La situación era tan tonta que ahora la molesta era yo.
Lo más estúpido de todo, es que increíblemente Edward estaba huyendo a la situación. Es que acaso aun tenia dudas respecto a mi decisión?
Acaricie mi vientre, como si fuera una prueba irrefutable. Acaso no llevaba a sus hijos en mi interior? Esto parecía repetirse una, y otra, y otra vez.
Jacob. Jacob. Jacob.
Me levanté molesta de la mesa. Golpeé una de mis rodillas con su borde, haciéndome daño. Mas enojada aun, y ahora medio cojeando, me dirigí hacia la pileta con el tapper de comida vacío. Podía sentir la mirada de Alice, quemándome en la nuca. Seguramente estaba arrepentida de haberme revelado la información.
Yo no. Me daba la oportunidad de armar una estrategia para convencer a Edward. O por lo menos para salir ganando yo.
Comencé a lavar el tapper. Fruncí el ceño. En qué momento le había ganado yo una batalla de este tipo a Edward? Jamás. Siempre se salía con la suya. O porque tenia razón, o porque terminaba embaucándome para que yo terminara aceptando sus clausulas.
Pero esto iba demasiado lejos. Esto ya no se trataba de clase pre parto maldita, sino de la confianza que Edward, el padre de mis hijos, depositaba en mi persona.
Refregué con furia una mancha obstinada.
¿Acaso el que daba las clases pre parto era Jacob? ¿O Sam?
- Bella…creo que deberías tranquilizarte.
- Estoy tranquila.
- No, no lo estas.- suavemente, pero con una fuerza demoledora, tomó mis manos y las inmovilizó.- Es la cuarta vez que lavas el tapper, ya no tiene nada. Ven, siéntate conmigo.
Me dejé guiar, mansa, hasta las sillas de la cocina. Al igual que su hermano, Alice tampoco parecía encajar para nada, con su gracia ultraterrena, en aquella cocina con sillas de diferentes maderas y colores. Seguramente estaría asustada por la falta de tacto en decoración que tenia Charlie.
Quizás pudiera obtener más información.
- Alice…
- No, hasta aquí se acabó mi cháchara. Si quieres saber algo mas, pregúntaselo a Edward. Ya demasiado he abierto la boca.
- No quiero pelear con Edward, y sabes que es lo que pasará cuando lo vea. Mira como salió anoche, no podía ni controlarse.- volví al ataque.
- No salió por eso.- parecía que Alice estaba intentando disimular una risa.
- Por qué fue, entonces?
- Bueno, digamos que Edward se dio cuenta un poco antes que tú de tu pequeño problema capilar.- soltó una pequeña risita.
- Claro, y fue a conseguirme una peluca a las 2 de la mañana.- sabía, sabía perfectamente que me había puesto completamente roja, lo cual me generaba más violencia.
- No, Bella…Calva, tuerta, manca o renga, Edward te querrá como vengas. De todas formas, algo fallada ya has venido - posó una de sus manos frías como el hielo sobre la mía, en la mesa, a modo de disculpa.- Se fue porque se preocupó. Edward lo asoció a tu cansancio, y temió que estuviera avanzando. Y bueno, ya te dije lo que Carlisle dijo. Seguramente querrá hacerte un súper chequeo general a ver que es lo que te está fallando ahora.
- Genial. Cuando podré hablar con él? O teme volver para encontrarse con la madre de sus hijos calva?
- Qué graciosa. Está con Carlisle. Discutiendo lo de tu temita.
- Oh dios…no tengo voz ni voto.
- Lo siento, has caído en las garras de los vampiros. Lo sabias desde el principio.- sonrió y se levanto de un salto grácil que haría llorar a cualquiera bailarina.- Qué te parece si vamos para allá?
- Para que vean como se me cae el cabello? Para que Emmett lo vea? No, paso.
- Vamos! Emmett no esta.- la mire con suspicacia.- se fue con Jasper y Esme de caza. Vuelven en un par de días.
- Y está Rosalie? No quiero que me sepulte con su mirada de asco…más aun.
- No cuentes los pollos antes de que nazcan, Bella.- la mire entre extrañada y divertida por el dicho.- Te sorprenderías de la reacción de Rosalie en este tema.
- Que ha dicho?
- Que te lo diga ella, vamos!
