Muchas gracias por los reviews! Sois geniales! ~WTk
Los personajes de esta historia pertenecen a la serie Naruto & Naruto Shippūden © Masashi Kishimoto
Capítulo 6.
- ¿No es genial Shikamaru? La nieve es tan bonita... – Temari iba caminando delante de él divirtiéndose como una niña y casi danzando más que caminando. Él pensaba que ella se veía más bonita que la nieve...
La bufanda que llevaba en el cuello olía a ella y para él eso era maravilloso. El Nara se dedicó a oler detenidamente unos segundos aquella bufanda. Temari se paró y esperó a que Shikamaru llegara donde ella. Él bajó la mano de la bufanda para que ella no viera que la estaba olfateando casi como un animal.
- ¡Vamos Shikamaru! – exclamó ella agarrando una mano del shinobi. Shikamaru se ruborizó pero le parecía agradable el contacto físico con ella. – Me apetece tomar algo caliente.
- De acuerdo – respondió él y tratando de cumplir con los deseos de la rubia la llevó hasta un puesto donde servían chocolate caliente. Temari estaba de muy buen humor mirando la nieve.
La rubia dio un largo sorbo a su chocolate y cuando se apartó la taza del rostro tenía una línea de chocolate sobre el labio superior. Shikamaru lo vio y levantó su mano para quitarle el chocolate del labio con su dedo. Acto seguido se lo chupó.
- ¿Qué... qué haces? – preguntó ella avergonzada.
- Es que tenías chocolate – dijo él volviéndose a centrar en su propia taza. "¿Qué diablos hago?" pensó.
Los dos muriéndose de vergüenza no hablaron más en un rato y tan sólo se limitaron a pasear entre los puestos. Por increíble que parezca, el día pasó rápido entre risas, comida y suvenires. Cuando se dieron cuenta estaba cayendo la noche.
- Imagino que estás cansada, hoy hemos estado todo el día pero... ¿quieres quedarte a ver los fuegos artificiales? – preguntó Shikamaru. Temari frunció el ceño y se puso una mano en la cintura, pensativa.
- ¿Crees que podrían verse desde la ventana de mi habitación? – preguntó ella ladeando la cabeza con total inocencia.
- ¿Por qué lo dices? – preguntó Shikamaru sonriendo - ¿acaso todavía tienes frío?
- Aunque te pueda parecer increíble sí, tengo frío... – dijo Temari haciendo una mueca. – Venga, ¡vamos!
- Quizás deberías entrenarte para poder soportar mejor las temperaturas… - Shikamaru intentaba picarla pero ella soltó una risita y pasó del tema haciéndose la loca.
Aunque el shinobi no se podía creer lo que acababa de decir Temari. Ella le estaba proponiendo ir a su habitación y ver los fuegos desde allí. Y todo porque -según pensaba él- Temari no lo consideraba un peligro. Estaba claro que ella no lo veía como una amenaza para nada. No lo veía como a uno de esos chicos que quisieran tocarla y hacerle "cosas".
Si ella pensaba así, estaba muy equivocada. Él se sentía bastante mal por ese hecho pero a pesar de todo ya estaba caminando con ella hasta el hotel.
- Después de todo mañana me voy – había dicho ella pellizcando una mejilla del shinobi – no puedo volver a Suna resfriada.
Y ahí estaba, al lado de Temari sentado en la cama con la luz apagada sólo mirando la ventana. Ella miraba el cielo con ilusión mientras él no podía quitarle la mirada de encima.
Shikamaru se abrió el chaleco justo antes de que ella dijera:
- ¡Mira! – haciendo referencia a que ya salían los primeros fuegos artificiales en lo alto del cielo.
Shikamaru miró como ella dijo. Y se quedó mirando un rato pero no demasiado porque volvió a mirarla a ella aprovechando su distracción. Sus ojos entrecerrados parecían como un depredador que fuera a atacar en cualquier momento. La imagen de Temari dándole un beso en la frente o pellizcándole la mejilla hacía que a él le ardiera la sangre. ¿Por qué no me miras así Temari? Pensaba él.
Alguna cabezada producto del sueño hacía que Shikamaru la mirara más fijamente.
