Yuuri aprendió a caminar al año y tres meses con dos semanas y media, riendo por las expresiones de estupefacción en rostros de sus padres mientras se tambaleaba hacia su tío de rubios cabellos, desviándose luego hacia el de negra cabellera y acabando por decidirse en el último segundo en ir a por su padre.

Demasiado emocionado como para decir nada, Viktor lo elevó en brazos y le dio vueltas, Yuuri riendo al principio y luego siendo atacado por el miedo. Viktor lo apretó contra su pecho hasta que se calmó y por fin encontró su voz para felicitarlo.

Yuuri se la pasó persiguiendo a Makkachin las primeras dos horas de desarrollada su nueva habilidad, deambuló solo sin destino fijo una tercera y acabó aferrado a la pierna de su madre en algún punto de la cuarta.

La fiesta de dos años fue algo más modesta que la primera, Yuuri saludando con cortesía a toda persona que veía, preguntando quién era, porque solo se acordaba de los nombres de Christophe, aunque la mayor parte del tiempo lo llamaba Tophe, Georgi, que pronunciaba como Gorgi, Beka, un apodo cariñoso para Otabek, sus abuelos maternos, paternos, papá Yakov, mamá Lilia y de sus padres verdaderos.

Yuuri tenía dos años y medio cuando Lilia decidió que ya era tiempo de empezar a trabajar en la flexibilidad del pequeño y Yuuri lo aceptó sin cuestionar, imitando cada movimiento que la mujer le indicó que tenía que hacer.