CAPITULO 27.

-"¿Pero que rayos?" – Pensó Kagome al sentir una energía muy poderosa elevarse causando que dejara de un lado el último golpe que pensaba darle a los intrusos, como les llamaba su señor. Dirigió su mirada hacia donde sentía dicha energía y se sorprendió de sobremanera al ver como su señor recibía una golpiza de parte del daiyokai de cabellera plateada. Quería interferir, pero también su señor le había ordenado que él se encargaría de ese youkai, pero si esto seguía así estaba completamente segura que Taishi no duraría mucho.

Mientras tanto a unos metros de distancia un daiyokai castaño escupía gran cantidad de sangre al recibir un gran golpe en el estómago. Sin darle tiempo a siquiera respirar sintió un fuerte agarre en su cuello para después sentir como Sesshomaru lo azotaba con fuerza en el suelo. Con una gran desesperación al sentir que se le acaba el oxígeno agarro un puñado de tierra y se lo lanzo directamente a los ojos. Rápidamente al sentir que Sesshomaru retrocedía se levantó y comenzó a poner distancia entre ambos para poder recuperar el aliento. Respirando agitadamente y con las manos en su cuello levanto la mirada con furia y sorpresa al ver como el youkai se frotaba los ojos. Era ¡Imposible! Si hace apenas unos minutos el príncipe del Oeste se encontraba realmente en una desventaja, no podía creer que aumentara su poder a tal magnitud solamente por las palabras que le había dicho – Tsk – Pronuncio al arrepentirse de dichas provocaciones, tenía que ser una broma, no podía estarle pasando esto. Él era el youkai más poderoso de todos los tiempos, el tenía en sus manos parte del poder del cristal Márvo. No podía perder precisamente con ese youkai. Frunció el ceño con gran furia al ver como el príncipe del Oeste ampliaba levente las comisuras de sus labios y con una velocidad impresionante llegaba ante el en un parpadear. Con gran esfuerzo trato de defenderse de los golpes que le propiciaba sin piedad Sesshomaru, pero tal parecía que los pocos golpes que lograba acertarle al youkai no le hacían ni un poco de cosquillas, mientras que el recibía a cada momento golpes en todo su cuerpo de bastante gravedad. Soltó un quejido de dolor al sentirse estampado con fiereza en uno de los muros del castillo para enseguida soltar otro al caer. Podía sentir claramente todo su rostro ensangrentado, tanto que ni siquiera podía distinguir con claridad la silueta del youkai que parecía dirigirse de nueva cuenta a él.

-Ka…Kagome – Llamo con dificultad a la youkai al no poderse poner de pie. Sesshomaru quien escucho el llamado decidió darle el golpe final antes de que la youkai acudiera a su llamado. Lamentablemente a unos pocos centímetros de atravesar el pecho del youkai Kagome sujeto su mano y lo empujo varios metros atrás.

-Si no quieres morir mejor vete – Mencionó la youkai mirándolo fijamente con el ceño fruncido.

-¿Y qué te hace pensar que tú puedes conmigo? Cuando tu señor cobardemente tuvo que acudir a ti – Observo el youkai como la youkai marcaba aún más su entrecejo ante tal comentario.

-¿Y qué te hace pensar a ti, que puedes conmigo cuando la vida de todos tus "amiguitos" depende de mí? – Cuestionó Kagome con seriedad observando como el youkai miraba de reojo las esferas verdes. Sin embargo desvió rápidamente la mirada al ver como el youkai que había visto con anterioridad en su recamara se acercaba velozmente a atacar al peli plateado. Con una gran ira y con la mirada de asombro por parte de los youkais que se encontraban ahí, Kagome se dirigió a él sosteniéndolo con gran facilidad del cuello.

-¿Pero qué demonios crees que estás haciendo? – Preguntó la youkai con molestia. Sabía que tal vez su señor la reprendería después por eso, pero francamente no toleraba ese tipo de acciones. Si ella ayudaba en ese momento a Taishi era por que en verdad estaba gravemente herido, pero de ahí a atacar por la espalda, eso sí que no lo perdonaría y mucho menos cuando ella es la que se encargaría de dicho asunto.

