Capítulo 33 – Lo que un broni debe hacer…
Los días volaron y pronto se cumplió la tan esperada fecha para el evento. Mails hizo su trabajo, entrevistándose con David, el chico de la guitarra cuya pegajosa tonada había inspirado a Álvarez a montar el show. Por esa razón David era encargado de la música, ensayándola con el resto de los muchachos que integrarían la banda, mientras que Diana ensayaba la coreografía y el canto con las chicas que tenían los papeles principales y con el resto de los chicos que harían los coros.
Por su parte, Dulce puso manos a la obra y pidiendo los permisos de uso del taller y material confeccionó para cada uno de los integrantes del Musical un bello chaleco. Eran de tres colores y representaban los equipos que en Ponyville se divide todoponi para trabajar en la Envoltura del Invierno. Además, se dio a la tarea de conseguir las pelucas. La rubia para Amanda, la chica pelirroja que sería Applejack; y una larga y rosada para Moni, que sería Fluttershy. Fue difícil conseguir la peluca multicolor que usaría Alicia, pero al final, Dulce usó sus contactos y la obtuvo prestada. Por su parte, Diana dijo que no se preocuparan, que ella se encargaría de preparar si cabello, mientras que Dulce se ofreció a pintar su cabellera de azul y peinarla con los elegantes rizos de Rarity. Lo último en conseguir fueron unas extensiones de cabello en tonos de purpura para que Sarah las usara con su cabello oscuro, para poder lucir como Twilight Sparkle.
De hecho la engreída chica de rasgos vagamente asiáticos, no se presentó en ensayo alguno ni dio muestras de vida durante todo el tiempo de preparación. Cuando Mails intentó comunicarse con ella, su respuesta fue cortante y daba signos de molestia:
"Estaré lista para la presentación, no me molesten antes."
Sea como fuere, el día del evento, Mails acudió con el encargado, acompañado de su nutrido ejercito de músicos, para solicitar las llaves del almacén de instrumentos musicales. Cada chico se armó con lo suyo y pronto, guitarras, flautas, saxofones y platillos desfilaron por la puerta, dejando, al fondo, un triste y solitario teclado.
El joven Álvares hizo la señal a su equipo de que se adelantaran, que cerraría la puerta. Mirando hacia adentró vio el teclado eléctrico y se acercó a él.
Lo encendió y las luces del instrumento le indicaron que funcionaba. Mails estaba oxidado, pero en aquella bien aprovechada y tumultosa semana se había dado a la tarea de conseguir partituras para muchísimas piezas de música de My Little Pony, todas ellas, resultado del arduo trabajo de la comunidad en internet. Entre ellas, había obtenido también partituras de música hecha por fans y casi lamento que ninguna de ellas fuera a ser interpretada aquel día.
Posando sus dedos delgados sobre las teclas del instrumento, adoptó la figura de un acorde y comenzó a tocar. El sonido no le desagradó y pronto posó la segunda mano y comenzó a tocar el acompañamiento. La melodía sonó un rato y concentrado como estaba no se dio cuenta de que un joven de piel morena y uniformado como el personal de limpieza, entraba en el lugar limpiando el suelo con un viejo mechudo.
El joven conserje, escuchando la melodía del inspirado joven sobre la música de sus audífonos, se los quitó de los oídos y cuando Mails terminó un verso de la pieza, le habló para hacerse notar.
—Es Discord… —dijo el muchacho intendente.
—¿Disculpa? —se sobresaltó Mails, tomado por sorpresa.
—Sí, Discord, la canción de The Living Tombstone. —acotó el recién llegado.
—Bueno, de hecho, fue compuesta por Odyssey Eurobeat, pero si, esta es la versión remix de TLT. —reconoció el broni de las gafas, impresionado por el conocimiento de su interlocutor.
—¿Oye, no eres tú de los que organizaron el musical de hoy de Mi Pequeño Poni?
—Sí, de hecho, lo soy. Yo y mis amigos nos presentaremos hoy. ¿Iras a escucharnos? —sonrió contento Mails. Había encontrado otro broni.
—¡Pero claro! Tomaré mi descanso a las once en punto para poder escucharlos. Me habría encantado unirme, pero como era solo para estudiantes…
—De hecho era para bronis, pero a final de cuentas, esa restricción tampoco se hizo valida. Tu sabes, amor y tolerancia para todos por igual —le animó Álvarez.
—De haber sabido… me habría encantado participar con algún rap. —concluyó el muchacho y siguió trapeando el piso.
