CAPITULO 38.
Sesshomaru caminaba por el largo pasillo que daba hacia el despacho de su padre. Tenía solo unos cuantos minutos que había llegado de su búsqueda y no venía muy contento que dijéramos al no haber obtenido el resultado que esperaba. Como siempre sin pedir permiso entro al despacho y observo a los otros generales con su padre. Poco le importo.
-¿En dónde está mi mujer? – Fue directamente al grano.
-Hola hijo, a mí también me da gusto verte – Bromeo con él un poco – Debe de estar en el cuarto "secreto" de Aimi. Desde que te fuiste solo sale a comer y a convivir un rato con Yumiko y Tsukasa – Hablo al ver que su anterior broma no había sido tomada con mucho agrado que digamos.
-Mhp – Fue lo único que escucharon decir del príncipe del Oeste los generales antes de que saliera del cuarto. Mientras tanto Sesshomaru caminaba a paso apresurado después de escuchar las palabras de su padre. no pasaron ni cinco minutos cuando se paró afuera del cuarto que utilizaba Aimi para practicar sus poderes, se quedó un rato pensando si era bueno interrumpir, ya que, podía sentir un gran poder emerger de la habitación. Abrió con cuidado la puerta y observo como su hembra se sostenía con evidente cansancio de la pared que tenía a su lado.
-Debería descansar mi señora – Menciono con respeto la youkai al ver la dificultad con la que respiraba la youkai.
-¡No! Ya falta poco – Se negó tomando una gran bocanada de aire.
-¡Mi señor! – Kagome observo como la youkai miraba hacia la puerta y se inclinaba.
-¡Retírate! – Ordeno el daiyokai dirigiéndose a Aimi.
-¡Como ordene mi señor! – Menciono la youkai antes de salir de la habitación.
-¡Llegaste! – Dijo con emoción Kagome haciendo un esfuerzo por caminar hacia el youkai.
-Tan mal estas que no sentiste mi presencia – Se acercó el youkai tomándola en sus brazos, para después depositarla en una silla.
-No es para tanto.
-No es lo que he escuchado.
-Señor Toga – Hablo entre dientes la youkai al imaginarse que el general perro había informado a su hombre de la situación.
-¿Qué sucede mujer? – Cuestiono Sesshomaru al percatarse de la preocupación que se reflejaba en los ojos de Kagome.
-A ti no te puedo engañar ¿cierto? – Acaricio las líneas purpuras de su amado con una sonrisa.
-Habla – Ordeno el daiyokai sosteniendo la mano de su hembra.
-Días después de que te fuiste tuve un sueño con Taishi – Tomo aire al mismo tiempo que apretaba el agarre de su mano – No fue un sueño común – Frunció con rencor el ceño al recordar lo sucedido semanas antes – De alguna manera el trato de apoderarse de mi – Cambio su mirada de rencor a una de preocupación - ¡Pude sentirlo! Me costaba trabajo respirar y podía sentir su presencia rondando en nuestra habitación, inclusive fue capaz de lastimarme – Subió con delicadeza una de las mangas de su vestuario de sacerdotisa que usaba en esos momentos, mostrando una gran cicatriz en la mayor parte de su brazo derecho.
-¡Maldita sea! – Se paró con furia Sesshomaru al ver y escuchar lo que atormentaba a su mujer. Se sentía completamente frustrado ya que sabía que aunque quisiera matarlo en cuanto lo tuviera enfrente la conexión que aun tenía con Kagome lo frenaba completamente. Pero se sentía aun peor al no poder ser capaz de disolver dicha conexión, fue por eso que también había salido nuevamente de las tierras del Oeste, pero para su mala suerte la única manera que hasta ahora habían encontrado era la que su hembra había descubierto antes de dar a luz, pero que para su desgracia aun no era capaz de completar por la gran cantidad de energía que había usado para traer a sus cachorros al mundo.
-Lo sé – Sintió la mano de Kagome sujetar la suya – Comprendo perfectamente lo que sientes, es por eso que he tratado de expulsar mi poder al máximo – Lo miro a los ojos – Pero sin importar que… Te aseguro que ese youkai no se saldrá con la suya – Mostro una fuerte determinación en su mirada causando que Sesshomaru se relajara - ¿Por qué no nos olvidamos de este tema por el momento? Qué tal si mejor vamos a echarle un vistazo a nuestros cachorros – Le mostro una hermosa sonrisa y salieron de la habitación para dirigirse al jardín donde al parecer se encontraban los cachorros.