- Temari – le dijo intentando llamar su atención. La rubia se giró y se lo encontró ahí mirándola con la mirada de que en cualquier momento iba a devorarla. Shikamaru se abalanzó sobre ella con tal ímpetu que la hizo caer en la cama. Temari soltó un gemido al sentir los labios del Nara aprisionando los suyos.
Shikamaru pensaba que ella se apartaría en cualquier momento y le daría un puñetazo pero no fue así. La rubia yacía debajo de él sin rechistar. Sólo gimiendo a cada beso que él le daba. Soltó los brazos de la rubia ahora que sabía que ella no iba a darle ningún golpe y ella los puso en torno a él en su espalda. Shikamaru se apartó y se quedó mirándola unos instantes. Temari se quitó la bandana y se soltó el pelo. Ella estaba sonrojada y tenía los labios hinchados por la intensidad del beso. Shikamaru sentía que su miembro estaba totalmente erecto y pensó en apartarse para que ella no se diera cuenta pero Temari puso sus manos en la nuca de Shikamaru dirigiendo su cabeza hacia su cuello. Él se quedó embobado por unos segundos viendo la piel de la rubia toda sonrosada por la excitación pero enseguida se enterró en su cuello devorándolo y succionándolo dejando marcas allá donde pasaba. Temari gemía y gemía y él sentía que su entrepierna iba a romper el pantalón. Más aún cuando ella abrió sus piernas y lo atrajo hacia sí para luego empujarlo con las piernas para que se clavara en ella. Todos los intentos de Shikamaru por disimular la erección fueron inútiles y ella soltó un sonoro gemido cuando él empezó a embestirla con el enorme bulto marcado en el pantalón.
La boca de Shikamaru ansiaba succionar los pechos de la rubia y fue allí donde se dirigió a continuación.
Y cuando estaba a punto de destaparlos retirando el kimono de encima... se despertó.
Se despertó agitado con la respiración acelerada y la cabeza aturdida. Se miró a sí mismo con el chaleco abierto y una marcada erección en el pantalón. Temari yacía dormida a su lado pero no tenía señales de aquellos besos y llevaba la bandana puesta y el pelo recogido como lo llevaba siempre. Estaban acostados pero bastante separados el uno del otro. Guardando distancias.
En ese momento lo supo. Todo lo había soñado, estaba claro.
Pero había sido TAN jodidamente real.
Shikamaru no tardó en levantarse de la cama directo al baño para echarse agua fría en la cara. Tal vez eso le despejaría, pensó.
Dispuesto a orinar se abrió la bragueta del pantalón y levantó la tapa del inodoro. Pero no todo sería tan fácil aquella mañana. La erección que tenía era tal que le dolía y orinar le resultaba muy molesto. Soltó un gruñido ahogado para intentar no despertar a Temari.
Se lavó las manos, se arregló la coleta y se enjuagó la boca mientras trataba de recordar qué había pasado la noche anterior. Pensaba y pensaba pero no le venían recuerdos a la mente más que el sueño tan vívido que había tenido.
Al final no le quedó más remedio que salir del baño porque por más que pensara no iba a recordar nada.
Y además su miembro viril ya estaba relajado.
Nada más abrir la puerta del baño se encontró con ella.
- Pensaba que ibas a tardar una eternidad – dijo Temari quejándose mientras se frotaba los ojos. Ella se acababa de despertar.
- ¿Por qué he dormido aquí? ¿Me quedé dormido? – preguntó Shikamaru.
- Como un tronco – le dijo ella sonriéndole – no te preocupes. No me has molestado. Además me has dado calor corporal.
Temari le hizo señales para que se apartara de la puerta y la dejara pasar. Él, todavía tratando de entender la situación, se dio cuenta que no sólo no le había tocado un pelo sino que además ella había pasado una noche agradable gracias a su presencia. Sin incomodidad ni nada.
Otra vez ese sentimiento de rabia e impotencia comenzaba a invadirle el alma. Ella no lo tenía en consideración.
- Te esperaré abajo – le dijo Shikamaru sintiéndose incómodo estando en la habitación. Ella le guiñó un ojo y cerró la puerta del baño.
Temari no tardó mucho en bajar y reunirse con él en la calle. Shikamaru la acompañó hasta las puertas de Konoha.
- Me lo he pasado muy bien Shikamaru, has sido muy amable – dijo ella con su sonrisa de infarto en la cara.
