El llavero de cerdito descansaba en la mano de Yuuri bebé cuando Viktor volvió de la universidad.
El platinado parpadeó repetidas veces al ver a Mila de pie en la cocina, la chica lo saludó, le avisó que la comida ya casi estaba, que Yuuri se encontraba en su habitación junto a Makkachin y que ya tenía a un niñero con el cual podían entrevistarse al día siguiente.
—¿Viktor? —Mila se preocupó al no obtener reacción de su esposo—, ¿está todo bien?
Nikiforov se limitó a asentir, acercándose para abrazarla.
—Todo está más que bien.
Viktor sonrió de oreja a oreja al ver a su hijo plácidamente dormido junto a su caniche.
Y, por primera vez, hizo uso de una palabra en japonés.
—Estoy en casa, Yuuri, Makkachin.
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Aunque está de más el decirlo, la palabra es: Tadaima.
Gracias por leer.~
