Chocolate

Disclaimer: Junjou Romantica es completamente de Shungiku Nakamura.


Junjou Romantica

Takahashi Misaki se encontraba feliz, si quitaban el hecho de que el amatista le había dado uno de los peores sustos de su corta vida – aún tenía ganas de darle unos cuantos golpes más en la cabezota – y, ¿Quién no estaría feliz al ser aceptado? Porque, aparentemente, finalmente el padre de Usagi-san lo había aceptado, y de allí el día había sido estupendo, hasta el momento en el que se había acordado de regalarle al peli-plateado los chocolates que había comprado al salir de la editorial. Y su precioso día se había ido a la borda en el preciso momento en el que había decido entregarles esos chocolates al amatista, aunque, por alguna razón, no se había percatado de que nuevamente se había metido en la boca del lobo, o para ser más exactos, en la habitación de Usagi-san. Pero...¿Quién lo podía culpar? Cualquiera se fijaría más en el tiempo de caridad –sin ninguna razón oculta, aparentemente – que pasa con su pareja, y, el castañito no sería la excepción, ¡Oh, claro que no! Disfrutaría de lo que quedaba del día al lado del peli-plateado, más aun al tener aún un poquito de esa sensación que lo atrapó en el semáforo con ese maldito bus…

Pero todo ese hermoso momento de pareja fue cambiando lentamente con el trascurso de los minutos, hasta que finalmente llego la noche.

—Mi-Sa-Ki

Escucho a sus espaldas mientras terminaba de hacer la cena, un escalofrío le recorrió de pies a cabeza, ese tono que el mayor había utilizado no traía nada bueno, por lo menos no para él y sus caderas…

—¿S…Si, Usagi-san? —dijo "levemente" nervioso.

Instantes después de haber dicho esa pequeña y corta oración sintió como el escrito lo abrazaba por detrás, sosteniendo su cintura, al tiempo que recargaba su mentón sobre uno sus hombros. El tener al mayor tan pegado, sintiendo su respiración sobre su cuello, estaba afectando al dueño de esas hermosas orbes esmeralda.

—¿Ya te dije cuanto te quiero? —interrogó Usami con una sonrisa ladina, que el menor no vio.

El universitario asintió levemente, un sonrojo adornaba su lindo rostro, mientras apagaba la llama de la estufa al ver su obra de arte terminada, como siempre, una cena perfecta, aunque el amatista en esta ocasión no quería comer la comida preparada por su querido novio, ¡Ni remotamente cerca! Porque lo que Usami Akihiko quería comer, devorar, era a su novio, su amado Takahashi Misaki. Por su lado el castaño tan sólo esperaba, atento a cualquier movimiento extraño por parte del mayor, ese ambiente tan tranquilo no le convencía del todo.

¿No estará pensando en nada raro o sí? —pensó el menor al seguir mirando el rostro relajado del mayor.

El moreno abrió los ojos con sorpresa al salir de su ensoñación, sentía algo húmedo acariciando su cuello, era la lengua del peli-plateado, al mismo tiempo que lentamente las grandes manos del novelista iban bajando de su cintura hasta cierta parte de su cuerpo, las caricias que le eran propinadas por parte del mayor, a pesar de tomarlo por sorpresa, le encantaban, aunque no lo dijera en voz alta, era así. Y en un descuido no lo soporto y dejo escapar un pequeño gemido, al tiempo que aseguraba con todas las de ganar que el gran Usami-Sensei seguramente tendría una ladina sonrisa en el rostro, satisfecho, y era sorprendente, no se equivocaba en lo absoluto.

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Soltó un suspiro, saliendo de la tina de baño, secándose el cuerpo y sus cabellos para poder vestirse con calma. No sabía como pero se había logrado liberar del ferviente agarre del amatista, y mantenido cierta distancia entre ambos, comieron de cierta forma tranquila, hasta que luego de terminar con la cena, esquivar al mayor para evitar cualquier cosa, y lavar los trastes, el lindo oji-esmeralda se decidió por un relajante baño en la tina.

