Georgi se presentó en el departamento de Viktor apenas dos minutos después de que Mila cerró la regadera, maletín en mano y con rostro serio.

Sin embargo, apenas y estaba saludando a Christophe cuando escuchó a Yuuri bebé y se abalanzó a hacerle mimos, toda su perfecta máscara de profesionalidad yéndose por el caño.

—Awwwwww —ante la oscura mirada curiosa, Georgi sonreía con los ojos brillantes—, qué bonito bebéeeeee —le ofreció un dedo al pequeño, que no dudó en atrapar con su manita rechoncha, balbuceando de paso—, bonitooooo.

—Más que bonito —Georgi elevó su mirada azulada, del mismo modo en que Chris movió la verdosa propia, hacia la persona dueña de aquella voz.

—Viktor —pronunció el recién llegado con asombro, las cejas bien enarcadas.

—Georgi —sonrió el platinado, extendiendo los brazos a los costados y avanzando un par de pasos—, me alegra que estés aquí. ¿Cómo me veo?

Chris observó al pelinegro mover la mirada entre su mejor amigo, el bebé y él mismo, con labios temblorosos y la mirada clara cristalizándose.

Oh no pensaron a la vez tardíamente rubio y platinado.

—¡Te ves asombroso! —se soltó a llorar Popovich, emocionado—, ¡absolutamente asombroso!,¡vas a casarte!, ¡con Mila!

Ante tal despliegue de sentimentalismo inesperado, Yuuri bebé se vio contagiado y empezó a lloriquear igual, siendo abrazado por el recién llegado y aferrándose a la camisa del mismo con toda la fuerza que sus manitas y la posición le permitieron.

—Ah —suspiró Viktor—, al menos a mi hijo le agrada Georgi...

—¿¡Tu hijo?! —chilló el mencionado.

Nikiforov sonrió mientras Giacometti se cubría el rostro con una mano.

Ups.