Capítulo 32 - Un broni para reunirlos a todos
Cuando Moni llegó al salón destinado como cuarto de audiciones por Mails, había ya algunos chicos formados afuera. Varios cargaban instrumentos, otros simplemente se asomaban como para saber que estaba sucediendo adentro.
En realidad, la convocatoria que el joven Mails Álvarez lanzara desde la semana pasada cuando tuvo la idea de reunir a los bronis de toda la Universidad tuvo una respuesta mucho mayor a la que Moni hubiera esperado. Por un momento se sintió mal por dudar de la capacidad de su amigo por reunir gente.
Y no era para menos, Mails jamás había sido un joven de lo más sociable. De hecho, se había vuelto bastante huraño con el tiempo, pero esa mañana que se levantó caminando raro y como desorientado, parecía el mismo, pero también se veía muy distinto. ¿Qué le había pasado a su amigo esa noche? Es algo que Mónica ignoraba por completo.
La chica se abrió paso entre la gente, pidiendo permiso y notando que más de uno le reclamaba por meterse en la fila, y al estar adentro, notó que las bancas del salón habían sido echadas a un lado y el escritorio que usaría normalmente el profesor estaba siendo ocupado por el joven Álvarez que en una libreta tomaba nota de todos y cada uno de los que iban pasando. Tenía también sobre el escritorio su computadora portátil y un par de bocinas.
Moni camino hacia el sin evitar notar a una alegre chica de abundante cabellera ondulada que miraba por la ventana e iba de aquí a allá por toda el aula.
—Buen día, Mails. —le saludó Moni.
—¡Moni! —sonrió el chico al verla —que bien que llegas, temía que te ganaran el papel de Fluttershy si llegabas tarde a la audición.
—¿El papel de… Fluttershy? ¿De que estas hablando, Mails? —preguntó ella sin perder de vista a la chica de cabello ondulado que para entonces comenzaba a apilar las sillas como haciendo una fortaleza. —¿Quién es ella?
Mails volteo como si no supiera a quien se refería. En cuanto su mirada se encontró con la joven de cabellera risada regresó a mirar a Moni y respondió:
—Ella es Diana. Justo ahora no le pongas demasiada atención, es una historia extraña.
Y lo era. Ese mismo día muy de madrugada, Mails había llegado a la universidad a pedir permisos para utilizar ese salón y preguntar con qué autoridades debía hablar para llevar a cabo su ambicioso proyecto. En una de sus muchas idas y venidas, se sentó un momento en un sofá de la biblioteca y comenzó a quedarse dormido. No pasó mucho tiempo, cuando tuvo esa extraña sensación de que alguien lo observaba, y cuál sería su sorpresa cuando, al abrir los ojos, se encontró de cerca con la mirada de una alegre chica. De cabello abundante, castaño y muy ondulado, su piel era pálida con mejillas sonrosadas. Sus ojos grandes, expresivos y azules hacían juego a la perfección con su sonrisa amplia y hermosa. Vestía una playera color azul cielo y usaba una sencilla falda y un chaleco de un tono discreto de rosa.
—¡Hola! —dijo la sorpresiva chica con voz entonada que parecía que iba a comenzar a cantar en cualquier momento —¡Por fin te encuentro! Te había estado buscando.
Mails la miró un momento confundido, luego miró hacia abajo, sobre sus piernas, donde aún cargaba un pesado fajo de volantes en que anunciaba el lugar y fecha de la audición que estaba organizando.
Entonces lo entendió: esa chica debió verlo pegando carteles y volantes del evento, y seguramente deseaba formar parte.
—Oh, bien —respondió él —me da gusto que quieras participar con nosotros… bueno, conmigo, mientras no seamos más. Es un placer conocerte. Puedes decirme Mails.
Poniéndose de pie de su asiento, le tendió su mano en un gesto cordial.
La chica lo miró, luego a su mano, un par de veces, con sus grandes y expresivos ojos azules muy abiertos como no comprendiendo el gesto. Después de un rato y tomándolo completamente por sorpresa, se lanzó contra el dándole un fuerte abrazo y diciendo, casi cantando:
—¡Sabes que el placer es todo mío! Tú puedes llamarme Diana si quieres.
