El platinado propuso un centenar de cosas muy necesarias en cuanto a su criterio y totalmente inútiles desde el punto de vista de Mila. Con Yuuri sobre el regazo de su padre, el llavero de cerdito en una mano del bebé y la otra sujeta al dedo índice izquierdo del platinado, Yuuri daba tirones ocasionales a la falange de su, legalmente, progenitor, lo que Viktor tomaba como una señal para insistir con respecto a tal o cual objeto, pese a que Yuuri ni siquiera tenía idea de qué podía tratarse y tironeaba por simple e inocente gusto y curiosidad.

Para la cena, la lista estaba conformada por una docena de elementos.

—Voy a llamar a mi nana para preguntarle qué más podríamos necesitar —indicó Mila.

—Okey —asintió Viktor—, yo les daré la noticia a mis padres de que ya son abuelos.

Cargando a Yuuri con un solo brazo, el platinado hizo su camino hacia la habitación, con Makkachin tras de él dando uno que otro saltito y meneando la cola.

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BlAn no tiene NI IDEA de qué necesita un bebé, así que me disculpo por la falta de precisión. :"D