-Fueron órdenes del amo – Susurro de tal manera que solo la youkai lo escuchara.

-¡Mentira! – Lo defendió Kagome apretando más el agarre.

-Cree…que, que yo haría algo como esto sin ordenes de el – Mencionó dejando confundida a la youkai por sus palabras, tanto que aprovecho para enterrarle una jeringa que su señor había traído de la época de donde según su amo vivió la youkai que tenía enfrente – No se preocupe señora esto es con un fin – Le susurro en el oído a la youkai al sostenerla, al comenzar a fallarle sus pies. Kagome frunció levemente el ceño al escuchar las palabras del youkai ¿Qué diablos le había dado para sentirse mareada? ¿Por qué su señor les daría este tipo de órdenes a sus sirvientes? Dejo de un lado sus cuestionamientos cuando distinguió con un poco de dificultad al príncipe del Oeste golpear al sirviente de Taishi.

-¿Kagome? – Escuchó la nombrada la voz del daiyokai, mientras la sujetaba con delicadeza. ¿Por qué ese youkai se tomaba tales molestias? Una vez más dejo sus cuestionamientos cuando sintió la presencia de su señor dirigirse al youkai utilizando sus últimas energías. Por alguna extraña razón trato de advertir al youkai que aun la sujetaba con sumo cuidado, pero fue muy tarde ya que escucho como el daiyokai soltaba un gruñido.

-Muy bien mi ángel, lo has hecho muy bien – Habló Taishi separando a Sesshomaru de su mujer – Eres tan idiota – Menciono Taishi dirigiendo toda su atención al youkai que inútilmente trataba de ponerse de pie – Es increíble lo que se puede encontrar en el futuro ¿no lo crees? – Dijo observando la jeringa que le había enterrado al youkai - ¡Kykio! – Gritó, mientras observaba como la miko salía del castillo – Ya sabes que hacer – Ordeno mientras se tambaleaba un poco.

-Creí que no necesitabas de nosotros – Se burló la youkai mientras se dirigía hacia Sesshomaru.

-¡Cállate! No estoy de humor – Gritó Taishi observando con enojo a la miko.

-Sí, si está bien – Dijo Kykio situándose enfrente de Sesshomaru, para después aparecer unas telarañas que sujetaron al daiyokai de ambas manos - ¡Listo, te lo dejo! – Comentó la sacerdotisa comenzando a retroceder. Mientras tanto Kagome aún mantenía su semblante de sorpresa ya que por lo que había ocurrido podía deducir que su señor la había utilizado como carnada, para poder hacerle lo mismo a aquel youkai. Bueno ya después aclararía las cosas con su señor, con un poco de dificultad comenzó a ponerse de pie y entre cerro los ojos para poder observar las acciones de Taishi

-No sabes cuánto tiempo he esperado esto – Mencionó Taishi creando en su mano derecha una lanza de color negra con la punta verde – Esta vez seguro que morirás jajaja – Comenzó a reírse ante la atenta mirada de Kagome quien se sostenía levemente el pecho, ya que por alguna extraña razón comenzaba a molestarle. El príncipe del Oeste trataba con todas sus fuerzas de deshacerse de esas telarañas que lo sostenían de ambas manos. Por desgracia aquella sustancia que el youkais del Este le había inyectado aun lo tenía aturdido causando que le fuera imposible concentrarse del todo. Levanto la mirada cuando escucho como algo se dirigía a él con una velocidad impresionante, a lo lejos pudo escuchar la voz de su padre y de su medio hermano y cuando aquella arma que le habían lanzado estaba más cerca pudo distinguir un olor muy conocido para cualquier youkai, ya que era un veneno muy escaso, pero que ciertamente podía ser muy letal para cualquier youkai. A pocos metros de el por fin pudo distinguir con claridad aquella lanza que se dirigía directamente a su pecho. Rápidamente busco con la mirada a Kagome, pero ya no se encontraba ahí, de nueva cuenta dirigió su mirada a la lanza y abrió los ojos de la sorpresa al ver como la lanza traspasaba el pecho de Kagome. Como si todo pasara en cámara lenta, solo pudo observar como Kagome caía lentamente hacia su pecho, sentía por alguna extraña razón que todo era una pesadilla, ya que no escuchaba ni veía a nadie más que a la youkai que se encontraba respirando con dificultad. Salió de su ensimismamiento cuando sintió como Taishi le arrebataba a la youkai.

