Hola, he vuelto!
Gracias por dejarme sus reviews recordándome actualizar pronto...les dejo capítulo!
Rancho McGonagall Parte II
Hermione vio a Draco dar la vuelta para regresar al lago sin mencionar nada. Se mordió el labio y algo dentro de ella comenzó a temblar, prefería haber provocado a Draco, prefería escucharlo gritar, romperle la nariz a Weasley y huir con Hermione de la mano. Pero su indiferencia dolió más que el probable golpe a la pecosa nariz de Ronald. Seguía temblando, tuvo la necesidad de sentir un abrazo, los ojos comenzaban a humedecerse, pero sabía que él único compañero en esa habitación lo último que haría sería abrazarla, primero la regañaba y le gritaría hasta que se desgarra la garganta o hasta que Harry apareciera para calmarlo, ella abrazó sus brazos, inhalo y se prohibió llorar.
-Tenemos que irnos Hermione- dijo Ronald buscando en los bolsillos de sus pantalones. Hermione, no lo escuchó o prefirió ignorarlo, volvió a sacar el aire por la boca lentamente y camino de regreso al lago, sin importarle los gritos de Ronald desde la puerta de la casa. Regreso al lago, le sonrió a la profesora en forma de disculpa, evitó la mirada de Harry a toda costa, se concentró de nuevo en sus listas mentales mientras tomaba té y mordía un par de galletas. También evitó a Draco, quien desde que volvió no dejaba de ver la mano de Hermione, hasta que ella disimuladamente, quitó el anillo de su mano y lo dejó sobre la mesa completamente ignorando su existencia.
Después del té, Hermione convenció a Luna para caminar un rato por la orilla del lago. Mientras los demás practicaban un poco de quidditch o practicaban un par de encantamientos con la vieja profesora. Luna quería quedarse un rato con las hermanas Patil, pero la expresión de Hermione le hizo levantarse de su lugar en seguida.
-¿Crees que deba irme?- preguntó Hermione mientras se desabrochaba los zapatos para poder sentir el agua en sus pies. Luna quien ya estaba desclaza, daba piruetas por toda la orilla llenando su cabello y ropa de pasto y hojas secas.
-Creo que es hora que dejes de permitir que alguien más controlé tu vida.- Luna paró de dar vueltas y ayudó a Hermione con sus zapatos- Si no es Ron, es Harry, tu padre... incluso Draco Malfoy ha influido más en tu vida de lo que estás dispuesta a aceptar. Haz lo que creas, di lo que tu pienses y no dejes que alguien más te controlé, es tu vida, hazla tuya.- Hermione sintió los ojos humedecerse, quitó un par de hojas del rubio cabello de su amiga y la atrajo con un abrazo asfixiante. Ambas se sentaron en la orilla del lago, con los pies sumergidos en el lago y los pensamientos lejos de ahí, vieron el sol meterse y sintieron el frío de la noche hasta que Luna fue capaz de oler el chocolate caliente que se estaba preparando en la casa y obligó a Hermione a volver.
Dentro de la casa, agradeciendo el ambiente cálido y el olor a chocolate caliente, Hermione dedicó una sonrisa a Luna, comentó que tomaría un baño y que regresaría lista para la cena. Discretamente, buscó a Draco con la mirada mientras subía a su habitación ese fin de semana, pero no fue capaz de encontrar sus ojos grises. Rendida, dispuesta a tomar el baño de espuma más largo de la historia, entró a su habitación y se encontró con dos enormes problemas frente a ella.
-¿Quieres decirme dónde estabas?- preguntó Ronald con la cara comenzando a enrojecer. Hermione lo ignoró, aventó los sucios zapatos a la cama, los cuales casi golpeaban a Harry.
-'Mione, estaba preocupado por ti- dijo Harry- ¿sabes lo que estuve pensando todo este tiempo? ¡Lo peor! creí que estabas en peligro, creí que algo te había pasado, hasta llegué a pensar que podría estar en peligro de muerte…- Hermione dejó de evitar su mirada y buscó los ojos verdes de Harry esperando que dijera la verdad- Malfoy se fue y creí que habías huido con él- confesó Harry.
