CAPITULO 30.

Una bella mujer con cabello azabache observaba el paisaje que le ofrecia la naturaleza recargada en el barandal del balcón de su habitación. Suspiro mientras que el viento movia su cabellera hacia el lado contrario a este, al igual que varios recuerdos se hacían presentes en su cabeza al recordar los acotecimientos de varios días atrás. Fruncio el entre cejo no podía creer como las cosas habían llegado a ese extremo.

Flash Back…

En el interior de un centro comercial muy recurrido por turistas y habitantes que vivian por la zona se encontraba una multitud de gente, en su mayoría personas del sexo maculino haciendo una gran fila para poder comprar algunas de las tantas delicias que ofrecia una pastelería muy prestigiosa de dicho lugar, claro que como tal prestigio era muy reconocido y por lo tanto generaba una gran cantidad de fondos cada año dicha pastelería donaba todo el dinero ganado de un dia entero a una asociación para ayudar a niños sin hogar, por lo tanto, a un trio de chicas les había sido imposible negarse a usar un vestuario de "maid" que el amigo y representante de Kagome les había dicho que usaran para asi según el recaudar mas fondos. Zeito observaba maravillado como los aperitivos se vendían como pan caliente gracias a estas lindas y sexys chicas. Sin embargo tal sonrisa desaparecio en unos cuantos segundos al observar como varios tipos encapuchados con un uniforme muy conocido para el comenzaba a disipar a la gente alejándola del lugar.

-¿Pero que esta pasando? – Pregunto una muy confundida Miu a sus compañeras.

-No tengo idea, pero si es la policía no creo que sea para nada bueno – Menciono la miko al aire, mas para ella misma que para sus compañeras, mientras miraba como un policía comenzaba a acercarse a ellas.

-Por favor señoritas evacuen el lugar – Ordeno el uniformado comenzando a empujarlas hacia la salida.

-Pero que grosero – Se quejo Sango al ver la manera tan bruscas de tratarlas.

-Lo siento mucho pero mientras que no nos explique del por que de esta situación, nosotras no podemos movernos de este lugar ya que estamos laborando. Además no es manera para tratarnos – Dijo Kagome con las manos en la cintura, mientras miraba al encapuchado.

-No me obliguen a usar la fuerza, ¡Muevanse! – Ordeno nuevamente el hombre.

-¿A si? ¿Qué piensa hacer? – Reto la daiyokai ante la mala actitud de aquel.

-Si que piensa hacer – Le siguió la youkai con cabellos rubios con una sonrisa burlona e imitando la posición de la miko. El uniformado sin poder contenerse mas ante el desden de aquellas chicas exploto.

-¡Maldita sea, muévete Kagome! – Grito completamente frustado el uniformado, arrepintiéndose al instante al ponerse en evidencia. Mientras tanto la nombrada se encontraba atónita al haber escuchado su nombre de alguien que supuestamente era desconocido, pero eso paso a segundo plano cuando reconocio la voz de dicho personaje.

-Esto es el colmo INUYASHA – Grito esto ultimo al mismo tiempo que arrancaba con brusquedad aquella capucha que cubria el rostro del hanyo - ¿Qué cojones haces aquí? – Cuestiono la princesa del Este con su youki comenzando a elevarse como señal de advertencia.

-Bu…Bueno Kagome, no…no te pongas asi "nosotros" – Tartamudeo con nerviosismo el mitad demonio antes de ser interrumpido y darse cuenta de su segundo error.

-¿Nosotros? – Arrastro las palabras la sacerdotisa al imaginarse lo peor. Sin mas comenzó a caminar hacia donde todavía se encontraba varios elementos evacuando a algunas personas que se negaban a retirarse – Miu encárgate de el – Ordeno la youkai sin siquiera detener su andar "Si" fue lo único que escucho como respuesta de aquella joven demonio. No obstante freno bruscamente su andar al mirar fijamente el por que algunas personas se negaban a retirarse. Respiro varias veces tratando de contener su enojo, negó con la cabeza enojo era poco estaba furiosa, sin quitar la mirada de su objetivo reanudo su andar con pasos firmes, pasando de largo por unos uniformados que conocía muy bien y que intentaron detenerla sin éxito alguno. Mientras tanto a varios metros un muy enojado peli plateado comenzaba a perder la pasiencia al estar rodeado de una considerable cantidad de humanas, claro que no era la única razón por la que se encontraba malhumorado, ya que, unos minutos atrás se había dado cuenta que como siempre ese estúpido hibrido había sido descubierto, no entendia lo imbécil que podía llegar a ser, por esa razón se había negado rotundamente a que el se entrometiera en su plan, pero claro según el lo hacia por que no hiba a permitir que el amigo rarito de su mujer se aprovechara de sus amigas, si como no, si el sabia perfectamente que la razón verdadera era aquella youkai sobrina del lord del sur. Dejo por un momento todos aquellos pensamientos cuando sintió un poderoso youki detrás de el.

