CAPITULO 36

No podía creer que solo hubieran pasado 30 miserables minutos desde que abandono la habitación donde se encontraba su mujer, era ¡desesperante! El sentía que llevaba toda una eternidad ahí parado y el escuchar los gritos que Kagome daba detrás de la puerta no ayudaba en nada. Con total disimulo dejo escapar un suspiro cargado de nerviosismo y preocupación, recorrió con la mirada a todos los presentes que se encontraban ahí y enseguida frunció el ceño ¿De verdad era el único que se encontraba a punto de tirar la puerta y situarse a lado de su hembra? Se sentía como un estúpido por primera vez en toda su larga vida, bueno por segunda, tercera tal vez, admitía. Desvió un poco la mirada cuando observo al youkai que controlaba el fuego reprimir una sonrisita.

-¿Qué es tan gracioso imbécil? – Trato de seguirle el juego para ver si su nerviosismo disminuía, de alguna manera tenía que servir ese bueno para nada.

- Deberías de ver tu cara – Se hecho a reír Tora al estar observando cuidadosamente las acciones del príncipe del Oeste.

-Que imbécil eres – Regalo un gesto cargado de burla – Deberías de dejar de fingir algo que no sientes, te ves patético –Lo miro con enojo Sesshomaru, mientras observaba como la sonrisa del daiyokai se desvanecía enseguida.

-Mira quién habla – Le señalo – El que trata de mantenerse calmado cuando es más que obvio que no puede. Por lo menos yo trato de aminorar la situación.

-Mhp… idiota – Lo miro nuevamente – Por lo menos yo tengo razones para preocuparme, soy el padre después de todo – Dijo lo último con toda la intención de lastimar el orgullo de su adversario y ¡lo logro! Pero antes de esperar algún contraataque del youkai un alboroto capto su atención por completo. Por el pasillo contrario varias youkais ayudantes de Aimi, se dirigían a toda velocidad a la habitación donde se encontraba su maestra como ellas la llamaban. Rápidamente giro su cabeza al escuchar que la puerta de la habitación se abría y de ella la cabeza de Aimi salía con mucha rapidez.

-¡Rápido! – Les grito Aimi a sus aprendices al ver que demoraban bastante. Sin embargo una vez entraron las youkai con mantas blancas y algunos recipientes la puerta volvió a cerrar dejando totalmente confundido a todos los presentes, pero sobre todo al futuro padre. Trato de reponerse de nueva cuenta pero su cara se descompuso al escuchar un fuerte grito proveniente de la habitación. ¿Qué diablos estaba sucediendo adentro? Fue la pregunta que trato de contestarse el mismo, pero antes de hacerlo escucho algo que lo hizo comenzar a caminar hacia el cuarto.

-Hijo no debes – Se interpuso en su camino Inu-no-Taisho.

-¡Vamos princesa, no se rinda! – Escucharon todos los presentes una vez más a la youkai con más años en el castillo, tratando de alentar a la youkai. Al parecer algo no muy agradable estaba pasando, así que comprendiendo un poco la situación de su hijo se hizo a un lado dejándole así el camino libre a Sesshomaru. Cuando abrió la puerta sintió como algo oprimía su corazón, no era para nada agradable ver a Kagome tendida en la cama, prácticamente inconsciente mientras respiraba agitadamente. Sin hacer caso a la llamada de atención de la youkai mayor, cerró la puerta y se dirigió a lado de su mujer, tomo su mano con sumo cuidado y se colocó a la altura de ella. Al instante tomo un pañuelo que se encontraba en una mesita al lado de la cama y comenzó a secarle el sudor que escurría por su frente.

-Kagome tu puedes hacerlo – Le susurro Sesshomaru mientras juntaba su frente con la de ella, sintió nuevamente un vuelco en el corazón al sentir lo caliente que se encontraba y apretó sus ojos cuando escucho que Aimi le gritaba que pujara una vez más, que era necesario que lo hiciera o sus cachorros morirían. Se sorprendió cuando sintió como su mano era apretada por la de ella y haciéndole sentir su apoyo el la imito.

-Una vez más – Le dijo el príncipe mientras observaba como Kagome con todo el esfuerzo posible juntaba todas sus fuerzas y con la compañía de un fuerte grito pujaba una vez más. Respiro agitadamente, mientras sentía su cuerpo desfallecer, pero sabía que aún no era el momento y lo confirmo cuando escucho el llanto de un bebe. Sonrió y sintió una nueva contracción, aún faltaba uno, respiro hondo y de nueva cuenta pujo por última vez.