Fue así como empezó todo. Y es que aunque Mails fue de aquí para allá entregando volantes, pegando carteles y pidiendo permisos, la alegre Diana lo siguió por todas partes sin apartarse mucho de él ni un segundo. Era alegre, parlanchina y distraída y parecía que le costaba trabajo quedarse quieta en un lugar por mucho tiempo.
Moni escuchó como Mails le relató con detalle la historia, y mirando a Diana de reojo, la chica de cabello lacio dijo suspiro con molestia.
—¿Y a qué dices que ha venido?
—A la audición, desde luego —respondió Mails.
—¿La audición? Sobre eso quería preguntarte… ¿para qué audición? ¿Cuál es tu plan, que es este evento que tienes en mente?
—¿No te lo mencioné? Lo que haré para mostrarles a todos La Magia de la Amistad será…
—¡ÁLVAREZ!
Una estridente voz se escuchó y seguida de ella, las quejas de los chicos formados afuera del aula esperando para entrar.
Entre empujones, insultos y codazos apareció Europa, acompañada de su peculiar estilo alternativo y sus dos amigas.
—¿Qué crees que estás haciendo? —reclamó la recién llegada parándose frente al escritorio tras el cual Mails y Moni estaban sentados. —¿te has vuelto loco? ¡¿Un Musical de Bronis?! ¿De verdad crees que las autoridades aceptaran que un montón de fenómenos e inadaptados use las instalaciones para cantar sobre lo raros y anormales que son?
El silencio reinó un instante en la sala. Moni estaba que se ahogaba del enojo por el atrevimiento de Europa, mientras que Mails se había quedado pasmado de la inesperada irrupción.
Pero la primera en responder fue Diana que se paró junto a las tres chicas recién llegadas y dijo manteniendo la sonrisa:
—Con esa mala actitud, jamás vas a poder ser parte del musical. —la chica de cabello rizado le devolvió la mirada a Europa sin intimidarse, mientras que esta última estaba sorprendida de que alguien como ella le hablara. —tú y tus amigas se ve que son lindas y buenas personas debajo de todos esos gritos y caras gruñonas. ¿Por qué no mejor sonríen, vuelven a la fila y audicionan para un papel en el evento… para ser las Cutie Mark Crusaders, tal vez? Creo que si te portas bien podrías ser una muy buena Scootaloo… ¿Qué me dices, un abrazo?
Diana le tendió sus brazos sonriente, mientras que las dos amigas de Europa se le quedaron viendo a su líder confundidas. La chica tenía en el rostro un gesto extraño, mezcla de incredulidad, enojo, sorpresa y repulsión, y dándose la vuelta, se marchó, con sus dos secuaces tras ella.
—No se apuren, volverán, apuesto a que de los nervios se les olvido la letra de su canción —añadió la alegre chica castaña y volvió a dar saltitos por el aula.
—Ejem… si, bueno… —Mails se aclaró la garganta y llamó a la persona que tenía tiempo esperando su turno al frente de la fila. —siguiente…
Entonces una muchacha se paró en el centro del salón. Era rubia, delgada y con gesto tímido, se presentó:
—Hola… ehm… me llamo Alicia y… bueno, vengo a audicionar para el papel de Pinkie Pie…
—Excelente, Alicia —sonrió Miles buscando en la pantalla de su ordenador —¿hay alguna canción en especial con la que quieras audicionar?
—Está bien cualquiera de Pinkie, gracias —dijo la chica rubia casi en un susurro.
Un par de clicks después, la música empezó a sonar. Se trataba de una música rítmica, rápida y pegajosa, todos los presentes la reconocieron de inmediato pero la que reaccionó más efusivamente fue Diana, que casi saltado dijo alegre:
—¡Yo conozco esa canción! —Y sin esperar que Alicia hiciera su participación, la alegre chica castaña comenzó a cantar muy entonada y feliz:
Necesitas solo una taza de harina
y luego añadir,
Agrega algo dulce, no amargo
ponle sal, un poquitín
Hornear es fácil, hazlo así
y unas gotas de vainilla.
Solo un poco más
cuatro contarás
¡Y perfecto lo harás un día!