- ¿Estarás bien en el viaje de vuelta? – preguntó el joven Nara muy serio. Casi triste.
- Por supuesto – respondió ella alegre aunque dándose cuenta de la expresión del chico. - ¿Te ocurre algo Shikamaru?
- ¿Eh? No... nada... – dijo él frotándose la parte posterior de la cabeza. Temari frunció el ceño y lo miró detenidamente. Por supuesto él no le iba a decir "hey Temari, a veces sueño con cosas como que te beso y te toco...". Ella lo mataría, seguro. O al menos iba a alejarse de él.
- A mí no me engañes Shikamaru. Si estás mal debes contar conmigo – le dijo muy seria. – Lo sabes, ¿no?
- Sí claro – respondió él con una falsa sonrisa. Ella dudó por unos instantes pero enseguida respondió de la misma manera: con una amplia sonrisa.
Finalmente Shikamaru se quedó viendo como la imagen de la rubia se desvanecía a lo lejos a las afueras de Konoha.
- Maldición... – refunfuñaba el Nara volviéndose y encaminándose hacia su casa. Shikamaru no terminaba de entender por qué ella era tan amable con él si no tenía ningún tipo de interés en él.
No tenía sentido. Por qué tantos cuidados, por qué tanta preocupación por él. ¿Es que acaso lo consideraba un hermano? Ella nunca había expresado qué clase de sentimientos tenía hacia él. Bueno sí, le había demandado con insistencia que fueran amigos y que confiara en ella.
Pero lo de la noche anterior lo tenía confuso. Haber dormido a su lado sin que ella tuviese la más mínima inquietud o la más mínima preocupación era tan tan frustrante...
No es como si él quisiera algo con ella. ¿O sí? Pero quizás y sólo quizás, el hecho de pasar tanto tiempo con Temari hacía que múltiples sentimientos afloraran por ella.
…
Mientras tanto Temari caminaba despacio, sin prisa. Le gustaba mucho Konoha y le gustaba mucho... ¿Shikamaru? No, no podía ser. Él, para empezar era más joven que ella y, en consecuencia, más infantil. Ella tenía demasiadas preocupaciones como para andar pensando en un bebé llorón como él. Era un buen amigo, sí. Pero la situación en Sunagakure era siempre tan tensa que cuando ponía los pies fuera de Konoha su remanso de paz se desvanecía. Allí todo era un conflicto tras otro. Gente pensando en traicionar al Kazekage. Gente detrás del bijuu de Gaara. Siempre en peligro. En constante alerta.
Seguramente la vida de Shikamaru en Konoha se dividía entre siestas y meriendas con algún amigo así como hacía cuando estaba con ella. Cuando ella le pidió su amistad nunca quiso que las cosas derivaran en ese "sentido" que ahora le venía a la cabeza. Ella no podía pensar en él como algo más que un amigo... ¿verdad? Entre otras cosas porque él era tan joven e ingenuo –en su mente- que no pensaba en ella como ella se lo estaba imaginando.
No obstante, el comportamiento que estaba teniendo Shikamaru con ella últimamente era bastante extraño. Estaba siendo atento y considerado. Respetuoso y gentil. Todo eso hacía que Temari sintiera unas ganas infinitas de abrazarlo y no soltarlo pero algo así podría dar lugar a malentendidos y era preferible quedarse como estaban porque... eran buenos amigos, ¿no?
Temari paró un momento en una casa de té. Un té bien calentito le sentaría bien con este frío que estaba haciendo.
Después de pagar la taza de té y un par de dangos se quedó con los ojos cerrados, en calma, recordando... Recordaba los días que iba a tomar té con Shikamaru. Recordaba también como sin pudor, alguna vez, el joven shinobi le había quitado restos de dango de la boca y cómo ella se quedó expectante, ansiosa por un...
- ¿¡BESO!? – exclamó Temari para sí misma saliendo de su pensamiento.
Definitivamente la edad le estaba alterando las hormonas a una joven rubia que se dirigía camino a su tierra natal. Para colmo, la bufanda que llevaba puesta era la bufanda que le había prestado a Shikamaru durante algunas horas y ahora olía a él.
Temari nunca le diría lo mucho que disfrutó de esos minutos que pasó recordando a través del olor.