-Mi…mi ángel… ¿Por qué? – Habló con una gran preocupación.

-¿Y todavía me lo preguntas? – Pronunció la youkai con dificultad, comenzando a sacar la lanza que aún se encontraba en su pecho.

-No te preocupes, te pondrás bien, todo volverá a la normalidad pronto – Pronunció Taishi comenzando a levantarse con la youkai en sus brazos.

-Eso…no sucederá – Susurró Kagome, causando que Taishi se detuviera, mientras que ella arrojaba un par de *shuriken hacia las telarañas que sostenían al daiyokai.

-Pero que… - No termino de pronunciar Taishi al ver como con los ojos rojos el príncipe del Oeste comenzaba a transformarse.

-¡Vámonos! – Dijo con preocupación Kykio al ver como comenzaba a transformarse el daiyokai. Kagome al aprovechar dicha distracción intento huir, pero dadas sus condiciones Taishi fue más rápido.

-No sé si hayas o no recuperado la memoria mi ángel, pero tú no te iras – Murmuró el youkai cerca de su oído, mientras la sujetaba de su cabellera.

-¡Idiota! Vámonos de una vez – Gritó la miko al mismo tiempo que formaba una kekai para frenar el ataque de aquel perro blanco que a duras penas lo detuvo – No aguantara otro golpe – Susurró con cansancio la sacerdotisa al usar casi toda su energía para crear la kekai – Me lo agradecerás después – Dijo Kykio arrojando a Kagome fuera de la kekai.

-¿Pero qué haces? – Enfureció Taishi.

-Salvando nuestras vidas – Contesto Kykio, observando como el perro blanco daba mayor prioridad al salvar a la youkai.

-Bien…Pero esto aún no acaba – Murmuró con ira Taishi para después desaparecer. Sesshomaru al observar como Kagome era arrojada del lado contrario de la kekai se apresuró a llegar antes de que tocara el suelo, para así poder amortiguar el golpe.

-No debiste hacerlo – Susurró Kagome con la respiración agitada, mientras observaba como el perro comenzaba a tomar forma humanoide.

-Tu eres quien no debió interponerse – Dijo Sesshomaru quitando un mechón de su cabello que cubría parte de su rostro.

-Tienes razón, aun me pregunto por qué lo hice – Trato de sonreír ante el desconcierto del youkai – Pero no me arrepiento, lo volvería hacer – Dijo acercando su mano hacia la mejilla del youkai – Tu… ¿Qué significas realmente en mi vida? – Lo observo mientras seguía acariciando su rostro.

-Ya tendrás tiempo de recordarlo – Comenzó a levantarse con ella en brazos – Ahora debemos irnos – Mencionó con gran miedo al sentir como la respiración de la youkai comenzaba a tornarse más lenta.

-¡Sesshomaru! ¿Cómo esta Ka…? – Preguntó el Hanyo, pero no termino al ser cortado por su padre.

-¿Qué sucede? – Preguntó nuevamente al ver el semblante de los daiyokais. Miu al ver el semblante de preocupación del hanyo se acercó a él y le susurro en el oído.

-Escucha con atención – Fue lo que Inuyasha escucho de Miu, con un poco de temor se concentró y fijando su mirada en un daiyokai que se encontraba de espaldas cargando a su amiga en sus brazos comenzó a escuchar el latir de un corazón. ¡Alto! Un corazón, solo uno…Con los ojos vidriosos trato de acercase nuevamente a esa pareja, pero esta vez antes de que alguien lo detuviera el mismo lo hizo, por alguna razón le dolió ver como su medio hermano apretaba el cuerpo de su amiga contra él. Era la primera vez que veía dicha acción de Sesshomaru, aunque también él podía ver que trataba de contenerse, ya que solo se encontraba ahí parado mirando a un punto fijo. Pasaron unos cuantos segundo y Sesshomaru por fin volteo a mirar a los presentes, miro hacia donde escuchaba los sollozos de los niños y Habló.

