CAPITULO 35.
-¡Princesa, cuidado! – Se movió con rapidez Miu repeliendo el ataque que claramente iba dirigido hacia Kagome. Miro con preocupación cómo enseguida Ginkotsu lanzaba de nueva cuenta su brazo-cadena hacia ellas, una vez más logro esquivarlo con éxito, pero enseguida se vio en aprietos al tener que lidiar con la espada de Jakotsu y las garras de acero de Suikotsu, sin olvidar los ataques que recibía de Ginkotsu. Miro de reojo como Kyokotsu se acercaba a la sacerdotisa, quien a pesar de su estado logro sacar su látigo para así defenderse. Volvió a la realidad al sentir como el brazo-cadena que portaba Ginkotsu la tomo de una de sus piernas lanzándola con fuerza por el aire, trato de detenerse pero enseguida se encontró con la espada serpiente de Jakotsu causando en ella varios cortes. Con gran dificultad aterrizo con ambos pies y mirando de nueva cuenta a la miko se dio cuenta que por el momento parecía tener todo bajo control, aunque sabía que en su situación no podría aguantar tanto. Rápidamente salió de sus pensamientos al captar el sonido de varias bombas dirigirse a ellas, sin poder utilizar bien su pie derecho lo único que logro hacer fue aventarse hacia uno de sus lados dando varios giros al aterrizar. Mientras tanto Kagome tenía a su contrincante bastante lastimado, pero sus energías comenzaban a ceder con cada contra ataque que ella respondía, sabía que solo tenía poco tiempo para que sus energías se acabaran por completo, además de que Miu no podría mantener a raya a aquellos tres por mucho tiempo ya que podía notar como las heridas que había recibido comenzaban a hacerla más lenta y por obviedad recibía más ataques. Levanto la mirada mientras de nueva cuenta su oponente retrocedía a causa de su látigo y pudo observar al líder del escuadrón sonreírle con arrogancia, frunció el entrecejo enseguida y con todas sus fuerzas y a una velocidad a penas visible para Bankotsu y los demás corto la garganta de Kyokotsuke con su katana. Con la respiración entre cortada miro de nueva cuenta hacia enfrente y esta vez noto la mirada furiosa de Bankotsu, supo enseguida que esta vez pelearían enserio.
-Vaya que tienes agallas para matar a uno de mis hermanos en tus condiciones – La miro con odio y con una pequeña sonrisa al mirar que respiraba con dificultad - ¡Las subestime, lo admito! – Grito, mientras comenzaba a caminar hacia Kagome – Pero aun así ¡Morirán! – Grito esto último antes de lanzarse hacia Kagome.
-¡Kagome! – Grito esta vez Miu dispuesta a recibir el ataque del líder, pero rápidamente unas garras de acero se atravesaron hiriéndola gravemente en el estómago haciéndola caer al suelo. Kagome al escuchar el grito de la youkai volteo hacia donde se encontraba y al verla caer gravemente herida reunió con toda sus fuerzas una gran cantidad de energía para enseguida hacer crecer enfrente de ella una gran pared echa de ramas y raíces que salían desde la tierra y frenar el ataque que iba dirigido hacia ella. Sin perder más tiempo y con un leve temblor en las piernas arrojo unas estrellas ninja hacia Suikotsu quien pensaba darle el último golpe a la youkai haciendo que este enseguida retrocediera. Como pudo llego hasta Miu y creo una barrera para poder ver el daño de la herida sin que nadie interrumpiera.
-Miu… ¿Estas bien? – Menciono la daiyokai al ver consiente a su amiga.
-Creo que aun puedo aguantar un poco más – Hablo con dificultad la youkai comenzando a reincorporarse con ayuda de la miko.
-No te preocupes – Sujeto la mano de la youkai, mientras miraba como la pared de raíces que había creado hace poco tiempo era destruida por Bankotsu, quien las miraba furioso junto con todos los demás guerreros –Yo te ayudare lo más que pueda – La miro con una sonrisa - ¡Juntas soportaremos lo más que podamos! – Apretó el agarre de su mano, mientras recibía una sonrisa de parte de Miu como respuesta.
