No sabía por cuanto tiempo podía mantener la postura infantil que había adoptado, pero no había podido ni querido evitarlo. Seguramente estaba oyendo los latidos de mi corazón, cada vez más sonoros por la fuerza que empleaba mi corazón al golpear contra mi pecho, cada vez mas violento. Podía incluso sentir el viento fuera de la casa, y el ulular triste de una lechuza en la distancia; por supuesto, mi frecuencia cardíaca parecía amplificada en comparación con ellos. Mi propio cuerpo me delataba. Gajes de la especie.

Edward estaba sentado en mi mecedora, y con la oscuridad de la noche, mis débiles ojos humanos eran incapaces de ver su rostro marmóreo. Estaba completamente quieto, seguramente con la mandíbula apretada. No respiraba, ni se mecía, ni daba señales de hacerlo en los próximos siglos.

Maldita sea yo y mis ideas.

Flash Back

- Qué te parece si vamos a esas clases de preparto? Sería divertido!

- Eh?

- Ya sabes…esas clases donde gente preparada te enseña cosas.- dije, cada vez mas acalorada y violenta por la situación. No solo había sacado el tema en un mal momento, sino que Edward no lo comprendía, o no quería comprenderlo, para aumentar aun más mi nerviosismo.

- Que clase de cosas? Carlisle no mencionó que fuese necesario algo así.- Dijo Edward con tono inocente. No parecía estar fingiendo.

- La palabra de lo dice. Preparto. Pre, de antes del parto.- me separé un poco. No quería que viese mi cara, y mucho menos yo ver la suya.

- Bella…realmente crees que vamos a permitir que des a luz en circunstancias tan poco propicias? Corres demasiado riesgo.- dijo en un tomo como quien dice algo obvio.

- Estás de broma? Mamá me trajo a este mundo de forma natural, y yo también lo haré con los niños.- Me estaba acalorando.

Me senté en la cama, intentando calmarme.

Yo sabía que la situación era un poco complicada, y que debíamos tomar los recaudos necesarios, pero no pensaba que fuera tan peligroso ir a unas clases estúpidas. Es mas, tampoco pensaba por que habría tanto problema con un parto natural…Carlisle había visto que los niños eran sanos y fuertes, y no había notado ninguna anormalidad o especialidad en ellos que hiciera pensar que corría riesgo mi vida- sin contar los cansancios cada vez mas repetidos. Vamos, tampoco llevaba dentro un alien o algo parecido que fuese a explotar.

- Bella, no estas pensando con la cabeza.- me sobresalté al oír la voz de Edward. No era tan aterciopelada como siempre, sino que esta vez poseía un tono un poco mas duro, amenazante.- No sabemos nada. Jamás se ha visto una circunstancia parecida a esta. No podemos prever si a último momento los bebés cambian, o tu cambias, o algo cambia, y algo de todo sale mal. No podemos correr ese riesgo.

- Alice lo vería.- estaba obstinada a tener la razón, aunque no la tuviese. No iba a admitir tan fácilmente que lo que Edward acababa de decir me había infundido ciertas dudas al respecto.

- Alice no lo ve todo. Tiene lagunas, y tú bien lo sabes. No puede verlo todo.- dijo en un tono mas condescendiente. Se sentó en la cama, mas cercano a mi.- Realmente no querrás poner en peligro la vida de nuestros hijos, no?

- Claro que no.- respondí demasiado rápido y con demasiada violencia. Podía sentir mis mejillas ardiendo.- Pero, dentro de todo lo anormal que es la situación…me gustaría que algo fuese normal. No lo entiendes.

- Si lo entiendo. Lo entiendo perfectamente.- con su mano tomo mi barbilla y acercó su rostro.- Respira, Bella.- me obligué a hacerlo.

- Qué tiene de malo unas clases de preparto?.- contraataqué. Me miró sorprendido. Frunció el ceño.

- No se adonde quieres llegar, pero no tienen nada de malo. Solo que tu no las necesitas.

- Y como puedes saber eso? Mira si justo, da la casualidad de que Carlisle no puede operarme en ese momento, y no tengo mas remedio que dar a luz sea donde sea que esté?

- Yo te operaría.

- No tienes la experiencia. No sabes con que clase de monstruo podrías toparte.- dije, acalorada y un poco enfadada.

- Tu tampoco.- rodó los ojos y se apretó el puente de la nariz. Suspiró sonoramente.- Ahora me dirás…de donde has sacado esto? Porque es la primera vez que te oigo decirlo.

- Simplemente lo recordé, es todo. Reneé iba.

- Estás omitiendo parte de la información. Recuerda, mi oído es más sensible que el tuyo.- sonrió de lado. Maldición, mi corazón latía furiosamente.

