Los personajes de esta historia pertenecen a la serie Naruto & Naruto Shippūden © Masashi Kishimoto
Capítulo 4.
- ¿A dónde quieres ir? – preguntó Shikamaru con amabilidad.
- Sólo quería relajarme un rato…
- ¿Entonces… quieres… que… vayamos… a la colina? – consultó el Nara rascándose la parte posterior de la cabeza y un tanto nervioso. Temari se sonrojó por como sonaba la propuesta. Pero sabía que Shikamaru sólo trataba de ser simpático.
- Claro – dijo ella comenzando a caminar en dirección a su destino - ¿vamos?
Shikamaru asintió y fueron caminando tranquilamente hasta la colina. El Nara se tumbó y Temari se quedó sentada a su lado.
- ¿No te tumbas? – preguntó él tras un rato de verla sentada.
- Sí – dijo ella saliendo de su pensamiento. Por lo visto estaba con la mente en otro sitio según pudo notar Shikamaru.
Temari se tumbó de lado, cosa rara en ella. Y encima se tumbó de lado hacia él. Cerró sus ojos y se dejó llevar por la tranquilidad del momento. El viento soplaba suave, y el sol no abrasaba la piel. Los árboles estaban dando la suficiente sombra como para que pudieran descansar tranquilos.
Shikamaru no se pudo dormir. Por primera vez en esos tres meses, Shikamaru no durmió la siesta.
Él tan solo se quedó mirándola fijamente. El Nara se fijó en su pelo dorado moviéndose con el viento. Era rubio pero ni demasiado claro ni demasiado oscuro. Tenía una tonalidad como la arena. Y su piel era blanca sonrosada, de esas que se ponen rojitas cuando toman un poco el sol. Sus cejas eran del mismo color de su cabello aunque ligeramente más oscuritas. Sus ojos rasgados tenían un párpado mucho más peculiar y bonito que el resto de ojos que él había visto. Su nariz era perfecta, sin ser demasiado grande ni demasiado pequeña. Y sus labios, rosaditos, coronando una boca con unos dientes perfectos.
Continuó su recorrido por la barbilla, el cuello y sus pechos… asomando entre el escote del vestido. ¿Cómo podía una chica tan joven tener esos pechos? El protector que se ponía delante no le hacía justicia porque la hacía parecer más plana. Shikamaru la contemplaba admirando todo su esplendor. Temari no era como las otras chicas, así delgaditas. Temari tenía unos brazos firmes y unas piernas fuertes.
Al ver esas piernas le vino a la mente la noche que vio a sus padres teniendo sexo. Su corazón latía muy fuerte y Shikamaru estaba todo sonrojado mirándola. Sin darse cuenta su nariz comenzó a sangrar.
- Oh no… - susurró y volvió a poner su cabeza hacia arriba limpiándose con la mano y tratando de luego eliminar evidencias con una hoja caída de un árbol.
Cuando consiguió parar la hemorragia volvió a mirarla pero enseguida volvió su cabeza. Él ya sólo trató de permanecer a su lado sin mirarla. Si seguía así las cosas se pondrían muy problemáticas. Y una cosa en concreto, aquella cosa que poseía en su entrepierna.
Shikamaru no era uno de esos chicos pervertidos. O al menos él no se consideraba así. No andaba por la vida como Naruto haciendo jutsus sexys ni trataba de espiar a las chicas en las aguas termales.
No obstante, notaba que por alguna extraña razón no podía dejar de mirar a Temari. No es como si sintiera atracción física. Eso era algo que su mente todavía no entendía bien pero, de alguna manera, en esos tres meses había empezado a apreciarla de un modo diferente.
Como si la presencia física de ella le hiciera sentir paz. Le encantaba pasar tiempo con ella, aunque eso sería algo que nunca le diría.
Temari de repente abrió los ojos y se encontró con él mirándola de reojo. Él estaba bocarriba y fingía no estar haciendo nada. Al ver que la rubia abría los ojos apartó la mirada rápidamente. Ella se dio cuenta de eso y se sonrojó ligeramente. La verdad es que nunca pensó que se lo encontraría mirándola de esa manera. Enseguida cambió su postura y se puso bocarriba también. Sobre ese tema sería algo de lo que nunca hablarían, sería muy incómodo para ellos reconocer que él la estaba mirando.
