Hola~

Disculpe la demora de casi tres meses (creo) pero esos meses no pasaron como había planeado y apenas hoy terminé de escribir (ya lo tenía la mitad escrito desde hace como dos meses).

Sé que este es uno de los capítulos más cortos que he publicado pero no desesperen, una vez que termine la semana de examenes (sí, estoy en medio de parciales y como soy una cabeza hueca he decidido escribir en vez de estudiar) podré publiar el siguiente.

Pido dusculpas si hay mucho cambio de escenario, todo lo que describo pasa al mismo tiempo pero en diferente lugar y pues... salio eso. Perdón Dx

DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Hima-papa y la trama de la película mexicana Ladies Night


El sol salió y despertó a las dos alemanas que estaban dormidas muy juntas en la cama del cuarto del motel. No tenían nada que hacer hasta la noche por lo que decidieron en tomar su día tranquilas para pasear por la gran ciudad de Berlín.

Primera parada que hicieron fue en un pequeño puesto de comida que estaba en la calle para desayunar ahí. Mientras desayunaban, Julchen le enseñó a Louise lo muy "varonil" que ella podía llegar a ser al momento que un hombre raro se puso sospechosamente detrás de la rubia.

Después del "nutritivo" desayuno que tuvieron y de ser casi atropelladas por un taxi, se subieron al auto amarillo pollo de Julchen y dieron un paseo por todo el centro histórico de Berlín haciendo algunas paradas por ahí y por allá, como si fueran turistas y fuera la primera vez que veían la ciudad, aunque así se sentía.

En esa tarde, Julchen y Louise fortalecieron más sus vínculos y ya se hablaban como si fueran las mejores amigas del mundo.

Llegó la noche y las dos se bajaron del auto de Julchen para entrar al Banana's club cuando Julchen se acordó de algo sumamente importante

-Oye, Louise ¿sí te pusiste calzones cuando salimos de tu casa?

Louise volteó a verla y se tocó en los costados para comprobar a ver si los traía o no

-Mmmmh… no

-Que asco! Y yo durmiendo contigo… pero cuidado porque puede ser que te metan dedo y te quiten lo señorita

-Pues que rico ¿no?

Las dos empezaron a reír mientras entraban al club.


-¿Antonio? – preguntó la alemana estando tras los vestidores donde todos los strippers se estaban preparando para hacer su show de la noche. Julchen le había dicho que la esperaba afuera para que tuvieran "privacidad" y arreglaran sus broncas.

-¿Louise? – el español no daba crédito a lo que veía, se supone que ella no debería de estar ahí ¿es que era muy difícil dejarlo en el olvido? Aunque sabía la respuesta porque ni él la podía dejar en el olvido pero eso no quería decir que él quisiera que no lo olvidaran ¿no? Por lo que tomó una actitud altanera - ¿qué es lo que quieres?

-No, tú dime lo que quieres – al ver que el español no quería hablar con ella en ningún momento, lo tuvo que obligar a que se detuviera y le dirigiera la palabra - ¿sentiste lo mismo que yo?

-¿Y tú… sentiste lo mismo que yo?

Por unos segundos se quedaron viendo hasta que alguien llamó a Louise. Los dos giraron a ver al recién llegado: Arthur Kirkland.

-¿Tú qué haces aquí? – el asombro de Louise era demasiado

-¿Yo qué hago aquí? Más bien ¿Tú qué haces aquí… con este tipo?

Antonio y Arthur se miraron por unos segundos antes de que Antonio bajara la mirada y se retirara para seguir arreglándose y dejando a la pareja a que discutieran.

-Louise… piensa

-¿eh? ¿qué quieres que piense?

-Pues… quiero que me perdones

-¿Qué tengo que perdonarte?

-Todo… todo

-Arthur, me estás asustando

-Pues ya estabas asustada desde antes ¿no? Por eso estás aquí… yo también estoy asustado. También cometo errores y quiero que los olvides… mira, nos casamos y olvidamos de esos errores tontos y sin valor ¿qué te parece?

