Yuuri agradeció al terminar de almorzar, dejó su plato donde estaba a pedido de Mila y se fue a lavar las manos para poder jugar con Makkachin antes de que su tiempo se acabara.

Volvió a la cocina a por el dulce del día, Viktor dejándolo escoger entre una paleta y un empaque de frunas con sabor a sandía. Optó por la paleta y se la terminó exactamente un minuto antes de que el cronómetro imaginario que marcaba su rutina diaria llegara a cero en la sección de "descanso en casa."