CAPITULO 40.

En cuanto Taishi termino de pronunciar las ultimas palabras observo como de inmediato Kagome y los demás se preparaban para atacarlos. Como era su costumbre aviso a sus subordinados para que atacaran primero, si tenia suerte sus principales preocupaciones saldrían heridos y seria mas fácil obtener la victoria.

-¡No se separen chicos! - Hablo Kagome a sus compañeros al ver que sus oponentes se acercaban -¡Recuerden como lo hicimos aquella vez en el entrenamiento! ¿De acuerdo? - Les regalo a todos una sonrisa, para después concentrarse en sus enemigos. Frunció el ceño... Mentiría en ese momento si dijera que no estaba asustada, le preocupaba la condición en la que se encontraban algunos, le preocupaba Miu, aquella youkai que a pesar de tanta insistencia de parte de ella y del propio Inuyasha se había negado rotundamente a no participar en dicha pelea. Tenia que ser muy cuidadosa, no podía permitir que ninguno de sus amigos saliera lastimado y menos ahora que podía sentir como habían aumentado considerablemente sus poderes - ¡Ahora! - Grito la youkai formando una kekai para que sus amigos prepararan el ataque - ¡Cielos!.. - Pronunció con dificultad al sentir como su barrera había sido movida por el gran impacto del ataque de Ryunosuke. Giro levemente su mirada y con un leve asentimiento por parte de Sesshomaru desapareció la kekai. Enseguida dio un gran salto hacia atrás y se dispuso a ir a ayudar a Hayate y Tora. En cuanto llego con ellos les dio una rápida mirada indicando que ella mantendría ocupados a Nozomo y Atsushi. Se lanzo hacia ambos y enseguida comenzaron a atacarla, como podía Kagome esquivaba y atacaba a ambos con velocidad, pero al tener estos mas poder se le dificultaba algunas veces esquivar todos los golpes, tal era el caso del golpe que había recibido en la espalda haciendo la caer.

-¡Rayos! - Se quejo al sentir la cara sobre el suelo. Dio un par de vueltas con rapidez al escuchar que alguien se acercaba a atacarla, se levanto y esquivo la espada que Atsushi tenia preparada para ella. Dio un enorme suspiro y de nuevo bloqueo un ataque de Atsushi, miro por el rabillo y observo que a unos cuantos metros también se acercaba Nozomo, así que de su cintura tomo una Nawa* y la arrojo directo a los pies del youkai quien al instante cayo al ser aprisionado de los pies. Con uno menos (por el momento) la princesa del Este tomo la mano de Atsushi, lo acerco a ella y con su codo dio un fuerte codazo en la sien causando que el youkai retrocediera sujetando la parte con dolor. Fue entonces que saco su látigo y amarro a ambos youkais con el.

-Esto no te servira de nada - Escucho decir a Nozomo quien comenzó a forcejear tratando de librarse del látigo.

-Lo se - Dijo con simpleza Kagome haciendo desaparecer su látigo.

-¡Eres una estúpida! - Comenzó a reír Atsushi - ¡Te matare! - Con velocidad se acerco a ella y la tomo del cuello - ¿Y decían que eras la youkai mas poderosa?- Bufo Atsushi con burla.

-No soy la mas poderosa - Pronuncio con dificultad la youkai - Pero si la mas inteligente - Sonrió dando tremenda patada en los testículos acción que trago como consecuencia que el youkai la soltara y se encogiera del dolor - Así es como las mujeres del futuro alejan a hombre de tan baja categoría - Se dio el lujo de cruzarse los brazos. Levanto la mirada y sonrió nuevamente al ver que su compañero se acercaba a ella.

-Game over - Hizo una señal de despedida al youkai quien la miro confundido para después mirar con asombro como un tigre de tamaño considerado lo tomaba con violencia con sus dientes afilados. Lo mismo sucedió con Atsushi quien fue atrapado por un Halcón de igual manera gigante. Ambas bestias los arrojaron a un punto y Tora se dispuso a disparar de su hocico una llamarada de fuego al igual que Hayate quien con agitar sus alas un par de veces formo un tornado que al avanzar se fusiono con el ataque de el tigre, causando que ese potente ataque acabara con las vidas de sus oponentes. Kagome se elevo unos cuantos metros para quedar a la altura de sus amigos y con delicadeza acaricio a Tora de la cabeza - Lo hicieron muy bien - Sonrío - Dejen el resto en mis manos y en las de Sesshomaru ¡Vayan a ayudar a los demás! - Fue la ultima orden que dio antes de mirar a las bestias salir corriendo en dirección a los demás. Comenzó a descender de nueva cuenta y una vez sus pies tocaron el suelo observo una fuerte explosión proveniente de la batalla de Inuyasha, Ryunosuke y aunque pareciera extraño Sesshomaru. Abrió los ojos al ver que el polvo comenzaba a desaparecer y miro como Ryunosuke arrojaba una gran esfera negra hacia los hermanos quienes se pusieron en posición de ataque, se dieron una mirada rápida y atacaron al mismo tiempo.