- Bueno, digamos que Ángela me hizo recordarlo sutilmente. Ella las hará, y sino las hago con ella sospechará.- veía venir el triunfo.

- No lo hará, porque tú le dirás que no las necesitas. Tienes un médico en la casa.- Su semblante se volvió de preocupación.

- Edward, cual es el problema?

- No hay absolutamente ningún problema.

Se levantó, con la mandíbula apretada, y tan rápido como solía hacerlo, se sentó en mi mecedora. La oscuridad de la noche le ocultaba el rostro; solo podía ver su torso y sus brazos, fuertemente agarrados de los laterales del asiento.

Simplemente sería agregarle un peso más a tus actividades diarias, y sin justificación. Comprende que es solo preocupación, Bella.

Fin Flash Back

Estaba rompiéndome la cabeza, intentando ver lo que no había visto en la conversación que había tenido con Edward. Era obvio que había algo mas que lo preocupaba, y no me lo había dicho. Eso si podía verlo. Pero mi intuición no podía descifrar de que se trataba. Hasta ahí llegaban mis súper poderes.


Algo me molestaba en los ojos.

Tarde en darme cuenta que era luz, que se filtraba a través de mis párpados. Mierda.

Me había quedado dormida.

Lentamente gire en la cama, sin querer abrir los ojos hacia donde sabía Edward había estado la noche anterior. Y yo, en mis cavilaciones, me había quedado dormida.

Abrí los parpados lentamente sabiendo lo que mis ojos verían. Edward no estaba en la mecedora. Genial. La había cagado de una forma espectacular.

Rodé en la cama hasta quedar boca abajo. Si era posible, hubiese metido la cabeza debajo de la tierra y no la habría sacado mas; No solo había arruinado un momento que había estado esperando desde…bueno, desde que había quedado embarazada, sino que también lo había alejado mas aun de mi.

Mi delirio de persecución se disparo automáticamente, como si hubiese estado listo para activarse, como siempre lo hacia en estas situaciones. ¿ Y si Edward se había enojado en serio?, todavía no veía cual era la parte tan mala de la situación en si, así que no podía encontrar respuesta a esa pregunta…pero algo lo había alejado de mi la noche anterior. Algo lo molestaba.

Y volvía al mismo punto. No alcanzaba a ver qué era eso.

Sin ganas de respirar siquiera, logre levantarme de la cama. Acaricié mi vientre suavemente, e increíblemente eso mejoró mi humor. Sonreí casi imperceptiblemente al darme cuenta lo importantes que eran los niños para mi ahora. Y siempre le había tenido miedo a las palabras casamiento e hijos. Bueno, la primera seguía generándome pavor. La segunda, ya no tanto.

Me levante sin energías de la cama, como si no hubiese dormido nada. Seguramente se debía al hecho de que le había dado vueltas también en sueños al problema de la noche anterior. Traté de despejar eso de mi mente. Ya averiguaría que pasara una vez que tuviese mis tan apreciados minutos humanos.

Ni siquiera sabía que hora del día era, pero si veía mucho sol filtrarse por la ventana. Un día extraño para Forks.

Mientras recogía una remera roja- bastante ajustada, a mí gusto, que Alice había adquirido para mí- y un jean del armario, pensé que quizás eso había alejado a Edward de mi habitación sin despertarme, y no el hecho de que había salido despavorido de mi vista. Me odié por seguir dándole vueltas al tema.

Me dirigí al baño a paso lento. Todo el camino fue silencioso. Charlie no estaba en la casa. Debían de ser más de las 8 de la mañana.

Entre al cuarto de baño y me miré al espejo. Noté mi rostro un poco hundido, como si no estuviese alimentándome bien, y también note unas horribles ojeras bajo mis ojos. Por supuesto, mi cabello parecía una mata de pelo imposible de dominar. Tomé el peine e intenté peinarlo.

Imposible.

No podía creer lo que mis ojos veían. Parecía que estaba predispuesta a la mil y un maldiciones. Corri el peine, con la esperanza de que fuese una ilusión óptica. Pero no.

Cuando lo acerque a mi rostro, como si necesitase verlo mas de cerca, lo vi lleno de mis cabellos. Como si me los hubiera arrancado a tirones.

Se me estaba cayendo el pelo.

No sabía si reír o llorar.

- Creo que es mas serio de lo que Carlisle creía.- escuche una voz en la puerta del baño y me sobresalte.

- Alice! Que haces aquí? Fuera!.- intente sacarla del baño, para que no viera lo que obviamente ya había visto.

- Tranquilízate. No te quedarás calva. Lo he visto.- lo dijo en un tono condescendiente, para tranquilizarme.