Al dejar completamente seco su cabello y estando ya listo, salió de la habitación del baño, ya era tarde por lo que pensó en irse a dormir a su habitación pero al notar un camino hecho por los chocolates que le había dado al escritor, y con su curiosidad por lo alto, lo siguió, terminando dentro de la habitación del dueño del departamento. Se pudo escuchar como la puerta de la habitación era cerrada, a la vez que sigilosamente un conejo pervertido se iba acercando cautelosamente hacía el universitario, abrazando al menor y echándolo en la cama, estando el castaño abajo y él arriba, sonrió seductoramente.

—¿U…Usagi-san? —dijo un sonrojado chico.

Y es que el notar que el mayor solo llevaba unos pantalones, no ayudaba en nada.

—Yo todavía no te di mi regalo. —susurro el heredero en el oído del niño, antes de morder delicadamente el lóbulo del castaño.

Y el sonrojo del moreno no hizo más que ir en aumento, y cuando estaba por reclamar el mayor lo acallo con un ferviente beso, tan apasionado y exigente como de costumbre, dejando cada vez más sumiso al pequeño Takahashi. Lentamente las ropas del lindo uke iban desapareciendo gracias a las veloces manos del blanquecino, entre besos, caricias, pasando lentamente de los suaves labios del menor hacia la mandíbula y luego el cuello, arrancando más de un gemido al adorable chico de cabellera castaña.

—¿Qué…estas…ha…haciendo? —cuestiono nervioso el muchacho, entre uno que otro jadeo.

El escritor no respondió, tan sólo agrando su sonrisa, mientras abría el frasco de jarabe de chocolate, y lentamente lo iba acercando hacia el cuerpo de su pequeño y lindo novio, colocando el dulce sobre el abdomen, los brazos, el cuello, las tetillas y otras partes del cuerpo del castaño, sonriendo con malicia. Un sonoro gemido salió entre los labios del menor en cuanto esté sintió como la juguetona lengua del mayor lamia su, gracias al frío jarabe, erecto pezón, a la vez que con una de sus manos atendía su otro pezón, mientras que su mano libre lo tenía bien agarrado de la cintura, impidiendo que el moreno se escapara.

—U…Usagi…san. —dijo en un jadeo el castañito al estar muy sonrojado.

El susodicho levanto la cabeza fijando su mirada amatista en el rostro de su adorable novio, admirando con satisfacción las expresiones del universitario, el verlo con el reluciente y rico dulce sobre cada parte de su cuerpo se le hacía más excitante, mucho más delicioso.

—¿Sí? —fue la ronca respuesta del peli-plateado al tiempo que lentamente iba acercando su rostro al contrario con un solo objetivo...

Besarlos…

—¿Por qué…trajiste el…ja…jarabe? —cuestiono con cierto nerviosismo el menor al sentir como la mano que antes lo tenía firmemente agarrado por la cintura comenzaba a bajar, viajando y acariciando una de sus piernas…

Una sensual y pervertida sonrisa se dibujó en el atractivo rostro del mayor antes de que esté comenzara a descender nuevamente con sus besos y caricias por el pecho y abdomen del castañito el cual no pudo contener más los gemidos y jadeos que su Conejo le provocaba al tocarle de esa manera, en cada lugar por donde el amatista pasaba sus manos, el amable chico de ojos verde esmeralda sentía su piel arden, con el más mínimo roce. El escritor siguió con su labor, haciendo desaparecer cualquier rastro del dulce jarabe que alguna vez estuvo sobre los brazos, pecho o abdomen del menor, sonrió ladinamente, pasando del ombligo del moreno hacia una de sus piernas, ignorando cierta parte del cuerpo de su amante que exigía atención inmediata, un sentimiento de satisfacción se hizo evidente en su blanquecino rostro al escuchar un gemido de protesta por parte del chico debajo suyo.