Eso dejó pensativo a Mails. Había encontrado a más bronis de los que esperaba y aún seguían apareciendo más por todas partes. Esto le hizo darse cuenta que no estaban tan solos como había pensado. Le hizo pensar que tal vez un solo musical no era suficiente.
Una hora antes del comienzo del evento, todo estaba ya dispuesto. Entre los edificios de salones del lado norte del campus, una amplia explanada se abría justo frente a la biblioteca cerca de un gran estacionamiento. Esta fue solicitada a las autoridades por Natanael Álvarez con una semana de anticipación para la realización de un "inofensivo evento musical sin fines de lucro".
Un par de fuertes amplificadores eran probados ya, mientras la sección de metales se disponían a competir con las cuerdas y formar una armonía agradable. Varios chicos vestían ya sus chalecos que les eran entregados por Dulce que, muy sonriente, tenía su primoroso cabello ya arreglado y con un conjunto de blusa y falda blancos parecía la imagen viva de Rarity en persona. Incluso llevaba unos pendientes de piedrecitas azules cortadas en rombo, simulando la marca especial de la modista.
El resto apareció pronto. Amanda llegó vestida con su disfraz del día de la audición que, con su larga peluca rubia la hacía parecer la encarnación humana ideal de Applejack. Después llegó Moni. Vistiendo un suéter de cuello de tortuga de color amarillo y unos jeans en los que había bordado tres mariposas, solo requirió la adición de su peluca y un par de alitas amarillas de fomi que se pegó en la espalda con dos brochecitos.
Alicia llegó después, pidiendo ayuda para acomodarse su peluca de colores. Tan pronto la tuvo puesta, su playera decorada con la nube y el rayo tricolor, así como los pantaloncillos cortos y los zapatos deportivos que usaba la hicieron entrar en papel, cobrar seguridad y sentirse tan segura de sí misma como la propia Rainbow Dash.
Poco antes de comenzar Diana llegó dando saltitos muy contenta. Venía con su ropa habitual pero había logrado, nadie supo cómo, teñir su cabello de un color rosa chicle. Esponjada y abundante, la melena de la castaña resaltaba aun de lejos y con su actitud alegre y juguetona no podía haber mejor Pinkie Pie.
—¿Dónde estabas, Diana? Sabes que te necesitamos para la coreografía —le recordó Moni, colocando un par de alitas como las suyas, pero azules, en la espalda de Alicia.
—Oh, es que traté de convencer a mis compañeras de dormitorio a que vinieran a vernos hoy. —dijo ella sin que el reclamo mermara su ánimo— Deberían verlas son idénticas a Bon Bon y Heartstrings… a excepción de sus colores y… que ellas son chicas, no ponis jeje.
»No quisieron venir. Dicen que los ponis son para niñas pequeñas. Puede creer que siendo tan parecidas ellas no sean… ¿Cómo dicen que nos llaman?
—Bronis —acotó Mails, cuyo único arreglo fue colocarse una playera que mandó hacer específicamente para aquel día. De tela roja, en el pecho exhibía lo que parecía ser el símbolo de la pica de los naipes rodeado de una llama anaranjada.
—Sí, eso, bronis… —sonrió Diana, quien mirando el símbolo en la playera de Álvarez, sonrió para luego ponerse a organizar a todo el mundo para la coreografía.
Justo en ese momento, una enorme y negra camioneta se detuvo en el estacionamiento y de ella bajó una chica alta, de tez blanca y muy bella. Usaba un suéter morado como de colegio y falda tableada también morada. Una blusa blanca debajo y un mechón de cabello de su fleco estaba teñido de purpura.
—¿Cuál es su problema? —dijo Moni viendo venir de lejos a Sarah —Parece un crossover entre Twilight y alguna chica de anime de colegio. ¿De dónde saco la referencia?
—De imágenes que le mandé… —aclaró Mails y su amiga se rio —oye, de nada serviría que le mandara imágenes de la Twilight de la serie. Esas imágenes fueron lo más parecido que encontré en internet. Las más parecidas y más decentes, después de las cosas que ha dicho Tara Strong…
Habiendo probado los instrumentos y acomodado a todo el mundo para comenzar, sería cuestión de que solo hacer la señal para comenzar con el show. Al momento de que Mails levantó su mano para hacer la señal de inicio, una voz se escuchó tras de él.
Una voz que él conocía por descontado. Una voz un poco grave para ser de chica, molesta y manipuladora.