-Mierda – Penso el daiyokai al ver aquella sonrisa finjida de su mujer, sonrisa que claramente era una señal de peligro. Bien era momento de actuar antes de quue su amada Kagome perdiera el poco autocontrol que le quedaba. Sin dudar mas y sin contenerse detuvo una de las tantas manos que trataban de tocarlo.

-Parece que te diviertes – Menciono la youkai sin siquiera mirarlo, mientras veía a aquellas mujeres que intentaban coquetearle a su señor con una sonrisa que trataba de mantener a duras penas.

-¿Cómo te llamas guapo? – Escucho la miko una voz chillona que provenia de una mujer que se restrejaba en el brazo de su amado. Miro de reojo como Ssesshomaru fruncia el ceño ante tal descaro de la mujer, sin embargo antes de que el daiyokai la alejara de el, su mujer fue mucho mas rápida.

-Seria mejor que te fueras – Amenazo Kagome alejando a la mujer aun con una sonrisa. Por alguna extraña razón era la única mujer que aun le quedaban ganas de coquetear con Sesshomaru, ya que, las otras mujeres ya se encontraban varios metros atrás mirando la situación con un escalofrio recorriendo su cuerpo.

-¿Y tu quien te crees? – Se atrevio a cuestionar la mujer a la sacerdotisa, mientras tragaba saliva nerviosamente al ver como la sonrisa de la mujer que tenia enfrente se desvanecia completamente siendo reemplazado por unos ojos color carmesí.

-Esfumate – Dio una ultima oportunidad Kagome, antes de que sus intintos tomaran el control de su cuerpo y sus acciones. Sesshomaru quien habia estado al pendiente de las acciones de su mujer no le quedo mas remedio que llevarse a la daiyokai discretamente a un lugar mas privado y alegado de aquella mujer que al ver el cambio de Kagome, había salido disparada corriendo del susto.

-¡Sueltame! ¿Por qué demonios te entrometiste? -Cuestiono furiosa la daiyokai.

-Acaso piensas que te detengo por que temo por la vida de esa humana asquerosa. Creeme que no es así, lo hago por que se que después te arrepentiras- Dijo Sesshomaru aun manteniendo firme el agarre. Kagome soltó un suspiro tratando de controlar sus instinto. Bueno tenia que admitir que su señor tenia razón y aunque era un buen argumento de parte de este, no era suficiente como para apaciguarce totalmente ante las acciones que habían provocado todo ese alboroto. Con el semblante aun lleno de reproche miro con intensidad al príncipe del oeste esperando una rápida y convincente explicación. Sesshomaru averiguando al instante lo que su mujer quería la soltó y con los brazos cruzados comenzó a hablar.

-No esperes una disculpa de mi parte - Soltó secamente.

-Eres el colmo Sesshomaru. ¿De verdad eso es todo lo que me vas a decir? - Dio una gran bocanada de aire para continuar mas relajada - Lamento mucho no haberte dicho nada al respecto, ese fue mi error. Pero dijiste que harías cualquier cosa para verme feliz. Dime...¿Parezco feliz en este momento?

- Y crees que a mi me hace feliz viéndote vestida así mientras miles de hombres te comen con la mirada. No te equivoques Kagome, estoy dispuesto en ayudarte y complacerte con cualquier labor que tengas que hacer en este mundo,pero soportar esto ¡Nunca! - Observo como la miko ante la ultima palabra trataba de retener el llanto y una vez mas se dio cuenta que definitivamente esa mujer cada vez lo hacia mas débil, sin poder soportarlo acorto los pasos que los separaba y con un poco de duda de ser observado con un solo brazo la atrajo hacia el y con una voz mas suave le susurro manteniendo ese rostro serio de siempre.

-No pienso cambiar mi decisión en cuanto a vestirte de esta manera Kagome, así que te prohíbo que vuelvas a actuar de esta manera sin mi consentimiento. Sin embargo como te lo dije antes, te apoyaré en cualquier otra cosa que tengas que hacer. Así que mujer...-Se deshizo de su abrazo para poder mirarla -En cuanto a los niños no te preocupes, creo que fui muy generoso con la cantidad que les di.