Antes de que pudiera decir algo, Antonio había regresado con su mochila en mano y vestido de forma casual, él iba de salida y simplemente tomó la mano de Louise y se la llevó ante las protestas del inglés que fue detenido por una albina enojada.

-¿Solo fue un error tonto y sin importancia?


-No te puedes casar – sentenció el español una vez estando afuera del club

-¿Por qué no?

-Porque… porque no

Sin más, se la llevó lejos del club.


Arthur y Julchen habían regresado a la habitación del motel que se habían quedado la noche anterior la albina y la rubia, al no saber a dónde se llevaron a Louise decidieron que esperar ahí era lo único que podían hacer.

-¿Esto es lo mejor que podemos hacer? – preguntó el inglés algo irritado – ¿solo esperar a que se la terminen de tirar?

-¿Qué? ¿No te sirve que no sea virgen para casarse de blanco?

-A Louise no le exijo nada solo que no soporto pensar en que se la vaya tirar un stripper – todo el tiempo había estado caminando de un lado a otro de la habitación hasta que se detuvo dónde estaban los condones – y esto ¿son condones?

-No, güey, son miguelitos… los podemos usar… si se te ocurre hacer otro error sin importancia

Arthur simplemente la fulminó con la mirada antes de sentarse a un lado de la albina

-Está bien, no debí decir eso… pero tampoco era para que trajeras a Louise hasta aquí

-¡Mira, animal! Si estamos aquí es porque el stripper ese tiene un vídeo donde tú y yo estamos teniendo sexo

.¿Sacaste un vídeo?... espera ¡¿Ya lo vio Louise?!

-Esperemos que no sea lo que quiera enseñarle ese español a Louise en este momento


Antonio había llevado a Louise a un edificio grande con una cúpula dónde se podía ver la ciudad, era un lugar tranquilo donde podían hablar todo lo que necesitaban sin interrupción alguna mientras observaban la noche, recargados en el barandal.

-Te dio miedo – rompió el silencio la alemana antes de mirar al español que estaba a su derecha

-Claro que no. Hace mucho que a mí no me da miedo

-Te fuiste

Antonio se separó del barandal para sentarse en el suelo con Louise en frente, imitándolo. Abrió su mochila y sacó el reloj de Louise, dándoselo en ese momento.

-... y eso se me ocurrió ayer en la tarde

-¿Así como los héroes de marvel?

-Sí, como los héroes de marvel. Sabía que si te contaba mi idea ibas a entender y darme retro

-¿Por qué no lo has escrito? Se escucha muy padre

Arthur quedó en silencio

-Te da miedo… como todo

Siguió sin decir nada porque lo que le estaba diciendo la albina era la pura verdad, tenía miedo de salir de su área de confort y eso no era nada nuevo para la chica en frente suyo. Arthur dejada de hacer muchas cosas por miedo, miedo al rechazo, fracaso e incertidumbre y eso se reflejaba mucho en sus decisiones.

Por un momento se quedaron mirando intensamente, cortando la distancia entre ellos poco a poco hasta que Julchen le pegó con una pequeña almohada que traía en la mano

-Ya… ¿qué- qué más sigue de tu historia?


-Me diste un chocolate como este y yo me lo comí - le dio una mordida al chocolate que había encontrado en la mochila de Antonio que era idéntico al que le había dado en su despedida de soltera, a pesar del impedimento del español - sí, le di una mordida y me manché aquí y aquí

Antonio solo se quedó quieto de su lugar mientras Louise le "manchaba" el cuello y la barbilla para luego "limpiarle" el chocolate con sus labios, igual como había pasado aquella noche.

-Después me manché aquí - bajó su mirada al pecho del español para volverlo a manchar en ese lugar y después limpiarlo

Rápidamente, Antonio se cubrió el pecho con su suéter antes de que Louise terminara de conmemorar lo que había pasado.

