¡Hoooola, he vuelto!

Perdón, sé que me tardé. Pero aquí está.

Antes de dejarlas leer, si alguna de ustedes seguía mi historia ¿Quién eres cuando no te estoy mirando? pueden pasar a mi perfil para ver porque la borré y lo que pasará después. Ahora si las dejo

Gracias a todas por su tiempo, follow, favs y reviews.

PW.


-¿Sabes dónde está?-Lo vio negar con la cabeza- ¡Por Merlín es nuestro hijo y no sabes dónde está! Tal vez está herido…

-No he podido localizarlo, ya lo intenté todo- confesó agachando la mirada, no quiera admitir que un par de jóvenes fuesen más inteligentes que él- y el ministerio no ha querido ayudar, seguro Potter está involucrado

-La chica es bastante inteligente- admitió la rubia- Tal vez debemos dejar que las cosas se calmen un poco. Debimos de haber esperado más tiempo para utilizarla. Es obvio que Draco es capaz de mantenerla a su lado un tiempo… ¡Debimos de haber esperado, Lucius!

-Siempre hay tiempo para lastimar a la sangre sucia…- sonrió con malicia- Draco no traicionaría a su familia, eventualmente la entregará.

Draco despertó sobre exaltado, abrió los ojos rápidamente, se percató que aún seguía en el transporte muggle, miró por la ventanilla notando que volaban sobre el océano Atlántico. Exhaló y giró hacia su acompañante de viaje. Ella dormía profundamente, en sus piernas descansaba un pesado libro y Draco notó que sus manos estaban entrelazadas. Sonrió aliviado, aunque aún no estaba seguro si había sido un sueño o esa conversación entre sus padres había ocurrido. Intentó salir al pasillo para poder calmar su ansiedad, pero no quería despertar a Hermione así que solo siguió mirando por la ventanilla hasta que el capitán del avión dijo que estaban por aterrizar.

Hermione sabía que Draco no estaba acostumbrado a viajar en avión, lo tenía claro, así como sabía que él estaba actuando extraño. Estaban en la fila de aduana, y hasta ahora el rubio no se había quejado de nada. Incluso cuando un pequeño se soltó del brazo de su madre y corrió hasta chocar con él. Draco no dijo nada, solo sonrió hacia Hermione y miró hacia la pista de aterrizaje para poder ver cómo descendían los aviones.

-¿Estás bien?- preguntó Hermione antes de abrir la puerta de la suite que había reservado Harry en un hotel en Miami.-¿Te mareo el viaje? - Lo vio negar con la cabeza, ayudó a Hermione con las maletas y después se encerró en el baño excusándose con que iba a tomar una larga ducha. La castaña aprovechó que la habitación estaba libre para poder escribirle a Harry una carta agradeciendo lo que él había hecho y diciéndole lo emocionada que estaba por ver de nuevo a sus padres.

Varios minutos más tarde, Draco Malfoy salió de la habitación del baño acompañado del vapor provocado por la caliente ducha. Su cara, a pesar de tener la palidez normal, parecía que había recuperado el color. Le sonrió a la castaña, después la tomó por la cintura y le besó el cuello despacio, acarició su espalda para después dejar la mano cerca de la espalda baja mientras besaba a la castaña delicadamente.

-¿Puedo invitarte a cenar hoy?-preguntó Draco- Me encantaría salir contigo. Tal vez podamos hacer algo diferente, siento que no he tenido la oportunidad de estar contigo sin estarme preocupando de… - se soltó de ella y caminó hacia la puerta corrediza que daba al mar- Prometeme que no vas a dejar que algo te pase, siempre piensa en ti primero por favor. No te detengas a pensar en alguien más. Si tienes que salvar a alguien, sálvate a ti.

-¿De qué hablas, Draco? - se acercó a él pero el joven seguía con la mirada hacia el mar.- ¿Sabes algo que yo no?

-No- contestó secamente- solo tengo ese presentimiento de que algo malo está por pasar. - Aprovechó que Hermione ya estaba cerca para tomarle la mano y besar su mano con elegancia- Entonces, ¿saldrás conmigo?

-Por supuesto- sonrió Hermione.

