Viktor soltó un gemido de gusto.

¡Chris cocinaba taaan bien! Le daba envidia de la sana, aunque la única razón por la que Nikiforov no era bueno era porque no se ponía a ello, prefiriendo emplear su tiempo libre en actividades más mundanas como ver películas o series en Netflix, leer algún libro con portada interesante, escuchar música, clásica en su mayoría, y un largo etcétera que no venía a cuento.

—Me alegra que te guste —Chris se encargaba de distraer a Yuuri con el llavero de cerdito, meciéndolo frente al rostro regordete del bebé, que reía tratando de atrapar la cabeza del animalito que hacía las veces de péndulo involuntario—, igual me alegra que a Yuuri le gustara la leche —porque el bebé había sido el primero en comer de mano de Viktor, mientras Chris desayunaba para después poder tomar el papel de su mejor amigo, como ocurría en aquel momento—, vaya que le gusta este llavero, Viktor.

—Me doy cuenta —asintió el platinado—, le gusta el cerdito porque también es uno, ya viste cómo acabó con las onzas que preparaste en cuestión de nada.

—Cerdito Yuuri —probó decir Christophe, frunciendo levemente el ceño.

—Cerdito —repuso Viktor luego de tragar un pedazo de su última tostada junto con huevos revueltos—, solo cerdito.

Giacometti asintió, conforme.

—Hey, cerdito —le llamó, siendo ignorado por entero. Detuvo entonces el movimiento del llavero y lo ocultó dentro de su mano—. Cerdito —repitió, sonriendo cuando la mirada confusa color tierra se elevó en su dirección—, cerdito —dijo una vez más, contento.

—Yuuri —Viktor acababa de terminar su desayuno y estiraba sus manos hacia el pequeño—, ¿quieres venir con papá, cerdito?

Yuuri intercaló su mirada oscura entre las claras del par de hombres, decantándose por el de cabello largo con el que podría volver a jugar eventualmente. Estiró del mismo modo sus manitas, mucho más cortas y pequeñas, hacia Viktor.

Gagah —pronunció—, gagah cihto —agregó, decidido.

—Sí, así es —asintió Viktor, poniéndose de pie y acercándose a su pronto-a-ser hijo—, papá quiere mucho a su pequeño cerdito.

Yuuri rio y se dejó cargar.