Para este capítulo me inspiró la canción Twilight Galaxy de Metric...

Para la segunda parte estoy esperando a que termine el Gaara Hiden. Sorry.

~WTK


Los personajes de esta historia pertenecen a la serie Naruto & Naruto Shippūden © Masashi Kishimoto

Capítulo 2.

- ¿Qué haces aquí? – preguntó una chica con tono divertido.

Shikamaru estaba tirado en la hierba, en lo alto de su colina favorita. Como siempre acostado bocarriba y con los brazos cruzados tras su cabeza.

- ¿No es evidente? Descansar – respondió él, antipático, entreabriendo un ojo. Pero al final no pudo evitar abrir los dos ojos. Aquella chica que había decidido ir a arruinarle la siesta era, ni más ni menos que, aquella que le había dado un beso en la frente cuando estaba llorando a mares cinco días antes. Al pobre Shikamaru todavía le rondaba la imagen de sus pechos asomando entre el vestido - ¿Y tú? – preguntó él con voz molesta.

- Te estaba buscando – admitió ella con las mejillas sonrosadas. Aquel comentario hizo que él también apartara la mirada y se pusiera medio colorado – Necesitaba hablar…

- ¿Y por qué tengo que ser yo? – dijo él sin dejar su actitud borde.

- ¡Shikamaru! ¿Eres mi amigo o no? – exclamó Temari indignada recordándole su promesa de días atrás.

- Oh… qué problemático… - pensaba él mientras se arrepentía de haberle dicho que él sería su amigo en Konoha – y bien… - dijo el pequeño Nara – ¿de qué querías hablar? Yo pensaba que ya te habrías ido a Sunagakure.

- Yo también lo creía pero parece que tenemos que quedarnos bastante más tiempo en Konoha – dijo ella sentándose a su lado con las piernas estiradas hacia delante. – Tenemos trabajo qué hacer.

Shikamaru escuchaba perezoso pero en unos segundos levantó su espalda del suelo y se quedó sentado a su lado. Sus piernas también estaban estiradas hacia delante pero abiertas para poder entretenerse arrancando hierba. Su espalda encorvada mostraba su desinterés por el tema.

- Parece que… Gaara va a ser el Kazekage… - murmuró Temari. Shikamaru de repente puso toda su atención en la conversación - Desde que Suna está sin Kazekage las cosas se han puesto tensas. Bueno, no es como si estuvieran relajadas en algún momento pero… ahora lo están más.

- ¿Y por eso estáis en Konoha? – preguntó el Nara.

- Sí…

No hizo falta que le preguntara nada más. La cara de preocupación de Temari era evidente a qué se debía.

- ¿Y tú que haces últimamente? – preguntó la kunoichi alegrando la cara.

- ¿Yo? – dijo él sorprendido porque alguien le preguntara por su vida – yo… es problemático… pero me han puesto a dar clases en la academia. Lo bueno es que el horario me permite acabar temprano y venir aquí a dormir la siesta.

- Quizás venga a molestarte de vez en cuando – dijo la rubia soltando una risita. Shikamaru, sonrojado, hizo una mueca.

- Será mejor que no lo hagas – dijo mirando hacia otro lado.

- Tranquiiiiilo… yo a veces también sólo quiero dormir – Temari se tumbó una mano por encima del rostro tapándose los ojos para que no le diera el sol. El Nara se sorprendió porque esperaba que la rubia fuera una completa molestia pero en lugar de eso se unió a su siesta. Shikamaru volvió a tumbarse pero se echó hacia un lado para no mirarla.

Al día siguiente, cuando Shikamaru terminó las clases de la academia. Como siempre, miró hacia todos lados para comprobar que nadie le siguiera y puso rumbo hacia su lugar de la siesta.

Cuando llevaba aproximadamente una hora descansando Temari apareció pero esta vez no dijo nada. Tan sólo se tumbó a su lado como el día anterior y durmió la siesta con él.

Pasaron unos tres días y los dos repitieron el mismo proceso. Apenas cruzaron palabra eso días.

Un día de tantos Shikamaru se sintió incómodo por la situación y, al salir de la academia, decidió irse a otro sitio a dormir la siesta.

