CAPITULO 41.
En cuanto Sesshomaru observo que aquel tipo que se hacía llamar Taishi desapareció, se dirigió de inmediato a lado de su mujer. La acuno en sus brazos y una vez observo la cantidad de sangre que no parecía detenerse, pensó que no había forma de perder el tiempo.
-Aguanta un poco más - Susurro dispuesto a levantarla para llevarla al castillo y la auxiliaran lo antes posible. Sin embargo una mano lo detuvo.
-Esta bien - Menciono con dificultad la daiyokai - Solo déjame quedarme unos momentos así. Se siente muy bien - Sonrió Kagome acercándose mas al cuerpo del príncipe. Sesshomaru por su parte comenzó a temerse lo peor. Un miedo comenzó a crecer dentro de su pecho y la estrujo con fuerza, su respiración comenzó a ser irregular y comenzaba a sentir como el frío calaba sus huesos - Sesshomaru - Dio un leve respingo cuando escucho la voz de su mujer. Se aparto un poco para mirarla y sintió por primera vez unas enormes ganas de llorar - Eres lo mejor que me ha pasado - Kagome lo miro con infinita ternura, mientras que de sus ojos unas lágrimas salían - Gracias por hacerme la mujer mas feliz y por darme la dicha de ser madre.
-Por favor...No digas mas - Menciono lastimeramente el príncipe del Oeste - Todo va... - Se detuvo al sentir un nudo en la garganta - Vas a estar bien - La tomo de la mejilla y le sonrió sin importarle que los demás vieran esa faceta que solo su Kagome conocía.
-¡Lo siento tanto! - La daiyokai rompió en llanto y ambos entrelazaron sus manos - ¡Por favor perdóname Sesshomaru! - Esas palabras desarmaron al youkai y al igual que ella comenzó a derramar unas cuantas lágrimas. Sesshomaru se alarmo cuando su mujer comenzó a toser y soltar un poco de sangre.
-¡Kagome! - Grito totalmente aterrorizado.
-Sesshomaru - Una vez mas hablo Kagome, pero esta vez su respirar era mas dificultoso - Cuida de nuestros hijos ¿Si? - Trato de sonreír, pero sus fuerzas comenzaban a fallar con cada segundo que pasaba.
-¡Por favor mujer no me dejes! - Dijo el youkai atrayendo a su mujer en un fuerte abrazo, mientras las lágrimas no dejaban de salir - ¡Te amo tanto! - Susurro con toda sinceridad a su oído. Se alejo de nueva cuenta un poco cuando sintió que Kagome se reía.
-Estoy muy feliz - Sonrío amplia-mente la youkai, aunque las lagrimas no dejaban de brotar de sus ojos - Es la primera vez que me dices que me amas enfrente de tantos testigos - Ante esas palabras Sesshomaru no pudo mas que corresponderle esa sonrisa - Yo también te amo con toda mi alma mi amor - Se acerco a el reuniendo todas las fuerzas que le quedaban y con una dulce caricia deposito un suave pero cálido beso en sus labios haciéndole saber lo mucho que lo amaba. Se aparto y le sonrió como nunca - Te amo - Fueron sus ultimas palabras antes de darle el ultimo latido de su corazón a Sesshomaru.
-Kagome - Hablo con miedo el youkai al momento que la agitaba un poco - ¡Mujer! - La agito con mas fuerza - ¡No! ¡No! ¡No te vayas! - Grito abrazando con fuerza el cuerpo de su amada -¿Que voy a hacer sin ti? - Susurro dejando caer su cabeza en la de ella. Dolía, dolía tanto que sentía que en cualquier momento el también moriría ¿Por que? ¿Por que? El destino se la había quitado de esa manera. Después de todo lo que pasaron ¿En verdad era ese su final? Después de tanto esfuerzo que le tomo el darse cuenta que si podía enamorarse ¡Que ella lo enamoro! Después de dejar atrás su estúpido orgullo y sus creencias como daiyokai ¡Se la quitaban así sin mas! Y no solo a él a sus cachorros ¿Que sería de ellos sin el amor,coraje, bondad y todas las tantas virtudes que lo habían atrapado de Kagome? ¿Sería capaz de cumplir con el papel de padre sin ella? Lloro con mas fuerza y dolor al darse cuenta que esa cruel pesadilla era su realidad en esos momentos. Una vida sin su amada Kagome.