-Lo hizo muy bien princesa – Escucho a la youkai acercase con dos bultos pequeños entre sus brazos, dio un leve apretón a la mano que aun la sujetaba para que el daiyokai despertara del shock en el que aparentemente se encontraba. Observo como un poco dudoso el youkai tomo a uno de los bebes y lo recostó cerca de ella, para enseguida tomar al otro y acunarlo en sus brazos. Un par de lágrimas brotaron de sus ojos al percatarse que ambos cachorros se encontraban en perfectas condiciones y ensancho aún más su sonrisa cuando observo como Sesshomaru sonreía con dulzura al bebe que permanecía en sus brazos.

-Lo hiciste muy bien – Miro a su mujer con una emoción en su pecho que era indescriptible, pero como últimamente sucede en su vida esa sonrisa desapareció al ver como Kagome cerraba sus ojos.

X-X-X

Comenzó a abrir sus ojos con lentitud, parpadeo un par de veces tratando de acostumbrarse a la luz de la luna que se filtraba por la ventana, giro su cabeza con lentitud hacia su derecha y respiro aliviada al ver que se encontraba en su habitación. Se comenzó a levantar con lentitud de la cama y en cuanto toco el suelo se dio cuenta lo débil que debía de estar para no poder ponerse de pie aun por su cuenta, resoplo con frustración aun en la posición que se encontraba y sus orejas captaron un sonido que la hizo mirar a la esquina de la habitación. Con un poco de ansiedad encendió las velas que se encontraban a un lado de ella y en cuanto la habitación se ilumino observo el marco más perfecto que sus ojos habían visto. Sesshomaru se encontraba sentado en uno de los sillones profundamente dormido, mientras que en ambos brazos sus bebes lo acompañaban en esa cita con Morfeo. Por su mente paso la idea de despertarlo para que le acercara a sus pequeños cachorros, pero el simple hecho de que su gran sentido auditivo no captara el ruido que había hecho hace unos momentos, la hizo caer en cuenta que debía de estar sumamente cansado, así que tragándose sus ganas de despertarlo volvió sigilosamente a la posición en la que encontraba con anterioridad.

-¿De verdad creíste que estaba dormido?

-¡Sesshomaru! – Se sorprendió la youkai al ver que apenas había cerrado sus ojos dispuesta a dormir de nuevo, al parecer su deseo se había cumplido.

-¿No lo estabas? – Tomo asiento con lentitud, para después ver a los pequeños bultos que traía consigo su pareja.

-Solo un poco, después de que encendiste la luz me desperté, pero no quise moverme para no despertarlos – Le dijo mientras la veía tomar asiento en la cama – Míralos – Acerco a uno de los cachorros hacia ella, al ver la forma en como los miraba. Sin dudarlo Kagome tomo con delicadeza al pequeño y lo miro con mucho amor.

-Es hermoso – Le dio una rápida mirada a Sesshomaru, para después regresar la mirada a su bebe – Hola Yumiko – Paso uno de sus dedos por la pequeña nariz del bebe.

-¿Yumiko? – Pregunto el príncipe a su mujer - ¿Cómo sabes que es ella y no el?

-Simple – Lo miro con una sonrisa – Soy su madre, ¿No te gusta el nombre?

-Creo que será igual a ti, por lo tanto Yumiko es un buen nombre – Le dijo con sinceridad – Creo que lo despertamos – Miro al bebe que tenía en sus brazos que comenzaba a mover sus piecitos mientras abría sus ojitos con dificultad.

-¿Enserio? – Menciono con alegría Kagome, acercándose al bebe - ¿Te gustaría decidir el nombre de nuestro hijo?

-¿Yo? – La miro con un poco de desconcierto.

-¡Claro! ¿Por qué no? Eres su padre después de todo. Además yo ya decidí el nombre de nuestra hija, es justo que tu elijas el de este guapo niño – Tomo una de sus manitas del niño.

-Bu…bueno – Se aclaró la garganta al sentirse un poco dudoso. Jamás se había imaginado que Kagome le daría tal confianza. Tenía que admitir que ya tenía un nombre en mente para el pequeño, pero generalmente siempre las hembras se encargaban de eso sin siquiera consultar a los youkais, por eso se había sorprendido un poco.