—Basta, Álvarez —dijo la voz, y cuando el chico de gafas se dio la vuelta no le sorprendió de ver a Europa y sus dos amigas —ya has jugado suficiente. Detén esta locura de inmediato.
—Perdóname, pero temo que esto no es solo "mío" es de todos los chicos ahora y aunque quisiera, no podría detenerlo. —se giró hacia su equipo de bronis, dispuesto a hacer la seña de una vez por todas.
No menos de 25 bronis entre chicos y chicas congregados en la explanada frente a la biblioteca y Moni, acompañado de Diana, Alicia y Dulce ya se acercaban porque veían que Europa quería hacer de las suyas.
—¿Y qué tal si te dijera que si?
—¿Qué? —detuvo su mano nuevamente el chico de lentes.
—Sí. ¿Qué tal si yo aceptara la proposición que me hiciste hace un tiempo? —repitió Europa viendo con satisfacción que logró captar la atención de Álvarez —¿Qué tal si aceptara ser tu novia? Es un sí, Mails… solo tienes que… detener esta tontería de ponis mágicos.
—¿Lo… estas diciendo en serio… Europa?
Para entonces, las chicas ya habían llegado donde ellos y estaban escuchando la conversación paradas junto a Álvarez.
—Completamente. ¿Qué dices? —le sonrió coqueta.
Moni no podía creer lo que sus oídos escuchaban y lo que sus ojos veían. Ahí estaba esa manipuladora chica, tratando de mangonear nuevamente a su amigo como si él fuera nada más que una herramienta, la hacía hervir de furia, pero que él considerara la posibilidad de escucharla nuevamente era algo que definitivamente no quería creer.
—Digo que te busques a otro tonto. —concluyó el chico.
—Sabía que entrarías en razón Mails, yo… —se detuvo en seco Europa —¿Qué me has dicho?
—Dije que te busques otro tonto. Si con novio te refieres a que seré el tapete en que limpies tus feos tenis de marca, prefiero declinar tu… "generosa" oferta. —conforme el chico de gafas hablaba, el color del rostro de Europa se fue volviendo más y más rojo hasta parecer un tomate redondo —Además, mi proposición expiró. La hice en aquel tiempo, pero ahora ya no me interesas. No te ofendas, pero para poder ser mi novia, por lo menos tendrías que ser 20% más genial.
Dulce no pudo esconder la risa, mientras que Moni celebraba dándole una palmadita en el hombro a su amiga. Diana lanzó un grito de alegría mientras Alicia sonreía mirando al piso, como si pusiera mucha atención en sus zapatos deportivos azules.
—Ahora, si quieren ver el show —agregó el broni moreno —hagan favor de dar un paso atrás. Chicas, a sus puestos, estamos comenzando. Hoy es 21 de marzo, y creo que es hora de envolver el inverno…
Una seña y todo ruido se acabó. Todo quedó tan silencioso que en la distancia el trinar de algunas aves en los arboles lejanos se lograron escuchar.
La voz, afinada y bella de Alicia fue lo próximo en escucharse, clara aunque potente al aire libre, su gesto era de resignación y un toque de nostalgia. Fue un momento extraño, pues justo cuando ella comenzó a cantar, Mails sintió como que le daba un vuelco el corazón:
Tres meses de invierno
Maravillosos son…
A la armonía se unió pronto la voz de Diana, cantando afinada y dulce, moviéndose, dando saltitos y piruetas grácil y alegremente:
En casa hemos estado ya
Ahora hay que jugar…
Entonces, dando un paso al frente, actuando con sincera preocupación, Amanda continuó:
La comida es menos cada vez
no podemos ya crecer…
Dulce, luciendo unas bellas botas que ella misma había confeccionado, pero que era obvio que tenían tendencia de invierno, cantó muy entonada:
Y aunque mis botas amo
esta moda ya pasó…
Entonces, fue el momento de Sarah. La actitud arrogante y malencarada que tuvo todo el tiempo, pareció desvanecerse y al cantar, si bien su voz era hermosa y se notaba su destreza al cantar, su rostro mostró una sonrisa amistosa y alegre que sorprendió mucho a Moni que tan bien la conocía:
La primavera va a llegar
todo verde estará.
Y el invierno hay que despedir
hay que limpiarlo, sí.
¿Qué debo hacer?
Soy nueva a aquí.
¿Qué hace un poni cada vez?