—Es tu castigo, Misaki. —susurro el peli-plateado al, en rápido movimiento, volver a subir, sosteniéndose con sus antebrazos para no aplastar a su novio, mirándole fijamente, rostro contra rostro. —Deliciosamente hermoso. —pensó al contemplar al menor de los Takahashi.

Pero nadie lo podía culpar, ¡Oh, claro que no! Porque…¿Quién no se quedaría como tonto al tener a la persona que amas enfrente de ti? Más aun al ver como estaba, porque el hecho de que Misaki actuara tan sumiso, un algunas gotas de ese dulce sobre su bonito rostro, acompañado de un adorable sonrojo y esas hermosas e hipnóticas esmeraldas llenas de deseo y amor, ¡Por Kami-sama! ¡Nadie podía decirle nada!

—¿Castigo? —susurro el universitario confundido.

—Por mentir cuando llegaste junto con mi padre. —dijo con una sonrisita – que logró hacer que un escalofrío recorriera al pobre chico - antes de acercarse hasta su oreja y morder juguetonamente el lóbulo. —Hasta que el frasco no se acabe, no llegaremos al final, medio frasco para ti y medio para mí, ¿Te parece bien? —siguió diciendo con lentitud.

En aquella habitación se pudo escuchar con facilidad un gemido ahogado, antes de que al oji-esmeralda siquiera pensara en como reclamar el blanquecino ya había estampado sus labios contra los contrarios, comenzando con una guerra que no terminaría en toda la noche. Mientras tanto Usagi-san hacía una nota mental:

-Comprar más Jarabe de chocolate la próxima vez que se fueran de compras al supermercado.

Al tiempo que el sonrojado Misaki hacía una completamente diferente:

-Deshacerse del jarabe de chocolate a la primera oportunidad.


¡Hola, hola! ¿Cómo han estado? ¡Yo perfectamente atómica! (?) xD!

Aquí traje finalmente el segundo capítulo, y tal y como dije ¡De la pareja Romantica! Aunque verdaderamente me ha quedado bastante diferente a lo que pensé en un principio pero bueno…¿La idea era que tuviera algo que ver con el chocolate, que no? XD!

Hadku: - le pega un zape - ¡Tranquilamente pudiste hace un hermoso lemmon! ¬u¬ ¡Hazlo de una maldita vez! ¡Sólo me faltan 15 firmas más y no te salvaras! –se ríe como la sádica que es – Sádica tu cara, psicópata.

Tan linda como siempre Hadku- chan –nótese el sarcasmo – pero volviendo a lo importante, ¿Cómo me ha quedado el cap? ¿Lindo, bueno, aceptable, malo, horrendo, horroroso? O.o

Hadku: ¿Qué honda con lo del jarabe de chocolate? ¡¿Y por qué diantres nunca llegas hasta la parte más interesante?!

No lo sé, creo haberlo leído por ahí x3…Nunca llego al lemon por malota! (?) – y porque no me da mi lindo cerebro, sigo sin creerme que yo haya escrito esto O/O – pero en algún momento lo lograré. Y ahora teniendo en cuenta el tercer y último capítulo…pues…aunque yo lo quería publicar hoy junto con este no se va a poder y quedara pendiente para después de las dulces vacaciones de Julio (¡Sirve de algo el maldito invierno! C:) Si le quieren agradecer a alguien ese pequeño inconveniente pues aki-ta-la-linda-Hadku-chan-culpable-de-esto *canta de mala gana*

Hadku: ¡No fue mi intensión borrarlo! ¡Es culpa de tu maldita computadora que me detesta!

- le devuelve el zape pero más fuerte - ¡Cállate y cómprame mi nuevo tomo de Blue Exorcist! =w=

Ah! Y gracias a Melyan por dejar su review nwn y no te preocupes que cuando escriba un lemon completo te lo diré ;)

Bueno sin nada más que decir me retiro a re-hacer el capítulo 3! Ya saben Concejos, criticas, comentarios y demás. [MIENTRAS SENA DE BUENA MANERA]. ¡Bienvenidos sean!

¡Sayonara minna-san!

Sugu ni…. me largo de aquí!