-¿Como? ¿De que hablas? - Pregunto la miko muy sorprendida por las palabras del daiyokai.

-De verdad pensaste que estos humanos estu... -Aclaró su garganta ante la mirada de reproche de su mujer -Digamos que los humanos son muy fáciles de convencer. Además de ninguna manera voy a permitir que mi hembra me mantenga- Menciono indignado ante tal pensamiento, jamas permitiría tal situación. En donde quedaría el honor del gran Sesshomaru si se enteraran en su época de que no es una buena pareja. Salió de su ensimismamiento cuando escucho la hermosa melodía de su mujer riéndose.

-No puedo creer que hayas sobornado a los de la policía para crear todo este alboroto. Si me hubieras dicho antes que habías donado dinero a los niños todo esto jajaja jajaja - Se detuvo al no poder continuar. Definitivamente ese youkai orgulloso era mas amable de lo que el quería admitir, no podía creer que el solo se las arreglara para conseguir dinero en esta época. Ahora entendía el por qué había desaparecido varias horas la noche anterior, al parecer había regresado a la otra época para conseguir algo valioso que le fuera útil en esta época. Bueno tenia que darle crédito, en tan poco tiempo había aprendido a entender la economía de esta época, sin quitar que también había entendido a manejar a las personas con dinero.

Fin del flash back...

Un grupo muy peculiar se encontraba en la entrada del templo, dispuestos a divertirse juntos en ese hermoso festival. Todos comenzaron a caminar siguiendo a la miko, mientras les explicaba todo lo que podía conforme avanzaban. Feliz Kagome les incitaba a jugar y comer todo lo que pudieran, por tal motivo todos habían decidido descansar un momento.

-¡Kyaaaaaaa! -Gritaron en coro Rin y Shippo completamente emocionados por el lugar.

-¡Esto es increible! - Dijo Rin.

-Tienes razón es muy divertido, pero creo que no puedo comer nada mas - Menciono Sango con una mano en el estomago, mientras el monje se acercaba a reconfortar a su amada.

-¡Bah! Lo único bueno de esto es la comida y punto - Se quejo el medio demonio, mientras metía un bocado de alimento a su boca.

-Todo es interesante, pero coinsido contigo Inuyasha la comida es increíble - Le siguió Hayate con un bocado aun en su boca.

-Pues parece que no todos pensamos igual - Pronunció Tora con burla mientras miraba de reojo a cierto príncipe del oeste con un semblante de fastidio y enojo recargado en la pared. Kagome al entender de quien hablaba dio media vuelta y se acercó al peli plateado.

-Si tanto te molesta no tienes que forzarte a venir solo por mi - Se recargo al lado de este. Sesshomaru solo fruncido el ceño al escuchar esas palabras de la boca de la youkai. De verdad no se daba cuenta del encanto y magnetismo que tenia con los hombres, en realidad eso era lo que mas lo enfurecía si no fuera por que las épocas son diferentes ya hubiera creado una matanza en masa. Para colmó al parecer ni siquiera podía confiar en los otros príncipes y en el imbécil del mitad bestia. Par de inútiles.

-Sesshomaru iré a dar una vuelta mas con los chicos, si te parece espera aqui ¿De acuerdo? - Grito lo ultimo antes de alcanzar a los demás.

Sin decir ni una palabra el daiyokai siguió a la miko sin perderla de vista y trato de relajarse un poco en ese lugar aislado de humanos. Varios minutos habían pasado y todo era tranquilidad hasta que sus orejas captaron una voz muy conocida para el, con mucho cuidado abrió sus ojos dorados y observo algo que lo molesto de sobremanera. Solo unos minutos habían pasado ¡Unos minutos! Y la princesa del este ya era rodeada por una gran cantidad de personas en un puesto en donde con una pelota tenias que derribar los mayores objetivos que pudieses con solo dos intentos. Al parecer todos intentaban ganar el premio mayor para dárselo a la famosa Kagome Higurashi, y ella al tratar de ser amable con sus fans les daba ánimos y se tomaba fotos con los que fallaban en el intento.

-¡Oh! ¡Increible¡ - Dijo la miko a un participante que en un intento había derrumbado la mayoría de los objetos. Aquel hombre se sonrojo ante las palabras de la chica y lleno de con fianza arrojo la pelota dejando solo un objeto en pie.

-¿Que te parece? - Cuestionó el hombre con un aire arrogante.