X-X-X
9 años después...
-¡Niños no jueguen de esa manera! ¿Que clase de juego es solo pelear? - Se quejo Miu frunciendo el ceño al mirar como los niños "jugaban"
-¡Bah! Ya deja de quejarte, ¿Que esperabas? No son niños como los de Sango y Miroku - Dijo Inuyasha tomando asiento en el verde pasto.
-¡Esto es tu culpa Inuyasha! - Le señalo Miu - ¿Cuando entenderás que Tsukasa y Yumiko van mas allá de nuestra propia lógica como youkais?
-Ya lo se, ya lo se - Suspiro - No lo hago por eso. Se que ellos tienen un nivel de otro mundo, pero aún así no quiero que nuestros cachorros puedan morir en una pelea como... -Se detuvo al recordar a su amiga.
-Como la princesa ¿Cierto? - Inuyasha solo asintió y miro el cielo.
-Aún hay veces en las que me cuesta creer que ya no esta con nosotros. ¡Esa tonta! No puedo creer que nos haya ocultado algo tan importante.
-Lo siento mucho.
-No es tu culpa, ¿Cuantas veces tengo que repetirlo? Después de todo ella fue quién te ordeno que no hablaras.
-Aún así - Sonrió con tristeza la youkai - Es algo que siempre voy a lamentar. Si yo los hubiera escuchado ella... - Se detuvo al sentir unas lágrimas caer -¡no hubiera gastado tanta energía en protegerme a mi y a sus cachorros y tal vez...!
-¡Basta! - La sujeto Inuyasha de los hombros - Las cosas no hubieran sido diferentes. Ella ya había gastado suficiente energía para proteger a sus cachorros, y si le agregamos que también utilizo energía para desaparecer por unas horas el vinculo. Era imposible que lo hiciera ella sola. Es por eso que menciono que las cosas hubieran sido diferentes si ella nos hubiera contado ese detalle, así pudimos haber hecho hasta lo imposible por acabar primero con Taishi.
-Ella tenía miedo de que Sesshomaru se enterara. Temía que le prohibiera el luchar si se enteraba de su condición.
-Es por eso que Sesshomaru no ha sido capaz de superarlo y siendo realistas no creo que nunca lo supere.
-Si tienes razón - Suspiro la youkai situándose a lado de su amado - Aún recuerdo su mirada y su comportamiento aquel día. Estaba destrozado...Me dio tanta tristeza verlo en ese estado. Jamás creí ver al orgulloso príncipe Sesshomaru llorar como un bebe.
-Y no creo que volvamos a verlo. Dudo mucho que el vuelva a tomar a alguien mas como su pareja. Inclusive el imbécil de Tora no ha vuelto a ser el mismo- Dijo Inuyasha con una mirada melancólica.
-Aún así pienso que Kagome le dio la mayor prueba de su amor, aparte de Tsukasa y Yumiko. Ella sacrifico su propia vida por el hombre que amaba - Sonrió - Y sobre Tora, bueno el también la amaba y a pesar de que sabía que Kagome jamás lo aceptaría. El se conformaba y era feliz sabiendo que ella lo era.
-Si, supongo - menciono el hanyo - ¡En fin! - Se levanto y extendió su mano a Miu - Hay que darnos prisa o llegaremos tarde.
-Tienes razón - Contesto Miu tomando la mano de Inuyasha.
X-X-X
-¿Estas seguro Sesshomaru? - Cuestiono Inu-no-Taisho con un deje de preocupación.
-Es lo que ellos quieren, no puedo prohibírselos - Respondió con los brazos cruzados.
-¿Que sucede? - Una tercera voz hizo acto de aparición en un lugar bastante conocido para los presentes - ¿Estas interfiriendo de nuevo? - Pregunto una vez mas aquella peliplateada con una mirada bastante fría.
-¿A quien le estas hablando así mocosa? - Frunció el ceño el general perro ante la insolencia de la niña de 9 años. Sin embargo la niña en vez de responderle lo miro de arriba hacía abajo y le dio la espalda ignorándolo completamente - Esta mocosa insolente - Susurro el general con una vena en la cabeza.
-¿Nos vamos? - Pregunto la niña cruzada de brazos mirando a Sesshomaru.