- Y se puede saber que demonios me esta pasando?.- dije, frustrada.

- No lo se, pero Carlisle cree que son los bebés.- dijo pensativa.- Él cree que, a diferencia de los humanos cuando son fetos, estos niños necesitan altas dosis de algunas vitaminas y minerales… recuerda que son como una especie de raza nueva, uno nunca sabe.

- Genial…lo próximo es quedarme sin piel, o que me falle el corazón?

- El corazón no se, pero la piel puede ponerse seca.

- Oh, dios.

- Tranquila, no morirás.- dijo Alice, contenta, sacándome el peine lleno de pelos en la mano.- Por qué no te cambias? Esme hizo algo de comer para ti y te lo traje.

- Esta bien. Pero sal de aquí.

- Como quieras.- bailó hasta la puerta del baño.- Te esperaré abajo.

15 minutos después, y un poco mas calmada- sin volver a tocar mi cabello- bajé a la cocina. Por supuesto, había un silencio solo digno de un vampiro.

- Te hubieses puesto la rosada. Pega mas con ese jean.- dijo Alice, detrás mío, en todo recriminatorio.

- Los jeans son todos iguales, Alice.

- No lo son, pero bueno. Eres un caso perdido. Toma.

Me tendió una especie de tapper envuelto. Supuse que era la comida que Esme me había preparado. Cada día le tenía mas cariño a esa mujer.

- Por cierto.- dije al cabo de unos minutos, mientras comía en silencio una pasta extraña que Esme había hecho, pero que estaba deliciosa.- Qué haces aquí?

- Y a ti que te parece?.- dijo sentada frente a mi con cara de asco, mientras me veía engullir.- No pudo quedarse.

- Esta molesto?.- hice como si no me preocupara, pero seguramente los latidos de mi corazón desbocado me delataban.

- Claro que no. Solo confuso. Y bueno, si, quizás un poco molesto. Pero no por ti.

- Sucedió algo mientras dormía?

- No, no… es acerca de lo que hablaron anoche.- me sonrojé terriblemente, mientras parecía que Alice intentaba disimular la risa.

- Muy graciosa. Se fue despavorido aprovechando que dormía.

- Nadie huyó despavorido, Bella.- rodó los ojos, como lo hacia su hermano.- Simplemente tuvo algunas cosas que atender. Él te lo dirá luego.

- Alice…-puse la peor cara de lástima que me salía.- por favor, dime que pasa…te prometo ser buena y dejarme torturar si eso es lo que deseas.

- No se…Edward me matará en serio si te lo digo yo antes que él…

- Aunque sea dime de qué se trata, por favor.

Dejé de comer. Era un momento tenso. Noté que Alice estaba por ceder a mi petición, quizás curiosa de mi posible mala reacción.

- Bueno…el problema en si no es que quieras ir a esas estúpidas clases.- dijo Alice. No omití comentario de por qué a mi no me resultaban nada estúpidas.- El problema es el lugar, Bella.

- Ahora Edward sufre de claustrofobia?.- no entendía adonde quería llegar.

- El lugar geográfico, Bella.- dijo, exasperada.- Aquí en Forks no hay de esas cosas. No me preguntes por qué, pero tu decisión es bastante firme con respecto al tema.

- Y cual es el problema? No creo que a Edward le moleste manejar unos kilómetros.

- Bella.- Alice se inclinó hacia mi, como si me fuera a decir un secreto.- No le digas esto a Edward, porque me matará. Desde ayer, que tomaste esa decisión, no puedo ver tu futuro.

Tardé en reaccionar.

- Voy a morir si hago una clase de preparto?.- dije entre asustada y divertida por la situación.

- No, tonta! Las clases las dan en La Push!

Claro.

Tendría que haberlo visto venir.

No solo me estaba muriendo de cansancio, ni solo me estaba quedando sin cabello.

Ahora seguramente tendría que sumarle operativos policiales unas cuantas veces por semana.

Alice me observaba, temiendo seguro un posible desmayo o ataque de ira.

Mi decisión por las clases, empezó a flaquear.


Hola!

Bueno, no voy a decir absolutamente nada en mi defensa, porque es imposible que me excuse despues de semejante desaparicion, pero echemosle la culpa a la Universidad XD

Como habia dicho una vez, no importa cuanto demore, siempre voy a estar para terminar el fic!

Espero sepan disculparme, y quieran seguir la historia!Ahora tengo un tiempo largo para escribir, asi que seguro actualizo pronto.

Ya saben: los reviews son como mi sueldo,y la manera en que se que les gusta y quieren que lo continue (aunque lleguemos al 2020XD).

Nos leemos pronto!

::Alice::