-Dejen de llorar – Dijo, mientras de nueva cuenta comenzaba a colocar a la youkai en el suelo.

-¿Estás seguro? – Cuestionó Inu – no – Taisho ganándose enseguida una mirada reprobatoria de todos los presentes – No me miren así, yo también deseo que Kagome vuelva a la vida, pero también entiendan que una vez que ella regrese es muy probable que vuelva a morir y esta vez ni siquiera tu espada podrá regresarla a la vida – Terminó su discurso en Sesshomaru.

-Yo sé lo que hago – Comentó el youkai regresándole la mirada a el general perro. Sabía muy bien cuáles eran las consecuencias de usar su espada en ella, pero no era capaz de decirle adiós tan fácilmente, el solo pensarlo sentía que le faltaba el aire.

-Te ayudaremos a protegerla – Presionó Tora al observar como el youkai se había perdido en sus pensamientos.

-Por supuesto, al fin de cuentas ella no está sola – Le siguió Hayate ganándose una mirada fría por parte del príncipe del Oeste – Bueno como amigos claro – Pronunció nerviosamente.

-No necesito la ayuda de nadie, yo solo seré capaz de protegerla – Dijo comenzando a sacar a colmillo sagrado.

-Sesshomaru espe… - No termino al ser interrumpido.

-No me interesa.

-Pero – Trato de intervenir una vez más Toga, pero fue inútil ya que Sesshomaru había cortado a los mensajeros del inframundo con la espada.

-¿Por qué no despierta? – Preguntó Shippo pasados unos segundos.

-Solo esta inconsciente – Dijo Sesshomaru tranquilizando al kitsune, mientras retomaba el curso de hace unos minutos.

-Bien pues vámonos – Mencionó Tsubasa ante el consentimiento de todos.

X-X-X

Tenía aproximadamente 3 semanas desde que Kagome se encontraba en el castillo del Oeste. Cuando despertó se llevó una gran sorpresa al encontrarse con vida, pero a pesar de las dudas que la embargaban decidió no preguntar nada, ya que por alguna razón no quería entrar en detalles con todas aquellas personas que a pesar de sus groserías la trataban bien. Por supuesto que también intento irse una vez que despertó pero el lord de esas tierras le había insistido en que se quedara al menos por un mes, sin saber muy bien el ¿Por qué? Ella acepto, aunque ciertamente comenzaba a reprenderse por esa decisión ya que el youkai llamado Sesshomaru la inquietaba bastante y este al darse cuenta de lo que provocaba en ella parecía provocarle de muchas maneras tal y como le estaba haciendo en ese momento al no quitarle la mirada de encima. Kagome al sentir la mirada tan penetrante de Sesshomaru desvió la mirada y decidió emprender la huida, así que con una gran elegancia comenzó a caminar hacia el bosque comenzando a perderse entre los árboles. Soltó un suspiro de alivio al sentirse salvada, sin en cambio tuvo que sostenerse de un gran árbol al sentir que su visión le fallaba, agudizo su sentido del oído cuando escucho a alguien acercarse, por consecuencia tuvo que hacer uso de sus demás sentidos para comenzar a caminar hacia unas aguas termales según su olfato se lo indicaba. Tan pronto se encontró ahí se arrodillo y comenzó a mojar su cara para tratar de volver a la normalidad, pero al parecer el efecto fue todo lo contrario ya que todo comenzó a darle vueltas causando que estuviera a punto de caer a las aguas termales si no hubiera sido por que unos brazos que la sostuvieron.

-Es muy peligroso que andes sola – La cargó Sesshomaru, para enseguida dejarla más alejada de las aguas termales.

-Se cuidarme sola – Dijo la youkai mientras se sostenía la cien.

-Tanto que estuviste a punto de caer – La miro con seriedad - ¿Qué te sucede?