-¡Miren quien está aquí! – Dijo la miko cargando al primer cachorro que encontró en su camino. Enseguida Tsukasa giro hacia Sesshomaru y le extendió los brazos con emoción. Sesshomaru aunque escondía la felicidad que sentía al ver a su pequeño Tsukasa, no dudo ni un momento en cargarlo cuando observo los deseos del cachorro.
-¿Qué tal? ¡Esta enorme! ¿Cierto? – Hablo Kagome al verlos juntos.
-Se parece a ti – Comento el Daiyokai al mirar el cabello negro de su pequeño.
-¿Tú crees? – Desacelero su paso para mirar el cabello de su hijo - ¡Pero si tiene tus ojos! – Señalo la miko con una sonrisa – También se parece a ti.
-Creo que tiene tu carácter.
-Bueno puede que tengas razón. Sin embargo – Camino más rápido al visualizar a Yumiko arrojando piedras a Inuyasha, Tora y Hayate – Lo siento – Se disculpó con los chicos y sostuvo a su hija caminando de regreso – Ella tiene totalmente tu carácter y apariencia – Dijo la princesa del Este al ver el cabello plateado y los ojos dorados que la pequeña había heredado de su padre, ni que decir del carácter que comenzaba a mostrar Yumiko.
-Si eso creo – Trato de reprimir una sonrisa al ver a su linda cachorra momentos atrás arrojando piedras a sus enemigos.
-Ve con papa – Le hablo dulcemente Kagome a Yumiko mientras se la daba a Sesshomaru. Caminaron un rato todos juntos por los alrededores del castillo hablando sobre las cosas que los pequeños comenzaban a hacer y sobre los preparativos de la boda. Kagome sabía que aunque no lo admitiera, Sesshomaru se había ido un día después de que ella les diera la noticia a todos porque no quería que todos comenzaran a cuestionarlo por tal decisión. Sinceramente a ella no le importaba, suficiente había sido para ella la muestra de amor que él se había atrevido a hacer, como para que encima tuviera que soportar las indirectas y preguntas de todos en el castillo. Por tal motivo hasta la fecha ella no había sido capaz de tocar el tema. Todo estaba perfecto hasta que de un momento a otro ambos pararon de repente al apenas percibir una oleada de energía maligna que provenía del este.
-Mujer llévate a Tsukasa y a Yumiko al castillo – Hablo de repente Sesshomaru.
-¿Qué piensas hacer? – Pregunto con preocupación Kagome recibiendo a sus hijos - ¡Sesshomaru, espera! – Grito la youkai al ver que este comenzaba a caminar hacia el Este - ¡No tiene caso que tu solo vayas a enfrentarlo! – Dio unos pasos hacia el - ¡El vendrá por mí!
-¡No dejare que eso pase! – Grito con furia al imaginarse tal atrevimiento del youkai.
-Si te vas ahora y nos dejas solos, estarás haciendo justo lo que él quiere – Se situó enfrente del youkai para poder mirarlo a los ojos – Por favor – Lo miro con ojos suplicantes.
-Kagome tiene razón – Apareció de repente Inuyasha con un semblante completamente serio – Lo que tenemos que hacer ahora es estar juntos – Se atrevió a decir a pesar de la fría mirada que le regalaba su hermano – Padre me ha mandado a buscarlos. Convoco una junta de emergencia – Los miro para después perderse entre el bosque.
-¿Sesshomaru? – Lo llamo con temor.
-¡Andando! – Fue lo único que dijo el daiyokai siguiendo el mismo camino que su hermano.
X-X-X
Un gran silencio se esparcía por todo el despacho del general perro. Nadie se atrevía a decir nada ante el youki que desprendía el príncipe del Oeste desde que había llegado acompañado de la princesa. Inu-No-Taisho miro a Kagome y esta al observarlo asintió levemente.
-Creo que el momento que todos hemos estado esperando a llegado – Resonó en toda la habitación las palabras del señor Toga.
-¿Esta seguro? – Pregunto la caza demonios con preocupación dibujada en su semblante.
-Yo no lo estoy – Miro a Kagome – Pero hay alguien que sí.
