Una explicación a detalle le habría venido bien al matrimonio Feltsman-Barabnoskya, sobre todo al primero.

Claro que, para eso, primero había que dar por terminada la mini celebración post casamiento. Sin nada de bebidas alcoholicas, por supuesto. Quizá para otra ocasión. Y, claro estaba, Lilia debía empezar a agendar lo más pronto posible el horario de entrenamientos de su futuro discípulo. Ella no se tomaba a la ligera nada, menos aún algo tan importante como era el ejercicio.

Viktor no pudo evitar mirar con cierta lastima hacia su bebé, ni seis meses tenía y ya estaba condenado a pasar por un pequeño infierno, al menos hasta que se acostumbrara.

Yuuri se veía tan contento entre los brazos de la mujer que sería peor que un verdugo si las cosas no salían como ella quería. Oh, qué hermosa era la ignorancia.

Makkachin miraba por turnos a todos, meneando la cola y preguntándose a qué hora le tocaba comer a él.