-Patético - Resonó en su lugar la voz de un hombre con gran porte -Fallaste en algo tan simple...Que débil - Pronunció el príncipe del oeste mientras caminaba hacia el miko solo observaba anodada la situación. ¿Por que siempre las cosas tenían que terminar de una manera tan vergonzosa? Con una sonrisa de resignación solo se limito a observar lo que proseguía,mientras sus acompañantes se acercaban a donde se encontraba.

-¿Que dijiste? - Arrastro las palabras el hombre de momentos atrás, ante la intromisión de ese hombre alto y fornido, observo como el peli plateado solo se limitó a observarlo con desprecio, aumentando mas la cólera de este - ¿Si te crees tan superior, por que...? -Se fue casi de espaldas al observar como antes de terminar con solo un intento y tan fácilmente aquel prepotente peli plateado destrozaba todos los objetivos, sin mencionar que un gran hueco se había formado por donde la pelota había traspasado. Todos se encontraban muy sorprendidos con lo que había pasado que un gran silencio se había creado. Sesshomaru miro al encargado del puesto y este enseguida dio un salto por aquella mirada tan penetrante.

-Mi premio- Salió de sus labios con tranquilidad. Mientras tanto la princesa del Este estaba que no se la creía. ¿Como se le ocurría pedir premio después del desastre que había causado? Así que dispuesta a arreglar la situación se acercó con una enorme sonrisa como siempre.

-Por favor disculpe este alboroto, no es necesario el premio. Al contrario me haré cargo de las imperfecciones - Ofreció una tarjeta al hombre, quien dudoso lo acepto ante la aura tan poderosa que desprendía el causante de ese alboroto.

-No es necesario, yo me haré cargo - Interrumpió Sesshomaru sacando de su bolsillo una gran cantidad de dinero - ¿Con esto es suficiente? - Preguntó ofreciéndolo varios billetes.

-Es...demasiado- Tartamudeo el hombre del negocio.

-Solo tomelo- Habló nuevamente el youkai comenzando a perder la paciencia. Sin embargo su mirada se fijo en un gran oso de peluche, el dueño del puesto al observar la acción se dirigió al gran oso y lo tomo.

-Estamos a mano - Menciono el hombre ofreciéndole el peluche. Dudoso Sesshomaru lo cogió y en seguida tomo de la mano libre a su mujer.

-¡Vamonos! - Ordenó el youkai ante la atónita mirada de todos los fanáticos que comenzaban a fotografiar dicha acción.

-Chicos nos vemos en la casa ¿si? - Gritó la sacerdotisa mientras aun era arrastrada por su pareja. Después de una caminata por fin el daiyokai se había detenido en un lugar muy aislado pero lleno de paz.

-Toma - Dijo Sesshomaru aventándole el gran oso a la chica.

-¡Ohhh Sesshomaru! ¡Muchas gracias! - Habló emocionada la peli negra ante el gesto de su amado. El nombrado solo observo lo feliz que se veía su hembra y sin querer se sonrojo un poco. De alguna manera le hacia sentirse satisfecho al verla tan feliz.

- ¡Mira Sesshomaru! ¿No es hermoso? - Escucho el youkai decir a su hembra mientras señalaba el cielo.

-¿Sesshomaru? -llamó una vez mas la youkai al no recibir respuesta. Pero al voltear una gran sonrisa se formo en su rostro al ver como el daiyokai observaba maravillado los fuegos artificiales. Sigilosamente camino hacia el y se situó enfrente de el mientras recargaba su cabeza en su pecho, al sentir aquel cálido cuerpo situarse en su pecho instintivamente posó sus brazos al rededor de la miko mientras recargaba su mentón en la cabeza de esta. Tenia que admitir que esa vista era realmente hermosa y estar así con el amor de su vida mejoraba un poco la estadía en esa época. Tal vez el festival no era tan malo después de todo.

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-¡Pero amiguis! ¡Va hacer una gran perdida! ¿Estas segura? - Cuestionó Zeito muy preocupado en el bar del hotel en el que se hospedaban.

-Si lo se Zeito, pero entiende si salgo posando en esa revista en traje de baño Sesshomaru me mata a mi y esta vez a ti también, simplemente es ¡Imposible! -Respondió Kagome dando un trago a su bebida.