Cupcakes, son deliciosos,
cupcakes, ¡ven pruébalos!
Son cupcakes ,
¡cupcakes, cupcakes, cupcakes!
Al finalizar la música, Mails estaba sorprendido, Moni asentía con la cabeza impresionada y los bronis que desde afuera del salón haciendo fila habían escuchado, vitoreaban y aplaudían emocionados. No había duda, habían encontrado a la Pinkie ideal.
Pero Alicia que seguía parada en el centro del salón viéndose superada sin siquiera haber probado suerte, se dio la vuelta decidida a salir del lugar, cabizbaja.
—Espera —le dijo Diana —no te vayas. Lamento haber interrumpido… pero ¿sabes una cosa? Creo que hay un papel que te iría mejor que el de Pinkie.
—¿Tú crees? —preguntó la chica rubia insegura.
—Claro… es más, no te vayas —sonrió la chica y caminó tan rápido junto al escritorio que solo se vio, velozmente, su melena castaña y ondulada moverse a lo largo del salón.
Se acercó con Mails y le susurró algo al oído. El chico asintió y rebuscó de nuevo en su computadora. Lo siguiente que Diana hizo fue ir con Moni, invitarla a ponerse de pie y animándola diciendo "Anda, anda, anda" la condujo a colocarse en el centro del aula junto con Alicia.
En ese momento comenzó a sonar la música y para todos fue evidente que era la canción Find a Pet, del episodio May the Best Pet Win. Comenzando a comprender y cuando su amigo Mails le hizo una señal, Moni se aclaró la garganta y empezó a cantar:
Lo sabes muy bien,
mi asombro no puedo expresar.
Eso me hace feliz
que alguien de aquí
es la mascota que te va a gustar.
Los asistentes habían vuelto a guardar silencio y miraban expectantes a las dos chicas. Alicia entendió pues el papel que le estaban sugiriendo. Miró a Diana, que le sonrió animándola y a Mails que le hizo la señal para comenzar. Sintiéndose muy nerviosa, no hizo más que, insegura, ponerse a cantar:
Ya deseo que empiece,
pero hay reglas que acordar:
Es realmente importante
que quien vaya ser
sea alguien grandiosa y genial.
—Grandiosa, genial, hecho —añadió Moni, mirando a su compañera de dueto y sonriéndole para darle ánimos, luego, la chica de cabello oscuro siguió cantando, intercalando los versos con los que cantaba Alicia:
Tengo algunas muy lindas opciones espera y verás.
Que sea rápido como una bala y me pueda alcanzar.
Claro, que tal un conejo, es lindo y tierno y te va a alcanzar.
—¿Lindo? ¿Tierno? ¿Qué no me conoces? —cantó Alicia un poco más confiada y comenzando a entrar en papel.
Rainbow ten fe, solo hay que elegirla.
¡Una mascota que sea divertida!
—Vamos, el cielo es el límite —completó Moni después de cantar los versos anteriores.
—El cielo es bueno, me gustaría que volara —respondió Alicia y sin duda su voz y actitud comenzaban a sonar como las de la poni arcoíris.
—En serio, porque creo que este pequeño hermoso tiene todo tu estilo, claro que si —Moni hizo ademan de tomar de una cabaña imaginaria un gato imaginario y acercándoselo a Alicia se lo puso sobre la cara —¡Ay mira, le gustas!
—¡Paso! —fue la respuesta de la rubia y fue tan natural que hizo reír a más de uno.
Tengo algunas muy lindas opciones que te gustarán.
Nutrias, focas y más, te van a agradar.
—Las nutrias y focas no vuelan. —La interrumpió en tiempo Alicia.
—Tal vez no, pero he visto a esta foca alcanzar tres metros de altura cuando surca el agua —agregó Moni optimista, mientras Mails dio un par de aplausos como si fuese la mencionada foca. Diana se rio.
—Se acabó, me voy de aquí. —dijo la rubia convincentemente incluso haciendo ademan de marcharse.
Moni la paró cantando:
¡Hey! sé que existe alguien
con tus requisitos.
¿Qué tal una mariquita o un grillo?
—¡Más grande y genial!