-¿Kagome? – La llamo Inuyasha al percatarse de la mirada que le había lanzado su padre.
-El estará aquí en la próxima luna llena – Los miro a todos.
-¿Cómo puedes estar tan segura? – Cuestiono esta vez Tsubasa.
-El descaradamente utilizo el vínculo que tenemos para decírmelo.
-¿Cuándo ocurrió tal cosa? – Retumbo aquella pregunta hecha por Sesshomaru en todo el lugar.
-En cuanto sentí aquella energía maligna expandirse pude escucharlo – Respondió.
-¡Por favor, no podemos confiar en él! - Esta vez hablo Tora.
-Mi hijo tiene razón, puede ser una trampa.
-¡No es así! – Levanto la voz Kagome – Todos somos testigos del tiempo que se tomó en mostrar de nuevo la cara, como también somos capaces de sentir como la maldad comienza a expandirse poco a poco. Esto jamás había pasado.
-Este es el final – Comento Sesshomaru dejando nuevamente un aire de preocupación y de silencio.
-¿Y esperaremos a que él nos ataque? – Pregunto con desesperación Biakko.
-Así es – Respondió con tranquilidad la miko.
-¡Es una locura! – Grito Biakko.
-Padre por favor cálmate – Incitó Tora tomando a su padre de los hombros.
-Lo…lo siento – Dijo Biakko un poco más relajado.
-¿Cuál es el plan para que dejemos que nos ataque primero? – Pregunto Tora.
-No hay ningún plan ¿cierto Kagome? – Esta vez fue el turno de responder del general perro.
-¿Qué? – Preguntaron angustiosos Sango, Miroku, Miu e Inuyasha.
-Lo siento chicos – Los miro Kagome – La única razón por la cual esperaremos a que nos ataque es porque necesito los días que tarde en llegar para completar el hechizo que romperá nuestro vinculo. Una vez que lo consiga – Cambio completamente su mirada – Quiero que acabemos con él en donde todo comenzó. No quiero obligarlos a pelear, si alguien decide no hacerlo será mandado a un lugar seguro teniendo toda mi protección posible – Finalizo.
-¡De ninguna manera princesa! – Se levantó Hayate – Nada me daría más honor que pelear junto a usted y el príncipe – Miro a Sesshomaru mientras hacia una leve reverencia – Además de ver caer a esa basura, claro está – Sonrió.
-Pienso lo mismo. Acabaremos con ese imbécil – Siguió Tora.
-¿Están todos de acuerdo? – Tomo la batuta Inu-No-Taisho mirando con seriedad a todos los presentes.
-¡Por supuesto que sí! – Se levantó con emoción Inuyasha apoyando a su padre y a su amiga.
-¡Ayudaremos lo más que podamos! – Esta vez fue Sango acompañada de Miroku y Miu quien hablo.
-Cuenten conmigo – Dijo Tsubasa.
-También conmigo – Hablo ya más tranquilo Biakko.
-¡Bien! – Se levantó Toga de su asiento – Kagome – La miro – Quiero que trates de expulsar todo tu poder hasta que llegue ese día al igual que quiero que entrenes con todo el que te sea posible.
-¡Por supuesto! – Respondió con gran determinación la miko.
-Sesshomaru e Inuyasha – Les dio una rápida mirada – Estarán a cargo los dos de los asuntos del castillo durante mi ausencia, así como también de entrenar a nuestros hombres para la batalla. Hayate y Tora – Los miro igualmente – Les agradecería si apoyan a Sesshomaru y a Inuyasha a preparar a los hombres y si les es posible he escuchado que ambos son muy buenos en cuanto estrategia.
-Sera un placer – Ambos hicieron una leve reverencia.
-En cuanto a nosotros – Miro a Biakko y a Tsubasa – Iremos a reunir más tropas ¡Buena suerte! – Les sonrió a todos los presentes.
X-X-X
Un muy molesto Youkai llevaba consigo a su hembra sujetada fuertemente de la muñeca. Abrió de un solo golpe su habitación y la empujo hacia adentro soltándola.
-¿Por qué estás tan molesto? – Se sobo la muñeca lastimada Kagome. Sin embargo no recibió respuesta por parte de su amado, solo observo como este se acercó, la sujeto con fuerza de los brazos y la beso de una manera posesiva pero al mismo tiempo apasionada. Con brusquedad se alejó de ella sin soltarla de los brazos y con una velocidad impresionante la estrello en la pared más cercana.
