A inicios del año posterior, Yuuri empezó a usar lentes. Montura azul y rectangulares, pese a que a ninguno, sus padres ni sus tíos, les pareció el mejor de los modelos. Yuuri estaba cómodo y se mantuvo firme en su decisión.

A mediados, Viktor presentó la idea de ir de viaje por motivo de las vacaciones que tanto él como Mila necesitaban, no con urgencia pero de preferencia lo más pronto posible.

Yuuri, emocionado, porque el único viaje familiar que habían hecho ocurrió cuando él tenía cinco, a Moscú para ver el mayor espectáculo de ballet, las entradas cortesía de Lilia, elevó la mano (costumbre que seguía fiel pese a estar fuera de clases) y se puso de pie para hablar, sus ojos oscuros brillando tras los cristales.

—¿Podemos ir a Japón?

Viktor se congeló, Mila casi escupiendo su té.

Tosió un rato y luego preguntó.

—¿Por qué... Por qué quieres ir a Japón, cariño?

Yuuri saltó en su lugar.

—¡Ninjas! —chilló—, unos niños estaban hablando sobre lo geniales que eran y que todos se formaban en Japón, ¿podemos ir allá y visitar la casa de uno? Por favooooooooor.

Viktor estalló en carcajadas, su cuerpo temblando por la fuerza de las mismas.

—¡Está decidido! —anunció, poniéndose a su vez de pie—, ¡iremos a Japón para el cumpleaños de nuestro cerdito!

—¡Sí! —Yuuri elevó los brazos, corriendo a abrazar a su padre—, ¡gracias, gracias, gracias!

Mila, sonriendo, terminó su té sin interrupciones.

Esa misma noche, Yuuri sacó su caja de tesoros, a la que había conseguido una tapa y había adornado con cerditos de papel, nubes y estrellas, la abrió y sonrió sacando todo lo que en ella había, fotos en su mayoría, de cada uno de sus cumpleaños, otras individuales con sus personas queridas, el pedazo de manta azul que amaba de bebé según le dijeron, unos tatuajes temporales que vinieron dentro de una bolsa de frituras que se suponía no debía comer, el duplicado de su acta de nacimiento y, al final, un par de viejas hojas, una escrita con letra script en inglés y la otra en cursiva, en el mismo idioma. Lo re acomodó todo para poder hacer espacio y sonrió satisfecho con el resultado.

Se aseguraría de traer muchos tesoros de Japón para guardarlos en su caja especial.

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Fin.

Little angel se acaba aquí.
Gracias por leer. ~ 📦📦📦