- ¡Si tan solo dejaran de preocuparse por Draco todo el tiempo, habrían notado que Luna tampoco estaba, que probablemente Luna y yo pasamos toda la tarde junto al lago!- Ron tuvo el impulso de tomarla por el brazo notando las intenciones de Hermione por huir del lugar- ¡Suéltame Ronald, por las barbas de Merlín! Agradezco que se preocupen tanto por mi, pero es necesario que me den mi propio espacio.
Ron miró a Harry esperando aprobación, Harry asintió levemente y Ron obedeció a Hermione, quien no perdió el tiempo y se acercó lo más que pudo a la puerta dispuesta a marcharse, no sin antes voltear, sacar el diminuto anillo del bolsillo de su pantalón y aventarlo a la nariz de Ronald- Estoy harta de tus mentiras, no quiero que digas más que estamos comprometidos, ni aunque me quitaran todo, volvería a salir contigo, debería de ser bastante estúpida para dejar que me controles de nuevo.
Salió de la habitación, tomó la cena con los demás invitados, se permitió escuchar un par de anécdotas más y cuando comenzó a sentir los ojos pesados,volvió a su habitación. Sabía que Ronald y Harry ya la habían dejado vacía. Reconoció que fue bastante grosera y ruda con Ronald, pero si no lo hacía, el pelirrojo seguiría sintiendo que tenía derechos sobre la vida de Hermione. Miró la habitación vacía y oscura, una tristeza comenzó a invadirla, sintió ganas de llorar, dejo un par de lágrimas salir en silencio, después comenzó a hacer su maleta de nuevo, si Draco se había ido, ella podía hacer lo mismo.
-¡Pansy. Pansy!- golpeaba en la puerta fuertemente- ¡Pansy, por Merlín, abre la condenada puerta en este instante! - Draco la escucho acercarse a la puerta, ella no tuvo que preguntar quién estaba detrás de la puerta, ella podía reconocer la voz de Draco en cualquier circunstancia de la vida. Acomodo su largo cabello oscuro detrás de su oreja y abrió la puerta.
-Creí que estarías con toda la elite de Hogwarts- se adentró en el departamento- ¿Dónde están tus condenadas llaves? No puedes estar esperando que yo esté a tu servicio todo el tiempo, estaba contestando un par de cartas y no te escuché en la puerta. ¿Te crees privilegiado porque McGonagall te invitó a su rancho y a mi me manda un carta con mi nombre mal escrito para disculparse por "la falta de confianza y la faltante e inexistente relación entre ambas"? - dibujo un par de comillas en el aire, rodó los ojos y camino a la barra para servirse un trago.
-Quieres dejar de quejarte por no haber sido invitada- dijo Draco y aceptó el vaso de whisky que Pansy le ofrecía- Estoy seguro que no quisieras pasar todo el tiempo, escuchando a un grupo de gryffindors alardear de lo patética que se ha vuelto su vida, además nunca te ha caído bien McGonagall
-Si tan solo supiera que su adorada Hermione ha intercambiado un par de cartas conmigo, rogaría por tenerme ahí. Nunca me fue mal en su clase, por Merlín, solo me sorprendió un par de veces copiando en un examen, y un par de veces intimidando a las de primer año y tal vez no le pareció cuando ofrecí entregar a Potter... pero a ti te perdonaron ¿Por qué yo no recibí una invitación?
Draco había dejado de escuchar desde que Pansy mencionó las cartas. ¿Por qué su amiga no había comentado nada? No era falta de confianza, Draco y ella eran prácticamente hermanos, vivían juntos y la confianza era más que obvia. Miró a Pansy, seguía hablando y bebiendo, nisiquiera notaba que Draco ya no la estaba escuchando.
-Pans…- llamó Draco- Pans… ¿Has hablado con Hermione?