En silencio los dos volvieron a mirar hacia arriba y Shikamaru tenía la esperanza de que ella no se hubiera molestado.
- Sabes Shikamaru… me voy en cuatro días – dijo ella haciendo salir a Shikamaru de todos sus pensamientos. La voz de Temari era triste y él lo notó enseguida.
Giró su cabeza para mirarla y se encontró con sus ojos verdes de pleno.
- ¿Cuatro días? ¿Tan poco tiempo?
- ¡Ja! No me digas que me vas a echar de menos – dijo ella burlándose de él para ocultar su tristeza.
- No es eso… - dijo él apartando la mirada – es sólo que el resto de gente de mi edad es ruidosa y molesta.
- Pero es que tú Shikamaru, no aparentas la edad que tienes. Pareces un viejo – dijo ella poniéndole el dedo índice de su mano derecha en la mejilla derecha del joven shinobi. Enseguida Shikamaru reaccionó apartando su mano rápidamente.
Tan sólo había pasado medio segundo cuando se dio cuenta que estaba agarrando su mano y la soltó a toda velocidad, todo sonrojado. A Temari le parecía entrañable como lo ponía nervioso.
- Tal vez el último día en Konoha podrías ir a comer todas esas cosas que no hay en Suna – sugirió Shikamaru sabiendo lo mucho que le gustaban.
- ¡Tienes razón! – dijo ella levantándose de repente pero quedándose sentada. - ¿Me acompañarás?
Shikamaru sentía que se le fragmentaba el corazón. Por una parte tenía ganas de ir a comer con su equipo ya que era el día que Chōji salía del hospital. A pesar de eso, también tenía ganas de ir a comer con ella y verla disfrutar.
- Ese es el día que Chōji sale del hospital – comentó Shikamaru intentando que entendiera que ese día le daría prioridad a su amigo.
- Entiendo… - dijo ella con el semblante muy triste. Ahora sí, ahora sí se le rompía el corazón. Era insoportable, verla triste. A ella, una de las personas que se había convertido en una de sus personas especiales. Era imposible. Su corazón no se lo permitía.
- Mira… ese día, al mediodía iré a comer contigo y luego cuando acabe el trabajo de la academia te acompaño hasta la puerta. – Shikamaru dijo todo aquello sin realmente pensarlo. Y luego su mente lo estaba procesando como una propuesta bastante atrevida.
Aun así, la alegría de Temari después de aquellas palabras mereció la pena.
- ¡Está bien! – dijo ella sonriente - ¡acepto!
…
El resto de días hasta su despedida pasaron demasiado rápido para su gusto.
El penúltimo día de Temari en Konoha se vieron en la azotea, ya que estaba lloviendo y sería un desastre el ir a pasar la tarde a la colina.
Allí al menos podían cubrirse ligeramente de la lluvia.
- Odio la lluvia – dijo Shikamaru acostado sobre el bloque de piedra debajo del porche. Tenía los brazos cruzados por detrás de su cabeza y Temari se hallaba sentada a su lado.
- ¿Por qué odias la lluvia? – preguntó ella extrañada.
- Porque no puedo estar mirando hacia arriba y ver las nubes bien. Te caen gotas en los ojos, y debajo del porche no puedo ver nada… además parece como si lloraras…
- ¿Tienes complejo de llorón? – Shikamaru frunció el ceño y la miró con indignación.
- Te gusta meterte conmigo
- A mí sí me gusta la lluvia – dijo la kunoichi – es un fenómeno extraño en Suna. Es una de las cosas que me gustan de Konoha.
Shikamaru se quedó pensando sobre cómo era posible que una cosa que él odiaba tanto para ella fuera algo bonito. Temari era sin duda, una chica peculiar.
- Me ha gustado mucho estar en Konoha todo este tiempo – dijo la rubia de repente. Aunque ahora tenía el pelo ligeramente mojado y se había oscurecido en parte. - … y… te debo mucho a ti.
