Mila gruñó, apagó su celular y lo arrojó sobre la cama, luego de sentarse sobre la misma con expresión frustrada.
Viktor y Chris compartieron una mirada mientras que Yuuri y Makkachin hacían lo propio.
—Se alegran —por poco escupió la pelirroja—, mamá escribió que siempre nos vio futuro mientras que papá quiere hablar con su yerno al volver de viaje —bufó—, nos mandan sus felicitaciones y buenos deseos.
—¡Beo deoh! —chilló Yuuri cuando el total silencio lo fastidió—, ¡deoh! —enterró una mano en el pelaje del caniche y tiró del mismo, Makkachin no se inmutó—, ¡hya!
Mila se dedicó a mirar largo y tendido a bebé Yuuri, sonriendo.
—Voy a ser la mejor madre que un niño pueda tener —declaró en voz alta, decidida.
—Y yo el mejor padre —dio un paso hacia adelante Viktor, contagiado por la solemnidad de la chica.
—Ustedes serán los mejores padres peor vestidos si no empiezan a arreglarse ya —les avisó Chris—, ¡son las tres y media de la tarde!
