No debió sorprenderle encontrarse con la mascota de Viktor velando el sueño de Yuuri, pero que el bebé se encontrara recostado específicamente sobre el lomo del can, y el mismo lo rodeara protectoramente con su cuerpo como si de un cachorro de su misma se tratase, sí que lo tomó desprevenido.

Acercándose sin hacer ruido, Georgi se acuclilló frente a la cama, Makkachin mirándolo fijamente en todo momento y meneando la cola con suavidad en el momento en que el ruso pelinegro acarició los igual de oscuros cabellos ajenos.

—Si se despierta por tu culpa, la pasarás mal.

Un nada agradable escalofrío lo recorrió de pies a cabeza, la voz de Mila demasiado cerca y la mirada fija del esposo de la misma clavada en su nuca.

Tragando saliva, Georgi alejó lentamente su mano y se puso de pie, girando sobre sus talones para encarar al reciente matrimonio.

—Veo que terminaron de divertirse —declaró, con tranquilidad.

—Viktor no puede ser serio —sonrió la pelirroja.

—Claro que puedo —protestó el platinado y al instante borró toda expresión de su rostro. Sin embargo, no pasaron ni treinta segundos y ya estaba frunciendo el ceño, tratando de camuflar sus ganas de carcajearse.

—Ahí lo tienes —Mila rodó los ojos—, ¿quieres ayudarnos, Georgi?

–¿Qué tienen en mente? —inquirió Popovich, curioso.

Nikiforova Babicheva le hizo una señal a su esposo y Viktor fue a sacar la caja de dentro de su armario, entregándosela a su cónyuge después.

—Vamos a forrarla —sonrió la chica.

—Yuuri ayuda y puedes ayudarnos a escoger el papel que usaremos —agregó Viktor—, no terminamos por ponernos de acuerdo.

Georgi asintió sin hacerse problemas, pensando que sería una tarea sencilla.

No contaba con que el reciente par de esposos no gustaba de ceder en sus respectivas posturas y sabían defender sus puntos de vista.

Si Yuuri no hubiera despertado por el escándalo, Georgi habría salido huyendo.

Al final, el bebé mando de paseo a los colores verde y morado que eran las propuestas de sus padres, arrugando el tuvo enrollado de papel azul y ni siquiera dándole una segunda mirada a ninguno de los restantes.

Yuuri era un bebé tajante.