Kaze no kizu! / Bakusaiga - Gritaron ambos peliblancos creando una inmensa explosión. Ryunosuke miro con asombro como tal poder se acercaba a el, estaba seguro que ni con todo el poder que tenía sería capaz de detener dicho ataque, por tanto sonrió con resignación y antes de que el ataque lo alcanzara grito unas palabras que alarmaron a la youkai, desvío la mirada hacia la esfera de Ryunosuke y ahogo un grito al ver que el ataque no había sido lanzado hacia los hermanos, si no que este iba dirigido hacia Sango, Miroku y...

-Miu... - Susurro con temor comenzando a volar lo mas rápido que podía, estaba a punto de llegar cuando alguien la derribo cambiando su dirección. Su espalda golpeó contra la pared del castillo y al caer al suelo escucho una fuerte detonación. Levanto la mirada con desesperación y los vio... Sus tres amigos se encontraban tirados en el piso inmóviles. Se toco el pecho al sentir un fuerte dolor y cerro los ojos dejando caer un par de lagrimas.

-Es una lastima que las cosas terminaran así ¿No te parece mi ángel? - Pronunció Taishi con indiferencia a unos cuantos metros de distancia de la youkai. Kagome rechino sus dientes con enojo al escuchar la voz del youkai y en cuanto sus ojos se abrieron dejo mostrar el color rojizo que sus ojos habían tomado. Se levanto con cuidado y sintió la presencia de Sesshomaru situarse a lado de ella, mientras que del lado donde se encontraba su enemigo observaba atacar a un furioso Inuyasha al kyuketsuki, quien al sentir al hanyo de un solo manotazo lo mando a volar directo a un árbol perdiendo el conocimiento -¡Oh! ¡Lo siento! ¿Acaso estas molesta mi Ángel? - Se atrevió a preguntar al ver que el entrecejo de Kagome se acentúo mas después de golpear al hanyo. Sin dejar que la youkai respondiera alguien mas se situó a su lado y como si supiera que hacer alzo su arco y disparo una flecha.

Kagome al mirar a aquella persona disparar una flecha que no iba dirigida a ella si no a Sesshomaru, por acto reflejo se coloco enfrente de su señor y recibió la flecha en el hombro.

-¡Mujer! - La llamo Sesshomaru con preocupación. Gruño y miro con furia a sus adversarios. Dio un paso hacia enfrente dispuesto a matarlos, pero una mano se poso en su pecho deteniendo su andar.

-¿Sabes que Taishi? - Hablo por fin la youkai con gran seriedad en su rostro - Yo puedo soportar cualquier cosa - Se sacó la flecha de un solo movimiento - Pero que te atrevas a lastimar a mis amigos o a Sesshomaru ¡NI SIQUIERA SUEÑES QUE ESTA VEZ TE PERDONARE! - Arrojo la flecha, para después avanzar a atacar. Taishi sonrió al ver que Kagome se acercaba, pero tal fue su sorpresa al ver que la daiyokai se había desviado y a quien había mandado a volar de una patada había sido a quien se encontraba a su lado. Cuando regreso la mirada se encontró con tremendo puño en su cara por parte del príncipe del oeste y fue entonces que comenzaron a pelear.

En cuanto la persona que se había osado a apuntar a su pareja cayo al suelo después de recibir su patada, Kagome espero con paciencia esperando que se levantara.

-¡En verdad no aprendes! ¿Cierto? - Comento Kagome al ver como aquella persona comenzaba a levantarse - Pensé que te había quedado claro que si te metes con las personas que quiero no puedes salir como si nada - Comenzó a caminar hasta su enemiga - Sin embargo...Kykio, esta vez me asegurare que te quedes de una buena vez en el infierno ¡Maldita perra! - - Se lanzo de nuevo hacia ella, pero antes de llegar una poderosa barrera la hizo rebotar, frunció el ceño y cayo al piso elegantemente mirando con molestia a la miko.