Louise le sonrió algo incrédula

-Te da miedo… te da miedo quitarte la ropa conmigo - se quedaron unos instantes en silencio hasta que Louise empezó a sentir sus párpados cansados - … le pusiste algo al chocolate

y sin esperar demasiado, como había pasado en aquella noche, Louise cayó desmayada.

-Cómo no me iba a dar miedo… si eres todo lo que siempre soñé

Se retiró su suéter y la tapó con él antes de agarrar su mochila e irse de ahí, como aquella noche.


Caminando por la acera con dirección al motel, Louise tenía toda una revolución en la cabeza.

Cuando había despertado por los rayos del sol, se había decepcionado por no haber visto al español por ninguna parte. Muy al fondo quería verse despertado a un lado de él, al menos una vez.

Sin más, abrió la puerta de su cuarto del motel para encontrar a Julchen y Arthur dormidos, casi abrazados. Por el sonido de la puerta, los dos se despertaron. Al verla, se levantaron de la cama lo más rápido que pudieron para separarse y enfrentar a Louise.

Louise cerró la puerta y se adentró a la habitación para quedarse sentada en la cama entre Arthur y Julchen. Estaba cansada.

-Louise ¿qué pasó anoche? - al ver que la rubia no quería responder, siguió hablando - mira Louise ¿qué te parece si recorremos la boda a tres días? así te planteas si te quieres casar conmigo o si te quieres ir con ese stripper

-Tres días…

Louise repitió con cansancio mientras se volvía a levantar y empezaba a caminar hacia el otro lado de la habitación.

-Louise… - Arthur miró a Julchen con algo de inseguridad pero no paró de hablar - Julchen y yo estuvimos platicando mucho ayer y

Antes de que pudiera seguir hablando, metió y sacó la mano de uno de sus bolsillos de su abrigo. De ahí cayó algo del suelo que llamó la atención de Julchen y Arthur.

Julchen tomó el objeto y pudo reconocer que esas eran sus bragas que había tenido puestas cuando se acostó con Arthur. Palideció al momento.

Louise, al ver que Arthur se había quedado callado, giró para ver el por qué había detenido su diálogo para ver que Julchen traía algo en sus mano

-¿Qué es eso?

-Eso e-

-Es que ayer - interrumpió Julchen a Arthur - le tuve que decir a Arthur que no traías bragas puestas y fue a comprar estas

Julchen le extendió sus bragas a Louise y esta los empezó a ver más detalladamente. Eran unas bragas color gris con la palabra "friday" escrita en la parte delantera. Se le hizo extraño que le hubieran comprado unas bragas que decía "viernes" y no "domingo" que era ese día.

-¿Viernes?

-Eran la única que había - se excusó rápidamente Arthur.

Louise empezó a caminar hacia el baño pero se detuvo justo en la entrada para ver a su futuro esposo.

-A la noche iré otra vez al Banana's club. Él se robó mi anillo de compromiso y pienso recuperarlo

-N-no te preocupes, Louise, no es necesario

-Pero tiene una carga sentimental ya que es de compromiso y haré cualquier cosa por eso

Los otros dos quedaron en silencio.

Sin más que decirse, Louise entró al baño para poder ponerse las "nuevas" bragas y estar unos momentos a solas sin el ambiente tenso que había en la habitación.

Después de unos minutos que estuvo en el baño, Arthur golpeó la puerta del baño

-Está bien, pero yo te acompaño por el anillo

Louise no contestó. Se limitó a ponerse rápidamente las bragas y mirar por unos minutos más al espejo antes de recordar que en suéter que le había dejado Antonio la noche anterior estaba el reloj antiguo con la foto de ella y Arthur.

Abrió el reloj y vio que Antonio había quitado la parte de Arthur. Sin querer, sonrió como una boba.


Hello~ Rose aquí~

Pongo un nuevo anuncio para dar señales de vida y que la historia no está en hiatus y también para decirles que la próxima actualización será hasta el 10 de diciembre, la universidad me mata y apenas tengo tiempo para mí.

Espero que lo comprendan y esperen pacientes por la actualización

Byebye~