-¡No es tu problema! ¿Por qué no me dejas en paz? – Le reprochó Kagome poniéndose de pie tambaleándose un poco al levantarse sin ningún cuidado.

-¿Y si no lo hago que harás? ¿Me mataras? – Cuestionó el daiyokai sujetándola de ambos brazos.

-¿Qué es lo que quieres? – Cuestionó esta vez la youkai con enojo.

-Te quiero a ti Kagome – Soltó sin ninguna vacilación ni dudas dejando a la princesa del este sorprendida.

-Pero yo no te conozco – Mencionó la youkai relajando la mirada.

-Si no lo hicieras ¿De verdad crees que aquel día me hubieras salvado?

-Yo…yo no – Se alejó – Yo no sé de qué estás hablando – Dijo comenzando a caminar hacia el castillo. No obstante al dar unos cuantos pasos cayó al suelo al sentir un fuerte dolor en la cabeza.

-¿Qué te pasa? – Preguntó el príncipe acercándose a la youkai.

-De nuevo esa voz – Habló Kagome con dolor.

-¿Qué voz, de que hablas? – Levantó la voz al ver como la youkai comenzaba a gritar - ¡Maldición! Te llevare al castillo.

-¡No! – Le ordeno la youkai, mientras cerraba los ojos - ¿Quién eres? – Se preguntó a sí misma la youkai - ¡No lo recuerdo! ¡Por favor basta! Sal de mi cabeza – Gritó la youkai, mientras abría los ojos de golpe.

-¿Qué sucede? ¡Habla! – La sujeto de nueva cuenta de los brazos.

-No sé quién es esa tal Naomi – Por fin logro escuchar Sesshomaru lo que lo estaba malhumorando.

-Escúchame bien Kagome, trata de recordar – La sacudió un poco para obtener su atención.

-¡No! – Gritó la youkai.

-Naomi es el nombre de tu madre. ¡Escúchala!

-¡No quiero! ¡No quiero recordar! – Movió la cabeza cerrando los ojos. Sesshomaru ante tal respuesta enfureció.

-¡No seas cobarde! ¡Tú no eres así! – Le gritó sacudiéndola con más fuerza – Recuerda lo que tu madre te dijo en una ocasión, ¡Hazlo! – Ordenó observando como la daiyokai comenzaba a soltar varias lágrimas, al ver una oportunidad de recuperar a Kagome decidió decirle lo que alguna vez escucho de su madre adoptiva – Lo que ahoga a alguien – Se detuvo al ver que la daiyokai abría los ojos.

-No es caerse al rio – Continuó Kagome con varias lágrimas.

-Si no mantenerse sumergido en el – Terminaron ambos mirándose a los ojos.

-Yo…yo no quería volver a recordar tu mirada al saber lo que paso – Sollozo la youkai al comenzar a recordar todo – Yo…yo – No pudo continuar al estallar en lágrimas. Sesshomaru al ver como su apariencia volvía a hacer la de antes tanto física como emocionalmente no pudo evitar sonreír. Por fin su adorada Kagome estaba de regreso.

-¡Estúpida! – La abrazó – Si ese día no te pude mirar a los ojos no fue porque te despreciara por lo que ocurrió, me sentía culpable al haber propiciado lo que te llevo a eso. Jamás me lo voy a perdonar – La abrazo con más fuerza.

-¡Idiota! – Se separó Kagome de él, para poder mirarlo a los ojos – No puedes culparte de algo así, pero me alegra que no me desprecies aunque… - Se detuvo bajando la mirada.

-¿Aunque qué? – La incito a continuar.

-Ahora, ya nada es como antes – Habló por fin la youkai sin poder mirar al daiyokai – Tu debes de…

-No te atrevas – La corto Sesshomaru – Esta vez no te voy a dejar ir, no después de que casi te pierdo – La sostuvo del mentón para que lo mirara – No pienso buscarme a ninguna otra hembra insignificante – Observo como la youkai le sonreía ante tal comentario – Y si lo que te preocupa es tu marca… - Se detuvo al sentir unos dedos en sus labios.