—Más grande y genial, ¡claro!
Está en ese árbol lo sé ya
Te presento a la gran Squirly
—Es solo una ardilla.
—No es cualquier ardilla, ¡es una ardilla voladora! —y cuando Moni hizo como que la lanzaba al aire, todos los presentes siguieron con la vista la trayectoria hasta el piso de la ardilla imaginaria.
—Si… ah… como te decía —dijo Alicia con toda la actitud de Rainbow.
Fluttershy, ve. No existe.
Quiero alguien que esté a mi nivel.
Increíble y que vuele
¡Que desafié la gravedad!
—Creo que quieres un animal que pueda volar —dijo Moni haciendo como que por fin comprendía.
—¿Tu crees?
Tengo algunas muy lindas opciones que pueden volar,
como un colibrí o una gran mariposa ¿Qué tal?
—Mejor… pero… ¡más genial!
Ok, ¿Qué tal un búho, una avispa o un tucán?
Hay tantas creaturas hermosas que tú verás.
Hay halcones y águilas; y los dos son reales,
o tal vez un murciélago es lo que te puede gustar.
—Nos entendemos. —dijo animada la rubia. Para luego mirar alrededor pensativa y decir —pero en lugar de una opción, ahora son muchas.
Muchas opciones, pero son demasiadas.
—No es un problema tan grave si me preguntas —la animó Moni. Mails le dio vuelta al monitor para que las chicas pudieran observar el video de la canción conforme los animales desfilaban durante la canción.
Él es increíble y la avispa lo es también.
¿Un murciélago que sea rayado no habrá?
—No —le contestó la chica de cabello oscuro para luego cantar:
Tengo un flamingo rosado, te quiere saludar
Mails le tendió la mano a Alicia y ella retrocedió cantando ya emocionada y completamente en su papel de Rainbow Dash:
¿Qué hacer? ¿Qué hacer?
¡Un premio! ¡Eso es!
Solo una forma hay
de ver que animal ganará.
Una prueba de rapidez,
agilidad y valor…
Y todos van a participar.
Moni trató de alcanzarla en su desempeño como Fluttershy cantando a la par, compartiendo los últimos versos, primero intercalados:
¡Y el estilo! Hay pensar en eso
Y así yo sabré quien va a poder hacerlo
Quien sea genial será…
¡Como yo!
Así debe ser, soy mejor ya vez
Para terminar cantando la última estrofa al unísono las dos chicas:
Una prueba hoy habrá
Quien es la perfecta y mejor mascota
que hay para mí.
Vamos a empezar.
—¡Y que gane la mejor mascota! —terminó la canción y Alicia ya se sentía completamente convencida de querer ser Rainbow en el musical.
Entonces, Mails se volvió a poner de pie y comenzó a aplaudir, al igual que Diana y los chicos que esperaban aun en la fila.
—¡Eso es excelente! Entonces ya tenemos nuestra Pinkie Pie, nuestra Rainbow Dash y por supuesto, nuestra Fluttershy —le sonrió Mails a Moni.
—Muchas gracias, —dijo emocionada Alicia —estoy en el musical, ¡que emoción!
El tiempo fue pasando y las personas fueron adicionando una por una. Muchos chicos llegaron con la intención de tocar para que la música fuera en vivo, llevando sus instrumentos a la audición, otros chicos audicionaban para ser personajes de fondo, sobre todo los varones, que sabiendo que no había más personaje importante masculino sino Spike, deseaban aparecer aunque sea haciendo los coros de las canciones que las chicas principales hicieran. En realidad, nadie era rechazado. Nadie. Y Mails pensaba que eso era algo esencial del espíritu del musical.
La fila fue menguando y pronto el joven broni de anteojos comenzó a preocuparse de que no encontraran a seis chicas que hiciesen de las seis principales.
—Pues si no completamos el elenco principal, siempre puedes disfrazarte de una de las ponis —bromeo con el Moni.
—Créeme, no creo dar el tono a la hora de cantar, además no quieres verme usando falda. —respondió el chico.
Diana estaba por preguntar la razón, cuando alguien dio un paso al frente en la fila y se aclaró la garganta.
