Hi-hi~
Después de tres semanas sin subir nada (creo que pasó tres semanas), les traigo el cuarto capítulo. Ya vamos a la mitad de la historia (Yeih!) tal vez esta historia tenga 3-4 capítulos más, don't know (estoy tan emocionada en que ya esté a punto de terminar un fic sdhfjksf) bueno, ya nos las distraigo.
DISCLAIMER: Los personajes son de H. Himaruya, la idea de mi amiga Adri y la base de la hsitoria de la pelícla mexicana "Ladies Night"
-Louise… ¿cómo estás?
-P-pues un poquito desvelada… un momento ¡¿Cómo que cómo estoy?! ¿después de lo que pasó anoche?
Sin más, Antonio se echó a correr a pesar si Louise iba detrás suyo y le gritaba su nombre para que se detuviera. Corrió y corrió hasta llegar a un mercado subterráneo que en ese momento estaba cerrado.
Louise intentaba darla alcance al español, pero se tropezó por traer tacones. Antonio se detuvo al escuchar que la alemana se caía, no podía irse sin ayudarla. Se dio la media vuelta y fue a socorrerla.
-Bueno ¿qué quieres? Después de que te robé
-Solo quiero saber por qué ayer… no pasó
-¿De eso se trata? – Louise quedó algo confundida – hagámoslo aquí, ahorita
Sin esperar respuestas, Antonio acorraló a Louise contra la pared para mantener sus cuerpos pegados. Empezó hacer un recorrido de besos violentos, empezando por las mejillas para ir bajando poco a poco hasta intentar posicionarse entre sus piernas.
Louise no supe en qué momento cerró los ojos, pero cuando sintió al español cercas de su abdomen bajo, lo detuvo para hacer que se volviera a parar. Entre la distracción de volverlo a parar y mirarlo como si estuviera muy ofendida, le sacó la cartera del pantalón y se la escondió detrás de su cuerpo disimuladamente.
-Dime la verdad ¿para qué me quieres? ¿solamente para acostarte con este stripper?
-¿Sabes qué? Olvídalo. Fui una tonta en pensar… ¡ni siquiera sé tu nombre! Será mejor que me vaya
Louise se dio la media vuelta lista para irse, pero Antonio la detuvo antes para que ella volviera a poner su atención sobre él
-… Antonio – la verdad no estaba muy seguro el por qué le había dicho su nombre, lo más seguro era que lo iba a olvidar
-Antonio… no entiendes o tal vez no quieres entender, pero ayer pasó algo muy bonito. Aquí. Aquí – tocó el pecho de Antonio indicándole el corazón para que después se tocara el suyo – ¿o no?
-Lo que pasó a noche no fue nada especial… nada
Poco a poco dejó libre a Louise sin romper el contacto visual. Sin darse cuenta, Louise levantó la cartera de Antonio para mostrársela. Antonio rápidamente se palpó los bolsillos traseros para confirmar que esa cartera era suya. Intentó tomar su cartera, pero Louise fue más rápido.
-Ladrón que roba ladrón~ - canturreó Louise antes de abrir la cartera y ver que dentro había una foto de ella dormida, con la boca llena de chocolate – así que… "no pasó nada" ¿eh?
-Está bien… sí pasó algo ¿feliz? – sin esperar respuesta, le arrebató la cartera para irse corriendo lo más rápido y lejos posible
-¿Seguro? – gritó Louise pero no hubo respuesta.
El carro amarillo de Julchen se detuvo en frente de un motel de mala muerte. Louise le había rogado a Julchen que aquella noche no quería regresar a su casa porque no quería darle alguna explicación a su madre. Tampoco quería pasar la noche en la casa de Julchen por miedo a encontrarse cosas no deseadas. La mejor opción era dormir en un hotel.
Entraron al motel a pedir una habitación. Era chistoso ver que solo salían parejas de las habitaciones y de la nada llegaban un par de chicas a pedir una habitación.
Se habían quedado ahí porque no le alcanzaba para otra cosa. Era lo "mejor" que pudieron comprar. Louise se quejó más de una vez por el olor
Entraron a la habitación y se subieron a la cama. Julchen empezó a jugar en esta al darse cuenta que era una cama de agua. Louise se sentó a un lado de la albina mientras le sonreía.