- No me des las gracias, sólo he hecho lo que me has pedido – dijo él como si fuera algo completamente normal.
- Pero podrías haberte negado – dijo ella poniéndolo en jaque.
- No soy un déspota… aunque tú lo creas – dijo él molesto, mirando hacia otro lado que no fuera ella.
- Yo no creo que seas así… eres bueno, gracias por todo Shikamaru…
…
El último día de Temari en Konoha llegó y Shikamaru, como había acordado, iría con ella a comer cosas que sólo encontraba en allí.
Lo que no se esperaba es que aquel día aparte de ir con ella acabaría yendo con sus hermanos.
- Hola Shikamaru – dijo ella con una actitud distante comparado con cómo era su comportamiento habitual.
- Ho… hola… - Shikamaru tartamudeó sorprendido por el saludo de la kunoichi.
- ¿Adónde nos llevas? – preguntó Temari como si no pasara nada.
- Querías comer caballa, ¿no? – dijo él confirmando lo que habían hablado el día anterior.
Temari asintió y ella y sus hermanos fueron guiados por Shikamaru hasta el sitio de la comida. En ese momento se sentía mal por no estar comiendo con su equipo. Él esperaba que iría con Temari pero no se imaginaba que acabaría yendo también con Gaara y Kankurō, los cuales resultaban intimidantes.
Shikamaru todavía no se olvidaba que las idas de olla que en ocasiones Gaara tuvo en el pasado.
La comida transcurrió tranquila. Su mente se mantuvo ausente, completamente al margen de la conversación de los tres hermanos. Al final el Nara dijo que se tenía que retirar para volver a la academia. Temari, que lo había notado raro salió tras él a la puerta del sitio.
- Shikamaru… lo siento… - dijo ella refiriéndose al hecho de que no le aviso de lo de sus hermanos. Él sabía perfectamente a qué se refería, pero prefirió aceptar sus disculpas y hacerse el loco.
- Te veo después – dijo sonriéndole a la chica. Temari rara vez veía a Shikamaru sonreír así. Quizás algo estuviera cambiando en él, no lo sabía. Lo que sí sabía es que la sonrisa del joven shinobi conmovió algo por dentro de ella.
Shikamaru acabó sus tareas en la academia y se reunió de nuevo con los hermanos de Suna. Pero esta vez parecía que, al tener que salir antes, se llevaría a los niños consigo a despedir al Kazekage y a sus hermanos.
- Tened cuidado en el camino de vuelta – les dijo Shikamaru a los tres de la Arena.
- Lo tendremos – dijo Kankurō intentando ser cordial aunque había algo en Shikamaru que le mosqueaba.
Temari no dijo nada, sólo se giró y empezó a caminar con ellos hacia las afueras. No obstante, pocos segundos después paró en seco y se giró hacia él:
- Si necesitas algo volveré para ayudarte, ¿vale bebé llorón? – Temari sabía que era lo que más odiaba Shikamaru, aparte de la lluvia. Que le recordara aquel día que lloró tanto. Eso había sido un golpe bajo.
- Hablas demasiado… es por eso que las mujeres son… - pero Shikamaru no terminó de hablar, se le había olvidado qué iba a decir cuando vio que ella le sonreía justo antes de volver a girarse para irse.
Ya entrada la tarde, Shikamaru se disponía a echar la siesta rutinaria. Y fue en ese preciso momento en el que se dio cuenta de que desconocía cuándo volvería a ver a Temari.
"No es como si me importara demasiado" se decía a sí mismo. O al menos eso quería intentar creer.
Al final se vio incapaz de echar la siesta sin ella y se fue a su casa. Al entrar, evitó saludar a quién allí estuviera. Todo le daba igual, se sentía mal y se sentía confuso.
Se metió en la cama y por más que lo intentó, no pudo no soñar con el regreso de la rubia problemática…
Capítulo cutre y corto para mi gusto... solo es transitorio, cosas buenas han de venir.
Recién horneado, no lo he revisado ni nada. Cuando me despierte lo leo bien jaja... es muy tarde y tengo sueñito.
Anyway... muchas gracias por los mensajes!
~WTK
