Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. La pintura citada, una vez más, pertenece a Salvador Dalí.

Personajes/parejas: Orga/Rufus, se supone.

Extensión: Drabble. 420 palabras.

Notas: Como con el Minerva/Yukino, yo no tengo madre ideas de qué fu** escribí, hasta quizás carece más de sentido que la viñeta anterior, pero juro y perjuro que esto lleva meses en mi PC y porque más que trataba de terminarlo era incapaz, NI UNA PU** WE* DE LO QUE ESCRIBÍA ME ACABABA GUSTANDO. Punto final, escribir a este par me cuesta más de lo que le cuesta cagar a una persona con estreñimiento (?). Y son las tres de la mañana y estoy muerta y esto de alguna manera es lo más decente que pudo sacar mi lamentable persona. Y va para Misari, y todavía acepto demandas, y le voy a pedir disculpas por en serio regalarle esto y ya no recuerdo que otro "y" iba a poner, pero iba a poner algo más.

(Ya lo recordé), y esto tiene menos referencias biológicas incluso que el anterior pese a que aún las tiene pero con lo que me costó hacerlo ni hablar de poner referencias.

De perdidos al río, espero Misari no me odie (?). ¡No me odies, alma gemela mía, juro que no vuelvo a regalarte cosas raras! Normalitas sí, experimentos raros no.

.


Nucleic acid.

Translation.


La traducción es el segundo proceso de la síntesis proteica, en el que los ribosomas celulares crean proteínas a partir del ARN.


Que a las cinco en punto toma té rojo, sin azúcar, con la taza en una mano y un libro en la otra. Le calienta, y es levemente amargo en el proceso, el paladar. Aún así el suave bostezo —delicado, elegante— consecuente del, aproximadamente, tercer capítulo, augura —y es precursor por lo mismo— el desenlace.

Que arquear así el cuello, sostener todavía el libro y cruzar la mano que había de sostener el té rojo —siempre rojo— por sobre su vientre no es una posición precisamente cómoda, y pese a ello se acomoda en el sitio —es más anhelo que incomodidad, pues recuerde lo que sigue, es plenamente consciente de ello—. Ha de cerrar los ojos incluso si su fin último no es dormir, sino la consecuencia misma del dormir, ahí y ahora.

Que a las seis en punto duerme, que a las seis y algo lo despierta —pero habrá de esperarlo, siempre—. Es que no es más que la rutina tomando forma y un té —habrá de gustarle negro, presupone—, que se halla entre ellos como diciendo «y aquí estamos de nuevo». —Siempre habrán de estar de nuevo ahí, como si ya fuera parte de la naturaleza como el mismo respirar—. Pero si le roza el cabello —como siempre— y puede disfrutar el instante de observarlo —como siempre— no le importa tanto si la rutina los acompaña y son los tres en el sillón, dos bebiendo té.

(Igual la rutina le simpatiza).

Es que Rufus halla su sitio juntando su persona con el contrario —su anti, la parte que invierte lo que es y lo que dice—, se aloja ahí, y ahí está bien.

Que la memoria es rutinaria a la larga, que todo es un ya vivido constante, que hasta el sentimiento ya esperarlo se hace esperable y que por eso no se esfuerza en hacerlo diferente. Pero cada día el tacto ha de sentirse distinto y el estómago le es más pesado, a cada día es un poquito más raro, más común y más rutinario —y más agradable— que estén ahí.

Que es su anti, el no-pensar ante el exceso de ideas —que no son más que recuerdos condensados con un por qué y un fin—. Que el entendimiento se vuelve surreal, pero el surrealismo acaba por gustarle, y el sentir racional —y se le hace natural sentir, entonces.

Que ese, y solo ese, es su sitio.

Porque la persistencia de la memoria pierde significado, y es que con él recordar se vuelve innecesario ante el vivir.


Ajajajajajajaja...

...solo fusilenme (?)