-¿Sesshomaru? – Lo miro con sorpresa la miko.
-Cállate – Levanto una de sus piernas – No quiero escucharte en este momento – Acaricio sus muslos por encima de la ropa al mismo tiempo que volvía a aprisionar sus labios con los de ella. Dejo el muslo que acariciaba para subir las manos de la miko arriba de su cabeza, con la mano que tenía libre acaricio con deseo los pechos de Kagome y dejo sus labios para escuchar el gemido que escapaba de su boca. Se acercó a su cuello y comenzó a dejar besos húmedos bajando poco a poco hasta el inicio de sus pechos. Desprendió con facilidad la tela molesta que se interponía entre él y los apetecibles senos de su mujer y una vez libres se dirigió a jugar con ambos, dio un pequeño mordisco a uno de sus pezones y de nueva cuenta pudo escuchar el leve gemido que dejaba escapar Kagome. De un momento a otro se separó y le dio una mirada de la cabeza a los pies, mientras que la youkai lo miraba entre sorprendida y confundida, eso sí, su mirada mostraba un fuerte deseo ante el hombre que tenía enfrente de ella. Contuvo la respiración cuando sintió como Sesshomaru bajaba la última prenda que le quedaba y dejo escapar el aire cuando sintió la lengua húmeda de su pareja lamer su vagina. Comenzó a perder la cordura ante la velocidad del youkai, su respiración comenzó a ser más irregular conforme pasaban los segundos. Sentía venir aquella explosión de sensaciones que solo su hombre lograba, pero una vez más el príncipe del Oeste la sorprendió cuando la volteo de espaldas y después de unos segundos la penetraba con fuerza mientras la sujetaba del cabello con una mano y con la otra atendía uno de sus pechos libres.
-¡Dime que solo me sientes a mí! – Un escalofrió recorrió su espina dorsal al sentir el aliento de Sesshomaru en su oreja. Gimió con fuerza al sentir como mordía su lóbulo y aceleraba sus estocadas.
-¡Dímelo! – La penetro con fuerza, causando que la youkai gritara.
-¡So…solo te sien…to a ti! – Apenas y pudo hablar al sentir su cuerpo arder.
-¡Ahhhh! – Grito al sentir que Sesshomaru la haría terminar pronto. Se aferró como pudo a la pared al sentir que de nueva cuenta aquella explosión que se comenzaba a formar debajo de su vientre pronto estallaría y cuando eso ocurrió sus piernas le fallaron haciendo que Sesshomaru la sujetara de la cintura y la pegara a él, al mismo tiempo que daba besos a su cuello.
-¿Sesshomaru? – Hablo Kagome con una pequeña sonrisa - ¿Ya no estas molesto?
-¿Por qué? Tanto te gusto que te hiciera mía de esa forma – La cargo para enseguida depositarla en la cama.
-¡No seas tonto! – Se sonrojo – Es verdad que me gusto bastante – Admitió bajando la mirada apenada – Pero lo decía porque no me gusta que estemos enojados.
-Ya no estoy molesto mujer – La tomo de la barbilla para que pudiera observar su bellos ojos.
-Me alegra – Le sonrió Kagome – Te amo Sesshomaru – Se acercó a él para sellar sus labios.
-Mujer – Se separó de ella mirándola a los ojos – Te deseo – Confeso pasando sus manos por las torneadas piernas de su hembra.
-¡Que romántico! – Menciono la youkai con una sonrisa – Entonces por qué no comenzamos de nuevo – Le susurro de manera seductora pasando la lengua por su labio inferior.
-Me parece una estupenda idea – Le sonrió por primera vez en el día atrapando de nuevo los labios de su mujer. Esa noche la haría suya una y otra vez. Porque una vez saliera el sol ambos entrenarían para proteger a los suyos.
Minna-san espero y el capítulo haya sido de su agrado. También lamento enormemente la tardanza, como siempre digo no tengo excusa. Sin embargo como dije al comienzo de mi historia ¡No abandonare! Así que les pido paciencia. Otra cosa, tengo que decirles que estamos a unos cuantos capítulos de que culmine la historia, por tanto, espero no decepcionarlos. Gracias a todos por sus comentarios. ¡Mata ne!
