el suelo.

-Siempre supe que Kagome era muy peligrosa – Se lamentó Inuyasha comenzando a retroceder. Con una gran expresión de preocupación los tres responsables de mandar a la daiyokai al suelo se miraron y como si los tres hubieran entendido lo que decía cada uno comenzaron a correr en dirección contraria a la que se encontraba la youkai. Para su mala suerte del suelo salieron varias raíces con espinas que los hicieron caer.

-No puedo creer que Kagome de tanto miedo – Se dijo para sí mismo Inuyasha al ver como se acercaba la youkai con los ojos de un rojo profundo - ¡Mierda! – Susurró el hanyo al ver como una esfera verde comenzaba a cubrirlos. Dio una gran bocana de aire cuando un feroz perro se lanzó hacia la daiyokai quien al fijar la atención en su antiguo contrincante dejo de un lado lo que estaba haciendo.

-Creí que iba a morir – Dijo con alivio Hayate, mientras se reagrupaban con el resto.

-Sabía que eras el único que valía la pena – Habló Kagome al caer elegantemente en el piso al esquivar un ataque del perro – Sin embargo – Acomodo sensualmente su larga cabellera – Me pregunto ¿Por qué te contienes? – Lo miro con curiosidad, mientras que Inu – no - -taisho ante tal cuestionamiento se relajó completamente, al pensar que tenía una oportunidad para hacer reaccionar a la chica.

-Peor para ustedes – Fue lo último que escucho Toga al verse cubierto por una gran esfera verde que soltaba descargas eléctricas. Con gran dificultad miro a su alrededor y se dio cuenta que todos estaban en la misma posición que él.

-Qué pena, en verdad me hubiera gustado jugar más con ustedes – Fingió tristeza Kagome, mientras aumentaba más el voltaje de las descargas.

-Fue un placer conocerlos – Dijo Kagome con una sonrisa.

*SHURIKEN= Estrellas ninjas.

*GAMA=El Gama era una herramienta de campo que se transformó en un arma, es dominada por algunas artes marciales.

*UCHIWA= El Uchiwa o abanico fue utilizado principalmente por las Konoichi (Ninjas femeninas) para sorprender al enemigo ocultando sus ataques tras él u ocultar un arma. También se utilizó para ocultar el rostro.

*KUSARIFUNDO= El Kusarifundo o Manrikigusari era la versión más grande del Manriki. Hecha de una pesada cadena, la cual era usada como arma oscilante para golpear o enganchar el cuerpo de los enemigos, así como también sus armas, servía también como arma de choque, bloquear espadas, inmovilizar, desarmar, derribar personas a caballo y estrangular. Es una poderosa arma cuando es utilizada diestramente además de ser fácil de ocultar en la mano. Usada generalmente de forma defensiva.