-¡Sorprendida! - Dijo Kykio con una sonrisa - Como podrás ver esta vez Taishi no solo me revivió de nueva cuenta, si no que me hizo la mas poderosa de todas las sacerdotisas que hayan existido ¡Esta vez te matare! - Apunto y disparo una flecha que apenas y pudo esquivar Kagome.

-¡Bien! - Hablo Kagome limpiando un hilo de sangre que escurría por su mejilla al haberla rozado la flecha - ¡Es mas interesante de esta manera! - Sonrió la princesa comenzando a cambiar su aspecto. Su pelo se ondulo completamente dejando en las puntas un ligero color rosado, sus ojos se mantuvieron de un rojo intenso y su traje paso a ser azul a un negro brillante. Sin decir una palabra mas desapareció de la vista de Kykio y en unos cuantos segundos apareció tras ella ahorcándola con la Nawa. Kykio se sorprendió pero al instante actuó dando un fuerte codazo en el estomago de Kagome para después con sus tekkokagi* hacerla retroceder. Kagome soltó su arma con una sonrisa y sin pensarlo se lanzo de nuevo a Kykio. Ambas comenzaron a lanzarse golpes por todos lados, algunas veces acertaban otras simplemente lo esquivaban, ciertamente era una pelea muy reñida. Después de que ambas chocaran sus puños se separaron levemente y Kykio fue la primera en aprovechar para atacar.

Mizu kyutai! - Grito la sacerdotisa dirigiendo una esfera de agua hacia su enemiga. Kagome alzo una de sus manos y también se dispuso a contraatacar.

-Phoenix - Pronuncio la daiyokai con tranquilidad. Al instante de su mano salio una ave fénix de fuego directamente hacia la esfera; Ambas energías chocaron y sus manipuladoras trataban de derribar a la otra.

-¿Que pasa Kagome? Creí que serias invencible con ambas perlas.

-¿Por que de repente todos están interesados en mi fuerza? - Mostró una sonrisa socarrona la daiyokai.

-Creo que te subestime - La miro con odio - ¡No eres nada! - Aumento su poder causando que el ave de Kagome retrocediera.

-¡JA,JA,JA! - Kagome comenzó a reír - ¿Acaso conoces la palabra estrategia? -Comenzó hablar sin quitar su sonrisa - Lo único que Sesshomaru y yo hemos estado haciendo es probar todo su poder ¿En verdad creíste que estaba usando las dos perlas? Pobrecita - Esta vez su mirada se endureció - Solo he utilizado el poder de la perla de Shikon. Y ahora que he comprobado toda tu capacidad necesito que desaparezcas de mi vista - Movió lentamente la mano y el ave fénix duplico su tamaño devorando aquella esfera.

-¿Que es esto? - Cuestiono para si misma Kykio al ver como su esfera se esfumaba en un abrir y cerrar de ojos. Abrió los ojos con sorpresa al sentir un puñetazo en su mandíbula, sintió que Kagome la tomaba de la mano y al dar una vuelta completa la arrojaba directamente hasta su compañero Taishi.

-¡Que lastima me dan los dos! - Mencionó Kagome poniendo los pies de nuevo en la tierra junto con Sesshomaru que como siempre mostraba una actitud tranquila, lo único que podía notarse de diferente esta vez en el daiyokai era que sus ojos mostraban el mismo color que su hembra.

-¡MALDITOS! ¿COMO ES QUE...? - Alzo la voz Taishi al mismo tiempo que se levantaba totalmente ensangrentado.

-¡Jamás vas a poder sobrepasarnos insecto! - Interrumpió Sesshomaru caminado hasta el youkai - ¡No sabes cuanto tiempo he esperado por ser yo quien te de muerte! - Lo tomo de sus ropas haciendo que las marcas de su cara se volvieran mas purpuras.