-¿En donde esta Tsukasa? - Esta vez fue el turno de hablar del daiyokai.
-Comportándose como un imbécil como de costumbre.
-¡No hables así de tu hermano! - Grito Inu-no-Taisho - El si sabe ser educado - Sonrío como si hubiera ganado la guerra.
-¡Mhp! - Se giro Yumiko - Es ridículo despedirse de alguien cuando se va a volver. Ya veo de quien saco ese comportamiento tan patético.
-¡Niña!... - Levanto la voz el general perro dispuesto a disciplinar a su nieta.
-¡Perdonen la tardanza! - Interrumpió un emocionado Tsukasa - El tío Inuyasha y la tía Miu no llegaban - Explico.
-¿Tío? - Pregunto con una mueca poco amigable Yumiko.
-Youkai completo o no sigue siendo hermano de mi padre ¿No es así? - Miro a Sesshomaru.
-Andando - Fue la única respuesta que obtuvo Tsukasa de su padre.
-Abuelo nos vemos en unos días - Hizo una leve reverencia - Cuide su salud - Sonrío antes de seguir a su padre y hermana.
-Este nieto mio, aveces se le olvida que los inu-youkais como yo, no nos enfermamos - Menciono entre dientes con una gota en su cabeza - ¡Feliz aniversario de nacimiento! - Grito antes de perderlos de vista.
X-X-X
Futuro (Época actual)
-El olor a humano esta por todos lados - Se quejo Yumiko recién salieron del pozo.
-Es cierto...Y al perecer el aire no es tan puro como en nuestro hogar - Comento Tsukasa respaldando la observación de su hermana.
-Si se concentran bien podrán apreciar los pocos que quedan de nuestra especie - Dijo Sesshomaru esperando sus hijos hicieran lo que les pedía. El era muy consiente de las grandes habilidades que poseían sus hijos, al igual que su madre eran capaces de manejar tanto el poder espiritual como el poder demoníaco. Lo único que los hacía diferentes era que ninguno de ellos había heredado su cualidad de convertirse en una bestia, todo lo contrario. Ellos necesitaban alimentarse de sangre igual que Kagome, por lo tanto permitía que entre ellos se alimentaran hasta que cumplieran la edad para buscar a alguien adecuado de quien se alimentaran. Salió de sus pensamientos cuando escucho que como había predicho sus cachorros habían sido capaces de percibir los youkis de los youkais que habitaban en esa época. Comenzó a caminar hacía afuera y cuando miro a su alrededor no pudo evitar que una oleada de recuerdos lo golpeara. Al parecer ahora entendía por que su padre le había preguntado si estaba seguro de ir, pero aunque hubiese sido posible el negarse era algo que sus cachorros deseaban desde su aniversario no.5 y como regalo por sus 9años le habían pedido que los llevara a conocer lo que una vez fue el hogar de su madre. Claro que nada de esto estaría pasando si tanto Inuyasha, su mujer y los humanos hubieran permanecido con la boca cerrada, inclusive su propio padre los llenaban de historias acerca de todo lo que su mujer hacía. No es que le molestara al fin de cuentas sus cachorros tenían el derecho de saber de su mujer y ya que el no era muy bueno para contarles acerca de ella, los demás se encargaban de explicarles con lujo de detalle lo que ellos querían saber. Pero a el le dolía...le dolía recordarla como el día en que se fue para siempre, por que la extrañaba, y mucho. Pero también se reprochaba lo idiota que había sido al no enterarse de lo que planeaba su mujer, si el se hubiese enterado de lo que ella planeaba aquel día tal vez y estaría compartiendo este hermoso día con el y sus pequeños. Sin embargo había fallado a su promesa de protegerla ¡y no solo eso! Se arrepentía una y mil veces el no decirle cuanto la amaba cada día que amanecía a su lado.
-¿Padre estas bien? - Pregunto una preocupada Yumiko. Sesshomaru sonrió y le acaricio la cabeza. Tenía que agradecer que a pesar de que su hermosa hija tenía un carácter demasiado parecido al de el. Había heredado de Kagome el expresar sus verdaderos sentimientos a las personas que amaba y cuando la situación lo a meritaba.