No supo cómo pero en poco más de una hora ella lo había encontrado y estaba allí:

- Hoy no has ido a la colina – dijo ella con voz triste. Shikamaru se asustó por escuchar a alguien de repente en aquella azotea donde también solía dormir. Se levantó para quedarse sentado y la miró a la cara haciendo una mueca de disgusto. La rubia tenía un rostro muy triste y el corazón de Shikamaru se encogió. La cara de Temari era tan triste que Shikamaru no pudo mantener su cara de disgusto. Al revés, la cambió para poner cara de sentirse como la mierda por andar huyendo.

- A veces también duermo aquí – dijo él como si no tuviera importancia el hecho de que no fuera a la colina como siempre y no le hubiera dicho nada a Temari. Pensó en quejarse y llamarla acosadora o algo así pero realmente no quería herir sus sentimientos. Sabía que ella se sentía sola y sólo necesitaba compañía. – Es un poco más incómodo pero puedes sentarte aquí… - le ofreció tratando de ser amable, poniendo la mano en el asiento donde él estaba, a su derecha indicándole que fuera allí.

- No… da igual, mejor me voy a tomar un té – dijo ella sin cambiar su expresión facial. Shikamaru no podía sentirse peor e inexplicablemente, se levantó de un salto y con las manos en los bolsillos y mirando hacia el cielo dijo:

- Te acompaño… por si te pierdes y eso.

Temari enarcó una ceja extrañada con la actitud del chico. Pero bueno, el caso es que al menos ahora su cara no era tan triste.

Cuando llegaron a la tienda de té, Shikamaru se pidió un té para él, en primer lugar, y luego dejó a Temari pedir. La rubia no le hizo demasiado caso a la actitud del joven shinobi ya que para ella todos los chicos eran así.

Lo que sí parecía un milagro es que él hubiera aceptado ir a tomar el té con ella.

La kunoichi rubia miraba lejos mientras tomada su té y Shikamaru disimuladamente la miraba y se sentía como un estúpido por hacerla sentir así.

Terminaron el té en completo silencio y Temari se levantó para irse sin decir adiós. Shikamaru se quedó dolido, pero no dijo nada. Los chicos no lloran después de todo.

Al día siguiente Shikamaru llevaba dos horas de siesta cuando se percató de que Temari todavía no había aparecido.

Aquel hecho le parecía demasiado extraño así que se dedicó a buscarla por toda Konoha. Por su mente pasaba la idea de que la hizo sentir tan mal el día anterior que ahora no quería verlo.

Realmente Shikamaru no lograba entender por qué le importaban tanto los sentimientos de Temari. Era algo muy extraño, porque nunca en su vida le había importado que una mujer se sintiera mal exceptuando a su madre. E incluso, cuando su madre se sentía mal muchas veces él se sentía aliviado por no ser él el que causaba el malestar en su madre sino el "tonto" de su padre.

Shikamaru buscó alrededor de una hora y entonces pensó que quizás estaría en el mismo sitio que estaba el día anterior a esa hora del día: en la casa de té.

Llegó y justo, allí estaba ella. Estaba esperando para ser atendida. Shikamaru se dio prisa para llegar a la caja antes de que la atendieran y le dijo al encargado:

- Dos tés por favor – dijo el chico con pelo negro atado en una coleta. Temari lo miró sorprendida pero al poco sonrió por verlo. Cuando le sirvieron, Shikamaru pagó y recibió los dos vasos y le pasó uno a Temari. – Ten cuidado, hoy está muy caliente.

- Gracias – dijo la rubia sin dejar de sonreír. El corazón de Shikamaru, que se sentía arrugado y contraído, recuperó su vitalidad de nuevo.

Los días pasaban y ahora Shikamaru se tomaba la molestia de avisar a Temari donde estaría cada día para cuando quisiera ir. Para él ya era raro que ella no fuera a descansar un rato.

De vez en cuando charlaban y se reían. Shikamaru sentía que su corazón latía de una forma especial cada vez que ella mostraba señales de que era verdaderamente feliz.

- Hoy se preguntarán qué estoy haciendo – pensó Shikamaru porque había quedado con su equipo y al final no fue a comer con ellos. En lugar de eso, fue a comer con ella. Pero se sentía tan bien que no se quería separar. Estar con Temari era natural como respirar.

