Hola~
Y como dije anteriormente (creo que si avisé... don't know) ando actualizando después de dos semanas (fueron más pero yolo (?)) :D
DISCLAIMER:
Los personajes son propiedad de Himaruya y la base de esta historia de la película mexicana "Ladies Night"
El dicho stripper se llamaba Antonio Fernández Carriedo. Su hobby era la fotografía ya que no le gustaba olvidar nada, y tenía una buena memoria aunque… eso le ha hecho mucho daño.
Como buen español, le gustaba el amor… hasta que le rompieron el corazón una, y otra, y otra, y otra vez hasta que pasó lo de una tal "Emma" y Antonio entendió que el amor es como cualquier adicción: es mala para la salud.
Desde entonces, Antonio se la pasa huyendo. Solo guarda instantes, momentos, rostros que pasan, hasta que uno amenace con quedarse.
"¿Qué me está pasando?" pensó el español al quedarse viendo la foto que tomó de Louise la noche anterior. Desde que había dejado la fiesta, no había dejado de pensar en aquella rubia.
Respiró resignado. Era mejor olvidarla y dejar ese momento guardado junto con todas las fotos que había tomado a lo largo de su viaje por toda Europa.
-Mira, este es el número que contraté al stripper – dijo la albina, enseñando un pedazo de papel de periódico a Louise. Sacó su celular y marcó el número. En ese momento se escuchó un celular que tenía una llamada entrante. Louise se estiró para contestar el celular aunque no fuera suyo para contestar.
-¿Bueno?
-¿Bueno?
Las dos se dieron cuenta que el celular que estaba sonando era el del stripper. Las dos colgaron los celulares de forma molesta.
-Se dejó el celular aunque se llevó todos los celulares de las invitadas… que cabrón – se quejó la albina.
El celular del stripper empezó a sonar nuevamente y Louise contestó rápidamente
-Hey, Louise – era Antonio quien llamaba – Habla… el conejo
-¡Óyeme, tú, tarado…!
-Llamaba para pedirte disculpas por haberme robado algunas cositas pero son para una buena causa
-Lo único que quiero saber es ¿qu-qué fue lo que pasó? ¿por qué no me-e….? ¿por qué m-me…? – suspiró resignada - ¿qué buena causa?
-La verdad no te hablé para hablar sobre eso. Te llamé para decirte que – hubo una pausa algo larga –sigas dibujando… ¡ah! Y que no te cases
-¿… Qué?
No hubo respuesta, Antonio ya había terminado la llamada.
Louise dejó el celular a un lado suyo. Tenía que encontrarlo. No sabía para qué o por qué pero tenía una prioridad en encontrarlo que, sin pensarlo, se levantó y se fue a la calle para tomar algún taxi o algo.
Julchen la siguió de cercas, era mejor ya no encontrarlo porque corría el riesgo de que Louise viera el vídeo de ella y Arthur teniendo sexo en la oficina, era un riesgo que no iba a correr.
Julchen no tuvo otro remedio que ofrecer su coche a Louise y acompañarla a encontrar al stripper. Era medio día y ninguna de las dos sabía dónde empezar a buscarlo, Berlín era una ciudad MUY GRANDE.
-¿Dónde vamos a empezar a buscarlo? ¿al central de strippers rateros? – ironizó la albina
-No sé pero tengo que encontrarlo – hubo un silencio incómodo antes de que la rubia volviera hablar – y a ti qué te interesa si lo encontramos o no, ¿era tan importante ese vídeo tuyo?
Julchen se quedó en blanco por un momento, dejándose llevar por su imaginación
"En una televisión, estaba puesto el vídeo de Julchen y Arthur. Louise estaba más que impactada
-¡Te atreviste a engañarme! – Louise se lanzó contra Arthur para ahorcarlo y dejarlo en el suelo sin ninguna oportunidad de que este se levantara
-¡Louise, escucha, todo fue un mal entendí-! – Louise sacó una pistola y le disparó a Julchen"
-… ¿Julchen?
-Ah… el vídeo… sí, es importante… Arthur contribuyó en su creación.
Por dejarse llevar por su imaginación, Julchen no se había percatado de que Louise había sacado el celular y estaba marcando un número de la agenda de este.
En la conversación, se dieron cuenta que ese celular era un celular robado de otra chica que había contratado el servicio de stripper y le habían vaciado la casa.
Así fueron con todas las víctimas hasta que la última dirección que tenían que ir estaba situada en unos de los barrios más pobres y llenos de delincuentes de la ciudad.
