Mientras Christophe preparaba el desayuno, Viktor llevó a Yuuri de regreso a su habitación, para recuperar el llavero de cerdito. Pero, al posar sus ojos sobre las hojas que los padres de Yuuri habían escrito, decidió que era justo que al menos hablar en ese momento con el bebé al respecto. Así, pues, se sentó en el filo de la cama, junto al buró sobre el cual la lámpara de noche, la alarma, su teléfono celular, un pequeño libro y el par de papeles doblados descansaban. Sentando nuevamente a Yuuri sobre sus piernas, Viktor lo sujetó con un solo brazo y tomó las hojas blancas con la mano del restante, colocándolas frente a él y a Yuuri.

—Solo tienes tres meses de edad, por lo que todavía no puedes leer pero no debes preocuparte al respecto, Yuuri, aprenderás antes de que te des cuenta —aseguró el platinado—, aquí dice: Estimado desconocido, mi familia y yo le rogamos enca– —se detuvo de pronto, siendo golpeado por su propia estupidez. ¿Realmente estaba leyendo la carta de abandono a la víctima del mismo?, ¿era así de idiota? Pasando velozmente la primera hoja, Viktor tuvo frente así la letra de lo que suponía era una canción de cuna. Eso estaba bien, ¿verdad? Dio una rápida leída a la letra y decidió que sí, que una sencilla canción no podía hacer daño a nadie.
Como no la conocía, buscó la melodía en internet y, tras escucharla un par de veces con audífonos de por medio, se aclaró la garganta y entonó:

Un canario canta
Una canción de cuna,
¡Duerme, duerme,
Duerme, niño!

Arriba de la cuna,
Los nísperos balancean,
¡Duerme, duerme,
Duerme, niño!

Una ardilla mece la cuna
Por su cuerda,
¡Duerme, duerme,
Duerme, niño!

Letra sencilla, fácil de recordar y de cantar, se encontró meciendo la cabeza y a Yuuri con sus manos mientras desenroscaba la letra y la repetía toda por segunda vez, riendo con suavidad al constatar que Yuuri había caído dormido al finalizar, solo para que medio minuto más tarde Christophe anunciara que el desayuno estaba listo y podían acercarse a la cocina de una vez.

Viktor quizá acababa de descubrir un método para hacer dormir al bebé y tendría la oportunidad perfecta de volver a probarla en unas horas.

El día apenas comenzaba y ya estaba resultando ser muy bueno.