-La marca que tú me hiciste, no se compara con esta – Señalo la marca de estrella en su cuello – Tu marca jamás se borrara ni la olvidare, porque esa la tengo aquí – Señalo ahora su pecho – Te amo tanto – Dijo acercándose a sus labios para sellarlos mientras con sus brazos lo rodeaba del cuello. Le encantaba volver a sentir la suavidad de sus labios, sus manos rodeando su cintura, su cabello tan suave, esa sensación en su pecho, definitivamente solo él podía ser quien sacara a flote aquellas emociones que la aliviaban. Dejo sus labios cuando sintió una sensación extraña en su pecho, así que bajo la mirada y observo como la perla de Shikon mostraba de nueva cuenta aquel rosado color.

-Parece ser que cambiaste justamente en un momento adecuado – Dijo Kagome observando la perla, para después mirar al youkai que la miraba con desconcierto – Nadie nos molestara – Sonrió la youkai dispuesta a usar de nueva cuenta sus poderes espirituales. Sin perder tiempo formo una kekai alrededor de las aguas termales y dejando a un confundido Sesshomaru aun por sus acciones comenzó a dirigirse a las aguas - ¿Vienes? – Preguntó la youkai a Sesshomaru con una sonrisa mientras comenzaba a quitarse su traje. Sesshomaru solo frunció el ceño ante la provocación de la youkai.

-¿Qué estás haciendo? – Preguntó Sesshomaru alcanzando a su mujer.

-Quitándome la ropa, para poder entrar al agua – Dijo con obviedad - Necesito relajarme un poco antes de ir al castillo – Mencionó antes de entrar a las aguas comenzando a mojar su cabellera, de nueva cuanta se dirigió a la orilla y recargando ambos brazos en un superficie rocosas lo miro - ¿Piensas quedarte ahí? El agua esta deliciosa – Le sonrió – No me vas a decir que te da pena desnudarte enfrente de mi ¿verdad? – Dijo recargando su barbilla en sus brazos. Sesshomaru no pudo evitar sonreír ante el comentario y la postura que tenía la youkai y sin más comenzó a desnudarse. Decidió jugar un poco con Kagome al ver como comenzaba a sonrojarse al quedarse solamente con su pantalón.

-¿Por qué te sonrojas? – Le preguntó, mientras la veía con una mirada penetrante.

-¿Yo? Por…por supuesto que no estoy sonrojada – Se tocó las mejillas con ambas manos al mismo tiempo que desviaba la mirada. Tenía que calmar sus nervios si no quería quedar como una idiota enfrente del youkai. Pero es que era imposible no sonrojarse ante tal hombre ¡por kami! En esos momentos era cuando maldecía que fuera tan sexy y seductor. Miro de reojo como el youkai comenzaba a despojarse de su última prenda, pero este al descubrirla se detuvo. Kagome aún más roja que un tomate volvió a desviar la mirada, mientras se maldecía mentalmente, como se notaba que aún era una novata en este tipo de situaciones. Tenía que admitir que en este momento envidiaba a su lado oscuro, seguramente su otro yo sabría qué hacer en esta situación.

-¿Kagome? – La llamó el daiyokai al verla absolutamente pérdida en sus pensamientos.

-S-si dime – Contestó nerviosamente la joven regresando la mirada al susodicho.

-¿Si quieres puedes quitármelo tú? – Habló el youkai con una pequeña sonrisita ante su maldad.

-¡Queee! – Gritó cubriéndose la cara – Bu…bueno pienso que… - Se detuvo al sentir unos brazos rodeándola por la espalda.

-Me encanta que te sonrojes – Susurró el youkai cerca de su oído.

-Si claro, más bien te encanta ser el causante de mis sonrojos – Dijo la youkai recargándose en el pecho de Sesshomaru. Inhalo y exhalo con tranquilidad mientras que al mismo tiempo cerraba sus ojos, se sentía tan tranquila que fácilmente podría quedarse dormida en el pecho del amor de su vida, pero tampoco quería escaparse de esa realidad, ya que sabía que ese era uno de los pocos momentos que tendrían a solas y quería aprovecharlos al máximo. Bueno al menos hasta que se encargara de asesinar a Taishi. Movió un poco la cabeza tratando de alejar cualquier pensamiento que tuviera con ese youkai y sin ser consciente de sus acciones sujeto con más fuerzas los brazos que la rodeaban.