Cuando la conoció pensó que era una de esas chicas problemáticas y mandonas que andaban gritando siempre. Temari no es que no fuera así, pero por lo menos no era así todo el tiempo. Y con él se comportaba mucho más dulce y simpática de lo normal. Con el resto de gente siempre parecía tan dura y con él sólo en contadas ocasiones.

Temari ya se había terminado el té y Shikamaru, que había estado pensando cosas sin parar, no llevaba ni la mitad. La joven kunoichi se dio cuenta y para esperar a que Shikamaru se terminara el té, apoyó su cabeza en el hombro del chico. Shikamaru se sonrojó extremadamente y su corazón comenzó a latir muy rápido.

Hubo un momento en que se movió un poco y ella creyó que él estaba intentando quitársela de encima pero en verdad no era así. No obstante, Temari se fijó en el rostro del chico todo colorado y le dijo:

- ¿Qué te ocurre? ¿Tienes fiebre? – preguntó sin malas intenciones. Shikamaru se alarmó pensando que ella le habría descubierto lo nervioso que estaba.

- Estoy bien – dijo él con voz de molestia. Temari levantó del asiento de golpe y le dijo:

- Hey, no me hables con ese tono… - se quejó ella. – Sé que eres una buena persona Shikamaru, no seas tan antipático.

Shikamaru la miraba haciendo una mueca pero cuando notó que el rostro de Temari iba a mostrar un ápice de tristeza le sonrió y le dijo:

- Era sólo una broma mujer – Shikamaru nunca supo que su sonrisa también se convertiría en algo muy preciado para Temari.

- ¿Alguna vez has ido a visitar el monumento Hokage? – preguntó Temari mirando hacia la montaña.

- Sí por supuesto – dijo Shikamaru – nos suelen llevar cuando estamos en la academia.

- A mí me gustaría subir alguna vez – dijo ella.

- ¿Quieres que te lleve? – Temari puso especial atención en las palabras del chico a lo que Shikamaru se puso nervioso y quiso corregir su frase para no ser mal entendido – quiero decir… quieres ir... y yo… ¿te acompaño?

- ¡Claro! – respondió ella sin meditarlo mucho.

- Si nos damos prisa todavía nos da tiempo de ir – dijo Shikamaru – cierran poco después de la puesta de sol.

La kunoichi contempló el cielo y se dio cuenta de que ya casi era el momento de la puesta de sol.

- ¡Vamos! – dijo ella poniéndose a correr por las calles de Konoha. Shikamaru dejó su taza en el asiento y la siguió rápidamente y se adelantó a ella.

- Hey, ¿acaso sabes por dónde subir problemática?

Temari se rio al escuchar su nuevo apodo.

- ¿Problemática? – dijo ella soltando la risa. Sonaba como si fuera un apodo para una persona molesta pero en verdad le hacía gracia que él ya le hubiera puesto un apodo. – Es verdad que no sé por dónde subir pero es por echarte una carrera shinobi.

Y aligeró el paso aún más para meterle presión al Nara.

- No estás en buena forma – dijo ella burlándose de él cuando llegaron a lo alto y vio como Shikamaru se apoyaba sobre sus rodillas recuperando el aliento.

- No soy un shinobi que se mueva mucho en la batalla – se excusó él sintiéndose atacado.

- Pero aun así deberías estar en buena forma si quieres llegar a ser algo más que Chūnin – le recriminó Temari, esta vez tratando de no sonar tan dura. – Quizás te empiece a ayudar a entrenar en lugar de echar la siesta contigo.

- Yo ya entreno por las mañanas con mi padre – dijo Shikamaru haciendo una mueca de disgusto.

- ¡Pues doble ración shinobi!

Shikamaru no podía sentirse más incómodo en ese momento ante las palabras de la rubia e hizo su gesto de rascarse la cabeza mirando hacia abajo.

- Me sentiría muy triste si murieras en batalla por no estar en forma Shikamaru – dijo ella mirando a la puesta de sol.

El joven Nara, que minutos antes se sentía muy molesto, ahora abrió mucho los ojos y sintió de nuevo su corazón latir fuerte como otras tantas veces cuando estaba con ella.

- ¿No te mueras vale? Te necesito en mi vida – dijo ella deslumbrándolo con la luz que emitía su rostro lleno de felicidad.

No sabía si su fuerza era suficiente como para mantenerse vivo en el campo de batalla, pero una cosa tenía clara: aquella chica definitivamente lo iba a matar de amor.