-¡Banryusen! – Escucharon las dos demonios gritar al líder al mismo tiempo que de su alabarda salía un ataque hacia ellas parecido al viento cortante de Inuyasha con la diferencia que este ataque era una ráfaga en color rosa. Una gran humareda se esparció por todo el lugar impidiéndoles a los siete guerreros ver el final de sus contrincantes como ellos aseguraban, sin embargo grande fue su sorpresa al verlas intactas junto a el príncipe del Este y su medio hermano.
-¡Maten a esa youkai! – Grito exasperado el líder del escuadrón señalando a Kagome, mientras que los demás de inmediato acataban su orden lanzándose hacia ella.
-Quédate en este lugar – Hablo con seriedad Sesshomaru comenzando a caminar tranquilamente dándole una rápida mirada al hanyo.
-Kagome, Miu, por favor no se muevan de este lugar – Les dijo Inuyasha mientras seguía a su medio hermano.
-Está bien – Hablo Kagome observando como de inmediato Inuyasha se lanzaba a Bankotsu con su colmillo de acero, mientras que Sesshomaru con un simple movimiento de sus garras y su habilidad para tele trasportarse acababa de inmediato con los cinco guerreros que quedaban aun de pie. Con gran disimulo miro de reojo como Inuyasha guardaba a colmillo de acero, después de haber terminado con el líder de los siete guerreros y sin más se dirigió a su mujer y a la hembra del hanyo.
-¿Te encuentras bien? - Cuestiono el príncipe mirando a su mujer de arriba hacia abajo.
-Sí, yo estoy bien... Pero - Miro con preocupación a la youkai que permanecía en sus brazos.
-Inuyasha llévate a Kagome - Hablo una vez el medio demonio llego al lugar - Me llevare a tu mujer - La tomo entre sus brazos con toda la delicadeza que le fue posible - Llegare más rápido que tu - Fue lo último que dijo al sospechar que pronto se acercaría el reclamo del hanyo y para ser sinceros era lo que menos quería escuchar en esos momentos. ¿Que por qué lo hacía? Fácil, tenía que admitir que si no hubiera sido por esa youkai su mujer y su cachorro tal vez y ya no se encontrarían con él en esos momentos. Solo por esa causa se tomaba tales molestias, no le gustaba deberle nada a nadie, así que una vez que hiciera eso, su deuda quedaría saldada. Enseguida toco el castillo su padre ordeno que se hicieran cargo de ahora su nuera, pensó en volver por su hembra, pero si calculaba bien el estúpido de su medio hermano no tardaría más de diez minutos en llegar y al parecer era más necesario en el castillo al ver el caos que había por todos lados, varios heridos, zonas destruidas, uno que otro enemigo al cual sacarle información, entre otras cosas, por tal motivo comenzó a caminar por aquel largo pasillo que daba hacia el despacho de su padre, donde seguramente se encontraban los otros lords junto con sus estúpidos herederos.
-Hijo que bueno que llegas - Lo miro el general perro recién había entrado.
-¿En dónde está Kagome? -Interrumpió Tora la siguiente oración de Inu-no-Taisho al no ver ni sentir el aroma de la youkai cerca.
-No es de tu incumbencia - Le dirigió una mirada llena de enojo al ver el gran interés que ese youkai aun mantenía en su mujer.
-Sesshomaru por favor - Menciono con un poco de cansancio Toga al ver la actitud de su hijo. Al imaginarse que el hijo de Biakko no se daría por vencido hasta tener una respuesta decidió probar el mismo, tal vez y con un poco de suerte su hijo le daría una respuesta -Ella está bien ¿Verdad?
-Así es -Fue lo único que dijo Sesshomaru ante el cuestionamiento de su padre y dirigiéndose aun a el general perro hablo nuevamente - Partiré a la época de Kagome esta noche - Dio una última mirada a su padre dispuesto a retirarse.
-¿Estás seguro que es lo mejor? - Soltó su pregunta antes de que Sesshomaru saliera de la habitación - Recuerda que es muy probable que el también pueda viajar a la otra época y sería muy difícil enfrentarlo allá.
