CAPITULO 34.
Varios meses habían pasado, cinco para ser exactos. Cinco meses en donde Kagome rara vez veía a Sesshomaru, algunas veces se ponía más sentimental de lo normal y añoraba que el príncipe del Oeste dejara su búsqueda de aquel youkai que tanto daño le había hecho, pero luego recapacitaba y entendía que el solo lo hacía por el bienestar de ambos, así que olvidaba todo y con todas sus fuerzas pedía a los dioses que lo ayudaran en su búsqueda. En cuanto a ella y su "búsqueda" hace apenas dos noches había encontrado la manera de romper el vínculo que la unía con el ser que más odiaba, se había emocionado bastante que casi se ahoga al tener un bocado de pizza. Sin embargo su emoción se esfumo a los minutos al visualizar en aquel escrito la cantidad de energía que tenía que usar para poder romper el hechizo, en condiciones normales no sería ningún problema, pero en las condiciones que se encontraba sería prácticamente un suicidio para ella y para su bebe completar aquel hechizo. Por otro lado, tenía que admitir que no todo eran preocupaciones y problemas, la verdad es que en esos meses todos la mimaban y ayudaban cada vez que la veían, ni que decir de la cantidad de regalos que había acumulado en ese tiempo prácticamente ocupaban toda una habitación de huéspedes, ya que no había querido utilizar el cuarto del bebe hasta que lo terminara y justamente era lo que en ese momento estaba haciendo.
-Bien, creo que con esto queda terminado – Dijo al colocar un móvil encima de la cuna - ¡Aaayyyy! Estoy tan cansada – Dejo salir un gran suspiro, para enseguida frotar su vientre.
-Deberías descansar – Se escuchó una voz muy conocida atrás de ella.
-¡Sesshomaru! – Grito de la emoción lanzándose enseguida a abrazarlo, o eso intento ya que una enorme panza se interponía entre ellos.
-Has crecido – Menciono el youkai al mirar el gran obstáculo que les impedía acercarse.
-¡¿Me estás diciendo gorda?! – Cruzo los brazos con enojo - ¡No puedo creer que después de tres meses que no nos ves sea lo primero que critiques! – Termino indignada dándole la espalda.
-Te vez hermosa mujer – Susurro el daiyokai en el oído de Kagome, mientras la rodeaba con sus brazos – Aunque creció demasiado desde la última vez – Acaricio con suavidad la panza de su amada.
-Bueno… - Sonrió con ternura al sentir las manos de Sesshomaru acariciarla – Después de todo son dos cachorros ¿Qué esperabas? – Cuestiono dándole la cara al mismo instante. ¡Lo sabía! Sabía que se sorprendería al darle la noticia de que no solo tendrían un cachorro, si no que serían dos. Había estado esperando dos largos meses para darle la noticia y como siempre había valido la pena la espera, ya que enseguida sintió un beso lleno de amor en su frente –Creo que saben que papá está aquí – Dijo Kagome al sentir como se movían sus bebes – Mira, toca – Cogió la mano de Sesshomaru y la coloco en su enorme panza – Creo que son un poco inquietos – Sonrió al sentir un mayor movimiento. Por otro lado Sesshomaru se encontraba anonadado, aun no podía digerir que tendría dos cachorros a su cuidado en un abrir y cerrar de ojos. Lo que más lo dejaba sin habla en esos momentos era sentir a sus cachorros moverse conforme acariciaba la barriga de su mujer ¡Era sorprendente! Sin saber ¿Cómo? Ahora se encontraba de rodillas rodeando el gran vientre con ambas manos, mientras recargaba su cabeza en él. Por un momento paso por su mente lo ridículo que de seguro se veía en ese momento, o también cruzo el pensamiento de ser visto por alguien más. Pero así como llegaron con rapidez esos pensamientos así se fueron al sentir las manos de su hembra acariciarle su larga cabellera. Definitivamente era algo que se sentía tan bien y que estaba seguro no cambiaría por nada.
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-Kagome se ve muy feliz ¿No crees Inuyasha? – Pregunto Miu recargada en el marco de la puerta principal.
-¡Seh! Desde que Sesshomaru decidió quedarse con ella su humor cambio drásticamente – Respondió el hanyo mientras observaba a su amiga sentada a lado de Sesshomaru en el césped observando jugar a Rin y Shippo por todo el terreno.
-¡Que envidia me dan! ¿Por qué no nos ponemos al corriente Inuyasha? – Susurro lo último con un toque de seducción a unos cuantos centímetros de la boca del hanyo.
-Pe…pero ¿Qué dices? – Tartamudeo completamente sonrojado por el cuestionamiento de la youkai y por los grandes pechos que se restregaban en su cuerpo.
-¿No quieres? – Cuestiono nuevamente la youkai con un deje de tristeza.
-No es eso Miu – Comento rápidamente al ver que la youkai se alejaba con tristeza – Pero aún tenemos muy poco tiempo de iniciar nuestra relación – Comenzó a relajarse, mientras un nuevo sonrojo se hacía presente en el – Quiero que tu estés segura de lo que sientes por mí – Termino bajando apenado la mirada.
-¡Ohhh Inuyasha! – Se acercó de nueva cuenta Miu tomándolo de la cara con ambas manos – Entiendo tu preocupación por todo lo que has vivido, pero te aseguro que mi amor y mi vida te pertenecen. Aunque no sea mucho el tiempo que llevemos juntos yo de verdad te amo – Se sonrojo levemente al decir lo último.
-También te amo Miu – Dijo con sinceridad el mitad demonio sellando sus labios con los de la youkai.
-¿Entonces podemos empezar a practicar? – Se escuchó hablar a Miu una vez rompió el beso con su amado.
-Pu…pu…pues… - Tartamudeo nervioso Inuyasha.