Había pasado ya un mes desde el miserable incidente de las clases preparto. Y seguíamos casi en la misma situación, exceptuando el hecho de que yo ya estaba casi de 6 meses de embarazo, y nadie parecía percatarse de ello.
Y a eso, había que sumarle que ya era hora de hacer otra ecografía.
Gracias a dios, el estado avanzado del embarazo preocupaba a Carlisle, en el sentido de que un médico humano viese algo que no tendría que ver- lo cual me asustaba a mi también, pensándolo un poco…parecía creer que se iba a encontrar con un demonio en la ecografía, y no era nada esperanzador- pero por lo menos me libraba del médico acosador del hospital. Eso era algo.
Para mejorar mi estado de ánimo, Ángela había comenzado a ir a las clases pre parto. Todo el tiempo me comentaba lo bien que se estaba y lo divertido que era, además de que aprendía mucho de madres que no eran primerizas.
Lo bueno de todo esto, es que Rosalie se había convertido en una ferviente seguidora de mi causa, al defenderme frente a un preocupado Carlisle, un furibundo Edward, y una exasperada Alice. Y me había defendido con uñas y dientes, literalmente hablando. Parecía que sus deseos frustrados de madre se volcaban hacia mi, y ella consideraba que si bien iba a ir al infierno al transformarme en vampiro y formar parte de su familia- hecho retrasado por el embarazo-, yo debía vivir todas las experiencias humanas que pudiera, y esta era una de ellas. Por lo menos podía refugiarme en ella para esto.
Otro caso, era Charlie.
Parecía que su cerebro había programado una cuenta regresiva para el parto. Cada dia que pasaba, parecía notarme mas frágil y cansada, e intentaba hacer las tareas del hogar que generalmente realizaba yo, algunas con resultados catastróficos. Las bajas eran 3 ollas, dos sartenes, 2 trapos de cocina, y varias comidas chamuscadas, sin contar las ropas desteñidas. Era todo un misterio como se las había apañado cuando Reneé había huido de allí.
Un caso bastante similar era Edward.
Pese a haberse pasado mi enojo inicial por su postura, ahora comenzaba a molestarme el hecho de que pensara que iba a caerme solo por respirar. Y es que estaba literalmente pegado a mí. Incluso…le había pedido permiso a Charlie para dormir en la casa- abajo, por supuesto- cuando me notaba, según él, particularmente cansada. Increíblemente, Charlie había aceptado, pensando quizás que necesitaba refuerzos en la situación.
Edward y Charlie me perseguían.
Rosalie me ayudaba, pero aun así también temía por mi vida en todo momento.
Carlisle insistía en hacerme exámenes periódicos, frente a mi renuencia.
Esme intentaba convertirme en un lechón.
Alice intentaba ver que era lo primero que los niños usarían apenas nacieran.
Y bueno, Jasper y Emmett apostaban a ver a quien mataba yo primero.
En esos momentos me encontraba recostada en un sofá de la casa Cullen, mientras dormitaba un poco oyendo de fondo música clásica. Edward acariciaba mi cabello. Gracias a dios, y a unos complementos especiales con gusto asqueroso que Carlisle me había dado, el cabello dejo de abandonar mi cabeza. Otra cosa buena.
Tenia ganas de seguir discutiendo sobre las clases, pero estaba tan cómoda que no quería moverme ni hacer esfuerzos. El cansancio había disminuido un poco, aunque se me hinchaban los pies con más facilidad, a medida que avanzaba todo.
Probaría.
- Edward…
- Mmm?
- Has pensado mejor lo de las clases?.- dije en el tono mas lastimoso que pude.
- Si, y la respuesta sigue siendo no, Bella. Lo siento.
- Quiero ir!.- dije dándome vuelta en su abrazo.- Por qué Ángela puede y yo no?
- Porque ella tiene un niño humano dentro, y porque no tiene los mismo peligros que tu, solo eso. Además, no las necesitas.
- Maldición.
- Además…- giró mi rostro para que lo mirase fijo.- Quieres acaso caerte, y que yo tenga que hacer un boquete en el piso delante de todos para que no te rompas la cabeza y no mates a nuestros hijos?
- No voy a caerme. No me he caído en todo este tiempo.- dije, orgullosa de mi misma.
- Claro que no, porque Charlie y yo nos hemos convertido en tus sombras. Sino ya habrías encontrado la forma de matarte.