-No vamos a ir – sentenció Julchen, deteniendo el andar de Louise – para todo hay límites y este es el nuestro
-¿Por qué no? Ya estamos cercas de encontrarlo, lo presiento
-Ni hablar. Somos dos mujeres con un coche de "mírame a huevo" en una colonia de rateros no es una buena combinación
-Ahora resulta que "la mujer de mundo" la "malhablada" tiene miedo
-Mira, Louise, si estamos buscando el tipo porque ya te gustó que te cojan, solo te subimos al metro en tanga y ya
-O qué te parece si juntamos a todos los que te has acostado y tal vez, solo tal vez, juntamos un poco de amor por ti ¿qué te parece?
En ese momento, Julchen recordó un momento muy especial para ella.
"-Te amo… - dijo en un suspiro Arthur, después de haber tenido sexo con Julchen"
-¿Sabes qué? Si no me quieres acompañar, iré sola
Rápidamente, Julchen dejó de lado su memoria de Arthur y siguió a Louise
-Louise, no seas así… Louise. ¡Louise! – sin más, tuvo que correr para alcanzarla y no dejarla sola.
Las dos iban en busca de Antonio sin saber que este estaba haciendo cualquier cosa para perderse de ella, y con lo que estaba sintiendo, no era suficiente unos cientos de kilómetros, pero para hacer una huída de esa magnitud, se necesita muy dinero, y por eso, Antonio necesitaba ganar un concurso… el concurso "Ladies Night", un concurso que premiaban con una buena cantidad de dinero al mejor stripper.
Con todo preparado, Antonio fue a un cierto sex shop para inscribirse en el concurso. Era necesario ir a ese lugar aunque le desagradaba mucho, no quería encontrarse al dueño del local: Francis Bonnefoy.
Francis Bonnefoy era conocido como ser un buen stripper y dueño del mejor sex shop de la ciudad, además de ser ganador consecutivo del concurso "Ladies Night" por tres veces consecutivas. Obviamente él también iba a participar en este año antes de retirarse de los escenarios y dedicarse a su tienda.
Francis y Antonio habían sido muy buenos amigos hasta que pasó lo de la tal "Emma". Una lástima en perder una amistad así.
-M-mejor vámonos y venimos otro día
Louise y Julchen acababan de llegar a una casa de empeño en mitad del barrio más peligroso de Berlín para buscar a Antonio
-Ni madres, ya venimos hasta aquí y no nos vamos echar para atrás
Las dos mujeres salieron del coche para esperar alguna señal del dichoso español
-Ya, dime la verdad, te caigo mal ¿verdad? – toda la tarde Louise había estado soportando el ambiente pesado que había mantenido con Julchen
-Pues no pero tú también me odias ¿no?
-Pues sí… es que te vistes súper mal, andas de machorra y de malhablada
-Y bien puta ¿no? – interrumpió la albina, dejando sin habla a Louise – Vamos Louise, dilo. Di "Julchen, eres una pinche puta"
-… Julchen…. Eres una zorra
-¡No mames, no seas fresa! Di, "Julchen, eres una… vieja caliente, moja calzones"
-… Golfa
-No mames, di… di "Julchen, eres una pinche puta, nalgas-sueltas que le encanta la verga, así, grandota, jugosota" – mientras decía todo esto, Julchen hacía señas de "sostener" algo largo en sus manos mientras se lo "saboreaba", sacando uno que otra risa a Louise
-Eres una puta – por fin Louise se atrevió a insultar a la albina
-Pues que rico ¿no?
Una vez terminada su discusión, las dos sonrieron cómplices. Tal vez, por fin podían llevar algo de armonía en su relación.
Se quedaron varios minutos esperando en la entrada. Estaba haciendo frío, era de noche y las dos se estaban muriendo de miedo.
-Mejor nos vamos, no vamos a quedarnos aquí fuera toda la noche ¿verdad?
Louise le dio la razón a Julchen, ya era demasiado. Las dos empezaron a caminar hacia el carro cuando la puerta de la casa de empeño se abrió.
Julchen y Louise se dieron la media vuelta y vieron a la persona que querían encontrarse: Antonio
Ahora sabemos algo de nuestro sexy stripper y Julchen y Louise acaban de encontrarlo!
¿qué pasará en el próximo capítulo? No se lo pierdan dentro de dos-tres semanas~! (no sé cuándo lo vaya a publicar ya que el lunes empiezo clases ;-;)
Nos leemos después~
Byebye~