-¡NO! - Se soltó del agarre de Sesshomaru y retrocedió - ¡JAMAS! ESCUCHENME BIEN ¡JAMAS SE VAN A DESHACER DE MI! - Comenzó a reír descontrolada-mente - ¡ANTES TE MATO! - Lanzó varias kunai* en dirección a Kagome. De inmediato Sesshomaru las intercepto en el camino y se tele transporto y con uso de sus garras comenzó a herir al youkai, después de eso saco su látigo y lo sujeto del cuello lanzandolo hacia su mujer quien lo recibió con un rodillazo en el plexo solar para enseguida con ambas manos darle un golpe en la espalda causando que cayera y formara un gran hoyo en la tierra. En cuanto Sesshomaru lanzo a aquel insecto a su mujer no pensó ni un instante en sujetar a la otra miko del cuello encajando sus garras y veneno en ella. Kykio trataba por todos los medios de librarse de su agarre pero no lo conseguía, por tanto en un momento de desesperación lo tomo de la muñeca e hizo que una descarga eléctrica lo quemara. Sin en cambio para su sorpresa el youkai no la soltó si no todo lo contrario apretó mas el agarre. Poco a poco comenzaba a perder la conciencia y entonces decidió hacer un último intento. Alzo una de sus manos apuntando a una rama que se encontraba tirada a unos cuantos pasos de donde se encontraban y de inmediato la hizo flotar apuntando a el punto débil del príncipe del Oeste. Sesshomaru se dio cuenta enseguida de las intenciones de Kykio y la soltó al ver que su mujer seguía ocupada golpeando cruelmente al kyuketsuki.

Kagome se sorprendió como de un momento apareció Sesshomaru frente a ella y tomaba la rama que iba dirigida a ella con facilidad. Ambos se colocaron espalda contra espalda al ver que tanto Kykio como Taishi habían invocado el hechizo de clonacion.

-¿Que piensas amor? ¿Quieres divertirte un rato? - levanto la voz Kagome sin perder de vista a los clones de Taishi y Kykio.

-Estoy cansado de jugar mujer - Respondió Sesshomaru frunciendo el ceño.

-¡Esta bien! - Sonrió la youkai - ¡Terminemos el juego ahora! - De un momento a otro todo el lugar comenzó a cimbrar, el aire tomo una fuerza increíble y la energía que desprendía la pareja se hacia cada vez mas fuerte. Sesshomaru empezó a perder su forma humanoide para ser remplazada por su verdadera forma, mientras que el vestuario de Kagome era remplazado por un vestido de mangas largas de encaje, largo con una abertura en la pierna derecha, zapatos de tacón negros al igual que el vestido y para finalizar su cabello se volvió completamente negro. Fue entonces que ambos bandos comenzaron a atacar, la ventaja la llevaban Sesshomaru y Kagome que con elegancia y sin ninguna dificultad acababan con los clones de Kykio y Taishi, además de que ambos se apoyaban y cuidaban sus espaldas. Cuando Sesshomaru se dio cuenta quien era el verdadero Taishi se abalanzo con violencia hacia el causando heridas de gravedad, lo mismo paso con Kagome quien de su mano comenzó a dispara pequeños fragmentos de hielo que arremetían sin piedad en el cuerpo de la miko. Cayo al suelo pesadamente comenzando a pintar el suelo de rojo, camino hasta ella y coloco su zapato en la cara de Kykio.

-Esta vez no abra nadie que vuelva a revivirte.

-Tal vez tengas razón - Dejo salir una pequeña sonrisa Kykio - Pero te aseguro que ninguna de las dos saldrá con vida - Rompió a carcajadas.

-¡Cierra la boca! - Menciono Kagome con enojo enterrando con dureza su tacón en la cabeza de la miko.

Mientras que con Sesshomaru las cosas no parecían tan diferentes era obvio que el perro solo lo estaba haciendo sufrir, quería alargar la agonía de ese bastardo por todas las cosas y daños que había causado. Lo tomo con su hocico y agito la cabeza un par de veces para después arrojarlo, coloco una de sus pesadas patas en el cuerpo de este y apunto de darle el último golpe escucho su odiosa voz.

-Si...fuera tu yo...yo no haría eso - Tocio dejando escapar una gran cantidad de sangre - ¿En verdad estas seguro que Kagome rompió con el vinculo? - Sonrió el youkai al ver retroceder la pata del príncipe del Oeste quién solo gruño ante el comentario - ¿Por que no lo ves por ti mismo?

Sesshomaru estaba encabronado de escuchar toda esa sarta de tonterías ¡No mas! ¡Lo mataría! - Levanto la pata dispuesto a callar esa boca que lo único que sabia hacer era molestarlo cada vez que soltaba palabras.

-¿Que demonios? - Pensó el daiyokai deteniéndose a milímetros de la cabeza del youkai al escuchar toser a su hembra. Giro la cabeza y la observo de rodillas en el suelo con la cabeza gacha. Sin perder tiempo regreso a su forma humanoide y se tele transporto enfrente de ella.

-Mujer, ¿Que te pasa? ¿Estas herida? - La tomo de los hombros.