- Qué tiene de malo ir, Edward?
- Nada.
- Entonces, vamos?
- No.
- Por qué?
- Por qué quieres ver tanto a Jacob? Te dirá que eres un monstruo por tener vampiros dentro de tu cuerpo voluntariamente.- repensé lo que acababa de decirme.
- En qué momento Jacob empezó a formar parte de la conversación?
- Da la casualidad de que esta en La Push, no?- me senté bruscamente.
- Acaso crees que hago esto solo para ver a Jacob?
Silencio.
- Edward, no puedes ser tan ridículo!
El padre de mis hijos estaba por replicar, cuando Carlisle entra a la habitación. Por supuesto sabia que acababa de interrumpir un posible griterío en la casa, y no parecía decepcionado.
- Bella, puedo hablar contigo un momento?
- Claro.- me disponía a acercarme a Carlisle cuando Edward apareció a mi lado. Ni siquiera se me movió un pelo de la velocidad que tomó.
- No es necesario, Carlisle. Yo hablaré con ella.
- Quizás si se lo explico desde el lado medico…
- Te olvidas que yo también estudié medicina, papá?.- no me gustó el tono que Edward empleó con Carlisle. Me giré hacia él.
- Y que tiene de malo que me lo diga él? Sea lo que sea…tiene mas experiencia.- por supuesto no tenía fundamentos porque no entendía nada de lo que estaba pasando. Carlisle sabia que Edward sabía que quería decirme, porque seguramente mi novio se lo había leído en la mente. Yo era, como siempre, la única de la familia a la que se le escapaban las cosas. Lo cual me molestaba mas todavía después de la discusión interrumpida. Edward me observo con expresión dolida en el rostro, y me dolió a mi también. Iba a decir que no importaba, pero él se adelanto.
- Esta bien, que te lo diga. No se molesten en salir.- ni siquiera lo vi salir con mis ojos humanos.
- Bella…lo siento, se que las cosas están un poco tensas entre ustedes últimamente, y no quiero agregar mas tensión al asunto. Créeme que si pudiera hacer algo para ayudar…- dijo Carlisle en ese tono tan seguro y conciliador que tenia. Por supuesto que era el líder de la familia. Siempre calmo, seguro, amable. Sin perder los estribos.
- No te preocupes… supongo que debemos arreglarlo entre nosotros; después de todo son solo tonterías.- trate de disimular que mis propias palabras poseían cierta razón, pese a que odiaba admitirlo.
- Mira, Bella.- me indico con la mano que me sentara en el sofá donde antes estábamos reclinados con Edward. Avanzo lentamente y se sentó a mi lado, para no asustarme.- Esto ya lo he discutido con Edward, por lo que no quiero que pienses que lo dejo fuera de esto. Simplemente tenemos posturas distintas, y creo que lo mejor es que seas tu quien tome la decisión correcta.- lo dijo todo pausado, mirándome fijamente como quien le esta explicando a alguien una enfermedad terminal. Seguro pensaba que era un poco lerda.
- Sucedió algo malo?.- instintivamente toqué mi vientre. Carlisle notó el movimiento y sin desviar su mirada, me dirigió una sonrisa llena de calidez.
- Claro que no, Bella. Si algo malo sucediera serias la primera en saberlo, créeme.- su voz destilaba tanta confianza que me era imposible no creerle. Me tranquilicé.
- Entonces, que sucede?
- Lo que sucede es lo siguiente…quiero que intentes, sobre todo, entender nuestro punto de vista, mas que el de los humanos, Bella. Solo te pido eso, y lo entenderás.
- Lo intentaré.
- Bien. Se que hace un tiempo, y que se sigue repitiendo, Edward y tú han tenido una discusión bastante interesante sobre el tema del nacimiento de los niños.- me sonrojé. Carlisle no lo hizo notar.- Entiendo tu postura, y entiendo la postura de Edward. Ahora quiero que pienses esto: y si en el momento que entres en trabajo de parto, la placenta se desprende, o alguno de los niños intenta salir a la fuerza, y se lastima a si mismo, o a ti? Debes recordar que pese a que los estudios nos informan que son niños saludables, no lo hacen con respecto a su condición, Bella. No sabemos que clase de criaturas son en realidad. No sabemos qué porcentaje de nuestra especie tienen en la sangre, por lo que no sabemos a que atenernos. Y lamento decirlo, Bella…pero no solo eres humana, sino que tu estado es más delicado que el de una mujer embarazada normal. Has perdido peso, estás anémica, y cansada la mayor parte del día, pese a que intentes convencerte a ti y convencer a Edward de lo contrario.. suspiró innecesariamente.- No quiero agobiarte.- posó una de sus manos perfectas en mi hombro izquierdo.- Pero debes pensar en todas las posibilidades.