—Vaya, vaya, vaya. Con que poni debo de hablar aquí pa' inscribirme a una digna competencia de rodeo… ¿nadie piensa atenderme? ¿No ven que tengo hartas ganas de participar?
Las dos chicas y el joven Alvarez levantaron la vista para notar quien hablaba con ese acento tan marcado y usaba todas esas palabras inusuales. La cara que pusieron fue para recordar, cuando se encontraron con que en medio del aula estaba una chica vestida enteramente al estilo campirano. Botas, jeans, camisa a cuadros de colores naranja y café, paliacate, sombrero y el cabello pelirrojo recogido en un pequeño chongo sobre la nuca. Incluso tenía pecas sobre la cara que parecían haber sido dibujadas con plumón.
—Hola, ejem, bienvenida a nuestro baile de granero… quiero decir, musical. —comenzó Mails —¿Para qué papel audicionarás?
La pelirroja lo miró molesto y acercándose le susurró, como si no quisiera que nadie más que las dos muchachas y el joven tras el escritorio la escucharan:
—¿Acaso no es obvio? ¿Qué mi disfraz no es lo suficientemente bueno? —esta vez no usaba acento alguno.
—No,no. Tu disfraz de hecho es excelente. Está casi completo solo ocuparía tal vez un detalle o dos, pero definitivamente el papel de Rarity es tuyo.
Las tres chicas miraron a Mails extrañadas y el solo pudo echarse a reír.
—Lo siento, lo siento, chiste de redundancia. —sonrió el chico —¡encontramos nuestra Applejack!
—¡Yiiijaaaah! —gritó la aludida lanzando su sombrero al aire y al colocárselo de nuevo dijo, antes de salir, otra vez con su sobreactuado acento —¡que dichosa noticia! Ahora me retiro, las manzanas no se cosechan solas.
En cuanto la chica salió casi galopando, Mails pensó que tal vez hubiera sido bueno hacerle una prueba de canto.
En eso estaba cuando una persona más se adelantó en la fila. Era una chica alta, esbelta de rasgos levemente asiáticos y con largo cabello negro como la noche. Caminaba orgullosa, levantando la barbilla con seguridad y mirando a todo mundo hacia abajo con una actitud tan engreída que la propia Europa no habría podido igualarla.
—¿Esta es la audición para el musical? —dijo la recién llegada.
—Sí que lo es. ¿Qué papel te gustaría? —dijo Mails revisando su lista de canciones pensando en que no se le pasaría hacerle prueba de canto a esta aspirante.
—El papel protagónico, desde luego. —apuró la chica de cabello negro casi ofendida de la pregunta. Luego, sus ojos bellos y rasgados se posaron en la joven de cabello castaño oscuro tras el escritorio —Mónica, tiempo de no verte.
—Sarah, creo que no ha sido suficiente tiempo —respondió la amiga de Mails no muy animada de ver una cara conocida.
Distraído, Mails no reparó en la guerra de miradas y con los ojos puestos en el monitor de su pc, dijo:
—Bien, el papel de Twilight esta aun disponible, así que puede que lo quieras.
—Excelente. Ese papel haré. —le entregó a Mails una tarjeta con sus datos —háganme llegar las canciones con sus letras en versión de pista de alta calidad a esta dirección. Estaré lista para el día de la presentación.
Y sin esperar una respuesta, la chica se fue del lugar con su paso elegante y engreído.
Moni estaba enojada y cruzada de brazos y examinando la tarjeta, Mails la miró y preguntó:
—¿La conoces?
De camino hacia el Taller de Vestuario y Utileria del Centro de Artes y Cultura de la Universidad, una vez que todos los chicos hubieron audicionado y la pequeña sala de reclutamiento volvió a ser solo un salón de clases vacío, Moni le contaba al joven Alvarez y a Diana (que no se había despegado de ellos un segundo) el cómo conoció a Sarah, quien haría de la unicornio purpura en el musical:
—Estaba en mi salón de preparatoria. Es engreída y piensa que ya es una estrella de ópera. Su sueño siempre ha sido triunfar en musicales y no pierde la oportunidad de estar en todos los que puede.
