Las anécdotas volvieron, Yuuri fue alimentado por Georgi solo para volver a los brazos de su padre para que el mismo lo hiciera eructar y luego le cantó para que se durmiera.

Una vez el bebé cerró los ojos, Georgi se mostró curioso con respecto a aquella nana desconocida.

—Oh, vino con Yuuri —informó Viktor—, en una de las cartas. Busqué y según Google es una canción de cuna japonesa —Chris se tensó al instante.

—No me habías dicho nada al respecto, Viktor —enarcó las cejas Mila—, además, ¿qué es eso de "mi"? Nuestro, Nikiforov.

—Olvidé comentártelo —se excusó el mayor con naturalidad—, y bueno, nuestro.

Mila asintió mientras Chris le lanzaba una mirada cargada de significado a Georgi.

Popovich negó con la cabeza.

No.

No podían decírselo.