- Debo hacer caso acaso a todo lo que Edward dice?.- mi resolución pareció sorprenderlo. Lo meditó un momento.
- No, Bella. No malinterpretes las intenciones de Edward. Piensa que eres todo para él, y cree que lo hace por tu bien. Por ahí no comprende que sus métodos a veces son un poco directos y poco efectivos frente a tu voluntad, pero lo hace con la mejor intención. Además, lo que intentaba decirte no era eso. Me he ido por las ramas.- se rió con esa risa tan angelical de los Cullen. Suspiré.
- Que es entonces?
- En caso de que los niños no sean del todo humanos, corremos ciertos riesgos si alguien externo a la familia los ve, o intenta hacerlo. No sabemos como podrían reaccionar, o si intentaran morder a alguien. Se que parece estúpido, pero es una posibilidad.- Me estaba empezando a poner nerviosa. Carlisle ya hablaba de lo que sucedería una vez nacidos. Una vez fuera de mi cuerpo. Increíblemente, no podía relacionar mi enorme abdomen con dos bebés que hubiesen salido de mi cuerpo, y encima, intentaran morder a Charlie.
- Qué propones?.- sabia que era inútil disimular mis nervios. Mi corazón estaba un poco acelerado.
- Propongo que inventemos alguna excusa médica para sacarte de Forks y asegurarnos del todo.- sabía que tarde o temprano algo así pasaría.
- Esta bien. Supongo que no será muy difícil de creer, con mi suerte.- intente sonreír sin éxito.
- Lo siento. Lamento sinceramente que esto tenga que pasar así. Pero no quiero perderte ni a ti, ni a los niños, ni a Edward, si viene al caso, si te sucede algo a ti.- sonrió.- Por cierto…- cambió completamente de tema.- Me gustaría hacerte otro chequeo.- pude ver el brillo psicópata del médico que era Carlisle en sus ojos. Ese brillo parecía no discriminar entre especies.- Solo para estar seguros, ya sabes.
- Supongo que no puedo oponerme.- sonreí. Sabia que Carlisle lo hacia por mi bien.
- Genial.- la puerta de la habitación se abrió sigilosamente. Por el espacio de la puerta se asomaba la cabellera rubia de Rose.
- Interrumpo algo?
- Claro que no. Ya hemos terminado aquí.- dijo Carlisle.- Mmm…que es ese olor? Alguna comida francesa estrafalaria?
- No digas estrafalaria! Esme se esmeró mucho haciéndola.- Rosalie se puso violenta.- Bella. Es hora de la cena.
- Pero si son apenas las 7 de la tarde!
- No importa. Debes alimentarte bien.
- Eso no incluye engordar como una ballena azul.
- No te quejes, no estas gorda. Estas demasiado flaca a mi gusto. – Rosalie parecía tener la idea de que embarazo y obesidad mórbida iban de la mano.
- Solo ve. Dale el gusto.- dijo Carlisle despacito. Como si Rosalie no pudiera oírlo. Frunció el ceño.
- Si no me queda mas remedio…
- No te gusta?.- dijo Esme, con el ceño preocupado.
- Claro! Es solo que no tengo mucha hambre que digamos.- dije, diciendo la verdad. Sentía que no podía manejar nada en mis propias manos, y eso me ponía muy nerviosa. Odiaba ser dependiente.
- Cuéntame que sucede, hija.- Dios mío, entre Carlisle y Esme iban a hacer pedazos mi poder de voluntad.
- Es solo que siento que…que Edward me oculta cosas, o que no respeta algunas de mis decisiones.- dije mirando hacia el plato. Podía sentir mis mejillas arder. Solo yo podía estar criticando a Edward, que era un ser perfecto en todos los sentidos literales, frente a su propia madre, a efectos prácticos de la palabra.- Y que se enoja por cualquier pequeñez.