Draco se había encargado de todo, convenció a Hermione de ir al spa por un par de masajes. Logró convencer al jefe de cocina (lo hechizó) para que lo dejara cocinar y para que pusiera a todos los ayudantes de cocina a su disposición. También hechizó a la encargada del hotel de cerrar una terraza para que lograran tener la privacidad adecuada. Ella no sabía nada de lo planeado, primero se molestó con Draco, pues el motivo del viaje era para que estuvieran juntos y ella creía que él se estaba deshaciendo de ella. Molesta, acepto el paquete de masajes que él había contratado, únicamente para no discutir con él. Pero aún así estaba disgustada de no poder pasar el primer día con él, puesto que al siguiente, se reunirían con su padres.

Dos horas más tarde, cuando el sol ya se estaba ocultando, Hermione localizó a Draco cerca de la playa, jamás lo había visto con ropa clara, mucho menos con shorts; vestía lentes de sol y ordenaba una bebida ridícula a una coqueta mesera que no dejaba de sonreírle al rubio. Hermione rodó los ojos y carraspeo para poder tener la atención de ambos. Draco se giró y su mirada encontró la de Hermione percatandose de que estaba de mal humor. Le intentó sonreír pero la malhumorada bruja subió una ceja, como si lo estuviera retando para decir algo. Hermione pensó que Draco tendría el mismo mal humor, si el "relajante masaje" fue todo menos relajante. En el masaje no paraban de jalarle el cabello o quemarla con los aceites y cuando las encargadas la dejaron sola un rato, comenzó a pensar de más sobre lo que su novio había mencionado, entonces le fue imposible relajarse.

-¿Se le ofrece algo más, señor Malfoy?- preguntó la coqueta mesera, cuando se dio cuenta que el rubio no despegaba la mirada de su acompañante.

-Eso es todo- guiñó el ojo- ¿Está todo listo?

-Si gustan seguirme…- dijo la mesera con un obvio cambio de humor. Estiró el brazo en dirección a la terraza y despegó los ojos de la pareja cuando Draco comenzó a besar a Hermione intentando borrar su mal humor. Le sorprendía que alguien tan diferente entre sí, pudieran estar juntos.

Hermione decidió obedecer a la mesera, aunque tal vez solo era el efecto del beso de Draco, el cual había tenido el resultado esperado. Llegaron a la terraza, a Hermione le recordó a una escena de cualquier película romántica con presupuesto bajo, donde la pareja viaja a Hawái y tiene collares de flores colgados en el cuello, donde hay bailarinas de hula, una enorme mesa de buffet, aunque solo dos comerán, fuego por todos lados y bebidas con sombrillas de colores, aunque Draco jamás se pondrían un collar de flores, en realidad Draco jamás haría todo eso, ella estaba agradecida de que él estuviera haciendo todo por ella, así que Hermione le sonrió y apretó con emoción la mano del joven. Llegaron a la orilla de la terraza donde se podía apreciar mejor la vista al mar. Intrigada, miró a Draco, pues este no se sentó con ella, fue detrás de la mesa de cocina y comenzó a picar varios ingredientes y a ponerlos a fuego bajo. Hermione estaba encantada viéndolo mientras cocinaba, viendo como su rubio cabello se movía y como el pequeño sudor que se acumulaba en su frente producido por el calor de la parrilla. Nunca pensó que algún día estaría tan feliz con Draco Malfoy a su lado, aunque después de la guerra y después del compromiso fallido con Ronald, jamás imaginó que estaría feliz con alguien más.

-¿Te gustó la comida?- Preguntó Draco mientras acariciaba la mano de Hermione

-Me encantó- sonrió Hermione- Jamás imaginé que supieras cocinar comida Tailandesa. Sigues siendo todo un enigma para mí.

Draco se levantó de su lugar, rodeó a Hermione en sus brazos y la sumergió en un profundo beso donde la pobre se sentía en las nubes. No sabía si era el calor, lo agradable del lugar o la excelente compañía, pero Hermione se sentía completamente feliz, olvidando todo los problemas que tal vez le esperaban en casa. De pronto, mientras los labios de Draco rozaban los de ella, comenzó a sentirlo; al igual que su novio, presentía que algo malo estaba por venir. Se soltó de los brazos del rubio y se alejó de él, esperando no alarmarlo, pero Hermione tuvo la sensación de que Draco había sentido lo mismo. Él solo se llevó la mano a los labios como si el beso le hubiese quemado. Hermione se quedó inmóvil mientras él volvía a su lugar y bebía su bebida de un solo trago.