-¡Bien! Eso es un "si" para mi – Sonrió la youkai comenzando a jalar al hanyo dentro del castillo –Con suerte y le atinamos a dos como Kagome y Sesshomaru.
-¿Con suerte? ¿Qué quieres decir? Saldrán cuatro o hasta más – Se jacto Inuyasha antes de desaparecer.
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En la habitación de los príncipes del Oeste y Este una youkai se encontraba abriendo un regalo completamente entusiasmada, regalo que había sido entregado minutos atrás por su pareja.
-¡Son hermosos Sesshomaru! – Exclamo con asombro la youkai al ver dos kimonos masculinos exactamente iguales a los que portaba el youkai con la única diferencia que estos eran más pequeños – Gracias amor, estoy segura que se van a ver geniales – Menciono Kagome haciendo el mayor esfuerzo posible por darle un pequeño beso en los labios. Al ver la dificultad que tenía la youkai Sesshomaru decidió acercase más a su hembra y aprovechando el acercamiento de ambos en aquella enorme cama empezó a tocar la voluptuosa barriga de la madre de sus cachorros.
-Deberías descansar mujer – Salió de los labios del daiyokai.
-Ya vas de nuevo con lo mismo, estoy bien amor – Dijo con un deje de reproche – Además quiero disfrutar los últimos dos meses de embarazo.
-Por eso mismo tienes que descansar, tienes que guardar las energías suficientes para traer al mundo a es… - Callo de repente al sentir el youki de varios seres acercarse. Sin perder ni un solo segundo más se levantó lo más rápido que pudo y antes de tele transportarse miro a Kagome – No te muevas de este lugar – Advirtió antes de desaparecer. Kagome pestañeo un par de veces para asimilar lo que estaba pasando y con todas sus fuerzas trato de concentrarse para poder percibir lo que había alterado a su señor.
-Están atacando el castillo – Murmuro con preocupación al sentir muy sutilmente la presencia de desconocidos – Bien… - Respiro – Tienes que calmarte Kagome, Sesshomaru dijo que no me moviera de aquí. Además lo más seguro es que Inuyasha y los demás ya se hayan dado cuenta de la situación y estén peleando junto a Sesshomaru – Trato de tranquilizarse ella misma.
-¡Kagome tenemos que salir de aquí! – Apareció de repente Miu rompiendo cualquier tranquilidad que la nombrada había adquirido.
-Pero Seshho… - No termino al ser interrumpida.
-El me lo ordeno, me dijo que te viniera a buscar – La sujeto del brazo comenzando a caminar – Iremos por los niños y nos esconderemos – Continuo hablando mientras caminaban por los pasillos del castillo a paso apresurado.
-¿Escondernos? – Se preocupó más la princesa del Este. Tan grave era la situación que tenían que esconderse.
-El problema es que son demasiados Kagome y por desgracia te están buscando a ti –Explico la youkai al adivinar la preocupación de la princesa.
-¡Kagome cuidado! – Escucharon la advertencia de Sango.
-¡Báculo de dos cabezas! – Apareció de repente Yaken frenando el ataque de varias flechas a su ama.
-¿Cómo es que no sentimos su presencia? – Pregunto al aire Miu al no percatarse del enemigo.
-Deja de jugar y acompaña a mi ama bonita fuera del castillo – Grito Yaken – Yo me hare cargo de los niños – Dijo comenzando a caminar hacia los dormitorios de los niños.
-No te preocupes Kagome, Kirara y yo iremos con el – Agrego Sango al entender la preocupación de su amiga.
-Está bien…Sango, Yaken se los encargo – Les sonrió antes de reanudar su camino con Miu.
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-Princesa, si gusta podemos detenernos un momento – Sugirió Miu al ver el cansancio notorio en la cara de la daiyokai.
-De ninguna manera Miu – Tomo aire – Aun no estamos lo suficiente lejos del castillo, si me buscan a mí no se detendrán – Pronuncio con dificultad.
-Ella tiene razón…
-"Mierda" – Pensó Miu al visualizar enfrente de ambas varias siluetas – Kagome no te apartes de mí lado – Le susurro a la daiyokai mientras por instinto la colocaba atrás de ella.
-Al parecer cada que nos resucitan es para acabar con alguno de ustedes – Dijo una silueta cargando una espada.
-Bankotsu – Hablo Kagome al reconocer al hombre que comenzaba a acercarse junto con sus compañeros "los siete guerreros"
-¡No se atrevan a dar un paso más! – Grito Miu sacando su Akashi dispuesta a defender a su amiga y "cuñada" de esos seres.
-jaja jajaja, pero que tonta eres – Rompió a carcajadas Bankotsu al escuchar tal disparate – Prácticamente eres tu sola contra siete.
-Kagome, yo los distraeré lo más que pueda ¿Me entiendes? – Hablo lo más bajo que pudo la youkai.
-Es imposible Miu, en primera no pienso dejarte sola con esos locos y en segunda no dejaran que escape – Respiro hondo mirando a sus oponentes - ¡Resistiremos lo más que podamos! Estoy segura que Sesshomaru e Inuyasha no tardaran – Dijo con decisión tomando posición de ataque.
-Buena voluntad, sin embargo terminaremos con ustedes antes de que los hermanitos vengan en su auxilio – Hablo una vez más el líder del escuadrón. Empezando así, una batalla de dos contra siete.
*Wakashi:El Wakisashi era la espada que acompañaba al samurai a todas partes, mas pequeña que la katana y el ninjato, es de rápido desenvaine y muy maniobrable, es especialmente útil en lugares reducidos, como en corredores o cuartos pequeños. Los ninjas las utilizaban frecuentemente debido a que por su tamaño no representaba mucha molestia.