-¡Vamos! - Les indico el príncipe del Oeste comenzando a retomar el camino. Se detuvo cuando quedo frente a la puerta de la casa. Dio un discreto suspiro y abrió la puerta. Sin embargo al dar unos cuantos pasos se detuvo en seco cuando sintió una presencia dentro de la casa. Entre-cerro levemente los ojos inspeccionando el lugar y sin esperárselo a penas si esquivo una flecha. Como sus hijos no estaban a costumbrados a ese tipo de recibimiento y menos en un lugar desconocido para ambos se pusieron en posición de ataque y antes de que los detuviera los niños ya se encontraban atacando. Tsukasa creo una kekai para evitar que las flechas que eran lanzadas los lastimaran y una vez se detuvieron Yumiko aprovecho para lanzarse a su contrincante mandándolo al suelo. Sesshomaru aseguro la victoria para sus cachorros y se acerco lentamente sabiendo que sus hijos no pensaban hacerle daño a su oponente. No obstante se sorprendió cuando su hija de un segundo a otro se encontraba abajo de su oponente. Tsukasa como buen hermano se apresuro a sacar un látigo color azul.
-¡No! - Se apresuro a decir Sesshomaru, pero fue demasiado tarde Tsukasa había lanzado su ataque por lo tanto Sesshomaru se coloco en medio para recibir dicho ataque. No es que le importara era un simple humano, pero no era conveniente hacer un baño de sangre en un mundo que no era igual que el suyo. Además de que a su mujer no le hubiera agradado para nada que lastimaran a alguien que tal vez por temor había atacado primero. Una vez mas como desde que piso el futuro salió de su ensimismamiento cuando se dio cuanta que el ataque de su hijo no llegaba. Quito las brazos de su cara y se sorprendió enormemente al verse envuelto en una kekai muy extraña. Miro a ver a Tsukasa creyendo que el había sido el causante, pero cuando lo miro y vio su rostro sorprendido se dio cuenta que no era así, por lógica giro esta vez para mirar a Yumiko y al igual que su hijo, ella también se encontraba sorprendida. Entonces solo quedaba un único responsable... El niño que se encontraba encima de su hija.
-¿Quienes son ustedes? - Pregunto aquel niño sin dejarse ver el rostro, ya que la capucha de su sudadera le cubría el rostro - O debería preguntar ¿Que son?
-¿Quien eres tu? - Señalo Tsukasa al niño - Bueno antes de que me respondas ¿Podrías quitarte de encima? Es mi hermana la que aún esta abajo de ti.
-¿Por que debería? ¡Ella me ataco! - Ante las palabras del niño Sesshomaru levanto su mano y con sus garras rompió la barrera.
-No te haremos daño - Dijo Sesshomaru mirando con curiosidad al niño.
-¡No estoy tan seguro de eso! - Espeto el chico.
-Tsukasa, Yumiko - Llamó Sesshomaru a sus hijos para darle un poco de confianza a aquel humano. Enseguida los niños se colocaron a su lado mirando atentos al igual que el a aquel niño.
-¿Vives aquí? - Pregunto Sesshomaru.
-Primero respondan ustedes - Los señalo el niño - ¿Quienes son?
-¡Tsk! Insolente - Chisto Yumiko cruzando sus brazos.
-Conocíamos al antiguo dueño - Respondió con simpleza el daiyokai.
-¿Al antiguo dueño? - pregunto el niño con desconfianza - Este templo siempre a permanecido a la familia Higurashi - Ante su respuesta Sesshomaru alzo una ceja.
-¿Entonces quien eres tu? - Pregunto Sesshomaru.
-No es de su incumbencia ¿Por que tengo que responder a personas extrañas que entraron a mi casa como vil ladrones, me atacan y cada vez que hago una pregunta me dan la vuelta con otra? Si no hubiera visto lo que son capaces de hacer hace un momento. ¡Ya habría llamado a la policía!
-Entonces si vives aquí - Comento Tsukasa con una sonrisa. El chico solo se callo analizando su error.
-Mierda - Mascullo entre dientes. Sesshomaru solo lo miro con gran curiosidad ¿Que hacía un niño en la casa de su mujer? Le parecía muy sospechoso. ¿Podría ser un familiar o alguien que conoció a Kagome? Por que lo que le quedaba claro es que no era un niño tan normal, como la mayoría de los humanos. ¿Quién era?...
Continuara...