-Iré a caminar unos minutos- dijo Draco cuando terminaron el postre y la noche ya se estaba asomando. No habían hablado nada desde que se besaron. Hermione asintió y lo vio irse. Ella decidió quedarse un rato en la terraza esperando que el encanto de la noche no se hubiese borrado, seguía esperanzada de poder estar con él sin tener que preocuparse por todas las repercusiones que la relación con él podrían traer. Era claro que ella no le gustaba ser la razón por la que Draco estuviese peleado con su familia. Ella sabía lo importante que la familia es y definitivamente no le gustaría que el caso fuese al reves. Dirigió su mirada hacia el océano, vio a Draco caminar por la orilla con la mirada perdida y con esa imagen se prometió que no se interpondría en la felicidad de él.

Regresó a la suite esperanzada en encontrar la paz en algún libro, pero lo único que encontró fue un sobre rojo sobre la cama. Aterrada, se acercó al sobre sabiendo perfectamente lo que era. Lo estudió unos segundos, pensó en ignorarlo, pero recordó lo que pasa sin no se abren.

-¿Te has vuelto loca?- gritó el vociferador con la voz fuerte y clara de Ron-¿Quieres decirme por que demonios te has vuelto tan egoista, Hermione? Tanto poco tiempo de estar con Malfoy y ya te estás volviendo una ellos. Seguro no sabes lo que está buscando tu querida nueva familia; están seguros de que hay un horrocrux restante en la guarida de la orden. Por eso Lucius Malfoy te llevó para allá, pero tal vez no habría tenido que hacerlo, pues solo alertó a la orden. Tal vez, debieron de haber esperado a que te acostaras con su hijo y le gritarás las respuestas que buscan mientras están en la cama.-

Hermione cubría sus orejas con las manos, esperando sofocar los gritos de Ronald, pero era inutil, el vociferador ya estaba en un silencio repentino, para después romprese frente a ella de manera estrepitosa. Hermione se quedó inmovil unos segundos y después giró sobre sus talones para encontrarse con Draco en la entrada de la suite.

Por la noche, o más bien en la madrugada, Draco volvió a despertar exaltado. Cerró los ojos varias veces esperando poder acostumbrarse a la oscuridad, giró para poderla ver mientras dormida, pero encontró la cama vacía. Se levantó asustado, camino por la suite y solo fue capaz de encontrar el lugar donde Hermione había incendiado el vociferador con su varita varias veces, incluso cuando ya no era necesario. De regreso a la cama, la vio preparándose de nuevo para dormir, ella le sonrió y comentó que solo se había levantado por un vaso de agua.

Al siguiente día, Hermione tocaba el timbre de la casa número 8 en el barrio de Malibu esperando que sus padres atendieran la puerta, estaba nerviosa, tanto de presentar a Draco como de las consecuencias que podría haber si algo saliera mal. Miró las manos tersas de Draco esperando que él la sostuviera, pero el contacto y la comunicación entre ellos cada vez estaba reduciendo más.

-Yo no sé nada del Horrocrux- confesó Draco. Hermione quien aún no estaba segura de que el rubie hubiese escuchado el vociferador, corroboró que sí.- Puedes tener por seguro que no sé nada, preguntale a Potter.

-Solo eran los celos de Ron hablando, no creo que eso sea lo que tu padre busca.- Dijo Hermione sin quitar la vista de las manos de Draco. Él, movió las manos hasta tomar la cintura de Hermione para después besarla mientras imaginaba lo mucho que le gustaría golpear a Ronald Weasley en ese momento.


¿Qué les pareció? ¿Cuántas de ustedes quieren golpear a un Weasley? Ya saben, espero su review diciéndome que les pareció el capitulo y la historia hasta ahora, así como sus teorías de lo que buscan los Malfoy.

Byeeeee, gracias por leerme! PW