-Sera más difícil que nos encuentre en ese lugar, solo necesito ganar tiempo hasta que Kagome dé a luz a mis cachorros - Hablo el daiyokai sin siquiera voltear.
-Si me disculpan, puede que el príncipe tenga razón general. Ahora que al parecer Taishi ha comprobado que los cachorros no son suyos por el aroma que logran desprender, estoy más que seguro que va a tratar de que esos cachorros no nazcan, así como también estoy más que seguro que quien nos ataco fue el - Dijo Hayate tomando la atención de todos.
-¡Sesshomaru! - Se escuchó llegar a un agitado hanyo siendo el ahora el centro de atención de los presentes - Sesshomaru... Kagome - No término al ser empujado por su medio hermano al impedirle el paso - ¡Oye idiota! - Se quejó al no terminar su explicación.
X-X-X
-¿Que le sucede? - Pregunto Sesshomaru a la youkai que examinaba a la princesa del Este.
-Joven amo - Dio una leve reverencia - Sufrió un desmayo por dos razones, la primera es porque fue envenenada, pero eso no es lo peor.
-¡Habla! - Exigió el daiyokai al perder la poca paciencia que le quedaba y por las tantas vueltas que la youkai le daba al asunto.
-Está en labor de parto. Los próximos herederos de estas tierras nacerán en cualquier momento - Se quedó paralizado el príncipe del Oeste al escuchar las palabras de la youkai. Eso era imposible, aún faltaban dos meses para que sus cachorros nacieran (según lo que la youkai le había dicho cuando había ido al futuro a ver a un doctor) Además...veneno, acababa de perder demasiadas energías en aquella pelea. ¡No!, ¡No!, ¡No! No podían, no en estos momentos.
-¡Aghh! - Salió de su ensimismamiento al escuchar un quejido de su hembra, sin pensarlo se acercó a ella y se arrodillo para quedar a la misma altura que ella. Tomo sus manos y a los pocos segundo abrió con pesadez sus ojos.
-Mi amor - Susurro al sentir el calor que emanaba su hombre - Todo va estar bien - Le regalo una diminuta sonrisa al ver claramente la preocupación que se dibujaba en los ojos de Sesshomaru. No lo culpaba, en ese momento ella sentía un miedo terrible y aunque no sabía nada entendía perfectamente su posición. Ahora entendía la sonrisa que le regalo el gordo Monkotsu cuando sintió un pinchazo en su cuello mientras peleaba con su contrincante, estaba tan concentrada en los ataques que mantenía con su adversario que se había olvidado por completo de el -¡Ahhh! - Grito levemente al sentir una contracción.
-¿Estas bien? - Pregunto alarmado el daiyokai al escuchar el grito y sentir como apretaba el agarre de su mano.
-Al parecer les urge salir - Trato de calmar al youkai con su respuesta -¡Diosss! -Grito nuevamente al sentir otra contracción y un fuerte dolor de cabeza, al perecer el veneno comenzaba a hacer efecto.
-Joven Sesshomaru, necesito que salga de la habitación - Pidió con respeto Aimi al ver la situación.
-No me iré - Escucho la youkai. Miro hacia la puerta y observo a su amo Toga, él le sonrió y entendió que él se encargaría de todo.
-Sesshomaru... - Lo tomo con un poco de temor de los hombros - Solo complicaras las cosas si te quedas - Logro ponerlo de pie - Anda, salgamos y dejemos que Aimi se haga cargo de la situación – Comenzó a guiarlo hacia la salida con gran facilidad ¡Vaya! Quién lo diría. "El príncipe Sesshomaru de verdad parecía estar muy abrumado con la noticia" pensó Inu-no-Taisho al observar como su hijo mayor parecía absorto en sus pensamientos, tanto que ni siquiera se había percatado que como siempre todos los que apreciaban a Kagome se encontraban ahí causando un gran escándalo al querer enterarse de la situación. Suspiro con pesadez al darse cuenta de la noche tan larga que les esperaba. Solo rogaba que tanto Kagome como Miu lograran descansar y estar completamente tranquilas para su mayor recuperación sin que se preocuparan por un nuevo ataque.