-Tranquila mujer – Habló el príncipe del Oeste al mismo tiempo que volteaba a su mujer para verla a los ojos – No pienses en nada mas en este momento – Dijo acariciando su mejilla para terminar en su barbilla – Yo te protegeré – Pronunció antes de besar sus labios tratando de eliminar cualquier espacio que los alejara. Gruño un poco al sentir las manos de Kagome acariciar su espalda, pero decidió terminar con el beso antes de que sus instintos tomaran el control. La verdad es que se moría de ganas de hacerla suya en ese momento ya que para ser sinceros llevaba demasiado tiempo en abstinencia. Pero definitivamente su amor era más grande por aquella youkai, ya que entendía muy bien que después de lo que vivió sería muy difícil para ella.

-Por favor, no te contengas – Escuchó Sesshomaru hablar a la youkai quien lo miraba con seriedad. Definitivamente tenía que ser alguna mala broma que le jugaba su mente. Si seguramente preso de sus deseos había malinterpretado las cosas. Volvió la mirada hacia los orbes chocolate cuando escucho una risita.

-Mi amor – Se colgó de su cuello – Quiero que borres cualquier rastro de aquella mala experiencia – dijo a pocos milímetros de sus labios – Quiero que una vez más me hagas tuya – Mordió levemente el labio inferior del youkai, mientras lo miraba. Automáticamente como respuesta el príncipe del Oeste la sujeto de su fina cintura con una mano, mientras que con la otra la sujetaba de la nuca para poder profundizar aquel beso lleno de deseo. Pasados unos segundos Sesshomaru dejo de lado sus labios para comenzar a descender con pequeños besos húmedos por todo su cuello utilizando en algunas partes sus colmillos. Kagome instantáneamente comenzó a sentir varios escalofríos que le recorrían todo el cuerpo, así como también aquella sensación que comenzaba a crecer debajo de su vientre. Gimió al sentir el roce de los colmillos en su piel al igual que la mano que masajeaba hábilmente su pecho derecho. Una vez más Sesshomaru tomo los labios de la miko, mientras la recargaba en la orilla de las aguas termales, para enseguida bajar su mano hacia el sexo de la miko, aprovecho que la youkai dejo escapar un gemido para así poder introducir su lengua en su cavidad. Por su parte Kagome no podía evitar dejar escapar aquellos gemidos y suspiros que causaban aquella mano en su intimidad ¡Por kami! Sentía que ardía por dentro y por fuera. Tomo un poco de aire cuando su amado príncipe dejo sus labios para concentrarse de nueva cuenta en se senos, sin embargo esta vez fue su boca quien decidió jugar con ellos. El príncipe del Oeste estaba más que excitado tan solo con escuchar como la youkai gemía, tanto que su miembro le dolía de la gran erección que tenía, harto de no poder disfrutar completamente el cuerpo de su mujer, la cargo y salió de las aguas depositándola suavemente en el pasto. Kagome un poco sonrojada al ver como Sesshomaru la observaba de los pies a la cabeza se cohibió un poco y trato de cubrirse, pero antes de siquiera intentarlo Sesshomaru la detuvo.

-Quiero verte – Ordenó el youkai con voz ronca comenzando a lamer su cuello, mientras que con una de sus mano apretaba sus muslos. Soltó un gruñido de placer al rozar su miembro contra el sexo de Kagome, pero decidió aguantarse las ganas hasta que Kagome se lo pidiera. La youkai estaba que podía incendiar toda la época del sengoku, si su hombre no extinguía pronto su fuego, pero también sospechaba lo que quería Sesshomaru. Así que mandando todo al carajo decidió dejar todas sus inseguridades y vergüenzas para después, ahora en lo único que podía pensar era en satisfacer todas sus necesidades y las del youkai. Sin perder más tiempo hizo un rápido movimiento tomando ella el control de la situación. Sonrió con seducción al ver el semblante de sorpresa del youkai quien después de unos segundos le regreso la sonrisa.