-¿Qué es esto? – preguntó al ver una bolsa mediana que traía Jul
-¡Ah! Qué bueno que me recuerdas. Es algo que le quité al stripper cuando fuiste detrás suyo
Las dos abrieron la bolsa y empezaron a ver todos los papeles que traía dentro. Muchos eran de poca importancia hasta que Julchen abrió un papel que estaba doblado. En él se leía en letras grandes "Ladies Night". Lo empezó a leer en voz alta para que Louise también supiera de qué decía el papel. Era una hoja que promovía el concurso de strippers que se realizaría al día siguiente en el Banana's club. Ya tenían una pista para volverlo a encontrar.
-Pasan un millón de años y un día te presentas en la tienda. Deberíamos de hablar ¿no?
Antonio estaba en el techo del complejo de departamentos cercas del lugar dónde se haría el concurso. De todas las personas que pudieron llegar a él en ese momento aparece la persona con la que menos se quería encontrar: Francis Bonnefoy.
-Yo no tengo nada de qué hablar contigo. Tienes tres segundos para que te largues a la verga, hijo de la chingada
-Eso quiere decir que todavía sigues un poquitín enfadado… más que un poquitín – Antonio se acercó de manera amenazante – No me voy a ir
Se quedaron viendo un par de segundos hasta que Antonio decidió alejarse del francés antes de hacer alguna locura. Rápidamente, Francis le dio alcance, deteniéndolo por el brazo, antes de que Antonio entrara al edificio.
-Se claro… así como aquella vez de Emma
-Hijo de la chingada… - se soltó del agarre del francés para entrar al edificio. No quería recordar aquella vez, pero, al parecer, todos le querían hacer recordar – que maricón ni que nada…
-Oye, una cosa es que me gusten los hombres y otra muy diferente es que si una chica así se me ofrece no le haya negado el favor
-Sí, pero era mi vieja* ¿por qué con ella?…
-Por eso… porque era TU vieja
-… eras mi amigo
-También por eso… porque solo era tu amigo y nada más
Louise tomó su celular para llamar a su mamá, quería decirle que no se preocupara y que no iba a ir a dormir a su casa aquella noche (sin decirle la verdadera razón del por qué). Esperaba que su mamá comprendiera su situación, que no estaba ya segura de querer estar con Arthur y mucho menos casarse… tenía 6 días para tomar una nueva decisión.
Esperó pacientemente mientras la tonada del teléfono resonaba en su oído derecho. Por el segundo tono se escuchó que habían contestado la llamada de enseguida de un "¿bueno?"
-Mamá… soy yo – saludó Louise
-¡¿En dónde demonios estás, Louise Weilchmidt?!
Louise cerró fuertemente los ojos al escuchar el grito de su madre. Tenía todo el derecho de estar enojada con ella. Simplemente suspiró y prosiguió en contarle lo que pasaba en su cabeza.
-… hija, cuando tu papá se fue con… el baboso de mi ginecólogo pensé que me iba a morir, pero luego pensé "mejor pájaro en mano que 'siento bonito'"
-… es "ciento volando" mamá
-Ay, es lo mismo. El punto es que si te quieres casar pues cásate, y si no, sabes que siempre estaré aquí para apoyarte y si lo que tienes que hacer que estar lejos de casa para saber qué es lo que quieres, adelante, no te detendré.
Louise sonrió sin darse cuenta, agradecía tener una mamá así de comprensiva.
Al otro lado de la habitación, Julchen también estaba haciendo una llamada nada más y nada menos que a Arthur para avisarle de que fuera al día siguiente a Banana's club y poder terminar toda aquella locura y borrar las evidencias del vídeo.
Una vez que las dos colgaron las llamadas, Julchen encontró en uno de los cajones cajas de condones. Para matar el aburrimiento, los empezaron a inflar como globos.
Después de unos veinte condones inflados esparcidos por toda la cama, Julchen decidió establecer una conversación algo profunda con Louise.
-Quisiera un hombre que siempre me quisiera besar. Que te bese sin alguna razón aparente y que te lleve a lo oscurito – Louise rio levemente ante aquel deseo y lo repitió en un susurro – … que te bese cuando te hace el amor… ¿qué es lo que quieres?
Louise se quedó por un momento meditando.
-Cuando era pequeña deseaba un hombre que pudiera entender mis dibujos
-¿y ahora?
-Ahora me conformo con…. Simplemente me conformo
-¿Y es Arthur lo que quieres?... ¿y Antonio?
