Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. La pintura citada, nuevamente, pertenece a Salvador Dalí.
Personajes/parejas: Minerva/Yukino.
Extensión: Viñeta. 620 palabras.
Notas: Ya, yo dije que tenía pensado hacer de los otros dos procesos. Aclaro que esto contiene menos referencias científicas que el anterior y también menos sentido (?) No, en serio, no tengo madre ideas de qué fu** escribí. Igual, lo escribí, es lo importante (?). Y va para Misari, nuevamente. ¿Qué por qué? ¿Qué motivo tendría ella para querer esto? Pues ninguno, le viene de rebote con el otro, lo lamento por ella (y acepto demandas en contra de que le regale experimentos raros, en serio). Igual, por ella la otra referencia a Salvador Dalí, que me costó agregar. ¿A qué no adivinan que cuadro utilizo en el siguiente :D? Pista: No podría ser más obvia (?).
Ya, perderán suficiente tiempo con el escrito para que les haga perder más con notas inútiles. *Comentario inútil, comentario inútil (no, eso no es referencia a ninguna conversación de ask)* (?).
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Nucleic acid.
Replication.
El proceso de replicación de ADN es el mecanismo que permite al ADN duplicarse, es decir, sintetizar una copia idéntica.
Y parte con las manos que le acomodan el cabello, sin palabras de por medio o gestos de cariño, pero le parece —efímeramente— que está bien. Luego ya no es tan efímero, cuando una horquilla le sostiene el mechón que se suelta de su oreja —y es que, por unos momentos, le ha aterrado lo trascendental de gesto tan insulso—, cuando no hay más manos rozándole la piel. Y, en teoría, no debería ser importante —nada más es un detalle, ¿por qué habría de importar?— pero no es insustancial sino esencial.
Le parece vislumbrar una brecha —y no es importante pero la siente demasiado lejana— entre ellas. Son tonterías, y no son más que tonterías. Son burbujas de jabón en el agua, cientos y cientos de ellas, marcando el punto en el que se bifurcan, donde ve la brecha insalvable de tal vez no ser suficiente.
Es, acaso, la única que ve cómo se complementan.
Porque solo son roces sin intención entre pompas de jabón. Le desenrolla el cabello lentamente —«señorita»—, meditándolo —«lo he pensado»—, con el vapor nublándole la vista —o, quizás, son las ansias—, porque no es importante; a fin de cuentas, ¿por qué habría de ser importante que se le corte el aliento y se le acelere el pulso por que la toque?
—«no es importante, olvídelo».
Simple, sencillo, básico; es preparar huevos por la mañana y pensar que ha perdido la razón. Y están lejos y, en teoría, así está bien. ¿Qué tan más cerca quiere que estén? Pero le parece, de pronto y sin sentido aparente, que ya no son las mismas. Quizás se ha relajado demasiado, se ha dejado estar demasiado, y eso no está bien. Que coja las hebras de su cabello y las desenrolle con calma, pasando los dedos entre ellas; que ahora sea ella la que lleve la bandeja hasta su dormitorio, tardando demasiado en hablar porque su figura contra la cama le quita el aliento.
—«no es importante, solo me he quedado embobada admirando su figura contra el colchón».
Y si el tiempo fuese al revés, diría que de cinco a tres no es ella misma, es algo más. Que se moldea en base a lo que siente, que la brecha no es tal, que solo es el espacio en el que crean algo nuevo. De cinco a tres, con su endeble figura retardada tras ella, la líder —y es que, si estuviese en un tablero la compararía sin dudas con el rey.
—«no es importante, solo me he quedado embobada pensando que siempre quise ser reina y no princesa».
Son pequeños fragmentos de ella misma que ya no es ella del todo, es un poco de su rey; y es que de pronto juntas es como si se clonarán la una a la otra. —Porque solo prueba que se complementan, y que la necesita para estar completa.
Y así, ella y no ella, con la horquilla desapareciendo de su cabello, todo se siente mejor.
—Si te la colocas, no te puedo acomodar el cabello.
Y ya no es solo ella, ya no es solo Yukino, porque es un «nosotras», son dos partes de la misma cosa. —Y esta es la parte de mí que no me importaría compartir el resto de la eternidad. Y reintegrar el inicio, eternamente en el mismo momento, con las manos acomodando su cabello.
Entonces, con todo flotando a su alrededor como burbujas de jabón —y es que la lógica ya no le interesa—, le parece que sí.
(Que es una eternidad bonita).
Como un cuadro de naturaleza muerta viviente —y el mundo se detiene por ella, de cinco a tres.
—«no es importante, pero me parece que le da vida a mi vida, señorita».
En serio, acepto demandas (?).