- Edward siempre fue el hijo que mas me costo comprender, pese a ser el primero.- dijo Esme sonriendo. Se sentó a mi lado, en la cocina. Estábamos solas. Increíblemente.
- Pensé que era el más unido a ti.
- Lo es, quizás porque intento comprenderlo más de lo que intentan hacerlo los otros. Veras, Edward cree que por el don que tiene, debe saberlo todo, y por ahí cuando se le escapan algunas cosas, se frustra, y la frustración no es su mejor amiga.- acomodó mis cabellos al tiempo que los acariciaba y miraba, intentando no incomodarme.- Como no puede leerte la mente, siente que debe estar mas encima de ti que de cualquier otra persona, y eso se debe al inmenso amor que te tiene. Creo que hasta la pareja más amorosa del planeta te envidiaría.
- No quiero decir que este descontenta con Edward, Esme, yo no quise…
- Lo se, cariño. Se que lo amas tanto como el te ama a ti. Pero tienes que entender que él te ha esperado por un siglo, y en todo ese tiempo, podemos decir que no ha tenido ninguna experiencia previa.- la miré confundida.
- Bella, Edward es tan primerizo en este tema como tu. Vela por tu bienestar porque él cree que esta es la mejor manera de hacerlo. Si te oculta cosas, no es porque no quiere que las sepas, sino porque tiene miedo de cómo reaccionarias, o que harías al respecto. También odia profundamente no poder controlar la situación como él quisiera. Tú sabes, es un niño caprichoso.- Esme rió. Se notaba cuánto lo quería.
- Aun así no entiendo que tiene de malo ir a La Push. Mal que mal, aprendió a confiar en Jacob. No es como si me fuera a matar cuando me vea así.- igualmente, con la explicación de Esme, mi enojo anterior se había disipado bastante. Había sido una egoísta, como siempre, en pensar solo en mí. No había tenido en cuenta que Edward quizás también tenía miedo, y no me lo expresaba para demostrarme seguridad. Lo que era seguro era que a mi me faltaban varios tornillos en la cabeza. Pase del enojo al arrepentimiento.
- Bella, parece que estar aquí encerrada te ha afectado los sesos.- dijo Emmett entrando en la cocina. Me sobresalté y sonroje, esperando algún comentario burlón. Nunca llego. Me atreví a mirarlo. Parecía un poco molesto por mi insinuación.- La Push, Bella…Laaaa Puuuusssshhhh…
- Basta, Emmett. No es tonta.
- Pues lo pareces, hermanita.- lo mire con odio y me sonrió. Me tranquilice un poco.- Recuerdas que existe algo llamado..licántropos?
- Claro que lo recuerdo.- dije, ofendida. Claro que lo recordaba. Era el motivo del drama.
- Y recuerdas que en el pack viene algo llamado tratado?.- dijo Emmett pronunciando las palabras despacio como si fuese idiota.
- Si. Y?
- Esta peor de lo que Carlisle piensa.- dijo mirando a Esme. Antes de que tuviera tiempo de replicar, volvió el rostro hacia mi posición. – Bella, Edward no puede entrar a La Push más allá del límite establecido en el tratado, no importa por que circunstancia sea. Realmente piensas que va a arriesgarse a que apenas hagas dos pasos en la tierra de los chuchos, te caigas y rompas en mil pedazos? Colapsaríamos todos.
- No lo había pensado.
- Pues reconsidéralo antes de que Edward piense que quieres escaparte con el perro.
- Claro que no!.- gritamos Esme y yo al mismo tiempo. Emmett lanzó una risotada.
- Lo se, lo se. Ve a hablar con él, que esta hecho un alma en pena. Da asco.- se iba de la cocina.- Esta en el garaje. Mamá, saldré con Rosalie. Cualquier cosa que le pase.- me señaló a mi sonriendo.- sólo llama.
- Claro, cariño. Diviértanse.- nos quedamos solas otra vez.- Creo que ya no comerás mas, verdad?
- Creo que estoy llena.- dije agradecida que Esme entendiera.
- Ve con él.
Hola!
Bueno,esta vez no demoré tanto!XD
Espero que les haya gustado! Y ya saben: los reviws son como mi sueldo,y la manera en que se que les gusta y quieren que lo continúe!
Nos leemos pronto!
:Alice:
