Por fin! He podido completar un capítulo... he estado bastante liada y me había desconectado de escribir. A partir de ahora ire mas seguido!

Saludos!


Los personajes de esta historia pertenecen a la serie Naruto & Naruto Shippūden © Masashi Kishimoto

Capítulo 5.

Shikamaru no se imaginaba que la volvería a ver en una situación así. Habían pasado varios meses pacíficos así que no se esperaba una misión de rescate tan repentina.

Cuando escuchó que los que necesitaban refuerzos eran sus aliados de la Arena que en el pasado les habían prestado su ayuda, pensó que era el momento adecuado para devolver el favor. Y sobre todo, el mejor momento para demostrar que esta vez no fallaría.

Temari se había ido sí, pero desde que Chōji estaba fuera del hospital el tiempo pasó más ameno. Era extraño. Si lo pensaba su relación con Temari en apenas unos meses había alcanzado un nivel de confianza que se asemejaba al de una amiga de toda la vida y sin embargo no podía evitar ponerse nervioso en su presencia. Ella causaba en él un efecto extraño que desconocía por completo.

Fuera como fuera, cuando hubo que repartir a su equipo para ir en busca de los de la Arena, él ya era consciente de que en aquella dirección en la que estaba corriendo era donde se encontraba ella. De alguna forma el viento se lo decía.

Se había llevado a Ino con él porque así la tenía bajo directo control. Ino no era de ataques físicos, así que mandarla ante un enemigo de habilidades desconocidas sin que hubiera más líderes en su equipo era, probablemente, mandarla a morir.

A diferencia de Ino y de él mismo Temari estaba muy preparada. Es cierto que iba unos años por delante de ellos dos ya que era mayor, no obstante, el hermano pequeño de Temari también tenía grandes habilidades a pesar de su edad. Sin duda en Sunagakure no se andaban con tonterías.

Todo esto le hizo pensar que era extraño que Temari necesitara ayuda, así que estaba deseando saber por qué no había podido encargarse del enemigo ella sola.

En cuanto llegó Temari no pudo evitar meterse con él recordándole que la última vez que estuvieron en una misión juntos él acabó llorando:

- Si alguno de tus compañeros cae en combate intenta no llorar de nuevo – dijo ella con sonrisa maligna sabiendo que daba en su punto débil. Shikamaru se sintió mal porque ella todavía recordara aquello.

- ¿Vas a recordarme eso para siempre? Supongo que a las chicas les encanta hacer eso... – respondió él haciendo una mueca de disgusto. Temari se giró de nuevo hacia delante para volver a mirar a su enemigo y soltó una risita.

- Me siento como si sobrara aquí... – pensó Ino tras ver la complicidad con la que se hablaban los dos. Para ella fue extraño que se hablaran así pero era probable que si se hubieran hecho algo más que conocidos. Amigos quizá.

Temari le explicó a Shikamaru la situación con detalle. El joven Nara enseguida entendió por qué no había podido acabar con su enemiga. Aquella mujer contra la que Temari estaba luchando era también usuaria de viento y se repelían todos los ataques. Al final ganaría quien tuviera más chakra, pensó adelantándose a los acontecimientos. Y por lo visto aquella mujer usaba algún truco para obtener más chakra, por lo que Temari por sí misma se encontraba en desventaja.

Shikamaru ideó una estrategia con sus dos compañeras para poder acabar con la mujer de enfrente.

Ino se sintió bastante mal porque comparada con Temari y Shikamaru a ella le faltaba mucho para estar a la altura. Sin embargo la combinación que hicieron los dos hizo que pudieran derrotar al enemigo.

Ellos dos se complementaban perfectamente.

Cuando por fin todo terminó, Temari se giró hacia Shikamaru y le sonrió diciéndole:

- Somos dos en uno – y Shikamaru la volvió a mirar con inconsciente ternura.

Después de aquello emprendieron rumbo hacia donde se encontraban los demás para poder servir de refuerzo.

Las cosas por un momento se complicaron cuando Gaara iba a descontrolarse y Temari tuvo que explicarle cosas sobre su hermano menor porque temía que le pasara algo.

Finalmente la misión tuvo éxito y todos pudieron volver sanos y salvos a casa. Los de la Arena quisieron quedarse un par de días en Konoha. Parecía que les encantaba estar allí.

- Os gusta mucho Konoha, ¿verdad? – le dijo Shikamaru a Temari cuando estaban sentados en la casa de té.

- Sí, y también su gente y todo el ambiente... – dijo ella sonriendo amable.

- Podríais haberos ido directamente a Sunagakure pero habéis parado por aquí.

- ¿Estás insinuando algo Shikamaru? ¿Algo con connotaciones políticas quizás? – preguntó Temari sintiéndose amenazada por la conversación de Shikamaru. No obstante, el shinobi no tenía mayor intención que entablar una conversación con ella.

- Oh no, para nada. – dijo él excusándose por si se estaba entrometiendo.

- Yo nunca te ocultaría algo importante Shikamaru – dijo ella mirándolo fijamente a los ojos.

- Eso es algo que no entiendo... actúas como si me debieras lealtad, pero no somos más que amigos – dijo él dudando en las últimas palabras que había pronunciado.

- Eres el único shinobi que he visto llorar. Confío en ti Shikamaru, y en tus sentimientos. Sé que eres una persona que hace el bien por los demás y que quiere a sus amigos – las palabras de Temari le llenaban de calor el alma. Aunque no se lo dijera, ella también era pura y sincera. Temari se había aferrado a Shikamaru porque era de las pocas personas que parecían auténticas en un mundo rodeado de farsa.

- ... gracias – fue lo único que pudo articular el shinobi lleno de rubor.

- Te lo digo de verdad. Sé que se habla de que ahora la Arena y la Hoja son aliados. Pero quiero que seas mi aliado de verdad porque confío en ti.

Shikamaru le dio un sorbo a su taza de té para distraerse un poco de la tensión que le estaba generando la rubia. Que le dijera palabras tan sinceras era realmente extraño. Ninguna chica hablaba con él con esa naturalidad.

Temari era una chica especial. Una chica agradable. Y por eso, cada vez que ella pasaba tiempo en Konoha él quería pasarlo con ella.

Los hermanos de la Arena terminaron quedándose unos tres días. Y Shikamaru los aprovechó al máximo pasando tiempo con ella, yendo de aquí para allá con la excusa de que era su guía.

- Si os gusta tanto Konoha, deberíais venir en invierno. Hay festivales y es agradable ir a las aguas termales a darse un baño caliente – le dijo Shikamaru justo después de que Temari mencionara que debía ir a reunirse con sus hermanos para irse. Iban andando por las calles de Konoha, uno al lado del otro.

- Suena interesante – le dijo ella realmente interesada – les diré algo sobre el tema.

- Sería divertido que vinieras. Normalmente los demás hacen locuras mientras yo intento hacer cosas normales en los festivales. Así podrías hacerme compañía.

- ¿Y venir a dormir contigo mientras los demás se divierten? – dijo Temari riendo – no gracias.

Shikamaru puso una expresión de disgusto.

- Problemática...

- Era broma Shikamaru, claro que me encantaría venir. Espero que cuando llegue el invierno podamos venir – dijo ella deteniéndose en la entrada. A lo lejos ya divisaba a sus hermanos.

Cuando todos se reunieron se despidieron de Shikamaru y él los despidió con la mano.

Poco tiempo después se enteró de que Naruto se iría a entrenar con Jiraiya así que todos se centraron al máximo en su entrenamiento para no quedarse atrás. El tiempo pasó entre entrenamiento, siesta y comer patatas con Chōji. Aunque él no tantas como el Akimichi.


El invierno llegó y él no tenía noticias de Temari. Probablemente la kunoichi se habría olvidado.

Recordaba las veces que ella le había dado besos en la frente como si fuera un bebé. Para él era placentero, era casi como si le hiciera el amor a su frente. No obstante, cuando ella se apartaba se sentía avergonzado porque ella se reía de él como si nada. Para ella no significaba nada.

Shikamaru comenzó a añadir capas a su atuendo habitual. El frío ya comenzaba a notarse y las hojas de todos los árboles se habían caído. El día menos esperado Shikamaru recibió una carta de Temari. No sabía cómo pero ella había averiguado su dirección.

O quizás se lo había dicho él mismo en un ataque de sinceridad de los que les solían dar.

El caso es que la carta decía que llegaría en una semana para que le enseñara las fiestas y las cosas típicas de Konoha por la época. Decía que iría sola ya que sus hermanos estaban ocupados. A él le daba igual mientras Temari pudiera ir.

Shikamaru casi había arrancado la carta de las manos de su madre antes de que alguno de sus padres pudiera leerla. Sería vergonzoso si empezaban a preguntarle por qué una chica le escribía cartas.

La semana se hizo demasiado demasiado demasiado larga para él y como no sabía a qué hora llegaría se fue a la puerta desde temprano para esperarla.

Afortunadamente no tardó mucho en llegar.

- Hola bebé llorón – le dijo al encontrárselo recostado contra uno de los laterales del enorme portón.

- Hola problemática – dijo él con una sonrisa maliciosa. Sabía que a ella de vez en cuando le encantaba meterse con él.

- Déjame que vaya al hotel a inscribirme y vamos a alguna parte – sugirió ella. Shikamaru asintió y la acompañó hasta el lugar. Temari dejó parte de su equipaje en la habitación y salió del recinto para encontrarse de nuevo con Shikamaru esperándola en la calle.

Pasearon un rato por las calles de Konoha viendo tiendas. Se pararon para tomar algo y fueron hasta el parque para sentarse. El viento soplaba fuerte y era bastante frío.

Temari, que ya llevaba un rato sentada con él, pensó que era buena idea volver a caminar un rato para entrar en calor. La rubia se puso de pie y se frotó los brazos. Shikamaru vio la piel de su escote erizada. Un poco sonrojado y casi como un autómata, se puso de pie para quedar frente a ella, se quitó su chaleco y se lo puso cubriendo la espalda y los hombros de la rubia. Temari bajó su cabeza contemplando el gesto con sorpresa, miró el chaleco con detalle, y notó su calor: el calor del cuerpo de Shikamaru. Luego levantó la cabeza y se lo encontró allí parado mirándola de frente todo sonrojado. Instintivamente sintió la necesidad de acercarse a él y acurrucarse en su pecho. Él todavía tenía sus manos en sus hombros y ella pudo apreciar como Shikamaru era ahora un poco más alto que ella.

- ¿Cuándo has crecido tanto? – dijo sonrojada al tener que levantar la mirada para mirarlo a los ojos.

- Bueno, ha pasado bastante tiempo... desde… la última vez que me… viste – dijo él apartando una de las manos de los hombros de la rubia y poniéndosela en la nuca para frotársela como solía hacer cuando decía su típico "Mendokusai...".

Pero esta vez no lo dijo.

Temari siguió frotando sus propios brazos aprovechando el calor que ahora le estaba dando el chaleco. Shikamaru la miraba con ganas de abrazarla pero en su interior se debatía sobre si hacerlo o no. Sus dedos se movían nerviosos a veces con la intención de hacerlo y otras echándose atrás. Sabía que si dudaba un minuto más probablemente perdería la oportunidad de hacerlo así que, sin apretarse demasiado contra ella, la rodeó con sus brazos y frotó su espalda aprovechando que estaba el chaleco de por medio de manera que no sería algo demasiado inapropiado.

- Eres muy gentil Shikamaru – dijo Temari muy nerviosa por dentro aunque su voz sonaba firme. Tenía que aparentar que aquel chico no la estaba poniendo tensa y roja. Era demasiado pequeño para ella, quería autoconvencerse. Era la primera vez que un chico que no fuera alguno de sus hermanos la abrazaba. De hecho casi nadie en su vida la había abrazado desde la muerte de su madre. Shikamaru seguramente no pensaba en chicas y no pensaría hasta después de muchos años. Él sólo lo hacía porque se había acostumbrado a ser cordial con ella... pensaba.

- ¿Estás bien ya? – dijo él sin poder soportar un segundo más el estar así. Shikamaru pensaba que si seguía así probablemente sería demasiado evidente que Temari le gustaba un poquito.

- Sí gracias – dijo ella mientras él la soltaba. Temari le devolvió su chaleco. – Tal vez debería comprarme ropa.

- Podrías...

Y así fue como acabaron la tarde yendo de compras para que Temari se comprara un nuevo atuendo. Temari no estaba segura sobre que prendas elegir así que se llevó varias tras acepar la sugerencia de Shikamaru de tomarse algunas fotos. Al final se decantó por un kimono negro con un obi rojo atado a la cintura. Seguía siendo bastante fresco según la opinión de Shikamaru pero ella aseguraba que se sentía mucho mejor.

Shikamaru atesoró las fotos de aquel día sin que ella lo supiera.

Con la excusa de que no estaban sus hermanos la acompañó hasta el hotel y ella le dio las gracias por el paseo de aquel día.