-Bueno no se puede hacer nada al respecto ¿no? - suspiro mientras dejaba su vaso en la mesa y observaba a su amiga con un pie cruzado - ¡Ahhhhh! Pero que envidia me das Kagome. ¿De verdad estas muy enamorada cierto? -Pregunto nuevamente, mientras una sonrisita maliciosa aparecía en su rostro - Dime... ¿Es tan bueno en la cama? - Termino con una sonrisa aun mas grande al observar como la susodicha comenzaba a toser con tan tremenda pregunta.

-¿Pero que cosas dices? ¿Acaso no conoces la palabra pudor? - Cuestiono esta vez la miko acalorada aun por la pregunta.

-¡Ay princesa, pero que aburrida eres últimamente! - Pronunció el representante con una mueca en su rostro - En fin... Espero y aun así puedas hacer la sesión fotografíca de vestidos para la playa - Se levanto mientras daba el ultimo trago a su bebida - Te veo a las 4:00 en el lugar asignado - Dijo antes de marcharse con gran estilo.

-Nunca cambiarás Zeito ¿verdad? -Se dijo así misma la sacerdotisa mientras sonreía y dejaba dinero en la mesa, para después retirarse por el mismo lugar por el que segundos antes su amigo se había retirado.

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-¡Ya dije que no pienso dejarlas salir vestidas así! - Grito Inuyasha mientras señalaba esos diminutas dos piezas que cubrían a las chicas - ¡Sesshomaru, Miroku! ¡Digan algo! - Ordeno mientras miraba a los susodichos.

-Creo que esta vez Inuyasha tiene razón - Pronunció el monje al imaginarse los chicos que hiban a observar la piel tan blanca de su amada.

-Estoy de acuerdo con ese imbécil - Murmuro el daiyokai sin quitarle la mirada a su mujer. Kagome al ver la mirada de advertencia del youkai no tuvo mas remedio que ponerse encima un vestido ligero que se amarraba del cuello.

-Chicas tomen - Mencionó Kagome retirándoles unos vestidos parecidos a Sango y Miu, y antes de que algunos de los presentes replicara habló - Lo siento de verdad si esto no los complace, pero entiendan por favor que esto es una playa en donde se acostumbra a usar estos atuendos por las condiciones climáticas del lugar. Así que si tanto les molesta solo quedense aqui encerrados o mantenganse a nuestro lado ¿ De acuerdo? - Dijo un poco molesta la peli negra mientras agarraba un bolso pequeño y un sombrero - Si deciden ir con nosotras los esperaremos en el lobby ¡Ah! ¡ Y cambiense! - Gritó esto ultimo azotando la puerta.

-Vaya, parece que se molesto un poco la princesa - Pronunció Tora comenzando a despojarse de sus ropas - Pero tiene razón, hace demasiado calor creo que me pondré esto - Dijo agarrando la ropa que Kagome les había comprado de acuerdo a la ocasión.

-Si que carácter - Hablo Shippo ya cambiado.

-Bueno creo que no nos queda de otra- Siguió Hayate seguido de Miroku.

-¡Tsk! ¡Que problemáticas! - Dijo Inuyasha comenzando a cambiarse de mala manera - ¿ Donde esta Sesshomaru? - Preguntó al no observarlo en la habitación.

-Creo que es el mas apurado en cuidar a su hembra - Sonrió Tora.

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- No puedo creer que hayas permitido que la princesa hiciera esto. Mira que has cambiado - Soltó Tora con toda la intención de cabrear al príncipe del Oeste mientras se situaba a lado de este con las manos en la cabeza - Bueno...creo que mas bien te agradeceré se ve ¡Espectacular! Y creo que no soy el...

-Si dices una palabra mas te eliminare - Interrumpió Sesshomaru cansado de las provocaciones del daiyokai.

-Esta vez lo tienes bien merecido - Habló Hayate mientras ayudaba a Tora a levantarse - Solo a ti se te ocurre provocar al príncipe en una situación como esta.

-¿De que lado estas? - Pronunció con dolor el daiyokai mientras aceptaba la ayuda de Hayate - Tss duele - Se quejo mientras se limpiaba los rastros de sangre que escurría de su estómago a causa de las garras del peli plateado.

-Sera mejor que te curemos antes de que la herida empeore - Sugirió el príncipe del Sur.

-¡Ahhh que mal no podre observar los siguientes vestidos de la princesa! - Se quejo, sintiendo al instante un youki elevarse - Bien, bien apresuremonos esta herida puede ser peligrosa si no nos apresuramos - Mencionó nerviosamente.

-No creo que estés tan mal como para correr así en tu estado- Dijo para si mismo el youkai del sur con una sonrisa.