-… no sé pero cuando lo veo siento… simplemente lo siento
-A ver si entendí – Francis estaba estado en el suelo revisando la mochila que traía Antonio con él mientras que el otro estaba de espaldas del francés, orinando – primero le robas y luego la dejas con el calentón…
-¿Qué más podía hacer?
Francis agarró la cámara que estaba en la mochila y la prendió para ver lo que había. Entre vídeo y vídeo de la despedida de soltera de Louise, había un vídeo totalmente diferente que llamó la atención de Francis y sin más le puso play.
Era el vídeo del que tanto Julchen estaba buscando para eliminar. En la toma se veía claramente que era ella y Arthur teniendo sexo en la oficina. Francis llamó la atención de Antonio y este también se puso a ver el vídeo reconociendo a "la amiga de Louise" diciendo el nombre de "Arthru" entre risas y gemidos. Rápidamente buscó el reloj-collar de Louise que ella le había dicho que le había regalado su prometido. Abrió el reloj y vio que dentro había una foto de Louise y Arthur abrazándose. Antonio ahora entendía qué estaba pasando y tuvo una enorme urgencia de buscar a Louise.
-Pues… tiene unas buenas piernas la chica esta
Antonio estiró el cuello para ver lo que estaba viendo el francés antes de mirarlo.
-No seas idiota, son las piernas de él.
Además de los condones que Julchen encontró entre los cajones del mueble del cuarto de hotel, también encontró marihuana para formar churros. Sin esperar demasiado, formó uno para fumárselo, pero esta vez Louise también estuvo de acuerdo para probarlo ¿qué podía perder en darle una que otra fumada al churro de mota?
-Mira nada más, Louise fumando
Louise le acababa de dar su primera probada al cigarro, pero, como toda primeriza, empezó a toser haciendo que Julchen riera aún más.
-Así no se hace, dame eso – le quitó el cigarro para ponérselo en la boca – le fumas así… lo retienes, lo retienes como si te estuvieras aguantando un pedo en frente de tu suegra… y lo sacas
Con esa explicación "tan clara", lo volvió a intentar consiguiéndolo esta vez.
-Ni se siente nada…
*3 cigarros después*
-¡La cucaracha, la cucaracha ya no puede caminar!
Las dos estaban bien high que estaban cantando a todo pulmón la primera canción que se le viniera a la cabeza, anteriormente estaban cantando la de "Feliz cumpleaños" hasta que Julchen se había equivocado en una parte, ahora fue Louise quién se trabó a mitad de canción haciendo que las dos empezaran a reír a carcajadas.
Una vez que cesaron las carcajadas, se quedaron viendo al espejo que había en todo el techo. Al verse en el espejo, Julchen vio que su blusa estaba algo subida y se le veía su plano abdomen y decidió subirse casi completamente la blusa. Louise no perdió ningún momento en ver lo que estaba haciendo la albina y antes de preguntar qué demonios estaba haciendo, esta habló.
-mira ¿quieres ver a un niño? TA-DA! – se levantó la blusa dejando ver sus pequeños pechos. Louise empezó a reírse y ella empezó a abrirse su vestido para dejar a la vista sus grandes pechos y compararlos. Julchen solo rio y volvió acomodarse el sujetador para quedarse igual que Louise
-Si juntamos mis enormes pechos y tu pequeña cintura, pudiéramos hacer la mujer casi perfecta
-mmmh, tienes razón… aunque si tuviera mi sentido del humor, sería perfecta…
Las dos empezaron a reírse por lo dicho de las dos… en ese momento, Louise empezó a sentir que se estaba divirtiendo con la persona con la que menos se había imaginado. Tal vez sí se hubieran dado la oportunidad de convivir así desde hace mucho tiempo, serían buenas amigas… y eso deseaba que se convirtiera aquella albina en un futuro cercano.
Si se dieron cuenta, en la parte de la discusión de Francis y Antonio hay un asterísco, no sé que tanto saben de los modismos mexicanos pero cuando alguien dice "es mi vieja" o algo parecido es para referirse que era su novia.
Todavía sigo en mis clases de veranos (solo me falta dos semanas y soy libre!) por lo que me tardaré igual o más que esta vez aunque intentaré subir los tres (o lo que sean) capítulos que me falten antes del 8 de Julio ya que me iré de vacaciones y no tendré mi laptop para subir.
Anyway, espero que les guste y esperen el final de la historia
Bye-bye~