-¿En dónde quedo tu vergüenza? – Pronunció el youkai observando como la youkai comenzaba a trazar un camino de besos por todo su pecho comenzando a descender poco a poco.

-¿Acaso eso te importa? – Susurró la youkai cerca de su pene mientras lo observaba con los ojos enrojecidos. Ante tal acción Sesshomaru dejo escapar un gruñido. Se veía tan sexy cuando tomaba esa actitud, pero más le enloquecía que por momentos fuera ella quien tomara el control, la única a quien se lo permitía. Dio un respingo al sentir algo húmedo rodearle el glande, para después sentir por completo como la youkai se metía parte de su miembro a la boca, sus ojos comenzaron a tornarse rojos del placer que sentía, gruño cuando sintió que terminaría pronto. Sin embargo antes de que eso ocurriera decidió parar a Kagome, para tomar nuevamente el control la sujeto de la cintura, mientras que ella se encontraba encima de él.

-Pídemelo Kagome – Susurro Sesshomaru con un rojo intenso en su mirada y con sus colmillos más grandes de lo habitual al mismo tiempo que la atraía más a él para que la youkai pudiera sentir su miembro.

-¡Ah! – Le escucho decir el daiyokai a la chica al sentir su miembro, mientras la tocaba fervientemente en todo el cuerpo.

-¡Pídemelo! – Ordeno una vez más al sentir la respiración irregular de la youkai.

-¡Por favor! ¡Hazme tuya! – Suplico la miko al sentirse completamente desesperada. Ambos soltaron un gruñido cuando se sintieron unidos nuevamente. Se movieron lentamente primero para aumentar su excitación, pero pasado unos segundos ambos demandaron más, así que comenzaron a moverse frenéticamente una y otra vez, mientras que las manos de ambos recorrían el cuerpo del otro con vehemencia.

-¡Ah, Sesshomaru! – Gimió la youkai enredando entre sus dedos varias hebras del cabello platinado del príncipe. Por su parte Sesshomaru solo atino a aumentar las estocadas al escuchar a su mujer gritar su nombre, pero claro que eso no era todo, también sus manos se ocupaban fervientemente de apretar las nalgas de la miko. Pasaron varios minutos manteniendo el mismo ritmo, pero al sentir ambos pronto la culminación decidieron aumentar los vaivenes de sus caderas ambos besándose con desesperación tratando inútilmente de callar aquellos gemidos que dejaban salir ambos. Hasta que finalmente ambos dejaron salir el nombre del otro con un fuerte grito al llegar al orgasmo. Aun con la respiración agitada Kagome empujo al daiyokai al suelo, para poder recostarse en su pecho, solamente el escuchar su corazón la hacía sentir feliz.

-Te amo – Mencionó la miko volteando a verlo.

-Yo también Kagome – Dijo el daiyokai acariciando el cabello de una sorprendida chica.

-¿Qué? – Cuestionó el youkai al ver que la princesa del Este no le quitaba la mirada.

-No…no es nada – Dijo Kagome dejando salir varias lagrimas – Es solo que estoy muy feliz – Le sonrió cálidamente, para después darle un pequeño beso en sus labios.

-¡Auch! – Se quejó la miko al sentir un fuerte ardor en el cuello.

-¿Qué pasa? – Preguntó alarmado el daiyokai al ver como la miko regresaba a su posición anterior.

-Me duele mucho – Le contesto la youkai sujetándose el cuello.

-Déjame ver – Le quito con delicadeza la mano para observar el cuello de su mujer.

-Estas sangrando – Murmuró el youkai - ¡Levántate! Vamos al castillo – Ordenó Sesshomaru comenzando a vestirse.

¡Hola! Espero y les guste mucho este capítulo, espero y haya mejorado un poco el lemon. Muchas gracias a todas las personitas que me mandan rewies, a quienes han añadido esta historia como favorito, bueno a todos los que siguen en esta historia. De verdad se los agradezco. Ya saben cualquier duda, reclamo, felicitación, lo que ustedes quieran pueden sentirse libres de decírmelo. Los leo luego cuídense mucho.