Ella dejó de hablar, su plan por distraer a Draco con otra plática completamente diferente había fallado, agacho la mirada. - Hemos intercambiado cartas desde que volvieron de su viaje y la he visto un par de veces en un barrio muggle cerca de aquí.
-Quiero verla…- dijo Draco sin despegar la mirada de su vaso
-No creo que sea una buena idea, Draqui- Pansy intentó hacerlo entrar en razón. Pero Draco la tomó por las muñecas y la obligó a verlo en sus ojos grises.
-Estaba con McGonagall, la vi. Regresó con el idiota de Weasley y piensan casarse, Pans, por favor ayúdame a hablar con ella. - Pansy suspiró, se alejó de Draco y fue a su estación de escritura, tomó un pergamino y comenzó a preparar una carta para Hermione Granger.
Hermione despidió al último cliente en la tienda de Luna, espero a que este saliera completamente para acercarse a la puerta y cambiar el letrero a CERRADO. Estaba feliz de poder volver a la tienda con Luna, Ronald y Harry había entendido su mensaje completamente, desde que se fue sin avisar del rancho de McGonagall, ninguno se había aparecido en su casa o en la tienda de Luna, únicamente recibió una carta de Harry diciendo que aceptaba dejarla un tiempo a solas. Desde que salió del rancho pudo ir un par de días con sus padres, aceptó visitar a Hagrid e intercambio un par de cartas más con Pansy, evitando hablar de Draco o de su supuesto compromiso. Eran casi las ocho de la noche, la calle frente a la tienda de antigüedades comenzaba a iluminarse por las luces de la calle, Hermione miró su reloj, tomó su bolso y desapareció de la tienda para aparecer un par de calles antes del restaurante donde se reuniría con Pansy esa noche. Para ser una sangre pura, Pansy conocía demasiado restaurantes muggles bastante lujosos, Hermione acicalo su cabello esperando acomodarlo un poco, suspiró y pidió por "Scarlett B." el seudónimo que Pansy usaba para poder hablar con ella. La hostess la dirigió a la terraza donde Pansy se encontraba, Hermione pudo reconocer su impecable semblante y el oscuro cabello adornando sus perfectas facciones, le sonrió y la saludó con un gesto. Al llegar a ella, Pansy saltó y absorbió a Hermione en un abrazo, ordenó una botella de vino y comenzó a hablar como si tan solo tuvieran cinco minutos sin verse.
-Blaise me ha buscado otra vez- bebió de su copa y sintió la mano de Hermione darle un pequeño apretón- Pero como siempre, no pasaron más de cinco minutos sin que los dos terminamos gritando e intentando golpearnos. ¿Cómo puede ser que la persona con quien compartí los mejores momentos me trate así?, Te juro Granger, que todas las noches antes de dormir pienso en él, y trató de entender en qué momento nuestra relación llegó a ese punto...
-No es tu culpa Parkinson, estoy segura que Zabini piensa lo mismo…-
-Yo creo que él me culpa por todo, digo, me conoce mejor que a nadie, sabe lo insoportable e inestable que soy… sé perfectamente que él me culpa de todo. - bebió su copa hasta el final- Pero basta de hablar de mí, escuché que estás por casarte, que te comprometiste con la comadreja de nuevo, si esa niña Brown, fuese mi enemiga número uno, me andaría con cuidado.
Hermione no dijo nada, sabía que era hora de hablar de Draco con Pansy, sabía que no podía seguir alargando el tema más tiempo, sabía que era necesario, que Draco y Pansy ya había discutido el supuesto compromiso de Hermione con anterioridad, ya no había oportunidad de evadir el tema como lo llevaba haciendo cada que Pansy intentaba hablar de eso, Hermione sabía que tenía que hablarlo con Pansy.
-Espero no te moleste, pero invité a alguien más a nuestra cena. - dijo Pansy mientras veía a alguien a lo lejos y saludaba con una sonrisa en la cara. Hermione siguió la mirada de Pansy para encontrarse con unos ojos grises, y una cara sin expresión alguna en cara.
Gracias por seguir conmigo y la historia, espero que no nos dejen aún.
Gracias, PW!