—Wow, debe ser casi una profesional. No cabe duda que hay mucho talento entre los bronis. —se admiró Mails optimista.
—¡Pero ella no es broni! ¿No viste que ni siquiera supo quién es "la protagonista" de My Little Pony? —aclaró Monica enfadada —dio por hecho que siendo un musical, debía de haber un papel femenino protagónico y llegó comportándose como si lo mereciera sin siquiera hacer prueba de canto.
—Bueno, dado que nos faltaba una Twilight, no nos podemos dar el lujo de discriminar a nadie, broni o no broni aunque quisiéramos. —concluyó el chico llegando hasta el taller cuya puerta grande como de bodega estaba entreabierta.
Era un edificio con una sola nave amplia y bien iluminada. Mesas se distribuían por aquí y por allá al tiempo que varios rollos de tela estaban apilados al otro lado del lugar. El sitio estaba en silencio, solo el rezumbar de una máquina de coser trabajando se escuchaba a lo lejos. Mails y las dos chicas se acercaron a quien manipulaba el aparato y viéndola aun de lejos el joven la saludo alegre:
—Hey, Dulce, ¿cómo te va?
Dos preciosos ojos oscuros se levantaron de mirar la costura y miraron a los recién llegados. La dueña de ese par de ojos era una chica pequeña, bonita y sonriente de tés morena y cabello corto oscuro y rizado.
—¡Nat! —llamó al chico sonriente — que gusto que vienes a visitar. Oye, me enteré de tu proyecto musical. No me digas, necesitarás vestuario. A que acerté, ¿verdad?
El joven Alvares asintió pero agregó al mismo tiempo.
—Necesitaremos más que solo vestuario, Dulce.
—¿De verdad, como qué? —preguntó la pequeña chica curiosa, distrayéndose al mirar que Diana iba de un lado a otro mirándolo todo sin prestar gran atención a la plática.
—Pelucas, por ejemplo. Pareciera que ninguna de las chicas tenemos el cabello ni remotamente idéntico a los personajes —aclaró Moni uniéndose a la conversación.
—Oh, pero eso no es problema —respondió Dulce tranquila, luego se dirigió a Mails más emocionada —¡no me digas que ya tienes a las Seis Principales!
—Precisamente a eso es lo que vengo hoy aquí, Dulce… —comenzó el joven.
—¿Cómo? ¿También eres broni? —preguntó Moni muy quitada de la pena.
—Oh, pero que descuido —dijo Mails golpeándose la frente —olvide presentarlas: Moni, ella es Dulce, es una fan y coleccionista de My Little Pony desde segunda generación. Actualmente no esta tan conectada con la comunidad broni, pero se puede decir que es una de nosotros por su afición previa a los ponis.
»Dulce, ella es Moni, amiga mia, fan de MLP y nuestra Fluttershy para la obra, y… esa chica que está enrollándose entre las telas del taller es Diana… no se mucho de ella, pero será Pinkie Pie en el musical.
—Un gusto conocerte —Dijo con gesto amable y sonriente a Moni.
—El gusto es mío —dijo aquella con el rostro serio.
—Y entonces, ¿qué es lo que aun te falta, Nat?
—Pues además de vestuario y pelucas, pues una Rarity, desde luego —respondió Mails, amigable.
—¿Y dónde piensas encon…? Espera… no estarás pensando en que… ¿yo? Pero… ¿estás seguro? —dijo la chica morena desconcertada.
—Claro, sé que lo harás genial. Compartes la pasión por la costura con el personaje y tienes una maravillosa y entonada voz.
—Me halagas, Mails, pero Rarity es una diseñadora y yo…
—Tú lo serás cuando te gradúes. Una de las mejores que conozco. —La animó Álvarez —anda, dale una oportunidad al personaje.
—No es que no me guste, Nat, es solo que… tu sabes que… tengo pánico escénico… me cuesta cantar frente a extraños y… me cuesta más cantar frente a conocidos. —dijo la estudiante de modista casi en un susurro.
—Pero no puede darte pánico escénico si no hay un escenario. No lo veas como una gran presentación, es solo para divertirnos. —el muchacho sacó su teléfono y comenzó a revisarlo buscando algo.