Al día siguiente se encontraron hacia el mediodía. Estuvieron charlando de trabajo y mirando algunos escaparates.

- ¿Cuándo es el festival? – preguntó Temari.

- Esta noche hay puestos de comida y juegos en las calles de aquí atrás. – dijo Shikamaru.

- ¿Y vas a ir así vestido? – dijo la rubia mirándolo de arriba a abajo.

- En realidad yo no estoy de vacaciones. Debo ir con la ropa de trabajo – se explicó Shikamaru. Temari lo miraba con el ceño fruncido.

- ¿Pero no te das cuenta? – exclamó ella – se te está quedando pequeña esa ropa. Deberías comprarte ropa acorde a tu edad y tu estatura.

- Todavía queda un tiempo hasta que cumpla los quince... no me tortures con la edad.

- Idiota, qué importará que todavía no tengas quince. Has crecido como si tuvieras tres años más en los últimos meses – Temari intentaba hacerle ver que se veía bastante ridículo si seguía vistiendo así. – Pero como sigues siendo igual de flaco la ropa no te queda apretada, sólo más corta.

Shikamaru la miró haciendo una mueca.

- Está bien... ¿me acompañas tú hoy a comprarme ropa nueva? – consultó él.

- Claro – respondió ella emocionada.

Elegir ropa para Shikamaru fue más fácil. No tuvo ni que probársela porque lo que compró fue el uniforme que llevaban los Chūnin en Konoha. Sólo tuvo que mirarse la talla. De entre todos los colores disponibles escogió el azul oscuro tanto para el pantalón como para la camisa de manga larga. En cuanto al chaleco, el que tenía también se le estaba quedando pequeño así que tuvo que comprarse también uno nuevo. Del chaleco sólo había un color.

Al final se cambió de ropa y se llevó la ropa vieja en una bolsa.

Temari esperaba sentada impaciente en una silla en la tienda.

- ¿Qué tal me queda? – preguntó él sintiéndose extraño con la nueva ropa.

- Te ves genial. Pareces un chico mayor. – dijo ella alegre.

Shikamaru asintió y salieron de la tienda. Poco después ya estaban caminando por los puestos de comida. Temari aprovechó para comer dango de Konoha y algunos mochi.

De pronto, la temperatura que ya estaba de por si fría comenzó a descender más al irse el sol. Una llovizna comenzó a caer suavemente y después se intensificó. Los dos se tuvieron que refugiar bajo el toldo de una caseta hasta que amainó.

Aquel día acabaron pronto su paseo debido al mal tiempo...

...

Temari se despertó con mucho frío aquella mañana. Por suerte la colcha con la que se tapaba era bastante cálida.

De entre su equipaje sacó una bufanda roja que hacía juego con el obi y se la puso cuando terminó de vestirse. Miró por la ventana y pudo ver algo que realmente no se esperaba: estaba nevando.

Se dio mucha prisa por terminar de arreglarse porque estaba deseando tocar la nieve. Era la primera vez que podía experimentar la sensación de la nieve en sus manos y se sentía llena de alegría.

Temari salió a la calle corriendo y se paró en seco agachándose para coger una bolita de nieve.

- Hey – le dijo Shikamaru acercándose por detrás observando como la rubia se emocionaba tanto por tocar la nieve. - ¿Nunca habías visto nevar?

- ¿Qué pregunta es esa? ¡Pues claro que no! – exclamó ella indignada girándose y mirando hacia arriba para ver la cara del shinobi. – Vengo de un país desértico.

- Es cierto... – Shikamaru no pudo acabar su frase porque tuvo la necesidad de estornudar. Se giró y soltó el estornudo tapándose la nariz. Temari se puso de pie. – Lo siento, estoy un poco resfriado.

- ¿Tú no te has traído bufanda? – dijo Temari poniendo su propia bufanda alrededor del cuello del joven shinobi. Shikamaru se sonrojó ante aquel gesto y, sobre todo, porque escuchó unas risitas al otro lado de la calle. Eran sus padres que habían salido juntos aquel día y habían ido parte del camino con él. Ahora se alejaban agitando la mano para despedirse de él y Temari seguía sin entender por qué se avergonzaba tanto el joven Nara.

- ¿No es genial Shikamaru? La nieve es tan bonita... – Temari iba caminando delante de él divirtiéndose como una niña y casi danzando más que caminando. Él pensaba que ella se veía más bonita que la nieve...