Y al cantar los siguientes dos versos, su expresión se demudó mostrando una preocupación genuina y convincente:
¿Cómo hago sin usar la magia?
No tengo idea, lo sé.
Entonces, todo el grupo alzó la voz cantando fuerte y al unisonó mientras la música acompañaba ya la letra del coro:
¡Envolviendo el invierno!
Los días de descanso se van.
¡Envolviendo el invierno!
Es la primavera así.
¡Y mañana llega aquí!
Entonces, con todo el ánimo y la confianza propia de Rainbow Dash, Alicia se adelantó cantando con una gran sonrisa que se contagió a Mails que dirigía desde el frente el musical:
Las aves del sur traeré
eso es lo que yo haré.
Y un día gris voy a limpiar
y el sol así entrará.
Las nubes muevo
¡a la nieve di adiós!
Cuando salga el sol
¡Todo aquí brillará!
Y a coro las cinco chicas dirigieron nuevamente la música mientras que el resto de la banda cantaba con ellas también:
¡Envolviendo el invierno!
Los días de descanso se van.
¡Envolviendo el invierno!
Es la primavera así.
¡Y mañana llega aquí!
Para las siguientes estrofas, Dulce, con la voz elegante y entonada de Rarity, hizo dueto con Moni, que imitando el timido pero bello timbre de Fluttershy de manera que en ella sonaba natural, cantaron:
Muchos fueron a hibernar
bajo la nieve están.
Y a todos hay que despertar
dando amor y paz.
Con su alimento hay que ayudar
su casa limpiar.
Aves del sur hay que traer
¡la familia va a crecer!
La siguiente repetición del coro, las seis chicas y aquellos muchachos que solo hacían coro, teniendo las manos libres comenzaron a aplaudir mientras la música cesaba y sus voces se elevaban atrayendo la atención de todo el mundo a su alrededor:
¡Envolviendo el invierno!
Los días de descanso se van.
¡Envolviendo el invierno!
Es la primavera así.
¡Y mañana llega aquí!
Llegó el turno de Amanda, quien alzó su voz entonando las estrofas propias de Applejack sobre lo difícil de preparar la tierra para sembrar:
La tierra no es fácil limpiar
pues hay que sembrar.
Con precaución hay que arar,
¡hay que alimentar!
Vegetales de todos hay
flores también habrá.
Duro hay que trabajar
pues mucho hay que lograr.
Para la penúltima repetición del coro, al cantar todo el equipo junto, la voz de Diana destacó, y, haciendo como que patinaba y daba giros, la chica castaña y alegre fue la viva imagen de Pinkie Pie:
¡Envolviendo el invierno!
Los días de descanso se van.
¡Envolviendo el invierno!
Es la primavera así.
¡Y mañana llega aquí!
Llegó el momento de la estrofa final, y con la voz llena de emoción, Sarah cantó como Twilight lo haría y en sus palabras se notó aquel deseo de dar lo mejor y de verdad hacer su parte por pertenecer. Casi engañó a Mails haciéndolo pensar que de verdad sentía eso:
Todos tienen aquí un lugar
el mío debo hallar.
De corazón voy a ayudar
y fácil no será.
¿Cómo ayudar sin usar magia,
como todos lo harán?
Si quiero aquí pertenecer
lo mejor daré.
¡Envolviendo el invierno!
Los días de descanso se van.
¡Envolviendo el invierno!
Es la primavera así.
¡Y mañana llega aquí!
Al terminar el ultimo coro, Álvarez miró alrededor, la música terminó con las ultimas notas y una lluvia de aplausos se dejó oír desde todas direcciones. Al principio, la curiosidad era lo único que hacia la gente girar la cabeza, pero al ver lo elaborado del acto y el esmero de sus participantes, los alumnos hicieron un circulo alrededor de los intérpretes y al escuchar la música parar, aclamaron y aplaudieron emocionados. En primera fila, un par de chicas, una de cabello corto y otra de melena risada aplaudían impresionadas.
—Ahí están, son ellas —gritó emocionada Diana— ¿no ven que son idénticas? ¡Bonbon, Heartstrings, acá!
Las dos chicas al ver a la castaña venir hacia ellas y llamarlas se dieron la vuelta y se perdieron entre la multitud.
Todo era alegría y fiesta, los bronis dejaron sus instrumentos, felicitándose con abrazos y palmaditas. Solo Sarah, al recibir sus aplausos y agradecer con una reverencia, se apartó del grupo, y marchó hacia su camioneta negra.