-No es nada Sesshomaru - Giro Kagome limpiando con el dorso un pequeño rastro de sangre - Por favor no te preocupes por mi y... - Paro al ver que Taishi se acercaba con velocidad al príncipe del oeste - ¡Sesshomaru! - Grito Kagome avisando a este del ataque. Sesshomaru una vez mas hizo lo propio y esquivo el ataque para después dejar a su mujer recargada en un árbol. Miro con furia al youkai y saco su látigo y lo pesco del cuello.

-¿Acaso no te ha quedado claro que si me pones una mano encima NUESTRA MUJERCITA saldrá herida? - Se burlo Taishi - ¡AHH! ¿No me crees? - Con una de sus garras se hizo un corte en el antebrazo - Mira por ti mismo - Sesshomaru trato con todas sus fuerzas negarse a hacer lo que ese infeliz le pedía pero la curiosidad por saber si con un golpe lastimaría a Kagome lo hizo girarse a ver a su mujer, quien enseguida cubrió la herida que tenia en el antebrazo al ver su mirada ¡Era imposible! Con ese pensamiento giro su mirada al youkai y con toda su furia recorriendo su cuerpo no le quedo de otra mas que comenzar a soportar los golpes y ataques que recibía sin poder hacer nada. Apretó los ojos con rabia al escuchar los gritos desesperados de su mujer, también podía escuchar los gritos de su padre y los demás que se encontraban fuera de la barrera que su mujer había formado cuando utilizo las dos perlas. De todas formas no serviría de mucho, inclusive si ellos pudieran entrar,el de ninguna manera permitiría que lastimaran al youkai por que hacer eso significaría dañar a Kagome y eso jamas lo permitiría. Muchas cosas comenzaban a pasar por su cabeza ¿Acaso su vida terminaría así? ¿Que pasaría con Kagome y sus cachorros? Ciertamente la idea de morir protegiendo a su hembra no le molestaba para nada, pero el saber que al morir ese bastardo seguiría con vida le mortificaba y mucho. Salio de su ensimismamiento cuando observo como como Taishi lo tomaba del cuello y con una sonrisa de triunfo con la mano que tenía libre materializaba una espada.

-¡No te preocupes Sesshomaru, te prometo que yo cuidare de Kagome y de tus cachorros! ¡Los amare como si fuera su verdadero padre! - Rompió a carcajadas - Ahora... ¡Esfúmate! - Grito tomando vuelo dirigiendo la espada hacia el pecho del youkai. Al faltar unos cuantos milímetros para atravesar su pecho se detuvo y dejo caer la espada con asombro, bajo su mirada y comenzó a ver como su vestimenta comenzaba a empaparse de sangre. Giro su cabeza y observo como Kagome sacaba la espada de su pecho con dolor - ¿Por que...? - De su boca comenzó a brotar sangre.

-Por que... Yo si se amar - Escucho decir a la youkai que poco a poco comenzaba a perder las fuerzas de sus piernas - Sin embargo te puedo asegurar que ni en la muerte estaremos juntos - Sonrió con tristeza al momento que se quedaba de rodillas al escuchar la duras palabras de la youkai ¿Tenia razón?¿ Ni siquiera en su muerte podría estar con aquella mujer que tanto amo? ¡Que ironía! El creo el vinculo con ella para protegerse del lord de estas tierras y por su estupidez el mismo había dado pie a su muerte ¿Y todo por que? Por que la mujer que mas amaba decidió morir por otro ¿Acaso el en verdad estuvo equivocado? ¿desde cuando había tomado la decisión de irse por un mal camino? ¿Hubiera sido posible que si el no hubiera elegido ese mal camino su Ángel lo habría amado? Sonrió al ver la realidad. De cualquier manera ya no importaba, el se iría amandola y aunque le doliera en el alma sabía que ella lo haria amando a Sesshomaru. Definitivamente ese seria su castigo y para el ¡Era lo peor! que le pudo haber pasado, por que para el siempre fue y sería su Ángel la primera y única mujer que al conocerlo no lo juzgo, al contrario, lo ayudo y le regalo la sonrisa mas cálida y hermosa que jamas había visto. Enfoco su mirada en ella y se dejo caer, al menos quería que lo ultimo que sus ojos visualizaran fuera ella-Te amo...Mi Ángel - Fue lo ultimo que menciono antes de convertirse en polvo.

CONTINUARA...

Kunai: El kunai es un tipo de arma similar a una punta de lanza.

Tekkokagi: El tekkokagi se convierte en las garras del ninja siendo una una arma efectiva en el combate corta, ya que era sorpresivo. Se compone de una manopla con tres o cuatro laminas de acero a las cuales se les sacaba filo.