-¿Y bien?- Pregunto la princesa del Este sin quitarle la mirada al pequeño.

-Tsukasa – Murmuro el youkai con nerviosismo, no sabía si a su mujer le agradaría ese nombre.

-¿Qué? – cuestiono de nueva cuenta con mala intención, ya que lo había escuchado perfectamente.

-Ya dije – Giro un poco la cabeza, al saber las intenciones de la youkai.

-Está bien, no te pongas así. Tsukasa me parece un nombre muy apropiado para el heredero de estas tierras – Le sonrió a Sesshomaru - ¡Mira! Creo que le gusta – Dijo al ver que el niño comenzaba a mover más sus manos y pies.

-Por cierto Sesshomaru ¿Cuánto tiempo llevo dormida? – Retomo la posición anterior.

-No mucho, te recuperaste antes de lo que teníamos previsto solo han pasado 3 días.

-Ya veo, con razón me siento un poco débil – Su cara tomo un poco de seriedad - ¿Todo ha estado bien? ¿Miu, que paso con ella?

-No te preocupes nada ha ocurrido, a pesar de que pensábamos que así seria .La youkai se encuentra bien – Comento con total tranquilidad, mientras la veía relajar su rostro – Llamare a alguien para que se encargue de los cachorros, tú tienes que descansar y comer – Comenzó a aumentar su youki.

-Mmmm está bien – Hizo un puchero de tristeza al tener que dejar a sus pequeños al cuidado de alguien más, pero recordó que tenía que recuperar sus fuerzas para poder realizar el hechizo que rompería con el vínculo que compartía con Taishi. También recordó que tenía varios días que no se alimentaba como se debía, así que sin querer sus ojos se tornaron de un color rojizo al desear beber de su amado youkai.

X-X-X

-¡Pero qué envidia me das princesa! – Se lamentó la youkai mirando el cuerpo de Kagome de arriba hacia abajo – Recuperaste tu cuerpo como si nada – Le planto una mordida a su manzana con dramatismo.

-Miu… - Sonrió con Tsukasa en sus brazos – Pero que cosas dices, es obvio que regresaría a mi figura de siempre, después de todos somos youkais – Además, te he dicho que me digas por mi nombre.

-Si es verdad Kagome – Sonrió a la nombrada, mientras con malicia volteaba a ver a la caza demonios quien jugaba con la pequeña Yumiko. Sango se percató de la mirada de la youkai y la miro un poco confundida – Deberías de preocuparte de tu cuerpo cuando tengas un bebe – Rio a carcajadas al ver la preocupación que se había marcado en la cara de Sango – Yo en cambio volveré a quedar igual de hermosa – Bromeo la youkai acomodándose con sensualidad su cabellera.

-¿De verdad piensas tener un cachorro de Inuyasha? – La observo con atención Sango, dispuesta a cambiar la atención que había puesto la youkai en ella. Abrió los ojos de la sorpresa al ver la sonrisa que se dibujaba en los labios de Miu – No me digas… - Se quedó a medias al no poder continuar de la impresión.

-¿Es verdad Miu? – Continúo Kagome al sentir una gran curiosidad por la pregunta anterior. Maldijo un poco su suerte al no ser capaz de recuperar sus habilidades del todo, después de todo solo había pasado una semana desde que sus cachorros habían llegado a ese mundo.

-Los Taisho son sorprendentes en ese aspecto ¿no? – Hablo por fin después de tener la mirada de ambas chicas en ella.

-¡Estas esperando un cachorro de Inuyasha! – Gritaron Sango y Kagome después de digerir la noticia.

-¡Siiiiii! – Grito emocionada Miu – Me di cuenta hace dos días, me alegra que cuando peleamos con los tipos esos, no haya pasado a mayores – Deshizo su sonrisa, para dar paso a una gran seriedad - ¿Cómo creen que lo tome Inuyasha? – Sin duda esa pregunta hizo despertar a las otras dos chicas de la afirmación de la youkai. Ambas se miraron y sonrieron.

-No te preocupes por eso – Dijo Sango con total sinceridad.

-Seguro se quedara sin palabras de la emoción – Le siguió Kagome con una gran sonrisa – Pero prométeme que le darás la noticia cuando estemos presentes – Sonrió de nueva cuenta Kagome, esta vez con un poco de malicia, ya que definitivamente quería ver la cara de Inuyasha cuando se enterara que próximamente seria padre.