—¡Suficiente! —un gritó pidió silencio y la atención de todos se giró hacia una enfurecida Europa que había vuelto minutos atrás. —No me dejaste opción, Álvarez. Ahora, explícale esta estupidez al decano, a ver si a él lo puedes ridiculizar como hiciste conmigo.
Junto con ella y sus amigas venia un hombre alto y joven, vistiendo un impecable traje gris, camisa fina y azul y una corbata.
—Estoy muy… —comenzó seriamente el decano.
—¿Furioso? ¿Desconcertado? ¿Asqueado? —sugirió la furiosa chica, no pudiendo comprender que un freak como Mails la haya rechazado.
—Impresionado.
—¡¿QUÉ?! —la quijada de Europa casi se calló de su cara.
—No había visto que nadie lograra, por iniciativa propia, tal calidad de interpretación artística en el campus. Los felicito por su acto, chicos. —el decano estrechó la mano de Mails.
—Pero, pero, pero… —lo jaloneo Europa —¿Qué no sabe de lo que cantan? ¡Son ponis de colores y cantarines…!
—Escuché lo que cantan y el mensaje de esfuerzo, apoyo y cuidado del medio del que hablan, es una forma de pensar valiosa y constructiva para nuestra Universidad… —aclaró el hombre y mirando nuevamente al joven broni, añadió —¿no les gustaría presentar su musical en el gran auditorio universitario?
—¿De verdad? —preguntó emocionado Mails.
—¿De verdad? —repitió incrédula Europa.
—¡Claro! Deberán preparar un programa musical completo y complementar su grupo con más instrumentos, como una orquesta, pero podríamos apoyarles con un pequeño presupuesto para difusión, vestuario y recepción, incluso dándoles créditos académicos u horas de servicio social.
Alegre y sorprendido, Mails llamó al resto de la banda y casí gritando de contento les preguntó:
—¿Ustedes que opinan, chicos?
A coro cada broni, varón y mujer aceptaron el reto gritando, aplaudiendo y festejando. Una aún más enfurecida y humillada Europa no tuvo más remedio que alejarse de ahí con sus dos amigas tras ella.
Entre toda la alegría y el alboroto, el joven de anteojos sintió que alguien le hacía presión en el brazo.
Giró su rostro y vio que un chico que parecía de primer semestre, de cabello rubio y ojos de un azul intenso le hacía una seña de que lo siguiera.
Álvarez fue tras él hasta la biblioteca, donde, hablando casi en susurros y mirando siempre para todos lados como una especie de fugitivo y paranoico, le dijo el rubio:
—Mis felicitaciones, Burning Spades. No cabe duda que nadie además de ti sería capaz de algo como esto…
—¿Cómo me… llamaste? —lo miró Mails desconcertado.
—Tú no sabes quién soy yo, pero yo sé perfectamente…
—¿Sharplooking? —lo reconoció el joven moreno, recordando esos ojos de desequilibrado mental que alguna vez vio en una multitud de Bronis Radicales convertidos en ponis en otro mundo.
—Bien… sabes quién soy. Pero no sabes a vengo…
—No sabía ni siquiera que estudiabas aquí… —añadió Mails.
—Eso no es importante. Quiero que aceptes mis disculpas por lo que todos hicimos en Equestria bajo el mando de Azorakt.
—Más bien discúlpenme ustedes por echar por tierra su plan malvado… —luego, pensándolo bien Álvarez corrigió —no, mejor no me disculpen. Hice lo que debía.
—Precisamente, y ahora debes hacerlo de nuevo.
—¿De qué hablas? —dijo interesado el chico de las gafas.
—¿Nunca te preguntaste como es que nosotros llegamos al Mundo Poni? ¿Por dónde entramos, cual y donde esta nuestra puerta? —presumió el rubio joven sin poder mantener los azules ojos en un punto fijo.
—Claro… el portal de los antibronis… —intrigado, Mails se sintió tentado a abofetearlo para que se concentrara.
—Yo sé dónde está… —sin avisar, sujetó a Álvarez de la muñeca y le puso en la mano un papel arrugado.
Mirando el trozo de papel, el broni de gafas, levantó sus ojos hacia su interlocutor, que estaba por salir corriendo con sus frágiles nervios hechos un festín.
—Haz lo que debes, destruye el portal… o cualquiera pondrá en riesgo Equestria como lo hicimos nosotros…—y echando a correr, se perdió entre la gente que entraba y salía de la biblioteca.
- Fin del Primer Acto -