Presionó un botón y música comenzó a salir del celular llenando el taller con una tonada conocida para todos.
—Me encanta esa canción —sonrió Mails a Dulce —anda, sé que la sabes… ahí viene tu entrada…
Primero renuente, luego cohibida, finalmente, la chica de la máquina de coser, dejó completamente su trabajo y cuando la canción llego al punto exacto, comenzó a cantar Art of the Dress manejando el tono hermoso de su voz con maestría:
A coser, junta varios hilos,
Twilight ve, como un vestido te haré.
¡Que la tela caiga perfecta!
El color ideal es para ti.
Debo pensar bien en cada parte,
para que el vestido sea obra de arte.
El vestido de Twilight es.
A checar, detalles de la tela.
Joyas hay que en una puntada he de pegar.
Haz algo perfecto y elegante,
aunque no le agrade y sea formal.
Ella es un poco más casual,
pues vender le interesa más:
Es de Applejack, lo ves.
Es muy sencillo,
algo rosa para Pinkie Pie
A Fluttershy algo fresco,
Buena forma y color…
¿crees que se ve lindo?
Lindo y maravilloso
enganchar, sé que te va a encantar.
Que convine todo con la crin
y algo de magia por aquí.
Aunque en un costado largo este
Rainbow se verá muy bien.
El vestido de Rainbow es.
A medir, a cortar,
diseñar, colocar, cada hilo cocer,
cada lienzo poner,
es arte un vestido hacer.
Viendo que estaba más convencida, Mails paró la música y sonriendo, le dijo a Dulce:
—¿Ya lo ves? No te va nada mal.
Un poco pensativa, la chica miró un momento sus zapatos y levantando la cara contenta dijo entonces:
—De acuerdo, lo haré. Seré Rarity en el musical.
—Y no podríamos tener a nadie mejor en el papel —afirmó Mails, al tiempo que Diana, que se había acercado al oir la música salió de la nada diciendo:
—Oh vamos, yo quería cantar la parte en que pido más paletas para mi vestido…
Los cuatro chicos rieron y pronto Diana, Mails y Moni se despidieron de Dulce y salieron del taller.
—Ella te llama Nat. —dijo Moni mirando a su amigo mientras caminaban alejándose del lugar.
—Pues sí. Ese es mi nombre real. Natanael Álvarez.
—Lo sé. No hemos hecho tantos trabajos en equipo sin saber cómo te llamas. Es solo que nadie te llama así.
—Bueno, no todas las personas son iguales. Para unos eres Mails, para otros eres Nat y para la mayoría eres ese fenómeno de los anteojos —se rió el chico sin darle mucha importancia.
El día transcurrió y Mails estuvo, tratando de no descuidar sus clases, pidiendo los permisos y consiguiendo los espacios para que el musical se diera sin problemas. Después de todo, no sería el evento del siglo, más bien una reunión de bronis que tuviera como excusa la música, y con ella, mostrar a todos que era lo mejor de ese hermoso Mundo Poni que a todos los había cautivado.
Moni tuvo que ir a casa temprano y al final del día, cuando todo estuvo listo, el joven Álvarez se dispuso a tomar el autobús.
—¿Y entonces, tu para dónde vas? —le preguntó a la chica castaña, que había estado siguiéndolo el día entero.
—A casa —dijo ella.
—Bien. —pensativo, Mails miró que parecia no tener intención de irse —¿te estas quedando en la Universidad? ¿En los dormitorios?
La chica miró alrededor y luego sonriente respondió:
—Sí, así es.
—Muy bien. Nos vemos entonces mañana. Ese que viene es mi camión. —viéndolo que venía de lejos, le hizo una seña para que se detuviera.
—Hasta mañana entonces, pasa una buena noche. Sonríe mucho, come unos dulces y no olvides, mañana puede ser mejor que el día de hoy, solo tienes que recordar ser feliz. —respondió Diana y al momento que en que el joven subió al autobús, ella se alejó, de vuelta al campus mientras que el sol se ocultaba en el horizonte, con paso jocoso y rítmico, casi dando saltitos.
Mails la miró por la ventana y se rasco la cabeza pensando que le recordaba a alguien más.
